Iglesia Centro Evangelistico
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Doctrina
Punta de Lanza para el Avivamiento de Venezuela y el Mundo
Estudio Bíblico
El Diablo y los Demonios
Autor
Lic. Kali Duerto
Estudio Bíblico
Tema: El Diablo y los Demonios
Texto: " Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua,que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él." (Ap. 12:7-9).
Introducción
I. Fundamentos bíblicos y teológicos
El Diablo y los ángeles caídos vivían en la presencia del
Altísimo. Dios creó a Satanás para la gloria, pero él hizo una libre elección
hacia el mal. La Biblia afirma que "el Diablo estuvo en la
verdad, pero no perseveró. Su defecto no estuvo en su naturaleza sino en su
voluntad". Su caída se debió a tres razones:
1. Su propio orgullo, cuando se quiso igualar a Dios. Al respecto,
escribía el profeta Ezequiel: "Tu belleza te llenó de orgullo, tu
esplendor echó a perder tu sabiduría" (Eze. 28:17). La misma opinión tiene San
Pablo (1Tim. 3:6).
2. La envidia y los celos que sintió cuando el Creador decidió
hacer al hombre a su "imagen y semejanza" (Pro. 2:23-24).
Una vez el Diablo cayó en su falta, persuadió a otros
ángeles a seguirlo. Según la Biblia fue una tercera parte de ellos (Ap. 12:4; Dan. 8:10). Las Escrituras afirman que los ángeles rebeldes
"son tan numerosos como las abejas"; que el espacio está repleto de demonios. Desde
entonces no hubo lugar para estos espíritus del mal en el cielo (Ap. 12:8).
Teniendo como morada dos lugares:
1. El infierno o gehena (en griego): Donde el fuego nunca se apaga. (Mat. 5:22; 13:49-50; Mar. 9:43-48); llamado también como el abismo. (Luc. 8:31; Ap. 11:7; 17:8; 20:1-3); horno de fuego (Mat. 13:42); lugar de
tormento (Luc. 16:28) y de tinieblas. (Mat. 8:12). Porque "Dios no
perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los dejó
en tinieblas; encadenados y guardados para el juicio" (2 Ped. 2:4; Jn. 16:11; Jd. 1: 6). Desde allí el "reino de los cielos" y
el "reino del averno" tienen varias diferencias: del primero es luz,
bien, amor, felicidad y sabiduría; del segundo, oscuridad, mal, odio, amargura
y confusión.
2. Satanás y sus ángeles fueron lanzados a la tierra (Ap. 12:9). Por eso, Jesús lo llama como "príncipe de este mundo"(Jn. 14:30; 16:11); para San Pablo es "el dios de este mundo" (2 Cor. 4:4); que junto con los espíritus del mal habitan en el aire (Efe. 2:2) o en
el cielo (Efe. 6:12). Todo el mundo yace en poder del Maligno (1 Jn. 5:19);
no porque lo haya creado, sino porque está lleno de pecado y pecadores (Gen. 6:5-6.11-12; 7:1; 8:21; Ecl. 4:1-3); el mundo viene de Dios, y lo
mundano del Diablo (1 Jn. 2:16). Incluso, en el libro de Apocalipsis la
ciudad de "Babilonia" la grande (equivalente a la Roma imperial), era
considerada como "vivienda de demonios, guarida de toda clase de espíritus
impuros" (Ap. 18:2). Del mismo modo, antiguas tradiciones
talmúdicas de los hebreos, se nombra a Hazazel "el demonio del
desierto"; en recuerdo del macho cabrío que los israelitas enviaban
cada año a este lugar, para expiar las faltas del pueblo de Dios (Lev. 16:5-10). En tiempos de Jesucristo como los judíos ya no vivían en el desierto,
despeñaban el animal por un barranco distante unos 20 kilómetros de Jerusalén.
El desierto es el lugar de tormento de los "espíritus inmundos" (Mat. 12:43; Isa. 34:14); Siendo este el mismo escenario en que el
Mesías resistió después de cuarenta días de ayuno, las tres tentaciones del
Diablo (Mat. 4:1-11).
División
II. Diferentes demonios
Por otra parte, los apóstoles de la iglesia identificaron en los
textos bíblicos que Lucifer, el Dragón, el rey de Tiro y el Diablo; son todos
ellos el mismo Satanás. Sin embargo, cada uno presenta características
especiales:
1. La Trinidad Satánica: Conformada por el anti - Padre (el dragón -
Diablo); el anti - Hijo (el Monstruo- la Bestia); y el anti - Espíritu Santo (el
Falso Profeta). (Ap. 16:13; 20:10).
2. Lucifer (Luz bel): Su nombre significa "estrella de la
mañana" o "portador de la luz". Era el más bello, sabio y
poderoso de los Querubines; su caída fue como un "lucero al amanecer"(Isa. 14:12-15), "se le dio las llaves del pozo del abismo"(Ap. 9:1).
