Buscando su Rostro






Estudio Bíblico

Buscando su Rostro


    Autor
    Teólogo: Juan Martínez




Estudio Bíblico


Tema: Buscando su rostro

Texto: Éxodo cap. 33 versos 20 al 23; “Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;  y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.  Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”.

Comentario Teológico Bíblico Básico. Aquí podemos ver una escena completamente desesperante en la vida de Moisés él quería ver el rostro de Dios (su gloria). Jehová le dice que ningún hombre podría ver su rostro.  Porque no me verá hombre, y vivirá.  De cierto moriría el hombre, sin embargo Dios, le concede el privilegio de mostrarle su espalda. Éxodo cap. 33 verso 23; “Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”. Cuando socorremos en busca del rostro de Dios  de corazón puro y limpio, Dios responde a nuestras peticiones u oraciones. Moisés quería más de Dios. Sabiendo que estuvo a punto de perderlo, se le abrió el hambre por más de Él. Moisés ya no podía vivir sin el Señor. Recordemos que Moisés ya había disfrutado de estar en la Presencia de Dios; sin embargo, estaba sumergido en la nube espesa, y ahora quería tener la oportunidad de verlo sin ese “velo”. Sin duda esta petición agradó al Señor. La pregunta es: ¿Cómo podría ver a Dios sin morir? Por supuesto, Dios lo consideró, y ésta fue la solución que le dio: (Éxodo 33:19-20) Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Dios accedió a la petición de Moisés de conocer más de Él. El Señor ofreció mostrarle su bondad y conocer Su Santo Nombre; sin embargo, no podría ver Su rostro. En cuanto a extender misericordia al pueblo, Dios se reservó ese derecho diciendo: “tendré misericordia del que tendré misericordia”.

Introducción

¿Qué significado tiene la palabra Buscar?: Intentar localizar o encontrar algo, explorar, indagar, averiguar y escudriñar. Se conoce con el término de buscar a aquella actividad que se caracteriza principalmente por un propósito de descubrimiento. El objeto de esa búsqueda puede ser dar con alguna región en particular que se presume que existe, descubrir algún tipo de recurso que servirá por ejemplo enriquecer las arcas de una nación como ser el petróleo, gas, carbón o algún otro tipo de mineral o estar orientada a la búsqueda de determinada información en orden a satisfacer alguna necesidad o completar un trabajo de estudio.

Cuántas veces hemos escuchado o leído acerca de buscar el rostro de Dios. Cuántas veces desde un púlpito se nos ha invitado a hacerlo. De seguro muchas veces. Y qué decir de los motivos por lo cual hemos buscado su rostro, pueden ser también muchos y muy variados y cada uno de esos motivos muy justificados en cada una de nuestras mentes. Muchos buscan a Dios porque atraviesan por algún problema imposible de resolver y esperan que Dios haga algo. O haga lo que ellos esperan. Algunos lo buscan para ser mejor usados por Él. Para “tener más de Él”. Hay quienes buscan a Dios para “sentirlo”, para vivir una experiencia espiritual que “llene” sus vidas. Otros son más generosos en su búsqueda y lo hacen con la finalidad de que sus ministerios o iglesias crezcan en números. Pero lo realmente importante y que llega a ser lo medular de buscar a Dios y que define nuestra búsqueda de Él, es que “DIOS NOS HA BUSCADO PRIMERO”. 1 Juan cap. 4 verso 19; “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” La enseñanza Bíblica es que ningún inconverso busca a Dios. Romanos cap. 3 verso 11;No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios”. Comprendo que eso resulte muy radical, porque ¿no es cierto que conozcamos a personas que parecen buscar a Dios, manifestando interés de resolver su problema? ¿No conocemos a personas que, aunque no afirman tener a Cristo como Señor y Salvador, parecen andar en busca de Dios?  La Palabra enseña que todos somos pecadores. Romanos cap. 3 verso 10; “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno”; y Juan cap. 3 vers 20; Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”. Por eso el hombre natural no busca realmente a Dios, sino que busca las cosas que solo Dios puede darle, o busca ideas erradas de Dios. Esa es la razón por la que Jesús afirma: “Nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre” (Juan 6:65).

