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Estudio Bíblico
Tiempos de Apostasía, desde los Tiempos Bíblicos
1 Ped. 5:8; “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo,
como león rugiente, anda alrededor Buscando a quién devorar…”
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Biblico
Tema: Tiempos
de Apostasía, (desde los tiempos Bíblicos).
Texto: 2 Tes. 2:3; “Nadie os engañe en ninguna
manera, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y sea revelado el
hombre de pecado, el hijo de perdición.”
Introducción
¿Qué es Apostasía?: Apartarse
de la verdad de Dios. Abandonar las creencias en las doctrinas fundamentales
del cristianismo y renunciar a los preceptos de la fe. (1 Tim. 4:1; "Pero el
Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la
fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios." Las escrituras
no ofrecen ninguna esperanza para las personas o iglesias que caigan en tal
“Error.”
¿Qué
es Apostatar?: Apartarse de
Jesucristo después de haberse convertido a Él y
negar la fe por la cual había
creído
5) General. (1 Tim. 3:1-5; "Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?")
6) Imputada. Es cuando se le atribuye un delito a una persona. (Hec. 21:21; "Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.")
Causadas por
1) Satanás. "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo." (Luc. 22:31).
3) Perversión de la escritura. "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." (2 Tim. 4:3-4).
A través de 8 preceptos el cristiano se salvaguarda de la apostasía
(6) Estar firmes en la verdad. (Efe. 4:13-14; "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.").
División
Hay
8 clases de Apostasía
1) Nacional. (1 reyes. 12:26-33; "Y Jeroboam se dijo en
su corazón: “Ahora el reino volverá a la casa de David. Porque si
este pueblo continúa subiendo a ofrecer sacrificios en la casa
del Señor en Jerusalén, el corazón de este pueblo se volverá a su
señor, es decir a Roboam, rey de Judá, y me matarán y volverán
a Roboam, rey de Judá.” Así que el rey buscó consejo, hizo dos
becerros de oro, y dijo al pueblo: “Es mucho para ustedes subir a
Jerusalén; aquí están sus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la
tierra de Egipto.” Puso uno en
Betel (Casa de Dios) y el otro lo puso en Dan. Y esto fue motivo de pecado, porque el pueblo iba aun hasta
Dan a adorar delante de uno de los becerros. Hizo también casas en los lugares altos,
y nombró sacerdotes de entre el pueblo que no eran de los hijos de
Leví. Jeroboam instituyó una fiesta en el mes octavo, en el día 15 del
mes, como la fiesta que hay en Judá, y subió al altar. Así hizo en Betel
(Casa de Dios), ofreciendo sacrificio a los becerros que había hecho. Y puso en
Betel a los sacerdotes de los lugares altos que él había construido. Entonces subió al altar que había hecho
en Betel el día 15 del mes octavo, es decir en el mes que él había planeado en
su propio corazón. Instituyó una fiesta para los Israelitas y subió al altar
para quemar incienso.")
2) Individual. (2 reyes. 21:1-9; "Manasés tenía doce
años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. El
nombre de su madre era Hepsiba. Hizo
lo malo ante los ojos del Señor, conforme a las abominaciones de las
naciones que el Señor había desposeído delante de los Israelitas. Porque reedificó los lugares altos que su
padre Ezequías había destruido; levantó también altares a Baal e hizo una Asera
(deidad femenina), como había hecho Acab, rey de Israel, y adoró a todo el
ejército de los cielos y los sirvió. Edificó además altares en la casa del Señor, de la cual
el Señor había dicho: “En Jerusalén pondré Mi nombre.” Edificó
altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa
del Señor. Hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la hechicería,
usó la adivinación y trató con adivinos y espiritistas. Hizo mucho mal
ante los ojos del Señor, provocándolo a ira. Colocó la
imagen tallada de Asera (deidad femenina) que él había hecho, en la
casa de la cual el Señor había dicho a David y a su hijo
Salomón: “En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las
tribus de Israel, pondré Mi nombre para siempre. Y haré que nunca más los
pies de Israel vaguen fuera de la tierra que di a sus padres,
con tal de que cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado, y
conforme a toda la ley que Mi siervo Moisés les ordenó.” Pero ellos
no escucharon, y Manasés hizo que se extraviaran para que hicieran lo malo, más
que las naciones que el Señor había destruido delante de los
Israelitas.")
"Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo
de incredulidad para apartarse del Dios vivo." (Heb. 3:12).
3) Satánica. (Ap. 12:7-9; "Después
hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el
dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se
halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón
o serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al
mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con
él.")
4) Angélica. (2 Ped. 2:4; "Porque
si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno
los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al
juicio.")
5) General. (1 Tim. 3:1-5; "Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?")
6) Imputada. Es cuando se le atribuye un delito a una persona. (Hec. 21:21; "Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.")
7) Final. "Nadie
os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía,
y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se
opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de
culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose
pasar por Dios." (2 Tés. 2:3-4).
8) Irremediable. "Por
tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la
perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras
muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición
de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto
haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible que los que una
vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes
del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los
poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para
arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y
exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas
veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es
labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos
es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser
quemada." (Heb. 6:1-8).
Causadas por
1) Satanás. "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo." (Luc. 22:31).
2) Falsos maestros. "Sé
que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no
perdonarán el rebaño." (Hec. 20:29).
3) Perversión de la escritura. "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." (2 Tim. 4:3-4).
4) Amor al mundo. "porque
Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.
Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. Alejandro el
calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus
hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a
nuestras palabras." (2 Tim. 4:10-14-15).
5) Incredulidad. "Por
tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras,
como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que
ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia." (Heb.
4:9-11).
6) Corazón endurecido. "Oyendo
estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero
Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria
de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo
los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de
Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y
arremetieron a una contra él." (Hec. 7:54-57).
7) Ceguera espiritual. "Y
como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta
palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros
padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y
no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón
de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y
sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los
oídos Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los
sane." (Hec. 28:25-27).
8) Persecución. "pero
no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es
temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución,
enseguida tropieza y cae." (Mat. 13:21).
La apostasía se manifiesta en 3 aspectos
1) Resistir la palabra de Dios.
"Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden
llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres
resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres
corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe." (2
Tim. 3:7-8). "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y
huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los
rudimentos del mundo, y no según Cristo." (Col. 2:8).
2) Acudir al
engaño. "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros
fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es
maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que,
no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia;
cuyo fin será conforme a sus obras." (2 Cor.
11:13-15).
3) Volver a la inmoralidad. "Tienen
los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas
inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de
maldición. Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el
camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue
reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de
hombre, refrenó la locura del profeta. Estos son fuentes sin agua, y nubes
empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está
reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen
con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían
huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos
esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo
del que lo venció. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las
contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo,
enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor
que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino
de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo
mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero
proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el
cieno."(2 Ped. 2:14-19-22).
Ejemplos de Apostasía
1) Israelitas. "Viendo
el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a
Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros;
porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos
qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que
están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas,
y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en
sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y
le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces
dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y
viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y
dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y
ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a
comer y a beber, y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a
Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se
ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho
un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han
dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo
más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de
dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los
consuma; y de ti yo haré una nación grande. Entonces Moisés oró en presencia de
Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu
pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano
fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó,
para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra?
Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu
pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los
cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra
descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia
toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para
siempre. Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer
a su pueblo. Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos
tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado
estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era
escritura de Dios grabada sobre las tablas. Cuando oyó Josué el clamor del
pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él
respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz
de cantar oigo yo. Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el
becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos,
y las quebró al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó
en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas,
y lo dio a beber a los hijos de Israel. Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha
hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió
Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal. Porque
me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés,
el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya
acontecido. Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y
lo eché en el fuego, y salió este becerro. Y viendo Moisés que el pueblo estaba
desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus
enemigos, se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está
por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y
él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada
sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad
cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví
lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como
tres mil hombres. Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues
cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición
hoy sobre vosotros. Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al
pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová;
quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. Entonces volvió Moisés a Jehová, y
dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron
dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu
libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a
éste raeré yo de mi libro. Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te
he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo
castigaré en ellos su pecado. Y Jehová hirió al pueblo, porque habían
hecho el becerro que formó Aarón." (Éxo.
