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Estudio Bíblico
Jesús el Poder y la Autoridad
Autor
Teólogo:
Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: Jesús el poder y la autoridad
Texto: La autoridad del hijo. "Y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el hijo del
hombre. Porque el padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al hijo." (Jn.4:27 y 22)
Introducción
El que ejerce la autoridad.
Toda autoridad “Lícita viene de Dios”,
cualquier autoridad que no viene de Dios es una autoridad usurpada o ilícita. "Entonces el secreto le fue revelado a Daniel en visión de
noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. Y Daniel habló y dijo: Sea
bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la
sabiduría. ´´EL MUDA LOS TIEMPOS Y LAS EDADES; QUITA REYES, Y PONE REYES´´; da
la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos." (Dan. 2:19-20-21).
Al Señor Jesús los intrigantes de la época
los (escribas y Fariseos), le hicieron una pregunta. "¿Rabí es lícito pagar los
tributos? Jesús les respondió; mostradme la moneda, y se la mostraron, y les
interrogó: De quien es la imagen en la moneda. Y ellos respondieron de “César”,
y les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios."
El
hecho se simplifica porque Jesús tenía que estar sujeto a las autoridades
terrenales como dice la palabra en Romanos cap.13 versos 1-2 "Sométase toda persona a
las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y
las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la
autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, “Acarrean
condenación para sí mismos.”
Pronunciamiento de Nabucodonosor. "Para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los
hombres y a quien él quiere lo da y constituye sobre Él al más bajo de los hombres." (Dan. 4:17). El padre había
investido al hijo de poder y autoridad, que le dio la capacidad para
controlarse y ser una persona “Impecable en el ejercicio de la autoridad y el
poder.”
División
El Señor Jesús en todo momento evitó un
enfrentamiento con César y sus autoridades; ese evento ocurriría más adelante
en el desarrollo de su ministerio terrenal. Pero ¿Cómo administro el Dios hecho
carne su poder y autoridad? El hijo del hombre pudo afirmar que tenía autoridad
suprema: Él exclamó. Toda autoridad me ha sida dada en el cielo y en la tierra.
En muchas ocasiones Él lo demostró; en sus predicaciones y en sus enseñanzas el
carácter y la autoridad.
Después del sermón del monte, “La gente
admiraba su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como
los escribas”. (Mateo. 7:28-29).
Jesús también mereció la atención y el
respeto de aquellos a quienes hablo. En la sinagoga de Capernaum, donde su
enseñanza estuvo acompañada por una demostración de poder, la gente exclamó:
“¿Qué es esto? ¿Qué nueva enseñanza es esta, que con autoridad manda aun a los
espíritus inmundos, y le obedecen?” Su fama se extendió de inmediato. Cuando
las multitudes observaban a Jesús, de inmediato notaban la diferencia. Jesús
mandaba y ejercía autoridad y los demonios obedecían prontamente. Así que el
pueblo atribuía a su enseñanza la misma autoridad que los demonios reconocieron
en sus órdenes.
Los Eruditos de su época calificaban su
enseñanza como auténtica por el poder y el control que ejercía; y confirmada
por Dios. Tal enseñanza producía “Convicción”.
El apóstol Pablo afirmó que la predicación de
Jesús, no fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con
demostración del Espíritu y de poder. (1 Cor. 2:4.).
La mujer que tocó el manto de Jesús. (Luc. 8:43-48).
La mujer que tocó el manto de Jesús. (Luc. 8:43-48).
Autoridad suprema: Jesús impresionó a las
personas de tal manera que ellas admiraron su autoridad y fueron testigos de su
poder. Era como si hubiera surgido espontáneamente en la mente de sus oyentes.