División

Sí, Dios nos ha buscado primero. Cabe la pregunta entonces: ¿Para qué nos ha buscado Dios? ¿Será acaso para darnos la vida que queremos? ¿Para cumplir nuestros sueños? ¿Para hacer nuestro nombre famoso? La respuesta a la pregunta: ¿Para qué nos ha buscado Dios?, determinará para qué le buscamos nosotros. Veamos tres hombres que buscaron a Dios y entendamos lo que definía esa búsqueda.

El hombre tartamudo: Antes de que Moisés buscara a Dios, Dios buscó a Moisés, saliendo a su encuentro en medio de una zarza envuelta en llamas de fuego. Tuvo un encuentro con el Dios de sus Padres, El Dios de toda la historia humana. El que ha visto y ha oído el clamor de su pueblo, el Dios que desciende para salvarlos. Es el Yo Soy, “cuyo nombre es para siempre, con el que se le recordará en todos los siglos” Éxodo cap. 3 versos 14-15; “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos”.  Dios busca a Moisés y le muestra su gloria. Se glorifica frente al Faraón en un despliegue de poder al sacar al pueblo hebreo de Egipto. Éxodo cap. 14 verso 17; “Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería;”  Mostró su gloria en la columna de fuego y nube. Formó un pueblo para sí para mostrar su gloria a través de ellos. Luego de que Moisés buscara a Dios y bajara del monte, reflejó con su rostro como si éste fuera un espejo, la Gloria de Dios. La vida entera de Moisés fue una búsqueda de Dios, con un único fin, dar un paso al lado, dejar que Dios actuara a través de su vida, que la gloria del Señor fuera manifestada a través de sus cansados ojos y su torpe hablar.

El joven pastor de ovejas, David: Dos de los Salmos que muestran la apasionada búsqueda de Dios por parte de David son el Salmo cap. 84 versos 2-3; “¡Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová! ¡Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo! Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, cerca de tus altares, Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío”. Y el Salmo cap. 63 versos 1-2; “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario”. La búsqueda de David era permanente. No estaba confinada únicamente a un lugar determinado o a una hora determinada. Él buscaba y reconocía la gloria de Dios en su creación (Salmo 19), en su Ley (Salmo 119), en la victoria que tomaba sobre sus enemigos, (Salmo 8), en su misericordia (Salmo 36) o en la rectitud de sus juicios. Conocer a este Dios de gloria le hacía buscar más y más de Él. Estaba maravillado, absorto al contemplar la gloria del Señor. Buscó a Dios siendo un joven armado con una onda y piedras, un simple pastor de ovejas y el resultado de esa búsqueda fue un corazón transformado, un hombre conforme al corazón de Dios que trajo gloria al nombre del Señor.

El carpintero de una pequeña aldea: Jesús de Nazaret buscó permanentemente el rostro de Dios Padre en cada movimiento que hacía, en dependencia, para hacer la voluntad del que lo envió: Juan cap. 5 verso 19; “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.  Buscaba al Padre para glorificarle: Juan cap. 17 verso 4; “"Yo te he glorificado en la tierra;  he acabado la obra que me diste que hiciera.”  Lo buscó en la intimidad y gloria de un monte (de la transfiguración) o en la amargura y soledad de un huerto (Getsemaní). Lucas cap. 22 verso 42; "Padre,  si quieres,  pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad,  sino la tuya".  Jesús buscaba permanentemente al Padre y sometía su corazón para glorificarle. En la cruz, vemos a Jesús buscando nuevamente el rostro de Dios, sin embargo la respuesta fue en silencio. “¡¡¡Padre porque me has desamparado!!!” Mateo cap. 27 verso 46; “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” también vemos el Salmo cap. 22 verso 1; David expreso estas palabras. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?” Exclamó. Pero el ocultar su rostro fue necesario  para que no levantara su furia sobre los que le hicieron mal y así nosotros pudiéramos hoy buscar el rostro del Padre y hallar amor, misericordia, perdón y justicia de Dios.

