Tratado 3 la Salvación es la solución total que Cristo da al problema del pecado





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                    Tratado 3 la Salvación es la solución total que Cristo da al problema del pecado





                     Autor
                    Reverendo: Cruz A. Lopez



En el tema que aquí exponemos, vamos haber en forma Diáfana, la obra que Cristo hace en el pecador para salvarlo del pecado.

Tomemos como base Bíblica a Mateo cap. 1:21 que dice: "Y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Jesús (Que quiere decir salvador) porque él salvará a su pueblo de sus pecados."

1) Cristo nos redime o rescata del fango del pecado

Dios creó al hombre a su imagen, conforme a su semejanza. (Gén. 1:26-27).

Esto significa que el hombre Era parecido a Dios, en justicia, santidad y perfección. (Efe. 4:24). Con la entrada del pecado, el hombre cayó de esa posición y hoy se encuentra naufragando en el fango.

¿Que hizo Cristo para resolver este problema?

Por medio del sacrificio de Cristo, somos levantados de la caida y bajeza del pecado a una posición de altura con Dios. (Tit.2:14).

2) Cristo nos liberta de la esclavitud del pecado

El pecado continuado pasa a ser un hábito que cautiva y esclaviza. (Efe. 4:22). Esto nos habla de esta forma de vida pecaminosa habitual en que el ser humano está cautivo, las raíces del mal se han profundizado y dominado al hombre.

Cuando acudimos a Cristo para ser salvos, él nos liberta de esa esclavitud. (Jn. 8:36; Rom. 6:12-14).

3) Cristo nos perdona la deuda del pecado

El pecado es de una deuda pendiente que el pecador que el pecador tiene ante Dios. Dios no está interesado en mandarnos al infierno por la deuda del pecado, él nos llama a arreglar cuentas y ofrece la solución. (Isa. 1:18). En Cristo hay una oferta de perdón de pecados para toda alma que acude a él. (Hec. 10:43; Luc. 24:47).

Cuando creemos en Cristo y acudimos a él, reconociendo y confesando nuestra condición pecaminosa, somos perdonados. (Jn. 1:9; Luc. 18:9-14). Dígale toda la verdad de sus pecados a Cristo y él le perdonará.

4) Cristo nos limpia de la sucieza del pecado

El pecado por naturaleza es una suciedad. (Isa. 64:6). Cuando una pieza de vestir se nos ensucia, no la tiramos de una vez a la basura, sino que la lavamos, le quitamos el sucio y la seguimos usando. El hecho de que hemos pecado y estamos sucios en el pecado, no significa que Dios nos va a tirar de una vez al infierno sino que necesitamos ser lavados y limpiados de toda maldad. En el Salmo 51:2.

Leemos. Lavame mas y mas de mi maldad y límpiame de mi pecado. Eso es precisamente lo que cada quien necesita, que Cristo le lave para quitar de su vida las manchas, la sucieza y las contaminaciones que le ha traído el pecado.

¿Con que nos lava y nos limpia Dios? Con la sangre de Cristo. (1 Jn. 1:7; Efe. 5:25-27).
Hoy puedes acudir a Cristo y él te recatará, te libertará, te perdonará y te limpiará del pecado y de toda maldad. ¿Quieres que Cristo lo haga hoy mismo? De esa manera tú también pertenecerás a la iglesia de Cristo que es gloriosa, santa, sin mancha y sin arrugas

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