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Venezuela y el Mundo
Estudio
Bíblico
La Biblia un libro de
fidedignas Profecías
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio
Bíblico
Tema: La Biblia un libro de fidedignas Profecías
Texto: “Tenemos también la palabra profética más
segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en
lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en
vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la
Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por
voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados
por Espíritu Santo.” (2 Ped. 1:
19-20-21)
Introducción
La
Biblia es Exacta y Fidedigna: Aun
cuando la Biblia no es un tratado científico, es científicamente exacta. Cuando
otros hombres prominentes de la historia afirmaban que la tierra era plana; el
profeta Isaías cap. 40 verso 22, la calificó de “Circulo o esfera,” sin embargo
el concepto de una tierra esférica no recibió amplia aceptación sino hasta
miles de años después del tiempo de Isaías.
Por otra parte, Job
cap. 26 verso 7, escribió hace más de tres mil años, que Dios; “colgó la tierra
sobre la nada.” Un escritor comentó al respecto: Como Job supo la verdad
demostrada por la astronomía, de que la tierra estaba suspendida en el vacío,
es una cuestión que no se puede esclarecer fácilmente, esta evidencia es para
los que niegan la inspiración de las Sagradas Escrituras.
La forma de exponerse la información en la Biblia,
también fortalece nuestra fe y confianza en este libro tan antiguo.
¿Se
puede confiar en la Biblia?: Seguramente usted ha leído libros de muchos
connotados escritores y variados temas que a los pocos años quedan desfasados;
no así sucede con la Santa Palabra del Señor. Aunque ya han trascurridos más de
Dos Mil años desde que se escribieron sus palabras finales; de ahí que algunos
Filósofos y Sabios piensen que no es aplicable a esta época moderna. Pero si la
Biblia es inspiración de Dios, su consejo estará siempre al día, prescindiendo
de su antigüedad.
Las
Sagradas Escrituras siempre seguirán siendo: Provechosas
para Enseñar, para Corregir, para Exhortar, para Instruir en Justicia, para que
el hombre de Dios sea perfecto enteramente preparado para toda buena obra. (2 Tim. 3:16-17). Un examen minucioso revela que los
principios Bíblicos son tan oportunos hoy como cuando se escribieron.
A
diferencia de los Mitos: Los sucesos que en
ella se mencionan están vinculados a personas y fechas específicas. “Al quinto
año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén.” (1 Rey. 14:25). “Aconteció en el año
catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las
ciudades fortificadas de Judá, y las tomo.”
(Isa. 36:1). “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio Cesar, siendo
gobernador de Judea Poncio Pilatos, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano
tetrarca de Iturea y la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de
Abilinia, y siendo sumo sacerdote Anas y Caifás, vino palabra de Dios a Juan,
hijo de Zacarías, en el desierto.” (Luc.
3:1-2).
Mientras que los
historiadores antiguos casi siempre exageraban las victorias de sus gobernantes
y ocultaban sus derrotas y errores, los escritores de la Biblia eran francos y
honrados, incluso cuando se trataba de los pecados graves que ellos mismos
habían cometido. (Núm. 20:7-13; 2 Sam.
12:7-14; 24:10).
División
La
Biblia es un libro de Profecías: Las
profecías cumplidas son una prueba concluyente de que la
Biblia es inspiración de Dios. La Biblia contiene muchas profecías que se han
cumplido hasta el más mínimo detalle. Es obvio que no pudieron inventárselas
simples hombres que ejercían faenas como pescadores, pastores de ovejas,
recaudadores de impuestos y varios otros oficios.
¿Cuál es pues el origen de tales profecías?: La propia Biblia confirma en el libro del
profeta Isaías cap. 44 versos 7-8. “¿Y quién proclamará lo venidero, lo
declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí
el mundo antiguo? Anúncieles lo que viene, y lo que está por venir. No temáis,
ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego
vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay fuerte; no conozco
ninguno.” El Espíritu Santo lo confirma
en 2 Ped cap. 1 verso 21. “Porque nunca la Profecía fue traída en ningún tiempo
por la voluntad del hombre, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo
inspirados por el Espíritu Santo.”
La
vida de Jesucristo: Es la evidencia clave
de que las escrituras Hebreas contienen muchas profecías que se cumplieron con
su nacimiento, su ministerio, la muerte y la resurrección de Jesús fueron
predichas con más de setecientos años de antelación.
El
profeta menor Miqueas predijo: Que
el Mesías o el Cristo, nacería en la ciudad de Belén. (Miq. 5:2; Luc. 2:4-7). El profeta Isaías contemporáneo de Miqueas,
profetizo que al Mesías lo golpearían y le escupirían. (Isa. 50:6; Mat. 26:67). Con quinientos años de anticipación el
profeta menor Zacarías profetizo que el Mesías seria vendido por treinta piezas
de plata. (Zac. 11:12; Mat. 26:15).
Con más de mil años de anterioridad, el rey David predijo
una serie de circunstancias relacionadas con la muerte del Mesías. (Sal. 22:7-8 y 18; Mat. 27:35-39-43).
Con unos cinco siglos de antelación, la profecía de Daniel reveló cuando
aparecería el Mesías, la duración de su ministerio y cuando se produciría su
muerte. "Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu
santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar
la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la
profecía, y ungir al Santo de los santos.
Sabe, pues, y entiende,
que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el
Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a
edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Y después de las sesenta y
dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un
príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con
inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Y por otra semana
confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el
sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá
el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se
derrame sobre el desolador.” (Dan. 9:24-27).
Estas
no son más que una muestra de las muchas profecías que se cumplieron en
Jesucristo.
Conclusión
Dios ha dicho la
verdad en toda la Biblia. Él no detiene sus promesas que contienen sus
“Profecías,” podemos tener la misma confianza que tuvo el apóstol Pablo: Quien
escribió que ´Dios no puede mentir´. (Tít.
1:2).