Comentario Teológico Bíblico Básico. En estos hombres hay varias cosas en común que pueden llevarnos a entender y vivir una vida de genuina búsqueda de Dios. Isaías cap. 55 verso 6; “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.” 

1.       No hay hombre ni mujer en la Biblia que haya buscado genuinamente a Dios, sin primero ser buscado por Dios. Sin haber tenido un encuentro previo con el Señor. Cada vez que nos encontramos en la Biblia con un hombre que dispuso su corazón para buscar a Dios, fue en respuesta a la irresistible y asombrosa Gloria de Dios, reflejada en su amor, santidad, justicia o misericordia. Dios les manifestó su gloria  para que ella fuera el motivo por cual lo buscaran en medio de la crisis, el dolor, o la ardua tarea que tenían por delante. Jeremías cap. 29 verso 13; “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” 1 Cro cap. 16 verso 11; “Buscad a Jehová y su poder;  Buscad su rostro continuamente.” 

2.       Ellos seguían de cerca a Dios, con la firme determinación de encontrarlo. Era una búsqueda dura y persistente que los llevaba a someterse a la voluntad de Dios. Salmo cap. 63 versos 1-2; “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario”.

3.      No buscaron a Dios solamente en un espacio y tiempo determinado de sus vidas. Aunque la búsqueda fue gatillada por alguna situación en particular en la que Dios habría de glorificarse y pudo la búsqueda estar confinada en un momento al lugar de oración: el templo, un huerto, un culto o la habitación, llegó a ser una actitud de vida. Salmo cap. 9 versos 10; “En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron”. Salmo cap. 105 versos 4;Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro”.

Dios le habla a su pueblo de cómo buscar su rostro. 2 Cro cap. 7 verso 14; dice “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”

Buscando el rostro de Dios en La Humillación, oración, Ayuno y Vigilia. Es la manera más correcta de que nos podemos dirigir al Dios eterno, soberano, glorioso, majestuoso. Lo primero que debemos notar es que, es DIOS quien está hablando en este capítulo. Él mismo nos dice cómo acercarnos a Él; cómo recibir algo de Él; cómo buscar su rostro. En el v.14; Dios indica unos pasos que debemos seguir si queremos acercarnos a Él.

Humillarnos. El verbo en hebreo significa traer abajo, postrar, doblar las rodillas pero, aquí es Dios hablando. Nos indica la actitud o la manera en que debemos acercarnos a Él. Debemos hacerlo, postrándonos delante de Él. Es bueno hacerlo físicamente (arrodillándonos), porque eso nos ayuda a sentir que estamos en la presencia de alguien grande. Miqueas cap. 6 verso 8;Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

Oración. Debemos orar en todo momento, la oración nos acerca a Dios y nos permite santificar nuestras vidas. Efesio cap. 6 verso 18; “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;”   Es bueno orar en familia, en reuniones de amigos, en la iglesia, pero también es bueno hacerlo en la intimidad de nuestros días, en los momentos de descanso, pedir por nuestros familiares, amigos, pedir por nuestros enemigos para que Dios los aparte de nosotros y les conceda paz, pedir por aquellos que no conocemos pero que necesitan salud, tranquilidad. ¡Dios te colme de bendiciones! 1 Timoteo cap. 2 versos 1-2; “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” 

El Ayuno: Es la Abstinencia voluntaria que hace la persona dejando de ingerir y beber alimentos y líquidos por determinadas horas o días.

Es el sacrificio de vuestros cuerpos en olor fragante ante Dios. 1 Pedro cap. 2 verso 5; “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Romanos cap 12 verso 1; “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. Más el verdadero ayuno no los dice la palabra en el libro de Isaías capítulo 58 verso 6; “? no es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libre a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?”

