Es Evidente que ¡Estamos en los últimos días!






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                                                           Estudio Bíblico


                                   Es Evidente que ¡Estamos en los últimos días!


            Autor
            Teólogo: Cruz Monasterio


                                                          
                                  Estudio Bíblico


Tema: Es Evidente que ¡Estamos en los últimos días!

Texto: "Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa del Señor será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones." (Isa. 2:2).

Introducción

Al observar la situación mundial, muchas personas se sienten algo confundidas. Realidades como las guerras, las enfermedades y el crimen hacen que la gente se preocupe por el futuro. Las autoridades Políticas no ofrecen muchas esperanzas. Sin embargo, esta angustiosa situación tiene una explicación confiable procedente de Dios, y se encuentra en su Palabra. La Biblia es una fuente fidedigna que nos ayuda a ver dónde nos hallamos en la corriente del tiempo. Nos muestra que estamos en "los últimos días," de los tiempos de los gentiles. (2 Tim. 3:1).

La Iglesia debe considerar la respuesta que dio Jesús a algunas preguntas que le plantearon sus discípulos. Tres días antes de su crucifixión, estos le preguntaron: ¿Que señal habrá de tu venida y del fin del mundo? (Mat. 24:3). En repuesta, Jesús mencionó situaciones y sucesos mundiales específicos que indicarían claramente que este periodo de los gentiles había entrado en sus últimos días.

Por eso no nos debe extrañar, cuando se le pregunto a Jesús cuál sería la señal de su venida y del fin de todas estas cosas, su respuesta nos pone a pensar, ya que allí se exponen diversas facetas de dichas señales. Como podemos ver los apóstoles Pedro, Juan y Pablo aportan más detalles sobre los últimos días. Es cierto que la mayor parte de las facetas de la señal de los últimos días tienen que ver con situaciones angustiosas.

División

"Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles." (2 Tim. 3:1).

"Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios." (1 Tim. 4:1).

"Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que {ya} pasó, y {como} una vigilia de la noche." (Sal. 90:4).

"Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día." (1 Ped. 3:8).

"Tocad trompeta en Sion, y sonad alarma en mi santo monte. Tiemblen todos los habitantes de la tierra, porque viene el día del Señor, porque está cercano; día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende un pueblo grande y poderoso; nunca ha habido {nada} semejante a él, ni tampoco lo habrá después por años de muchas generaciones." (Joel. 2:1-2).

"Cercano está el gran día del Señor, cercano y muy próximo. El clamor del día del Señor es amargo; allí gritará el guerrero. Día de ira aquel día, día de congoja y de angustia, día de destrucción y desolación, día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad." (Sof. 1:14-15).

"Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras {que hay} en ella serán quemadas." (1 Ped. 3:10).

Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.

Ves, a pesar del aumento de la iniquidad y de las grandes calamidades, Jesús sabía que habría un gran avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiro las profecías de Isaías, y él sabía muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.

Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (Isa. 54:3)

Yo creo que con varios estudios Bíblicos referente a la profecía de Isaías, podemos hacer de ella una doble aplicación. No habla tan solo acerca del Israel natural después de su cautiverio en Babilonia, sino que también acerca del Israel espiritual que estaba por venir: el cuerpo de Jesucristo, la iglesia de la Nueva Jerusalén. Pablo cita de Isaías 54 cuando hace referencia a la Santa Ciudad, “Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre,“ (Gal. 4:26). Pablo vio la profecía de Isaías como dirigida “a los hijos de la promesa,” aquellos que iban a creer en Cristo Jesús por fe.

Si Isaías dirigió su profecía solo al Israel natural, significaría que sus promesas aun no se han cumplido. En resumen, no se ha cumplido “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará [Naciones Gentiles] (Isa. 54:3). Sin embargo esa palabra fue claramente cumplida en Cristo, en la cruz y en el Día de Pentecostés. Piénsalo: cuando Isaías dirigió este mensaje, algunos 42,000 israelitas habían salido del cautiverio Babilónico. Para el tiempo de Jesús, su número había aumentado solo cerca de tres millones.

