Estudio Bíblico
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: El Misterio de la Piedad
Texto: "Dios
fue manifestado en carne justificado en el Espíritu visto por los
ángeles predicado a los gentiles creído en el mundo recibido arriba
en gloria." 1 Tim. 3:16).
Introducción
Las Sagradas Escrituras nos
hablan sobre varios misterios revelados. Deseamos referirnos a dos grandes
misterios opuestos el uno al otro.
El Espíritu Santo, también llamado “Espíritu de verdad,” es el poder divino que
lleva a la realización de los misterios del reino celestial. El
primero, El Misterio de la Piedad. Dice la Palabra de Dios: “E
indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en
carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los
gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” 1 Tim. 3:16).
Por este versículo es fácil entender que el misterio de la piedad es la manifestación y la consumación del gran plan de la redención humana, mediante nuestro Señor Jesucristo y su sacrificio en el calvario.
A) La encarnación de Cristo
B) La presencia del Espíritu
Santo en la vida y obra de Cristo
C) La anunciación y
ministerio de los ángeles en la vida de Cristo
D) La predicación del Evangelio
de Cristo
E) La aceptación salvadora del
sacrificio de Cristo
F) La ascensión victoriosa de
Cristo
División
El misterio de la piedad es
“Dios con nosotros.” Es la incursión histórica de lo divino en lo humano, de lo
celestial en lo terrenal, de lo inmortal en lo mortal, de lo eterno en lo
transitorio, del Poder de Dios a lo natural.
Todo esto se
está cumplido en nuestros días, y positivamente, estamos viviendo en los
“postreros días.” La Palabra de Dios lo afirma, el Espíritu lo reafirma y la
historia moderna lo confirma.
Cristo
descendió del Cielo. "Porque he descendido del cielo, no para
hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió." Jn.
6:38). El espíritu que poseerá al Anticristo (la bestia), sube del
abismo. "Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del
abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará." Ap.
11:7). Cristo vino en nombre del Padre. "Yo he
venido en nombre de mi Padre, y no me recibís." Jn.
5:43). El Anticristo viene en su propio nombre. "Si otro
viniere en su propio nombre, a ése recibiréis." Jn.
5:43). Cristo se humilló así mismo. "Y estando
en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz." Fil. 2:8). El
Anticristo se exalta a sí mismo. "El cual se opone y se levanta
contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta
en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. 2
Tés. 2:4). Cristo fue desechado. "Despreciado y desechado
entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos." Isa.
53:3). "Más toda la multitud dio voces a una,
diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!" Luc.
23:18). El Anticristo será admirado. " Vi una de
sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se
maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y
adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la
bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra
ella? Ap. 13:3-4). A Cristo le exaltó Dios hasta lo sumo.
"Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un
nombre que es sobre todo nombre. Fil. 2:9). El
Anticristo será lanzado al lago de fuego. "Pero la bestia fue
capturada junto con el falso profeta. Este es el que hacía señales milagrosas
en presencia de ella, con las cuales engañaba a los que habían recibido la
marca de la bestia y adoraban su imagen." Ap.
19:20). Cristo hizo la voluntad del Padre. "Porque
he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me
envió." Jn. 6:38). El Anticristo hace su propia
voluntad. "Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá
sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará,
hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá." Dan.
11:36). Cristo vino a salvar. "Porque el Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." Luc.
19:10). El Anticristo viene a destruir. "Y su
poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y
prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de
los santos." Dan. 8:24).
Cristo es el Buen Pastor. "Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen." Jn. 10:14). El Anticristo es el pastor inútil. "Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato; porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas. ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido." Zac. 11:15-17). Cristo es la Vid Verdadera. "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará." Jn. 15:1). El Anticristo es la vendimia de la tierra. "Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras." Ap. 14:18). Cristo es la Verdad. "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Jn. 14:6). El Anticristo es la mentira. "Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia." 2 Tés. 2:11). Cristo es Santo. "Diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios." Mar. 1:24). El Anticristo es inicuo. "Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida." 2 Tés. 2:8).
Cristo es Varón de Dolores. "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos." Isa. 53:3). El Anticristo es el hombre de pecado. "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición." 2 Tés. 2:3). Cristo es el Hijo de Dios. "Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." Luc. 1:35). El Anticristo es el hijo de perdición. "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición." 2 Tés. 2:3). Cristo es el Misterio de la Piedad. "E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Él fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria." 1 Tim. 3:16). El Anticristo es el misterio de la iniquidad. "Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio." 2 Tés. 2:7).
Conclusión
De la manera que el desarrollo
el Misterio de la Piedad, Jesús nació y vivió en el mundo treinta años sin
manifestarse como el Cristo; en el desarrollo del Misterio de la Iniquidad es
posible que ya esté viviendo en el mundo el Anticristo, pero que aún no se ha
manifestado.
Amados, positivamente, estamos
viviendo los días del fin. “Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no
tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis
perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que
cuando digan Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción
repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros,
hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche
ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y
seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan,
de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios,
habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de
salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar
salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para
que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él. Por lo cual,
animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.” 1
Tés. 5:1-11).
¡Trabajemos por Cristo, para
que no nos sorprenda el Anticristo! ¡Impulsemos el misterio de la piedad para
que no nos envuelva el misterio de la iniquidad!