Vigilia: Es una de las principales armas espirituales para la destrucción de fortalezas: También es un tiempo de meditación, oración y adoración Nocturna. Lam cap. 2 verso 19; "Levántate, da voces en la noche al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza hacia El tus manos por la vida de tus pequeños, que desfallecen de hambre en las esquinas de todas las calles." 

Subdivisión

¿Dios puede mostrar su rostro?

A Moisés se le reveló hablándole cara a cara desde una zarza ardiente, pronunciando su nombre: Éxodo cap. 3 verso 2; “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía”.  Yahveh, “Yo soy el que soy.” En el versículo 14; dice “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”.   La persistencia y el deseo de Moisés de buscar el rostro de Dios fueron tan intensos que comprometió a Dios a darle una respuesta, Dios responde a tus Oraciones y peticiones. Jeremías cap. 29 verso 12-13; “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

Según las Escrituras, Jacob luchó con un varón y vio la apariencia de Jehová: Peniel. Génesis cap. 32 versos 24 al 30; Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.  Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.  Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.  Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” Las contradicciones surgen en Éxodo cap. 33 verso 20; “No puedes ver mi rostro, porque nadie puede verme y vivir.”

Comentario Teológico Bíblico Básico. Primeramente veamos el significado de varón de Dios. Expresión aplicada en el Antiguo Testamento a siervos de Dios. O “Hombre de Dios” que  tienen una misión celestial. El varón con que lucho Jacob era un ángel de Dios enviado para que bendijera a este hombre. Vea lo que dice el profeta Oseas cap. 12 versos 3-4; “En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder venció al ángel”. Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet-él le halló, y allí habló con nosotros”, es increíble que la fuerza de un humano se comparara con la fuerza de un ángel de Dios. En cuanto a Jacob,  ya no era su nombre sino Israel, porque había vencido al varón y logro que lo bendijera, él dice, que había visto a Dios cara a cara. En Aquel lugar, que Jacob le había puesto por nombre Mahanaim (campamento de Dios). Génesis cap. 32 verso 1-2;Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios. Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim”. Después de haber luchado con el varón llama aquel lugar Peniel. Génesis cap. 32 verso 30; “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Génesis cap. 32 verso 28; “Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Es posible que el ángel de Jehová ocultara su rostro mientras luchaba con Jacob, ya que las escrituras no nos dice que Dios  le haya mostrado su rostro. La palabra nunca puede contradecirse, Nadie puede ver mi rostro porque nadie puede verme y vivir dice la palabra de Dios. Si buscáramos continuamente la presencia de Dios tendríamos la esperanza de ver su rostro. Apocalipsis cap. 22 verso 4; “y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”. 

Como buscamos el rostro de Dios

En el Salmo 27; David le ruega a Dios en una plegaria urgente e intensa. Le ruega en el verso 7, “¡Oye, Jehová, mi voz con que a ti clamo! ¡Ten misericordia de mí y respóndeme!” Su oración está enfocada en un solo deseo, una ambición, algo que se había convertido en algo que lo consumía totalmente: “Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré” (27:4). David está testificando, “Tengo una oración, Señor, una petición. El único objetivo importante en mi vida, mi plegaria constante, la única cosa que deseo. Es que lo buscaré con todo lo que está en mí. Esta sola cosa me consume como mi objetivo continuo. “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” (27:4).