Isaías se refiere a su profecía como una promesa departe de Dios, una palabra jurada desde el cielo. Vemos los juramentos del Señor cerca de las montañas y hasta refiriéndose a su pacto con Noe. El dice, en esencia, “Tan seguro como no permitiré otro diluvio sobre la tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días.”

En estos últimos días, el ojo del Señor no esta fijo sobre los poderes mundiales sino sobre la iglesia de Jesucristo.

Dios no está enfocado en la economía del mundo, o en el alza de los diferentes combustibles, o en las religiones mundiales, o sobre el rugir de las naciones impías. Según Isaías, todas las naciones son para Dios “He aquí que las naciones son para él como la gota de agua que cae del cubo,” (Isa. 40:15). Todos están bajo su gobierno y reino soberano.

Él sabe todo acerca de las amenazas terroristas, guerras y rumores de guerras. Su Palabra advierte que los impíos rugirán, poderes seculares trataran de proscribir el Cristianismo, y habrá movimientos de anticristos en rápido crecimiento, se jactaran de que gobernaran al mundo y destruirán a los seguidores de Jesús. La Biblia dice esto acerca de todo:

“Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes conspirarán contra Jehová y contra su ungido, diciendo: ‘Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas’” (Sal. 2:2-3). En resumen, “echemos todo estorbo moral, todas las señales morales del pasado.”

Aquí tenemos la reacción de Dios ante estos poderes mundanos y hombres influenciados por demonios: “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.” (Sal. 2:4). No importa cuán desesperante se vean las cosas, todo permanece bajo el control total de Dios.

“y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mat. 16:18). Nada de las entrañas del infierno puede esperar destruir la iglesia de Cristo. Su ojo siempre está sobre su pueblo, y a través de todo el advierte a Satanás y sus huestes, “No toques la niña de mi ojo.” “Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.” (Isa. 54:15). ¿Puedes ver lo que Dios está diciendo aquí? “El diablo va a venir en contra tuya. Enemigos salidos del infierno se unirán en contra tuya. Pero Satanás no tendrá éxito.”

Deja que el diablo haga lo que le plazca. Deja que el infierno abra sus entrañas y derramen cada cosa vil. No tendrá impacto alguno sobre el plan de los últimos días de Dios para su pueblo. ¡Gloria al Señor, su iglesia no puede ser destruida!

Conclusión

En vista de que en la actualidad se están cumpliendo tantas profecías bíblicas, ¿no cree usted que estamos viviendo en los últimos días?

“El fin” se refiere al momento en el que Dios eliminará la maldad de la Tierra.

·  La Biblia no solo predijo que los últimos días estarían marcados por ciertos sucesos mundiales, sino también por un cambio en la sociedad humana. 


    El apóstol Pablo describió cómo sería la gente en general. En 2 Timoteo 3:1-5 “En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar”. 
         
    Estas son algunas de las características que tendrían las personas de los últimos tiempos, según indicó Pablo:

1)   se amarían a sí mismas

2)   amarían el dinero

3)   no obedecerían a sus padres

4)   serían desleales

5)   no sentirían cariño natural

6)   no sabrían dominarse

7)   serían feroces

8)   amarían los placeres más bien que a Dios

9) aparentarían tener devoción a Dios, pero con sus hechos
Demostrarían que esta no tiene poder en su vida.

 La Palabra del Señor afirma en el Salmo 92:7, ¿qué le sucederá a la gente mala?
¿Se ha vuelto así la gente de su País? Seguramente. Por todas partes hay personas que se comportan de ese modo. Esto muestra que Dios actuará pronto, pues la Biblia dice: “Cuando los inicuos [o malos] brotan como la vegetación, y todos los practicantes de lo que es perjudicial florecen, es para que sean aniquilados para siempre.”