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Estudio Bíblico
Apologética: La Teología que confirma la Sana Doctrina
Autor
Teólogo: Cruz MonasterioEstudio Biblico
Tema: Apologética: La Teología que confirma la Sana Doctrina
Texto: "Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo." (1 Ped. 3:15-16).
Introducción
Concepto de Apologética: Es la Materia que estudia el Dogma fundamental de la Doctrina o enseñanza del Evangelio, proclamandola como cierta e innegable. La apologética cristiana busca servir a Dios y a la iglesia ayudando a los creyentes a cumplir el mandato. "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura." (Mar. 16:15).
El apóstol Pedro en su primera epístola en el cap. 3, vers 15-16 lo aclara. Podemos definirla como sigue: La apologética es la disciplina que enseña a los cristianos a cómo dar razón de su esperanza, y la defensa de lo enseñado por el Apóstol de nuestra salvación: Jesús de Nazaret, y luego de lo que aprendieron y enseñaron sus discípulos los apóstoles, la llamada por ellos: Sana Doctrina. Judas cap. 1 versos 3 y 4 dice: "Amados, por la gran solicitud que tenia de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortandoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos...Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo."
Podemos distinguir 3 aspectos de la apologética:
1) La apologética como prueba:
Se trata de presentar una base razonada de la fe, o sea: "probar que el cristianismo es la verdad. Jesús y los apóstoles con frecuencia ofrecieron a las personas con problemas de fe, pruebas de que el evangelio era la verdad. "Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras." (Jn. 14:11; 20:24-31; 1 Cor 15:1-11). También los creyentes a veces pueden tener sus dudas, por lo que a ellos les puede servir la apologética, muy aparte del papel que juega en el diálogo con los incrédulos. En pocas palabras, la apologética confronta la falta de fe tanto en el creyente como en el incrédulo.
2) La apologética en su aspecto defensivo:
Comentario Teológico Bíblico. El Apóstol Pablo se erigió como Fiel defensor de la Sana Doctrina: Como vaso de honra en las manos del Espíritu Santo que lo aparto para la obra a la cual lo llamo: Para esto se le apareció el Señor Jesús en el camino a la ciudad de Damasco y lo confronto duramente y lo derribo del caballo y lo dejo ciego por tres días: Luego envió a su siervo Ananias a quien se le apareció estando él en ayuno; y Ananias argumentaba delante del Señor Jesús: He oído de muchos acerca de este hombre, cuantos males ha hecho a los santos en Jerusalén. El Señor Jesús le respondió: Ve porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes, y de los hijos de Israel...Porque yo le mostraré cuanto le es necesario padecer por mi nombre." (Hec. 9: 13-15-16).
Es Notorio lo que el siervo del Señor Ananias habla acerca del apóstol: Cumpliendo la orden fue y le ministro a Saulo de Tarso: Llamado ahora Pablo y le dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al justo, y oigas la voz de su boca...Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído." (Hec. 22: 14-15).
Se trata de responder a las objeciones de los incrédulos: Pablo describe su misión con estas palabras: "la defensa y la confirmación del evangelio" [Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia...Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicciones a mis prisiones.]. (Fil 1:7; compara con el verso. 16) "Asidos de la palabra de vida, para que en día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado." La 'confirmación' puede quizá referirse más al punto anterior; pero la defensa indica más claramente dar respuesta a las objeciones.
Comentario Teológico Bíblico. El Apóstol Pablo se erigió como Fiel defensor de la Sana Doctrina: Como vaso de honra en las manos del Espíritu Santo que lo aparto para la obra a la cual lo llamo: Para esto se le apareció el Señor Jesús en el camino a la ciudad de Damasco y lo confronto duramente y lo derribo del caballo y lo dejo ciego por tres días: Luego envió a su siervo Ananias a quien se le apareció estando él en ayuno; y Ananias argumentaba delante del Señor Jesús: He oído de muchos acerca de este hombre, cuantos males ha hecho a los santos en Jerusalén. El Señor Jesús le respondió: Ve porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes, y de los hijos de Israel...Porque yo le mostraré cuanto le es necesario padecer por mi nombre." (Hec. 9: 13-15-16).
Es Notorio lo que el siervo del Señor Ananias habla acerca del apóstol: Cumpliendo la orden fue y le ministro a Saulo de Tarso: Llamado ahora Pablo y le dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al justo, y oigas la voz de su boca...Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído." (Hec. 22: 14-15).
Y mucho de lo que Pablo escribe en sus epístolas es apologético en este sentido. Piensa, por ejemplo, de cuántas veces contesta a los que anteponen objeciones <sean personas imaginarias o quizá reales> en la carta a los romanos. Y recuerda con cuánta frecuencia Jesús trata las objeciones de los líderes religiosos en el evangelio del apóstol Juan cap. 1 vers 3, dice: "Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."
