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Estudio Bíblico
Hablemos de la certeza de la
realización de tres Juicios
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: Hablemos de la
certeza de la realización de tres Juicios
Texto: “Dales conforme a
su obra, y conforme a la maldad de sus hechos: Dales conforme a la obra de sus
manos, dales su paga.” (Sal. 28:4).
Introducción
" Y
así como está decretado que los hombres mueran una {sola} vez, y después de
esto, el juicio." (Heb. 9:27).
"Porque ni aun el Padre
juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo." (Jn.
5:22).
Porque el Hijo del Hombre ha de
venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensara a cada
uno según su conducta. (Mat.
16:27).
El cual pagara a cada uno
conforme a sus obras: a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan
gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; pero a los que son ambiciosos y no
obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignación.” (Rom.
2:6-10).
"Y nos mandó predicar al
pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha
designado como Juez de los vivos y de los muertos." (Hec. 10:42).
"Delante del Señor, pues
viene a juzgar la tierra; El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con
equidad." (Sal. 98:9).
División
Muchos cristianos creen que las
Escrituras revelan tres diferentes juicios por venir.
1) El Juicio (Bema), o el
Tribunal de Cristo y las recompensas para el creyente. La Iglesia no debe
confundir los otros dos juicios con el del tribunal de Cristo, el cual tendrá
lugar en el Segundo cielo, inmediatamente después del Traslado o Arrebatamiento,
en el cual el Señor Jesús juzgará las obras que los creyentes de todos los
tiempos han hecho mientras estaban con vida en la tierra. Los premios que
recibirán los creyentes serán las coronas de las cuales habla el Nuevo
Testamento.
Los premios que van a ser otorgados por Jesucristo, desde su posición de árbitro, se simbolizan usando la figura de las coronas. (1 Cor. 15: 41-42).
Las
Coronas que se mencionan en las escrituras son:
1) La
Corona de la Vida: "Bienaventurado el varón que soporta la
tentación; porque cuando haya resistido la prueba recibirá la corona de vida,
que Dios ha prometido a los que le aman." (Stg. 1:12). "Se fiel hasta
la muerte, y yo te daré la corona de vida." (Ap. 2:10).
2) La Corona de Justicia: "Por lo demás me esta
guardada la corona de justicia, la cual me dará el juez justo, en aquel día; y
no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida." (2 Tim. 4:8).
3) La Corona incorruptible: "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene, y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible." (1 Cor. 9:25).
Comentario teológico: Esta Corona la llevan puesta aquellos que luchan por ser maestros, por la “excelencia”. Aquí el Apóstol Pablo estaba usando la figura del “Pentatlón”, con sus tremendas demandas de energías físicas. La corona se otorga al maestro disciplinado.
4) La Corona de Gozo: "Porque ¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿no lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo." (1 Tés. 2:19-20).
Comentario teológico: Esta es la corona del que gana almas. Será motivo de gozo cuando en el cielo, encontremos a aquellos que han sido ganados para Cristo a través de nuestro ministerio. Esta corona está disponible para todos los creyentes.
5) La Corona de
Gloria: "Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros cuidando de
ella, no por fuerza, sino voluntariamente. Y cuando aparezca el príncipe de los
Pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria." (1 Ped. 5:
2-4).
Comentario teológico: Está recompensa es la prometida a los “líderes Espirituales de la Iglesia.” Debería ser una fuerte motivación para llevar a cabo un ministerio pastoral sacrificado. Hay algunos requisitos para obtenerla, y es posible perder una corona por falta de vigilancia. En la carta enviada a la iglesia de Filadelfia por el Señor Jesucristo; advierte a los creyentes: He aquí yo vengo pronto. Reten lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. .(Ap 3:11). Esta es una advertencia para la iglesia de estos tiempos también, el Señor tomará en cuenta el servicio, la fidelidad, y el amor.
El énfasis es que los creyentes también serán juzgados por Cristo, pero puesto que la justicia de Cristo les ha sido imputada a ellos, y sus nombres están escritos en el “libro de la vida”, ellos serán recompensados de acuerdo a las obras que ellos hicieron. Romanos 14:10-12 es muy claro en cuanto a que “todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” y que “cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.”
Sin duda alguna, la Biblia es muy clara en que todos, tanto
creyentes como incrédulos, estaremos algún día ante Cristo para ser juzgados.
Pero la buena noticia para los creyentes es que nuestro juicio no determinará
si somos lanzados al lago de fuego, porque eso ya fue establecido una vez que
creímos al Evangelio y nos convertimos en “hijos de Dios”. Aquellos que son
verdaderamente salvos, han sido beneficiados con el gran intercambio en el cual
nuestros pecados son acreditados a Cristo y Su justicia es imputada a nosotros.