3. Diablo: del griego "diábolos", en hebreo
"satán", equivalente a "contradictor",
"obstructor", "calumniador" o "detractor." El escritor Taciano, discípulo de San Justino (s. II), decía que "el Diablo es el
primogénito de los demonios, y jefe principal. Su posición solo significa que él
fue el primero en pecar, y convertirse en un Querubín caído". Es el Dragón que
peleó con sus ángeles contra el Arcángel Miguel (Ap. 12:7); la palabra Dragón,
simboliza un animal de gran tamaño, de terrible crueldad y espantosa forma. Es
también "la serpiente antigua" (Ap. 12:9; 20:2); la misma que
tentó a la primera mujer en el paraíso (Gen. 3:1-5; 2 Cor. 11:3), y a
todo el mundo (Ap. 12:9). Es además, el "Querubín acusador" que
sube hasta la presencia de Dios, para pedir permiso de poner a prueba a Job
(1:6-12; 2:1-6). El profeta Zacarías ve en una visión a Josué, el sumo
sacerdote; en presencia del ángel del Señor y el ángel acusador (Zac. 3:1);
igualmente, es el acusador de todos los hombres (Ap. 12:10). Satanás es
el causante del sufrimiento (2 Cor. 12:7), la enfermedad (Job. 2:7), la
maldad (1 Sam. 18:10), la muerte por el pecado (Rom. 5:12); siembra la
cizaña (Mat. 13:25-39), persigue a los cristianos (Ap. 2:10), opositor
de Cristo (1 Jn. 2:22). "Homicida desde el principio y padre de la
mentira" (Jn. 8:44); es el "maligno" (Mat. 13:19); el
"enemigo" (Luc. 10:19); el "tentador" (Mat. 4:3;
1 Tes. 3:5); el "engañador" (Ap. 12:9). Algunos
otros nombres que le dieron los Padres de la Iglesia; son: Ladrón,
tirano, el exterminador, corrompido, maldito, apóstata, el Malo.
Otros ángeles caídos
mencionados en la Biblia, Son:
Abdón (hebreo) o Apolión (griego): Que quiere decir
"destructor" o "ruina"; es considerado "El jefe de las
langostas. Que es el ángel, gobernante o rey del abismo"(Ap. 9:11).
Asmodeo: Demonio de la maldad y la muerte. Es el espíritu maligno.
Belcebú: "Señor de las moscas", llamado el
"príncipe de los demonios" (Mat. 10:25). Los Fariseos acusaban a
Jesús de recibir poder de este espíritu del infierno (Mat. 12:24; Jn .8:48-49-52).
Belial: El "inútil" o el "impío" en hebreo. En
los manuscritos del mar muerto, aparece como uno de los nombres del demonio que identifico el apóstol Pablo (2 Cor. 6:15).
Demonio: Del griego "daimon" significa en plural
"espíritus inmundos"(Ap. 18:2), son "malignas fuerzas
espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este
mundo oscuro" (Efe. 6:12). Pueden llegar a ser "legión"; es
decir, "muchos" (Mar. 5:9).
Leviatán: Palabra hebrea que traduce "animal solapado",
representado en la Biblia en forma de serpiente, cocodrilo, bestia marina o
dragón del abismo (Isa. 27:1). La destrucción de Leviatán por Dios,
simboliza la derrota definitiva de los enemigos de Israel.
Conclusión
III. Los demonios en la Biblia
En el Nuevo Testamento, el "Diablo" aparece siempre
asociado al pecado (1 Jn. 3:8). Ya desde la caída de Adán y Eva, los
seres humanos tienen la libertad de escoger entre el bien o el mal (Gen. 3:22; Stg. 1:13); desde entonces estamos sometidos a continuas pruebas
(1 Cor. 10:13; Stg. 1:12); que podemos hacerle frente mediante la
oración (Mat. 26:41), y la confianza en Dios (Rom. 8:31; 2 Ped. 2:9). Por
eso, no hay que darle oportunidad al Diablo (Efe. 4:27), pues hay una
continua batalla entre los hijos de la luz, y los hijos de las tinieblas (1 Jn. 3:9-10; Col. 1:12-13), hasta el día del Armagedón (Ap. 16:16).
San Agustín enseñaba que "el que se aparta de Cristo, es presa fácil del
demonio" (2 Tim. 2:26); como ocurrió con Judas el
"traidor" (Luc. 22:3; Jn. 13:2-4 y 27), con Ananías (Hec. 5:3), también Himeneo y Alejandro "cayeron en manos de Satanás" (1 Tim. 1:18-20). No puede haber ninguna relación entre "Cristo y el
demonio"(2 Cor. 6:15); ni "beber de la copa del Señor y, a la vez,
de la copa de los demonios; ni pueden sentarse a la mesa del Señor, y a la vez,
a la mesa de los demonios" (1 Cor. 10:21). Al respecto, el escritor anónimo afirma, refiriendo al creador: Yo rijo el
mundo con ambas manos. Con la "mano izquierda" (el Diablo) trae
sufrimiento y aflicción; y con la "mano derecha" (Jesús), salvación, Sanidad y Vida Eterna.
