El Juicio de Dios comienza por casa






Estudio Bíblico
 El Juicio de Dios comienza por casa
    Autor
    Teólogo: Cruz Monasterio


Estudio Bíblico

Tema: El Juicio de Dios comienza por casa
Texto: Eze cap. 9 versos 4 al 7; "Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo. Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad." 
Introducción
Todos los ministros de Jesucristo, que dejaron la predicación del Evangelio y la enseñanza de la Palabra de Dios, para ir detrás de cargos públicos, sea Presidente, Gobernador, Alcalde, Diputados, Etc. Serán alcanzados por la ira de Dios, salvo que se arrepientan de su error y se sometan a la disciplina de Dios.
Los 12 Apóstoles dejaron todos sus oficios para dedicarse a la predicación, la oración y la enseñanza de la Palabra de Dios.
El que quiere ser ministro de Jesucristo, tiene que tomar una decisión o Jesucristo o el mundo político, no se puede servir a dos señores a la misma vez, pues aborrecerá a uno y amará al otro.
José fue gobernador de Egipto, Daniel fue tercero en el reino de Darío y sirvió también a otros reyes, pero hay que analizar las circunstancias, cuando José, el propósito era preservar la descendencia de Abraham a la cual Dios le prometió que haría de él una nación grande y que en su simiente la cual es Cristo serían Benditas todas las familias de la tierra.
Cuando Daniel el pueblo de Israel estaba bajo el juicio de Dios, y Dios usó a los Babilonios para castigarlos, pero uso a Daniel así como a Ester para preservar la descendencia prometida por Dios a  Abraham la cual es Cristo.
Una vez nacido el Cristo el rey Herodes quiso matar al niño, pero no pudo hacerlo porque Dios lo guardaba.
Cuando Pilato le dijo a Jesús eres tú rey, Jesús le contesto y le dijo para eso he nacido, pero también le dijo que su reino no era parte de este mundo, es decir que él no iba a gobernar bajo la elección de los hombres, o bajo el auspicio de los hombres, pues eran corruptos y pecadores, amadores de sí mismos y de la gloria humana más que de Dios.
 División
1 Ped Cap. 4 verso 17-18; “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios? Y: si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?
Por eso Jesús no aceptó ser coronado rey por los Judíos, porque ellos iban detrás de Jesús por el pan y las cosas materiales, y Dios lo que quiere es que el hombre nazca de nuevo, que es por el agua y el espíritu.
La iglesia de Jesucristo está llamada a ser reyes y sacerdotes, pero no para este tiempo, eso será para después de la gran tribulación, cuando Dios haya vencido a todos los enemigos de Israel.
La misión de la iglesia es ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura y hacer discípulos a todas las naciones.
Dios proveerá para el vestido, el calzado, el alimento y el techo; recordad que vuestra recompensa está en el reino de los cielos el cual es futuro el cual cada día está más cerca.
No pongamos la mirada en este mundo ni en las cosas de este mundo, y aunque tengas riquezas, autos, apartamentos, quintas, esposa (so), hijos (as), haz como que no la tuvieras, porque el mundo y sus deseos pasan; pero el que permanece en la Palabra de Dios permanece para siempre.
Amado hermano que te has apartado de Dios para hacer tu voluntad y crees que Dios te va a respaldar, arrepiéntete y deja el orgullo, y vuélvete a Dios y has las cosas como Dios te ha mandado a hacer y así escaparas de la ira de Dios.

Conclusión


¿Qué juez inicia y efectúa el juicio de esta naturaleza? El más capacitado y con más derecho sería el Arquitecto y Dueño de la casa-iglesia, Dios el Padre. Jesucristo, el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, Sumo Sacerdote de la iglesia, su Salvador, y su Cabeza, habiendo recibido del Padre “toda autoridad” sobre la iglesia, igual capacidad y derecho tendría de juzgarla en cualquier momento. ¿Quién más independiente, riguroso y totalmente imparcial que Dios el Padre y su Unigénito Hijo, Jesucristo? La interacción de los dos, mediante el Espíritu Santo, y de este, principalmente mediante los apóstoles, con la casa-iglesia en el siglo I se manifiesta plenamente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por el médico amado, Lucas, como, además, en las epístolas y los libros que componen el resto del Nuevo Testamento.

Por cierto, ejemplos clásicos y vivos de tal juicio divino sobre congregaciones particulares los tenemos en las siete cartas enviadas por Cristo a las siete iglesias de Asia, tal y cual aparecen en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, con el preámbulo en el capítulo 1. Cartas dictadas por Cristo y entregadas más o menos en el año 95 del siglo I a aquellas siete iglesias, aproximadamente treinta años después de revelar el apóstol Pedro lo del juicio a punto de comenzar.

Cristo se identifica para la iglesia en Éfeso, resaltando su autoridad y poder:

“El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 

Alaba lo bueno que tiene la iglesia en Éfeso.

Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 

Pasa juicio contra la iglesia.

Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Amenaza con castigar severamente a la iglesia 

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.” Su amenaza no fue meramente retórica o vacía, pues tenía poder de hacer caer a la iglesia en Éfeso. De humillarla. De hacerla menguar hasta desaparecer. Con el mismo poder con el que podía levantar, sostener o derrumbar reyes y reinos seculares. 

Mediante manipulaciones de fuerzas culturales, sociales, políticas, filosóficas o intervenciones providenciales a través de desastres de la naturaleza, etcétera. Quitar su candelero de su lugar. Porque no iluminara con la luz potente de la “sana doctrina” y la “santidad” sin mancha o arruga.