3) La apologética en su aspecto ofensivo: Se trata de atacar la necedad. "Dice el necio en su corazón: No hay Dios." (Sal 14:1); ver también. "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es a nosotros, es poder de Dios...Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién la instruirá? mas nosotros tenemos la mente de Cristo." (1 Cor. 1:18; 2:16). Del pensamiento incrédulo.
En vista de la importancia del 2° inciso, no nos sorprende que algunos definen la apologética simplemente como 'la defensa de la fe'. Pero una definición así puede causar malentendidos. Dios llama a su pueblo, no sólo a contestar las objeciones de los incrédulos, sino para ir hacia el frente en una ofensiva en contra de la mentira. Pablo dice, "Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo"(2 Cor. 10:4-5).
Según la Biblia, el pensamiento no cristiano es 'necedad' (1 Cor 1:18; 2:16 y 3:18-23), y uno de los papeles de la apologética es el de revelarlo y dejarlo al descubierto tal cual es.
Estos 3 tipos de apologética están relacionados en su perspectiva. O sea, que cada uno, cuando bien hecho, incluye los otros 2, pues es una manera de ver el todo de la empresa apologética.
Para poder dar buena razón de la fe.
(1) Hay que vindicarla contestando objeciones
(2) Confrontar otras alternativas
(3) Ofrecidas por los incrédulos.
Por lo mismo, una explicación completa del tipo 2 tendrá que incluir los números 1 y 3, y una explicación completa del tipo 3 incluirá los números 1 y 2. En cierto modo, pues, las 3 formas de hacer la apologética son equivalentes.
Sin embargo, es bueno que hagamos estas distinciones de perspectiva: Estas representan enfoques realmente diferentes que pueden complementar y fortalecer el uno al otro. Por ejemplo, un argumento a favor de la existencia de Dios.
Primera Perspectiva: Que no toma en cuenta las objeciones de los incrédulos a ese argumento
Segunda Perspectiva: Ni toma en cuenta las demás maneras en las que los incrédulos buscan su autosatisfacción mediante puntos de vista del mundo alternativo.
Tercera Perspectiva: Será en ese mismo grado un argumento debilitado. Por ello, es siempre útil en la apologética preguntar si un argumento de tipo 1 puede ser suplementado o mejorado con el argumentos de tipo 2, o de 3, o de ambos.
Las confirmaciones:
Nuestro texto de Oro es en 1 Ped cap. 3 verso 15, comienza con la frase: "santificad a Dios el Señor en vuestros corazones." El apologeta en principio tiene que ser un creyente en el Señor Jesucristo, y entregado a su Señorío: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." (Rom 10:9).
"Nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo." (1 Cor 12:3).
"Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra...Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre." (Fil 2:10-11).
Algunos teólogos hacen uso de la apologética casi como si fuera una excepción al compromiso con Cristo. Nos dicen que cuando se discute con los incrédulos, no debemos basar nuestros argumentos en criterios o normas derivados de la Biblia. Argumentar sobre esa base, dirían, sería hablar con un prejuicio. Más bien deberíamos presentar a los incrédulos sólo argumentos sin prejuicios, argumentos sin tendencia religiosa alguna, ni a favor ni en contra, sino solamente los que sean puramente neutrales. Hay que usar, según este punto de vista, criterios y normas que los mismos incrédulos pueden aceptar. Entonces, la lógica, los hechos, la razón, la experiencia, entre otros, ellos se convierten en las fuentes de la verdad. La revelación divina, especialmente la de las Escrituras, por definición así quedan excluidas.
Parece muy razonable a simple vista este argumento: Puesto que son Dios y las Escrituras las que están en discusión: Obviamente no podemos hacer suposiciones acerca de ellos cuando argumentamos. A eso se le llama la el argumento de la Mentira en círculo. Además, pondría un fin al intento de evangelizar, ya que si de antemano pedimos a los incrédulos que presuponen la existencia de Dios y la autoridad de las Escrituras para entrar al debate, nunca consentirán en ello.
Se rompería toda posibilidad de comunicación entre el creyente y el no creyente. Por tanto, debemos evitar hacer este tipo de demandas, y en su lugar debemos presentar nuestros argumentos sobre bases neutrales. Así, inclusive, podemos alardear que nuestros argumentos presuponen solamente criterios que el mismo incrédulo acepta <sean éstos en la lógica, los hechos, la consecuencia o lo que sea>.
A esta forma de hacer apologética se le llama a veces el método tradicional, o clásico: Pues ha tenido muchos exponentes a través de la historia de la iglesia, particularmente los apologetas del siglo. II (Justino Mártir, Atenágoras, Teófilo y Arístides) y el gran teólogo del siglo XIII, Tomas Aquino, con todos sus seguidores, y en tiempos más recientes, José Butler; quien <murió en 1.752> y sus seguidores, e inclusive la gran mayoría de los apologetas de nuestros propios días.