Los principales sacerdotes lo interrogaron; ¿Con que autoridad haces estas
cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad? El Señor Jesús desecho o tuvo en poco
sus preguntas y los obligó a hacer frente a su incredulidad. ¿Y les preguntó “El
Bautismo de Juan de donde era? ¿Del cielo o de lo hombres? Cuando los
principales sacerdotes vieron la posibilidad de una trampa, ellos lo
comprendieron y cavilaban y se pusieron de acuerdo en la respuesta: Y por lo
tanto astutamente “Evadieron comprometerse, No sabemos” (Mat. 21:23-27.) Y él
también les dijo: tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.
La autoridad del Dios-hombre y la referencia
que hizo de Satanás: El hijo del hombre, Jesucristo siendo “Dios” penetro en un
reino hostil cuando vino a la tierra. Pero por el hecho de que el príncipe de
este mundo”, dominaba mediante el poder del mal, y puesto que no había ni
huella del mal en el hombre Jesús, Satanás no podía tener autoridad y poder
sobre Él. Él Señor Jesús andaba vestido de Santidad que lo cubría como una
armadura. El espíritu de santidad era lo que irradiaba Él, en ardiente e
irreprensible autoridad. Sin embargo la autoridad de Jesús se basó en algo más
grande que la astucia política y la atracción de las masas. Él se refirió a
Satanás con estas palabras: “El príncipe de este mundo”. Correctamente afirmó:
él nada tiene en mí. (Jn. 14:30.) Una autoridad Mayor (Jesús), demostró poder
sobre una autoridad Menor (Satanás), para anunciar la condenación final de su
enemigo. (Jn. 16:11). "Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido
ya juzgado." (Jn. 16:11).
Ni había ni hay límites para su autoridad.
¿Sin embargo como la ejerció Él? ¿Impuso Jesús su poder y autoridad para
destruir a sus adversarios políticos -
religiosos? Aparte de las reprensiones
ocasionales y severas; a los cambistas del templo y las palabras ásperas y
certeras que uso contra los Fariseos y saduceos. (Mt. 15:1-9). Jesús acusa a
los escribas. (Luc. 20:45-47). Purificación del templo. (Mar. 11:15-18). A sus
discípulos, Jesús los trato con ternura, cortesía y respeto; excepto a Pedro en
una ocasión “Pero él volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí,
Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino
en la de los hombres. (Mt. 16:23).
El Señor Jesús nos dejó un ejemplo de
mansedumbre y humildad en (Mateo. 20:25-28). Sabéis que los gobernantes de las
naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas
potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera ser el primero
entre vosotros será vuestro siervo; como el hijo del hombre no vino para ser servido,
sino para servir, y para dar su vida en ´´rescate por muchos´´.
Jesús es el Maestro y Señor: Él reconoció que
era tanto lo uno como lo otro. ´´Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís
bien porque lo soy´´. (Jn. 13:13). ¿Sin embargo como demostró Él la autoridad, Lo
hizo dando a la palabra un nuevo contenido? (Mt. 24:35). El cielo y la tierra
pasarán, pero mis palabras no pasarán.
La autoridad y el poder debían emplearse con
mansedumbre para mejorar la pureza y consolar a los demás. No como un gesto
teatral, sino en una genuina demostración (Profética), tomo para sí el papel de
un esclavo. Él lavó los pies a once discípulos y a un traidor. (Jn.13:3-20.)
Esa conmovedora acción es consecuente con sus palabras y obras a través de su
carrera pública. Desde el principio, mientras estaba de pie junto con los
pecadores esperando el Bautismo de arrepentimiento. (Lucas. 3:21-22.)
Subsiguiente mente al enfrentar la tentación
de Satanás. (Lucas. 4:1-12.) y hasta sus horas finales, se negó a emplear su
poder y autoridad para lograr fines personales. Arresto de Jesús. Pero uno de
los que estaban con Jesús, extendió la mano, sacó su espada, e hiriendo a un
siervo del sumo sacerdote, le quito la oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve su
espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.
¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi padre, y que él no me daría más de
doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de
que es necesario que así se haga? (Mt. 26:51-54).
