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Punta de Lanza para el Avivamiento de Venezuela y el Mundo
Estudio Bíblico
El Libro Sellado
Punta de Lanza para el Avivamiento de Venezuela y el Mundo
Estudio Bíblico
El Libro Sellado
Autor
Teólogo:Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: El Libro Sellado
Texto: “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos." (Ap. 5:1)
Introducción
El libro
Sellado: (Epistológrafo): Es un rollo, sellado en el borde exterior con siete
sellos de Cera; esto es importante para una correcta interpretación de la
naturaleza del libro; las versiones modernas la traducen como un “rollo”, la
forma más común de los libros antiguos, tanto de “Papiro, como de Cuero”, era
la de un rollo. Se unían los trozos de frágil papiro de unos quince centímetros
de ancho haciéndose así una larga tira.
Generalmente la escritura se limitaba al interior del rollo; este era un libro con hojas y los siete sellos sujetan determinados números de hojas, de esta manera cuando cada sello era abierto, podía leerse una parte del libro.
Es significativo que la apertura de los sellos va acompañada por plagas: Guerras, Hambre, Pestilencia y martirio.
El primer
sello no da evidencia de su significado.
El sexto
sello introduce el mismo fin.
El séptimo
sello no tiene un contenido específico como los primeros seis; de hecho debemos
llegar a la conclusión de que las siete trompetas “Constituyen el contenido del
séptimo sello.
Todos estos
eventos de la ruptura de los siete sellos y los hechos siguientes no
constituyen el contenido del rollo, sino que son preparatorios y preliminares
de la apertura real del rollo.
División
Comentario Teológico
Bíblico Sistemático. El apóstol Juan narra la escena que se escenifica en el ámbito espiritual
en el cielo; “Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de
la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el Libro y desatar
sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres
vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado,
que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de
Dios enviados por toda la tierra. Y vino y tomó el libro de la mano derecha del
que estaba sentado en el trono.
Toda esta escena aunque invisible desde la tierra, es motivo de gran regocijo en el cielo. Es el momento culminante de todo el programa de la redención. Lo que resta ahora, es hacer el limpiamiento: La expurgación del pecado, la “Evicción o Expulsión”, y encadenamiento de Satanás, y la restauración de la tierra a la perfección a la cual Dios la creó originalmente.
Cristo toma
Posesión.
Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arcoíris sobre la cabeza; y su rostro como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; y clamo a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.
Cuando los
sietes truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz
del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no
las escribas. Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó
su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó
el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en
ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más.
Este es el mismo libro o rollo que apareció por primera vez en la mano derecha de Dios. Con sus sellos ahora rotos, el libro ya está abierto.
De Cristo se dice: “Que es un ángel poderoso”; a lo largo de todo el Apocalipsis se les llama ángeles a los seres celestiales, ya sea Cristo, los Santos o los Ángeles creados. Se los puede reconocer por la descripción que de ellos se hace en el libro de Apocalipsis cap. 1 versos 15 y 16. “Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
El arcoíris que estaba alrededor del trono, está ahora sobre su cabeza. El arcoíris es la señal o pacto que Dios hizo con Noé. Dios se propone redimir la tierra y la raza humana en vez de destruirlos. El primer paso ya está cumplido; el libro ya está abierto; es tiempo de tomar posesión.
La ruptura de los sellos es un acto de carácter legal. El que rompe los sellos tiene derecho de adjudicarse la propiedad para “Sí” esto es precisamente lo que El hace. “Puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra”.
Esto es un
acto de toma de posesión: Sigue siendo un proceso legal. Es como la toma de
posesión de un terreno en el despacho de un abogado, previo a la toma efectiva
de posesión en el propio terreno. (Jos. 1:9).
Cuando suene
la séptima trompeta, el Señor Jesucristo y los Santos tomarán efectiva posesión
de la tierra. Entonces los Santos recibirán su herencia. (Efe. 1: 11-14).