Cuándo afirmó que la apologética tradicional se pronuncia por "la neutralidad," No estoy diciendo que ellos hacen a un lado su fe cristiana por dedicarse a la tarea apologética. Muchos de ellos en efecto creen que la Biblia avala este manera de hacer apologética, y por tanto es una manera en la que ellos pueden santificar a Dios el Señor en sus corazones. Con todo, sí le dicen al incrédulo al que piense en forma neutral durante el encuentro apologético, y sí tratan ellos de desarrollar un argumento lo más neutral posible, que carece de toda presuposición bíblica específica.
Lejos estoy de querer descalificar por completo esta tradición, por inservible. Pero sobre el punto particular que estamos tocando, que es el asunto de la [Neutralidad, definitivamente creo que su posición NO va de acuerdo a la Biblia].
En el Texto Lema: Que dimos al principio, vemos que el argumento del apóstol Pedro es completamente diferente. Para él, la apologética No hace una excepción a nuestro compromiso global al señorío de Cristo.
Es todo lo contrario: La situación apologética es una en la que debemos de 'santificar a Cristo como Señor,' o sea, debemos hablar y vivir de una manera que enaltezca su señorío, y que anime a otros a hacerlo también. En el contexto más amplio, el apóstol Pedro está diciendo a sus lectores a que hagan lo que sea correcto y bueno, a pesar de la oposición de los no creyentes (versos. 13-14). Nos exhorta a no temerles. Para nada fue su opinión que en la tarea apologética presentáramos un argumento que no sea toda la verdad, simplemente por temor a que esa verdad sea rechazada.
Por el contrario: lo que nos dice el apóstol Pedro es que el Señorío de Jesús (y por ende, la verdad de su Palabra, nos confronta, pues ¿cómo podemos llamarle Señor si no hacemos lo que nos dice, Luc 6:46?) es nuestra presuposición final.
Una presuposición final: Es una entrega fundamental del corazón, es una confianza final. Tenemos fe en Jesucristo como asunto de vida eterna o de muerte. Confiamos en su sabiduría más allá de toda otra sabiduría. Creemos más en sus promesas, antes de la de cualquier otro. Nos pide que le demos toda nuestra lealtad, y que no permitamos que ninguna otra lealtad compita con Él.
"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas." (Deut 6:4-5). Y la Escritura lo confirma en el Nuevo Testamento. "
"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas." (Mat 6:24).
"El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge desparrama." (Mat 12:30).
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." (Jn 14:6).
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos." (Hec. 4:12).
Debemos obedecer su ley: Aun cuando entre en conflicto con leyes de menor jerarquía.
(“Respondiendo ... los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” Hec. 5:29).
Puesto que creemos en Él con mayor certeza que a cualquier otra cosa: Él (y su Palabra) viene a ser el criterio, la norma final de la verdad. ¿Qué norma más alta, o de mayor autoridad, podría haber? ¿Qué norma es la que más claramente nos ha sido revelada. "Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó...Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y Deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que No tienen excusa." (Rom 1:19-21)? ¿Cuál es la autoridad que en última instancia avala a todas las demás?
El Señorío de Cristo es a la final indiscutible: No sólo por encima de todas las demás autoridades, sino también en todas las áreas de la vida humana. En 1 Corintios cap. 10 verso 31 dice: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. Compara también:
Romanos cap. 14 verso 23, “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado”.
En 2 Corintios cap. 10 verso 5, dice: “Refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”
"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él; ... Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres." (Col. 3:17 al 23).
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." (2 Tim. 3:16-17).
Lo que pide el Señor de nosotros es Ser comprensivo. En Todo lo que hagamos, nuestro propósito debe ser el de agradarle a Él. Ningún área de la vida puede ser considerada neutral.
Este principio por supuesto incluye las áreas del pensamiento humano y del conocimiento. El autor de los Proverbios nos recuerda: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová" (1:7. ver también Salmo 111:10 y Prov 9:10).
Los que no han sido traídos al temor de Jehová por medio del nuevo nacimiento, ni siquiera pueden ver el Reino de Dios (Jn 3:3), “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.
El asunto no es que los no creyentes desconocen la verdad: Antes bien, Dios se ha revelado a cada persona con toda claridad, tanto en la creación (Sal 19 y Rom 1:18-21), como en la propia naturaleza humana (Gén. 2:26). Existe un sentido de la palabra en que el no creyente sí conoce a Dios “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Rom 1:21).