A pesar de todo su poder, Jesús nunca perdió
la capacidad de comunicarse con el pueblo. El no exhibió el deseo de poder.
Nunca tuvo el deseo de ser jefe.
Terminando su ministerio de tres años y
medio, se produjo el enfrentamiento entre las autoridades Romanas y Jesús de
Nazaret: Jesús ante Pilato. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio, era
de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder
comer la pascua.
Entonces salió Pilatos a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación
traéis contra este hombre? Respondieron y le dijeron: Si este no fuera
malhechor, no te lo hubiéramos entregado.
Entonces les dijo Pilato: Tomadle
vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no
nos está permitido dar muerte a nadie; entonces Pilato volvió a entrar
en el
pretorio, llamo a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús le respondió:
¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato le respondió
¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado
a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi
reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera
entregado a los judíos; pero mí reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego,
eres tú rey? Respondió Jesús: tú dices que yo soy rey, yo para esto he nacido,
y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que
es de la verdad, oye mi voz.
Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo
dicho todo esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él
ningún delito. (Jn. 18:28 al 38). Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos
una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo así mismo Hijo de Dios.
Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo. Y entro otra vez en el pretorio, y
dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Más Jesús no le dio respuesta. Entonces le
dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para
crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? Respondió Jesús: “Ninguna
autoridad tendrías contra mí, sino te fuere dada de arriba; por tanto, el que a
ti me ha entregado, mayor pecado tiene”. Desde entonces procuraba Pilato
soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres
amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone. Entonces Pilato,
oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado
el Enlosado, y en Hebreo Gabata. Era la preparación de la pascua, y como la
hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey! Pero ellos
gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de
crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que
César. Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron,
pues a Jesús, y le llevaron. Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de
la Calavera, y en Hebreo Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos
uno a cada lado, y Jesús en medio. Escribió también Pilato un título, que puso
sobre la cruz, el cual decía: “JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS”. Jesús,
siempre estuvo sujeto a lo que había dispuesto su padre celestial Él exclamo:
vengo o Dios a hacer tu voluntad, como está escrito de mí. (Salmos. 40:7-8) En
todo momento estuvo sujeto y sometido a las autoridades terrenales y la palabra
da testimonio que fue así.
Su enseñanza no requirió que ejerciera
dominio. Nunca ningún hombre enseño como Él lo hizo.
El abuso de la autoridad: Consiste en lo que
se ha puesto como práctica de la disciplina de la iglesia y se ha caracterizado
más por el abuso de la autoridad que por la clase de autoridad que enseño y
ejemplifico Cristo. Las irregularidades en cuanto a los Diezmos y Ofrendas, el
desbalance en los libros contables (Corrupción), la ira carnal, la arrogancia y
aun la brutalidad, los delitos sexuales, los crímenes, manchan las páginas de
la historia de la iglesia. Algunos líderes Eclesiásticos se proclaman y se
deleitan como canales del poder de Jesús. Pero debemos recordar el hecho de que
Satanás ´´No tuvo ni poder ni autoridad ni control sobre Jesús.
El cual no se
basó tanto en la divinidad de Él, sino
en lo impecable de su vida humana. Muchos líderes olvidan eso. Con frecuencia
en la Era de la iglesia, Satanás ha ejercido poder sobre los líderes
cristianos; cuando ellos pensaban que estaban actuando en el nombre de Jesús.
Satanás ha hecho lo que ha querido en el pueblo de Dios, porque el pecado en la
vida del pueblo y de los líderes por igual le dio un poder que nunca Satanás
pudiera reclamar sobre Jesús.
Hay una tensión entre los cristianos que surge
de lo que pudiéramos llamar.
(1) Un elevado concepto de la iglesia: El
primero destaca la autoridad de la iglesia sobre la vida del pueblo de Dios
(2) Un elevado concepto de las escrituras:
Recalca la necesidad de que las escrituras controlen la conducta de los
creyentes.