32:1-35)
2) Saúl. "Después
Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo
Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová.
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a
Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a
Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres,
mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. Saúl,
pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de a pie,
y diez mil hombres de Judá. Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso
emboscada en el valle. Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de
entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque
vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de
Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec. Y Saúl derrotó
a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de
Egipto. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a
filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las
ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de
todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y
despreciable destruyeron. Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa
haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha
cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella
noche. Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana; y fue
dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un
monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal. Vino, pues,
Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la
palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido
de vacas es este que yo oigo con mis oídos? Y Saúl respondió: De Amalec los han
traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para
sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. Entonces dijo
Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Jehová me ha dicho esta noche. Y él le
respondió: Di. Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has
sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre
Israel? Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de
Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído
la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de
Jehová? Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de
Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de
Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y
vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en
Gilgal. Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas,
como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es
mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los
carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e
idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él
también te ha desechado para que no seas rey." (1
Sam. 15:11-22-23).
3) Apostasía y dificultades de
Salomón. "Ahora bien, además de casarse con la hija del faraón, el rey Salomón
tuvo amoríos con muchas mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e
hititas, todas ellas mujeres extranjeras que procedían de naciones de las
cuales el Señor había dicho a los israelitas: «No se unan a ellas, ni
ellas a ustedes, porque de seguro les desviarán el corazón para que sigan a
otros dioses». Con tales mujeres se unió Salomón y tuvo amoríos. Tuvo
setecientas esposas que eran princesas, y trescientas concubinas; todas estas mujeres
hicieron que se pervirtiera su corazón. En efecto, cuando Salomón llegó a
viejo, sus mujeres le pervirtieron el corazón de modo que él siguió a otros
dioses, y no siempre fue fiel al Señor su Dios como lo había sido su
padre David. Por el contrario, Salomón siguió a Astarté, diosa de los
sidonios, y a Moloc, el detestable dios de los amonitas. Así que
Salomón hizo lo que ofende al Señor y no permaneció fiel a él como su
padre David. Fue en esa época cuando, en una montaña al este de Jerusalén,
Salomón edificó un altar pagano para Quemós, el detestable dios de Moab, y otro
para Moloc, el despreciable dios de los amonitas. Lo mismo hizo en favor
de sus mujeres extranjeras, para que estas pudieran quemar incienso y ofrecer
sacrificios a sus dioses. Entonces el Señor, Dios de Israel, se enojó con
Salomón porque su corazón se había apartado de él, a pesar de que en dos
ocasiones se le había aparecido y le había prohibido que siguiera a otros
dioses. Como Salomón no había cumplido esa orden." (1
Rey. 11:1-(6)-10)
4) El rey Amasias. "Volviendo
luego Amasias de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los
dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les
quemó incienso. Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasias, y
envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra
nación, que no libraron a su pueblo de tus manos? Y hablándole el
profeta estas cosas, él le respondió: ¿Te han puesto a ti por consejero del
rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar,
el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho
esto, y no obedeciste mi consejo." (2 Cro. 25:14-16)
5) Judas el ex Apóstol. "Entonces
uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales
sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos
le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad
para entregarle." (Mat. 26:14-16)
.
6) Himeneo y Fileto. "Y su
palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que
se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y
trastornan la fe de algunos." (2 Tim. 2:17-18)
7) Demás. "porque
Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.
Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia." (2 Tim.
4:10)
8) Ciertos hombres. "No
obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne,
rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero
cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por
el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra
él, sino que dijo: El Señor te reprenda. Pero éstos blasfeman de cuantas
cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como
animales irracionales. !!Ay de ellos! porque han seguido el camino de
Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en
la contradicción de Core. Estos son manchas en vuestros ágapes, que
comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua,
llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos
veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia
vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la
oscuridad de las tinieblas. De éstos también profetizó Enoc, séptimo
desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de
millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los
impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas
duras que los pecadores impíos han hablado contra él. Estos son
murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla
cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho." (Jd. 1:4-8 al 15).
