Iglesia Centro Evangelistico
Guardián de la Sana
Doctrina
Punta de Lanza para el Avivamiento de
Venezuela y el Mundo
Estudio Bíblico
Vellones
y Confirmaciones
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: Vellones y
Confirmaciones
Texto: “Confirma tu palabra
a tu siervo que te teme.” (Sal. 119:38).
Introducción
Vellón: Toda la Lana del
Carnero u Oveja que sale junto al esquilarla.
Un Vellón: Fue la señal que
Gedeón le puso a Dios para que le confirmará cual era el propósito de su
llamado.
El concepto de
"poner un vellón" viene de la historia de Gedeón, un líder en Israel,
en Jueces 6. Cuando Dios lo dirigió a reunir las tropas israelitas para
derrotar a los invasores madianitas, Gedeón quería estar seguro si era
realmente la voz de Dios que él estaba oyendo, y que entendía sus indicaciones.
Pidió a Dios una señal para demostrar que esto fue realmente Su voluntad. Así
que puso un pedazo de lana durante la noche y le pidió a Dios que sea mojado,
mientras mantenía seca la tierra circundante. Dios hizo amablemente como Gedeón
pidió, y en la mañana la lana era lo suficientemente húmeda para producir una
taza de agua cuando fue estrujada.
Pero la fe de Gedeón fue tan débil que pidió a
Dios otra señal esta vez a mantener un pedazo de lana seco, mientras húmeda la
tierra que la rodeaba. Otra vez, Dios cumplió y Gedeón finalmente fue
convencido de que Dios quería decir lo que dijo y que la nación de Israel
tendría la victoria que el ángel de Jehová había prometido en Jueces 6:14-16. Poniendo los vellones fue la segunda vez que Gedeón había
pedido una señal de que Dios realmente estaba hablando con él, y que Él haría
lo que dijo que haría.
¿Qué es una confirmación? Corroborar la verdad o certeza de una cosa, o un hecho.
División
Después de la señal de la primera lana, Gedeón
dijo, "No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez.” (Jueces 6:39). Gedeón sabía
que estaba pisando un terreno peligroso y que intentaba la paciencia de Dios,
pidiendo múltiples señales. (Jue.
6:11-17 y 37 al 40; 13:3 al 8 hasta el 18).
Abraham busca esposa para Isaac
"Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando;
He aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame a beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro;
si ella me respondiere, Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua: ésta sea la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor. Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: Ruégote que me des a beber. Y prestamente bajó su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré a beber. Y bebí, y dió también de beberá a mis camellos. Entonces preguntéle, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Bethuel, hijo de Nachôr, que le parió Milca. Entonces púsele un pendiente sobre su nariz, y brazaletes sobre sus manos: E inclinéme, y adoré a Jehová, y bendije a Jehová, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo. Ahora pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi Señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y echaré a la diestra o a la siniestra. Entonces Labán y Bethuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno. He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová. Y fue, que como el criado de Abraham oyó sus palabras, inclinóse a tierra a Jehová." (Gen. 24:42 hasta 52).
Enfermedad de Ezequías. En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirá. Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová. Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó. Y Ezequías había dicho a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará, y que subiré a la casa de Jehová al tercer día? Respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados, o retrocederá diez grados? Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová; e hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrás." (2 Rey. 20:1-11).
Llamamiento de Samuel
"Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos." (1 Sam. 3:11).
"Dirás, pues: Oíd palabra de Jehová, oh reyes de Judá, y moradores de Jerusalén. Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retiñan los oídos." (Jer. 19:3).
Conclusión
Gedeón derrota a los madianitas. "Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, acamparon junto a la fuente de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, más allá del collado de More, en el valle. Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar." (Jue. 7:1-7).
José interpreta el sueño a Faraón. "Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla." (Gen. 41:32).