La tensión surge en la mente de los líderes que trataron de usar la
iglesia o la Biblia, o ambas, para controlar al pueblo de Dios. Los mismos
líderes eclesiásticos están bajo la autoridad de las Sagradas escrituras, pero
su autoridad nunca debe ser coercitiva. Ella no convierte a los líderes en
gobernantes.
Los dos énfasis están en la Biblia. También
los dos tienen sus peligros
Tiranía espiritual: Es ejercida por el pueblo
de Dios que tiene un elevado concepto de
las escrituras. En el caso de ellos, el “Egocentrismo toma la forma de un mal
entendimiento de lo que Dios dice en las escrituras para favorecer su tendencia
particular de interpretarla. Los líderes cristianos, debido a que son seres
humanos, pueden dar lugar al pecado y al orgullo. Los líderes están para ser
ayudadores, no déspotas.
Su papel es esencial. Pero tienen que usar su
autoridad como la uso Jesús. Los líderes de las iglesias necesitan nuestras
oraciones, como todos nosotros, ellos son responsables ante Dios y ante los
cuerpos denominacionales de los que forman parte.
Conclusión
Los buenos líderes (Jesús) producen buenos
líderes y los malos lideres (Satanás) producen malos líderes. Jesús produjo a
Pedro, que a pesar de su impetuosidad un día escribió. Cito: “Ruego a los
ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos; apacentad la
grey de Dios que esta entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino con
ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado,
sino siendo ejemplo de la grey. Estad todos sumisos unos a otros”. (1 Ped.
5:1-5).
Otro ejemplo Bíblico de liderazgo, el llamado
que el Señor le hizo a Saulo de Tarso (Pablo). Un hombre instruido a los pies
del Erudito Gamaliel en cuanto a la ley Mosaica. (Hec. 8:34-39). Pero en su
conversión instruido por el Espíritu del Señor Jesús, en cuanto a las Buenas
Nuevas de salvación y a la gracia. El Espíritu Santo nos levantó un líder (El
apóstol a los gentiles), ejemplo de humildad en el servicio y gran capacidad y
elocuencia en la disertación y predicación de la palabra, un siervo arrojado y
abnegado por la obra de su Señor. (Hec. 22:1-3).
Otro ejemplo Bíblico de liderazgo fue el
ministerio del apóstol Juan, el amado y teólogo: El escribió un relato sobre
las últimas palabras que pronuncio Jesús en el aposento alto. El apóstol
destaco un aspecto diferente del que señalaron Mateo, Marcos y Lucas. Estos
enfocaron la última cena. Pero Juan destacó el lavamiento de los pies de los discípulos
en el capítulo (13:4-17).
Comentario Teológico: Cuando el Señor Jesús
volvió a sentarse, de una manera impresionante les dijo a sus discípulos: “Pues
si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis
lavaros los unos a los otros”.
“Las palabras que le dirigió a Pedro indican que
no quiso solamente instituir un lavamiento ritual: “Si no te lavare, no tendrás
parte conmigo”.
Pedro entendió instantáneamente que el Señor se refirió a algo más
que al simple hecho de no tener los pies lavados.
Con su característica
impetuosa, Pedro exclamó: Señor no sólo los pies, sino también las manos y la
cabeza. “El significado simbólico de ese acto quedo claro en la respuesta de
Jesús: “El que esta lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues esta todo
limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos”. Posteriormente agregó: “Si
sabéis estas cosas Bienaventurados seréis si las hiciereis. Esas palabras echan
sobre nosotros la responsabilidad de ayudarnos los unos a los otros a mantener limpia
vuestra vida diaria. ¿Qué perdemos cuando no las obedecemos? Perdemos el
sentido del espiritualismo con Jesús. (Jn.4:24). Dios es Espíritu; y los que le
adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

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