Preparándonos para la venida del Mesías


Estudio Bíblico

Preparándonos para la venida del Mesías



   Autor
  Teólogo: Cruz Monasterio





Estudio Bíblico


Tema: Preparándonos para la venida del Mesías

Texto: Gálatas cap. 4 verso 4, “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo.

Introducción

La historia contada y vivida en el Antiguo Testamento: Se refiere a la preparación de Dios para la venida a la tierra de su Hijo, el Mesías, para ser nuestro redentor.

El Padre Eterno: Señala los eventos mundiales como el registro de los preparativos de Dios para la venida de Jesucristo. La historia mundial podría llamarse su historia, y eso es en realidad el propósito de los eventos transcurridos que detalla los tratos de Dios con los hombres a fin de atraerlos hacia Él.

Por supuesto que Dios sabe el fin desde el principio; lo sabe como si fuera algo que ya pasó, lo que nosotros los hombres llamamos el futuro encerrado en una Dispensación; y no es extraño encontrar en las Sagradas Escrituras eventos históricos narrados aun antes de que hayan tomado lugar en la existencia del Género humano.

¿Pero cuál es el objetivo de la preparación de la Prehistoria, Historia, e Historia Contemporánea de todos estos eventos?: Dios se hizo presente en los asuntos mundiales para preparar a la Humanidad y al planeta para la Redención a través de las historias narradas en sus escritos Bíblicos.

División

El profeta Daniel cuenta como Vaso de Honra escogido la narrativa del comienzo de la historia del pueblo de Israel y su Mesías.

Daniel cap. 7 versículos 1-7 al 13-14, “En el primer año de Beltsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro Bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.

La primera bestia era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.

Y he aquí otra Bestia, semejante a un Oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas: Tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas, le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.”

Después que comenzará la Cautividad de los hijos en Babilonia, Dios le dio a Daniel un sueño o visión. En efecto, este sueño era un bosquejo de la historia mundial desde ese tiempo y a través de cuatro imperios mundiales. La visión o sueño de Daniel fue similar al que tuviera el rey Nabucodonosor, y que se narra en Daniel cap. 2. El sueño del Monarca también bosqueja cuatro imperios mundiales. La diferencia entre ambos sueños era que el de Nabucodonosor presentaba el aspecto externo de estos imperios; mientras que en el de Daniel se observaba su naturaleza interna.

Esos cuatro imperios son parte del plan de Dios para preparar el camino para la segunda venida de Cristo. El primer imperio era el babilonio, en el cual vivía Daniel. En su sueño Daniel vio una bestia semejante a un león, que salía del mar de las naciones. En su sueño Nabucodonosor lo había visto como la cabeza de oro de la imagen. Exteriormente Babilonia era gloriosa, pero interiormente tenía la naturaleza de una bestia. En la Dispersión de los Judíos fueron esparcidos de su tierra; fueron llevados también a otras partes del mundo. En esas tierras fundaron sus sinagogas y siguieron adorando a Dios según su propio ritual. De este modo comenzaron a preparar al mundo para la propagación del evangelio. Dondequiera que fueron llevaron la esperanza de la venida del Mesías.

En el año 539 a. C. los Medos-Persas derrotaron a los Babilonios. Daniel vivía aún cuando este imperio, que en su sueño estuviera representado como una bestia semejante a un Oso, apareció en escena.

Condiciones religiosas: El mundo fue expuesto al mensaje de las buenas nuevas. Muchas desilusiones con los ídolos que adoraban, estaban listos para escuchar un mensaje nuevo, algo que pudiera ayudarlos. Por lo tanto cuando los judíos proclamaron el mensaje del Mesías que vendría, eran muchos los que estaban listos a escuchar.

Hitos Intertestamentarios: Entre el último del libro del Antiguo Testamento, Malaquías, y el primero del Nuevo Testamento Mateo, hay un lapso de cuatrocientos años. En tanto que Babilonia guarda silencio respecto de esos años, los mismos fueron llenos de acontecimientos trascendentales para los judíos y para el mundo.

En el año 331 a. C. El imperio Medo-Persa cayó ante el imperio Greco-Macedonio, cuyas tropas bajo el mando de Alejandro Magno el Grande, los subyugaron. Alejandro murió unos años después, cuando tenía solamente 33 años. A su muerte el imperio se dividió y cuatro de sus generales gobernaron una de las subdivisiones del imperio. Daniel había visto esto muchos años antes, cuando en su sueño viera la bestia semejante a un leopardo con cuatro alas, y más tarde con cuatro cabezas. Cada una de las cabezas representaba una subdivisión del imperio.

Idioma Universal: El Griego llegó a ser el idioma universal del mundo mediterráneo. Muchos eran los que podían hablar y entender el griego. Por otra parte el Antiguo Testamento fue traducido al griego en esta época. Esta traducción circulo y ayudó a que entre los gentiles se conocieran las creencias y costumbres de los judíos. También sirvió para que la gente se enterara de la promesa del Mesías que un día vendría al mundo. Aun después que el imperio greco-macedonio sucumbió ante las huestes romanas en el año 168 a. C., el griego continúo siendo el idioma universal. Por lo tanto cuando se escribió el Nuevo Testamento, todos los que Vivían en el mundo Mediterráneo podían leerlo fácilmente puesto que estaba escrito en griego. Pablo pudo predicar en ese idioma en Atenas, Roma, y muchas otras ciudades sin necesidad de intérprete. El hecho de que había un idioma universal ayudó a esparcir rápidamente el evangelio.

El Imperio Romano fue la cuarta Bestia que Daniel vió en su visión: Daniel la describió como “Espantosa y terrible.” El gobierno del imperio Romano fue duro e inflexible, pero también hizo posible que el cuarto (“Mojón, imperio mentiroso,”) pero señaló la venida del Mesías y permitió que surgiera.

Hubo una unión política: Los Romanos establecieron una fuerte unión política y construyeron carreteras sumamente buenas entre los varios puntos del imperio. También acabaron con la piratería que prevalecía en el mar Mediterráneo y de ese modo fue posible que los que viajaban lo hicieran más seguros y también más rápido. El apóstol Pablo en su calidad de ciudadano romano podía viajar sin ninguna restricción por todo el imperio.

El comienzo de la era Neotestamentaria: “El cumplimiento del tiempo,” había llegado y Dios envió a su Hijo. Tengamos presente, que el establo en la ciudad de Belén carece de significado a menos que lo relaciones con la cruz del Calvario. Jesucristo no vino al mundo por mero hecho de venir sino que vino para morir. Y por medio de su muerte logró la redención eterna para todos los que creen en Él.