En algún nivel sea de su conciencia o de su inconsciencia, ese conocimiento sigue allí. Pero a pesar de tener ese conocimiento, el incrédulo intencionalmente distorsiona la verdad, y la cambia por una mentira (Rom 1:18-32; 1 Cor 1:18; 2:16, nota especialmente el verso. 14, “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”; 2 Cor 4:4).
De modo que el no creyente realmente está “engañado” (Tito 3:3), "Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros" Conoce a Dios (Rom 1:21) y al mismo tiempo no lo conoce (1 Cor 1:21), dice: "ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría...” (2:14), "el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender."
Evidentemente estos datos enfatizan la verdad de que la revelación divina tiene que gobernar nuestro manejo de la apologética. Al no creyente le es imposible porque no quiere, no desea creer, sin tener el evangelio bíblico de la salvación. Ni sabríamos cuál es la condición verdadera del incrédulo, a no ser por la Biblia. Tampoco podremos confrontarla, al menos que estemos listos y dispuestos a escuchar a los principios apologéticos propios de la Biblia.
Esto significa no sólo que el apologeta debe santificar a Jesús como Señor: Personalmente, sino también que su "Argumento," necesariamente tiene que presuponer dicho señorío. Nuestro argumento debe exhibir dicho conocimiento, dicha sabiduría, la que está basada en el temor de Jehová y no exhibir la necedad de los no creyentes. Así las cosas, el argumento apologético no puede ser más neutral que cualquier otra actividad humana.
Cuando presentamos un argumento apologético, como en cualquier otra cosa que hacemos, estamos llamados a presuponer la verdad de la Palabra de Dios. O aceptas la autoridad de Dios, o no la aceptas; el no aceptarla sería pecado. No importa que a veces estemos conversando con gente no cristiana. Es entonces, y quizá más {pues es cuando damos testimonio}, que debemos ser fieles a la revelación que nos ha dado nuestro Señor.
Cuando presentamos un argumento apologético, como en cualquier otra cosa que hacemos, estamos llamados a presuponer la verdad de la Palabra de Dios. O aceptas la autoridad de Dios, o no la aceptas; el no aceptarla sería pecado. No importa que a veces estemos conversando con gente no cristiana. Es entonces, y quizá más {pues es cuando damos testimonio}, que debemos ser fieles a la revelación que nos ha dado nuestro Señor.
Decirle al no creyente que podemos razonar con él o (ella) sobre una base de neutralidad: Aun cuando quizá atraiga mejor su atención, sería mentir. Sería una mentira de las más serias, pues falsificaría el mensaje mismo del evangelio "la verdad que Jesucristo es El Señor." Por un lado, no existe la neutralidad. Nuestro testimonio o es según la sabiduría de Dios o es según la necedad del mundo. No hay opción intermedia. Por otro lado, aun cuando hubiera la posibilidad de la neutralidad, esa ruta nos está prohibida.
Conclusión
¿El Argumento de la Resurrección?
¿Significa todo esto que somos llamados a emplear la argumentación en círculo? Sí, pero sólo en un sentido. No somos llamados, por ejemplo, a utilizar argumentos como éste: “La Biblia es la verdad; por lo tanto la Biblia es la verdad”. Como veremos más adelante, es totalmente lícito argumentar sobre base de evidencias, tales como los testimonios de los 500 testigos a la resurrección (“Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún,y otros ya duermen” (1 Cor 15:6). La evidencia de un testigo ocular se usa así: “Si las apariciones de Jesús después de su resurrección fueron bien atestiguadas, se puede dar como un hecho la resurrección. Fueron bien atestiguadas las apariciones de Jesús después de su resurrección; por lo tanto, la resurrección es un hecho.
Esto de ninguna manera es argumentar en círculo: Sin embargo, puede verse cierta circularidad si alguien pregunta, ¿cuáles son tus criterios finales del buen testimonio? O, ¿Qué concepto general del conocimiento humano te permite razonar de testimonio ocular a milagro? Sólo por citar un ejemplo, el empiricismo de David Hume no permitiría ese razonamiento. Pero aquí el cristiano presupone una epistemología cristiana: un concepto de conocimiento, de testimonio, de testigos oculares, de apariciones y de hechos, que están sujetos todos a las Escrituras. Dicho en otras palabras, está utilizando normas bíblicas para probar conclusiones bíblicas.
La Responsabilidad de Dios, y la Nuestra:
La relación entre la soberanía divina y la responsabilidad humana es uno de los grandes misterios de la fe cristiana. Desde la perspectiva de la Biblia, es claro que ambas son reales, y ambas son importantes. A la teología calvinista se le conoce por su énfasis sobre la soberanía divina, por su punto de vista de que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efe. 1:11). Pero también, el calvinismo pone por lo menos el mismo énfasis sobre la responsabilidad humana.