Subdivisión
Hay
7 maneras de Apostatar, descritas como:
1) Apartarse
de Dios. "Y se enojó Jehová
contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de
Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de
esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó
Jehová. Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has
guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo
entregaré a tu siervo." (1 Rey. 11:9-10).
2) Volverse
hacia el mal. "Mas a los que se
apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen
iniquidad; Paz sea sobre Israel." (Sal. 125:5)
3) Volverse
a Satán. "Porque ya algunas se
han apartado en pos de Satanás." (1 Tim. 5:15)
4) Volverse
al mundo. "Porque
Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.
Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. (2 Tim. 4:10). ”¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo
es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se
constituye enemigo de Dios." (Stg. 4:4)
5) Tentar
a Cristo. "Y estas cosas les
acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a
quienes han alcanzado los fines de los siglos." (1 Cor. 10:9-10-11)
6) Apartarse
del primer amor. "Pero
tengo contra ti, que has dejado tu primer amor." (Ap. 2:4)
7) Apartarse
del Evangelio. "!!Oh
gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros
ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como
crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu
por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo
comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas
habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os
suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las
obras de la ley, o por el oír con fe? (Gal. 3:1-5).
Motivado por
1) Espíritu
arrogante. "Antes del quebrantamiento es la
soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. (Pro.
16:18)
2) Ceguera
espiritual. "Pero el que no tiene estas cosas
tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus
antiguos pecados." (2 Ped. 1:9)
3) Murmuración. "Así
que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos
hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a
nuestros ganados? Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con
este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán. Y Jehová dijo a Moisés: Pasa
delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en
tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y
golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo
hizo así en presencia de los ancianos de Israel." (Éxo.
17:3). "Haced todo sin murmuraciones y
contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin
mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual
resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida,
para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano,
ni en vano he trabajado." (Fil. 2:14-16). "Hospedaos los unos a los otros sin
murmuraciones." (1 Ped. 4:9).
4) Codiciar
el mal. "Se entregaron a un deseo desordenado en el
desierto; Y tentaron a
Dios en la soledad." (Sal.
106:14). "pero hágase todo decentemente y con
orden." (1 Cor. 14:40)
5) Cosas
materiales. "Andando Jesús junto al mar de
Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que
echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos
de mí, y os haré pescadores de hombres." (Mar. 4:18-19)
6) Prosperidad. "Cuídate
de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos
y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y
edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se
aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y
se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de
tierra de Egipto, de casa de servidumbre; (Deut. 8:11-14)
7) Tribulación. "Y el
que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la
recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración,
pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego
tropieza." (Mat. 13:20-21).
Resultado por haber
Apostatado
1) Desagrada
a Dios. "Pero ellos tentaron y
enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios; Sino
que se volvieron y se rebelaron como sus padres; Se volvieron como
arco engañoso. Le enojaron con sus lugares altos, Y le provocaron a
celo con sus imágenes de talla. Lo oyó Dios y se enojó, Y en gran
manera aborreció a Israel. Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, La
tienda en que habitó entre los hombres, Dejó, por tanto, el tabernáculo de
Silo, La tienda en que habitó entre los hombre, Y entregó a cautiverio su
poderío, Y su gloria en mano del enemigo. Entregó también su pueblo a la
espada, Y se irritó contra su heredad. El fuego devoró a sus jóvenes, Y sus
vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales. Sus sacerdotes cayeron a
espada, Y sus viudas no hicieron lamentación. Entonces despertó el
Señor como quien duerme, Como un valiente que grita excitado del vino,
E hirió a sus enemigos por detrás; Les dio perpetua
afrenta. Desechó la tienda de José, Y no escogió la tribu de
Efraín, Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sion,
al cual amó. Edificó su santuario a manera de eminencia, Como la
tierra que cimentó para siempre. Eligió a David su siervo, Y
lo tomó de las majadas de las ovejas; De tras las paridas lo
trajo, Para que apacentase a Jacob su pueblo, Y a Israel su heredad. Y
los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con
la pericia de sus manos." (Sal. 78:56-72). "Más el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no
agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para
perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma." (Heb.
10:38).