Así que, aunque nuestra salvación está asegurada en Cristo, aun así “cada uno
de nosotros dará a Dios cuenta de sí.” (Romanos 14:12),
y deberemos esforzarnos para hacer todas las cosas para la gloria de Dios. (1 Corintios 10:31).
2) El
juicio de las Naciones
Este juicio tendrá lugar en la
tierra una vez que venga el Señor Jesús. De modo que el Juez en este juicio no
es otro sino el Señor Jesús en su gloria. Además dice el texto que el Señor
Jesús estará acompañado por sus santos ángeles. En el momento indicado, el Juez
se sentará en su trono glorioso para juzgar. Este juicio no debe confundirse
con otros juicios sobre los cuales también habla la Biblia. No se debe
confundir con el tribunal de Cristo, el cual tendrá lugar en el cielo,
inmediatamente después del rapto o arrebatamiento, en el cual el Señor Jesús
juzgará las obras que los creyentes de todos los tiempos han hecho mientras
estaban con vida en la tierra. Los premios que recibirán los creyentes serán
las coronas de las cuales habla el Nuevo Testamento. Tampoco se debe confundir
con el juicio del gran trono blanco, en el cual el Señor Jesús como Juez
juzgará a todos los incrédulos de todos los tiempos y ocurrirá al final del
reino milenial. Este juicio a las naciones gentiles ocurrirá en la tierra, antes
que comience el reino milenial. En segundo lugar tenemos a los que van a ser
juzgados en el juicio. La primera parte de Mateo 25:32 dice: Y serán reunidos
delante de él todas las naciones. Los que van a ser juzgados serán todas las
personas que no sean judías, de todas las naciones del mundo, y que estén vivas
en este mundo cuando venga por segunda vez el Señor Jesús. Esto no significa
que los judíos que estén vivos cuando venga el Señor Jesús no van a ser
juzgados, porque ellos también serán juzgados.
Su juicio se describe en pasajes
bíblicos como Ezequiel 20:33-38. En tercer lugar, tenemos la separación en el
juicio. Voy a leer el pasaje desde la segunda parte del versículo 32 y el
versículo 33. La Biblia dice: y apartará los unos de los otros, como aparta el
pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los
cabritos a su izquierda.
Con todo su poder y su
conocimiento absoluto de todas las cosas, el Juez dividirá a los gentiles
vivos, en dos grupos. El Señor Jesús dijo que era como cuando un pastor separa
a las ovejas de los cabritos. Uno de los grupos se ubicará a la derecha del
Juez, es el grupo de las ovejas. El otro grupo se ubicará a la izquierda del
Juez, es el grupo de los cabritos. Una vez que los ha separado, el Juez pronunciará
su sentencia. Veamos cual es la sentencia para el grupo de las ovejas. Mateo cap. 25 versos 34-40. La Biblia dice: Entonces el Rey dirá a los de su derecha:
Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me
disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me
cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces
los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te
sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y
te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la
cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que
en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo
hicisteis.
Note que el Juez es a la vez el
Rey: El veredicto para los gentiles que están a su derecha, el
grupo de las ovejas, es: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Este es un veredicto
extraordinario. Significa la entrada al reino milenial, en el cual el Señor
Jesucristo es el Rey. Luego el Juez razonará su veredicto. Dirá: Ustedes
entrarán a mi reino porque cuando tuve hambre, me dieron de comer, cuando
estuve desnudo me vistieron, cuando estuve enfermo me visitaron, cuando estuve
preso vinieron a verme. Esto despertará mucha sorpresa en el grupo de las
ovejas porque, que ellos recuerden, jamás alimentaron vistieron, visitaron o
fueron a ver al Señor Jesús. Por eso el Señor Jesús les explica diciendo. De
cierto de cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos
más pequeños, a mí lo hicisteis. Los hermanos más pequeños del Señor Jesús son
los judíos piadosos o creyentes durante la tribulación. Todo lo que los
gentiles creyentes hicieron a favor de los judíos creyentes durante la
tribulación fue considerado por el Señor Jesús como si lo hubieran hecho para
él mismo.
Estas buenas obras fueron la evidencia de que esos gentiles creyentes
eran verdaderos creyentes. Un verdadero creyente siempre se ocupa en hacer
buenas obras. La salvación de los gentiles creyentes no fue por buenas obras
sino por la fe en el Señor Jesucristo. Las buenas obras que hicieron a favor de
los judíos creyentes en la tribulación, fueron simplemente el fruto de la fe
viva que tenían. De manera que, de este juicio a las naciones gentiles saldrán
los súbditos del reino milenial, quienes con carne y hueso como nosotros hoy en
día entrarán al reino milenial de Cristo. Ahora veamos cuál es la sentencia
para el grupo de los cabritos.