Jesucristo es la imagen y semejanza de Dios. Jesús vino a la tierra como hombre, Dios encarnado. Juan cap. 1 verso 14; “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Y él hizo esto para que pudiese sentir nuestro dolor, ser tentado y probado como lo somos nosotros, y mostrarnos al Padre. La Escritura dice que Jesús es la imagen expresa (significando la semejanza exacta) de Dios. Colosense cap. 1 verso 15; “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”.  Él es la misma esencia y sustancia de Dios el Padre vea Hebreos cap. 1 verso 3; “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”, En resumen, él es “igual que” el Padre en todas las maneras. Hasta este mismo día, Jesucristo es el rostro, o la misma semejanza de Dios en la tierra. Y debido a Él, tenemos comunión ininterrumpida con el Padre. A través de la muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo, tenemos el privilegio de “buscar su rostro,” de sentirlo. Porque él vive en nosotros y mora en nuestros corazones. Gálatas cap. 4 verso 6; “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”. Efesio cap. 3 verso 17;  “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

El rostro de Dios es su semejanza, su reflejo. 2 Cor cap. 3 verso 18; “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. El Señor le reveló a David como satisfacer sus ansias: reflejando a Dios en su propia vida. Esto no era meramente un llamado a la oración; David ya estaba orando tres veces al día. Salmo cap. 55 verso 17; “Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. De hecho, las oraciones de David fueron las que crearon esa pasión en él de conocer al Señor. No, este llamado de Dios era para tener hambre por un estilo de vida que totalmente refleja a Jesús.

Conclusión

Sólo la búsqueda de aquel que pone a Dios en el centro de ella, entendiendo que primero Dios le ha buscado, llega a ser una búsqueda que espera la gloria de Dios y no la propia.  Ya no es una búsqueda interesada y centrada en que Dios resuelva el problema, sino en que Dios se glorifique en medio del mismo; una búsqueda que no pretende llegar a ser un mero momento emocional, sino una vida rendida continuamente; una búsqueda que no procura el logro numérico de la iglesia, sino que almas conozcan a Cristo para la gloria de Dios.

Por el ejemplo de estos hombres y de muchos otros que buscaron a Dios, dejemos toda motivación egoísta, personal, centrada en nosotros mismos al momento de buscar a Dios. Ten en cuenta que antes de que buscaras a Dios, Dios te buscó a ti, no importando lo que hiciste, te mostró su gloria por medio de su amor, misericordia, perdón y justicia. Asumiendo la misma condición tuya,  un ser humano, tomó sobre sí tu dolor y miseria producto del pecado. En la cruz te buscó, en la cruz nos encontramos con Él. Por lo tanto cuando hoy buscamos a Dios lo hacemos, no para nuestra gloria, sino para vivir y mostrar la gloria de la cruz. Gal cap. 6 verso 14; “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”. 

La mayoría de nosotros saltaría ante la posibilidad de obtener la fortaleza verbal y la promesa de Dios de marchar con nosotros a dondequiera que fuéramos. Pero, ¿quién nos diría a dónde deberíamos ir? Moisés respondió con sabiduría: "Si tú no nos guías, yo no iré a ninguna parte." Él comprendió que es "bueno" tener a Dios con uno, pero que es "mejor" que Dios vaya con uno. El Señor negoció, por decirlo así con Moisés: "Te daré descanso," le dijo. Yo creo que el cumplimiento neotestamentario del "descanso" de Dios para su Iglesia se encuentra en los dones soberanos del Espíritu Santo, que nos capacitan para adiestrar y ministrar al Cuerpo de Cristo con un mínimo de esfuerzo humano.

 En Isaías 28:11-12; la Escritura dice: "Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales Él dijo: Este es el reposo." Creo que los dones del Espíritu (incluido el don de lenguas), son el "reposo" o "descanso" al cual se refiere el profeta Isaías en este pasaje. En sentido metafórico Dios decía: "Moisés, te daré los dones, el 'reposo'," y Moisés dijo: "Yo no quiero los dones; te quiero a ti." La Iglesia vive tan enamorada de los dones del Espíritu, que ni siquiera conoce al Dador de los dones. Nos divertimos tanto jugando con los dones de Dios, que hemos olvidado darle las gracias por ellos. Lo mejor que podemos hacer como hijos de Dios es darles la verdadera importancia a los dones Espirituales. ¡No se aferre en buscar solamente los dones, busque al Dador de los dones! [No busque solamente la mano de Dios, busque su rostro!