2) Castigo. "En ese
momento, mientras todavía estaba El hablando, llegó Judas, uno de los doce,
acompañado de una multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales
sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. Y el que le entregaba les
había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle y llevadle
con seguridad. Y habiendo llegado, inmediatamente se acercó a El diciendo:
¡Rabí! Y le besó. (Núm. 14:43-45).
3) Bendiciones
detenidas. "pero
vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y
vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír." (Isa. 59:2).
4) Indignidad. "Y
Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es
apto para el reino de Dios." (Luc. 9:62).
Ejemplos de Apostasía de Israel
1) En Meribá. "Toda
la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus
jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había
agua para que el pueblo bebiese. Y altercó el pueblo con Moisés, y
dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis
conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová? Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró
contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed
a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? Entonces clamó Moisés a
Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán. Y
Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos
de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y
ve. He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y
golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo
hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Y llamó el nombre de
aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y
porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?” (Exo.
17:1-7).
2) En el Sinaí. "Viendo
el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a
Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros;
porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos
qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que
están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas,
y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en
sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y
le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces
dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y
viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y
dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y
ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a
comer y a beber, y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a
Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se
ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho
un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han
dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo
más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de
dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los
consuma; y de ti yo haré una nación grande. Entonces Moisés oró en
presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor
contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con
mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los
sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra?
Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado
por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las
estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que
he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces Jehová se
arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo. Y volvió
Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del
testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban
escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios
grabada sobre las tablas. Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba,
dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz
de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo
yo. Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las
danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró
al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y
lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a
beber a los hijos de Israel. Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este
pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió Aarón: No se enoje
mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal. Porque me dijeron:
Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que
nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y yo les
respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y
salió este becerro. Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque
Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, se puso Moisés a
la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se
juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el
Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de
puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo,
y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y
cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Entonces Moisés dijo: Hoy
os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en
su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros. Y aconteció que al día
siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero
yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. Entonces
volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran
pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si
no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al
que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. Ve, pues, ahora, lleva a
este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el
día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado. Y Jehová hirió al pueblo,
porque habían hecho el becerro que formó Aarón." (Exo.
32:1-35).
3) En el desierto. "Entonces
Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo. Y volvió
Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del
testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban
escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios
grabada sobre las tablas. Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que
gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él
respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz
de cantar oigo yo. Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el
becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos,
y las quebró al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó
en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas,
y lo dio a beber a los hijos de Israel. Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho
este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió Aarón: No se
enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal. Porque me
dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el
varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y
yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el
fuego, y salió este becerro. Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado,
porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, se puso
Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese
conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha
dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad
y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y
a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho
de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Entonces
Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado
en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros. Y
aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido
un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de
vuestro pecado. Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues
este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de
oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que
has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré
yo de mi libro. Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho;
he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en
ellos su pecado. Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro
que formó Aarón. (Sal. 106:14-33).
Apostasía de Israel, y
la obra de los jueces
4) Luego
de la muerte de Josué. "Pero murió Josué hijo
de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su
heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de
Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se
levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra
que él había hecho por Israel."
Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y
sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había
sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los
pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a
ira a Jehová. Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. Y se
encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de
robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de
alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. Por dondequiera que
salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había
dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción. Y Jehová
levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco
oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron;
se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los
mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así. Y cuando Jehová les levantaba
jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo
el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus
gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Más acontecía que al morir
el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a
dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se
apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino. Y la ira de Jehová se
encendió contra Israel, y dijo: Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que
ordené a sus padres, y no obedece a mi voz, tampoco yo volveré más a arrojar de
delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió; para
probar con ellas a Israel, si procurarían o no seguir el camino de Jehová,
andando en él, como lo siguieron sus padres. Por esto dejó Jehová a aquellas
naciones, sin arrojarlas de una vez, y no las entregó en mano de
Josué." (Jue. 2:8-23). "No destruyeron a los pueblos
que el Señor les había señalado, sino que se mezclaron con los paganos
adoptaron sus costumbres. Rindieron culto a sus ídolos, y se les volvieron
una trampa. Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a
esos demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus
hijas. Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada
profanó la tierra. Tales hechos los contaminaron; tales acciones los
corrompieron. La ira del Señor se encendió contra su pueblo; su
heredad le resultó aborrecible. Por eso los entregó a los paganos, y
fueron dominados por quienes los odiaban. Sus enemigos los oprimieron, los
sometieron a su poder. Muchas veces Dios los libró; pero ellos, empeñados
en su rebeldía, se hundieron en la maldad." (Sal. 106:34-43).