¿Pero quién es el que debe romper los sellos? ¿Quién está capacitado para pagar el tremendo precio de la redención? ¿Quién se atreve a enfrentarse con Satanás para recuperar la tierra? ¿Quién tiene una cadena como para sujetarlo? En el cielo hay gran consternación. Es que allí se acuerdan de la gran lucha que hubo en el cielo cuando “Satanás trató de Evitar la resurrección del Señor Jesucristo”, y cuando Miguel y todos sus ángeles, que formaban la fuerza más poderosa de todo el universo, lograron que Satanás fuera rechazado hasta la tierra donde Dios le permitió consolidar sus posiciones.
¿Quién es capaz de estar en pie delante de Dios; de tomar el libro y romper sus sellos?
No se encontró a ninguno que fuera digno. No es de sorprenderse de que Juan llorara ante esto. “Y vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.
Para poder
merecer este honor, Él tuvo que pasar primero por las angustias en el huerto y
luego la vergüenza de la cruz, con todos los inimaginables sufrimientos que por
los pecados del mundo debía cargar sobre Si. Él tuvo que ser el “Cordero
Inmolado”, y así mismo el León de la tribu de Judá.
El ángel con
el librito. (Ap. 10:1-10)
Únicamente en Jesús, nuestro pariente (Hno. Mayor), es posible todo esto. El Señor es León y cordero a la vez. Solamente él tiene los siete espíritus de Dios. Solamente él puede allegarse al trono y tomar el libro de la mano derecha de Dios. Solamente él puede romper sus sellos. Solamente él puede redimir la Posesión Adquirida. Solamente él puede expulsar a Satanás. Este acontecimiento es la señal que marca el momento de la más grande explosión de regocijo en el cielo, desde aquella vez en que en un lejano pasado, alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios.
De inmediato Cristo procedió a romper los sellos, uno a la vez; cada sello representa un paso adelante en la redención de la tierra. Tan pronto como un sello sea roto, los Santos se hacen cargo de esa parte del programa. Los primeros seis sellos tienen que ver mayormente con la redención de los individuos.
El Séptimo
sello contiene las siete últimas plagas, las trompetas y las copas. El Séptimo
sello se relaciona con el juicio de las naciones y la purgación del pecado y
sus consecuencias, como medida previa para la reconstrucción que se llevará a
cabo después de la segunda venida de Cristo.
Conclusión
El Señor
Jesús es el heredero de todas las cosas, y juntamente con Él, los Santos. (Rom.
8:17). “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con
Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con el
seamos glorificados.
Satanás despojo al primer hombre “Adán”, haciendo uso de su sabiduría diabólica (Astucia), envolvió a la primera pareja en un engaño sutil y los ínsito a quebrantar el mandamiento de Dios. (Gen. 2:15-16-17). Por haber el hombre transgredido el mandamiento el peco y cayo, y perdió la posesión de la tierra la cual vendió a Satanás, atendiendo a sus palabras y creyendo la mentira que pronunció. (Gen. 3:1-6). Adán se vendió a Satanás y la tierra llegó a ser una posesión adquirida. Después del Rapto, parecerá como si Satanás fuera su único dueño.
Pero Dios es el poseedor de la escritura. En su mano derecha tiene un documento sellado, que es la prueba legal de que la tierra está sujeta a ser redimida si se encontrara un pariente que no solo fuera capaz de hacerlo, sino que estuviera dispuesto a pagar el “precio”, por algo de tan gran valor. (Lev. 25:23-28; 1 Ped. 1: 18-19).
Pero el Diablo que nada respeta, no reconoce ley alguna. No solamente se niega a desalojar, sino que se está preparando para resistirse. Por lo tanto se hace necesario que Cristo tome en sus manos el libro, rompa sus sellos, y con toda autoridad proceda a abrirlo. La ruptura de los sellos lleva en Si implícita, la redención de toda la tierra. Entonces oí una gran voz del cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo. (Ap. 12:10).

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