Mateo cap. 25 versos 41-46. La Biblia
dice: Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no
me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me
recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no
me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo
te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y
no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en
cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. El grupo
que está a la izquierda del Juez, el grupo de los cabritos, son los gentiles
incrédulos. Aquellos que a pesar de haber tenido la oportunidad, no recibieron
al Señor Jesús como su Salvador. Para ellos, el Juez tiene un veredicto
condenatorio. Las palabras que oirán del Señor Jesús nos hacen estremecer:
Apartaos de mí, malditos. Esto es la esencia misma de la condenación. Implica
una eterna separación de Dios. Son malditos porque su destino eterno es
tormento eterno en fuego.
El lugar donde pasarán la eternidad es el fuego
eterno, o el lago de fuego, un lugar preparado para el diablo y sus demonios, o
sus ángeles, pero al cual irán a parar también todos aquellos que
obstinadamente han rehusado recibir al Señor Jesús como Salvador. Ante las
expresiones de angustia de estas personas, el Juez va a explicar su veredicto.
Les dice: Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron
de beber, fui un extranjero y no me dieron posada, estuve desnudo y no me
vistieron, estuve enfermo y preso y no me visitaron.
Asombrados por lo que
oyeron del Señor Jesús, estos gentiles responderán: ¿Cuándo te vimos
hambriento, sediento, como extranjero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no
hicimos nada por ti? La respuesta del Señor Jesús será: De cierto os digo que
en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo
hicisteis. Los más pequeños son los judíos piadosos en la tribulación.
3) "¿Juicio ante el Gran
Trono Blanco?"
"Porque Él ha establecido
un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien
ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de
entre los muertos." (Hec. 17:31).
El Juicio del Gran Trono Blanco se encuentra en Apocalipsis 20:11-15 y
es el juicio final antes de que los perdidos sean echados al lago de fuego (el
lugar del castigo eterno, comúnmente conocido como infierno). Sabemos por Apocalipsis 20:7-15 que
este juicio tendrá lugar después del milenio y después de que Satanás, la
bestia, y el falso profeta sean lanzados al lago de fuego (Apocalipsis 20:7-10).
Los libros que son abiertos (Apocalipsis 20:12)
contienen registros de las acciones de todos, tanto si son buenas como malas,
porque Dios conoce cada cosa que se ha dicho, hecho, o aún pensado; y Él
recompensará o castigará a cada uno, de acuerdo a ello (Salmo 28:4; Salmo 62:12; Romanos 2:6; Apocalipsis 2:23; Apocalipsis 18:6; Apocalipsis 22:12).
Al mismo tiempo también se abrirá otro libro que es el “libro de la vida” (Apocalipsis 20:12). Es este el libro que determina si una persona heredará la vida eterna con Dios, o recibirá el castigo eterno en el lago de fuego. Aunque los cristianos son tenidos como responsables de sus actos, ellos son perdonados en Cristo y sus nombres fueron escritos en el “libro de la vida desde la fundación del mundo” (Apocalipsis 17:8). También sabemos por la Escritura que es en este juicio donde Jesús juzgará a “los muertos de acuerdo a sus obras” (Apocalipsis 20:12) y que todos aquellos “cuyos nombres no se encuentren inscritos en el libro de la vida” serán echados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15).
Al mismo tiempo también se abrirá otro libro que es el “libro de la vida” (Apocalipsis 20:12). Es este el libro que determina si una persona heredará la vida eterna con Dios, o recibirá el castigo eterno en el lago de fuego. Aunque los cristianos son tenidos como responsables de sus actos, ellos son perdonados en Cristo y sus nombres fueron escritos en el “libro de la vida desde la fundación del mundo” (Apocalipsis 17:8). También sabemos por la Escritura que es en este juicio donde Jesús juzgará a “los muertos de acuerdo a sus obras” (Apocalipsis 20:12) y que todos aquellos “cuyos nombres no se encuentren inscritos en el libro de la vida” serán echados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15).
Conclusión
El hecho de que habrá un juicio final para todos los hombres,
tanto creyentes como no creyentes, es claramente confirmado en muchos pasajes
de la Escritura. Cada persona comparecerá un día ante Cristo para ser juzgada
por sus obras. Mientras que está muy claro que el Juicio del Gran Trono Blanco
es el juicio final de Cristo, los cristianos no están de acuerdo en cómo se
relacione su juicio, con los otros juicios mencionados en la Biblia, y en
cuanto a quiénes exactamente serán juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco.