Conclusión
El Apóstol Pablo enseñaba a
los judíos entre los gentiles, la libertad que hay de la ley de Moisés, por la
muerte de Cristo. (Rom. 10:4; "porque el fin de la ley es Cristo,
para justicia a todo aquel que cree.") Un judío
rabínico estricto decía que Pablo era un apostata, y ellos se olvidaban de la
promesa del nuevo pacto dada por el profeta Jeremías. (Jer. 31:31-34; "He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales
haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como
el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la
tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido
para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de
Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la
escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su
hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más
pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad
de ellos, y no me acordaré más de su pecado.") Esta
misma palabra se usa en 2 Tesalonicenses. (2 Tés. 2:3; "Nadie
os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía,
y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual
se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de
culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose
pasar por Dios.") Donde se enseña que
el día del señor no puede venir hasta que no venga la apostasía o abandono del
cristianismo en relación con la manifestación del hombre de pecado.
Con relación a la
apostasía individual, la palabra dice: Que
se va a ir generalizando al ir finalizando la presente dispensación de la
gracia. (1 Tim. 4:1-2; "Pero el Espíritu dice claramente que en los
postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus
engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos
que, teniendo cauterizada la conciencia.")
¿Cómo el verdadero
creyente evita caer en la apostasía?
A través de 8 preceptos el cristiano se salvaguarda de la apostasía
(1) Alimentación
a través de la palabra. (2 Tim. 3:13-17; "Más los malos hombres
y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero
persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has
aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las
cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo
Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.")
(Col. 3:16-17; "La
palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al
Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis,
sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando
gracias a Dios Padre por medio de él.") (Jer. 15:16; "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu
palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó
sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.")
(2) Crecimiento
espiritual. (2 Ped. 1:5-11; "vosotros también, poniendo toda
diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud,
conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la
paciencia, piedad; a la piedad, afecto
fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros,
y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento
de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista
muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y
elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta
manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo.")
(3) Adoctrinamiento. (Hec. 20:28-29-30-31; "Por
tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha
puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su
propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de
vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos
se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los
discípulos.")
(4) Fidelidad. (1 Jn. 4:1-6; "Por tanto, velen
(estén alerta), porque no saben en qué día viene su Señor. Pero
entiendan esto: si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora de la
noche iba a venir el ladrón, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara
en su casa. Por eso, también
ustedes estén preparados, porque a la hora que no piensan vendrá el Hijo del
Hombre. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su
señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso
(Bienaventurado) aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre
haciendo así. De cierto les digo que lo pondrá sobre todos sus
bienes. Pero si aquel siervo es malo, y dice
en su corazón: ‘Mi señor tardará; y empieza a golpear a sus consiervos, y
come y bebe con los que se emborrachan, vendrá el señor de aquel siervo el
día que no lo espera, y a una hora que no sabe, y lo
azotará severamente y le asignará un lugar con los hipócritas; allí
será el llanto y el crujir de dientes." (Mat. 24:42-51).
(5) Persección
espiritual. A través del Don de discernimiento de espíritu; al
cual teme Satanás. "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de
Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el
Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne,
es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en
carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros
habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois
de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el
que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo
los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de
Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de
error.")
(6) Estar firmes en la verdad. (Efe. 4:13-14; "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.").
(7) El
uso de la armadura de Dios. (2 Tim. 4:2-5; "Por lo demás, hermanos
míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la
armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del
diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto,
tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y
habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros
lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados
los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el
escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y
tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la
palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el
Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los
santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para
dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo
hable de él, como debo hablar.")
(8) Predicar
la palabra. (2 Tim. 4:2-5; "Que prediques la palabra; que
instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda
paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,
sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus
propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a
las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de
evangelista, cumple tu ministerio..")

