Juicio a las naciones





Estudio Bíblico
Juicio a las naciones


      Autor

      Teólogo: Cruz Monasterio

 

 

                                                         Estudio Bíblico

 

Tema: Juicio a las naciones

Comentario Teológico Bíblico Básico. Las Escrituras describen varios juicios escatológicos distintos, incluido el juicio de “ovejas y cabritos,” el tribunal de Cristo y el juicio del Gran Trono Blanco. Estos juicios ocurren en diferentes momentos y se aplican a diferentes grupos.

El salmista se refirió a uno de esos juicios cuando declaró: 

Texto: “Levántate, oh Señor; no prevalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti.” (Salmo 9:19)

Introducción

Hay un Paralelismo entre los cap. De Mateo 25 y Joel cap. 2

Jesús vendrá a establecer el Reino de Dios en la Tierra, y reinará en perfecta paz durante mil años (el milenio mesiánico). Y Jesús dice que él invitará a las ovejas a gobernar con él.

En todo el Discurso del monte de los Olivos, la atención se concentra y progresa hacia el momento de situar a Jesucristo en el trono de este mundo. Este es el mensaje del Evangelio según Mateo y, en realidad, es también el mensaje de toda la Palabra de Dios. Durante el período de la tribulación, todas las naciones tendrán la oportunidad de oír y recibir el mensaje de Dios. El evangelio de todos los tiempos, el único evangelio, y con mucho énfasis será predicado a todas las naciones. Pero algunos rechazarán a los mensajeros de Dios, llamados en este pasaje "hermanos de Cristo"; al rechazar a tales mensajeros, estarán rechazando a Cristo mismo.

División

Como tantos mensajeros a lo largo de la historia, los 144.000 mencionados en el Apocalipsis, marcados por Dios por un sello de protección, recorrerán todo el mundo para predicar el mensaje del evangelio enfatizando en el reino, para que las personas puedan conocer y recibir a Cristo, aceptando que El, por su muerte en la cruz, realizó el sacrificio por sus pecados y para que, de esta manera, estén preparadas para Su cercana venida. Algunas naciones rechazarán a Cristo, el Anticristo hará matar a los mensajeros de Dios; en medio de esa situación de acoso y persecución, cualquiera que les ofrezca ayuda, incluso un vaso de agua fresca, pondrá en peligro su vida. Este gesto de dar un vaso de agua tiene poca importancia en nuestro tiempo y circunstancias, pero en la época de la gran tribulación tendrá un gran valor, porque implicará adoptar públicamente un compromiso firme con Jesucristo. La base sobre la que serán juzgadas las naciones consistirá en su aceptación o rechazo de Jesucristo por lo cual, hablando de la ayuda ofrecida a sus mensajeros, El dijo lo siguiente: "en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis", porque tales mensajeros estarán representándole a Él. Esta será, pues, la manera en que los individuos demostrarán su fe en el mensaje que anuncie que el reino de los cielos se ha acercado, y que ellos deberán arrepentirse y volverse a Cristo para ser salvos. Para aquellos que rechacen esta invitación, solo quedará el juicio.

Vemos que todas las naciones serán juzgadas: Si, se refiere a los individuos que forman las naciones. Pero las naciones también son responsables ante Dios.

Leamos los versículos 32 hasta el 40: "y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Respondiendo el Rey, les dirá: En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis."

Subdivisión

El tiempo del Juicio: Según el profeta Joel, este juicio de las naciones tiene lugar y relación con el “el Día del Señor, grande y terrible,” lo que deja en claro que Joel coloca este juicio cerca del final de la Tribulación y el comienzo del reino mesiánico (Joel 2:31). Más específicamente, Joel dice que este juicio tendrá lugar cuando Judá y Jerusalén tengan sus “bendiciones restauradas” (Joel 3:1-2). Las declaraciones sobre la restauración de las bendiciones de Israel se usan a menudo en referencia al reino milenario, que se establece después de que el Señor Jesucristo regrese a la tierra con poder y gran gloria (Ezequiel 39:25; Amós 9:14-15). Esto hace que el juicio ocurra después de la segunda venida porque es solo después de ese evento que Israel recibirá las bendiciones de las que se habla aquí. En Su discurso profético del monte de los Olivos, el Señor Jesús también vinculó este evento a su segunda venida.
El profeta Joel declaró específicamente que las naciones se reunirían para el juicio en el “valle de Josafat” (Joel 3:2-12). Algunos han identificado esto con el Valle de Kidron, al lado de Jerusalén. Otros lo ven como el lugar donde Dios trajo la liberación al Rey Josafat derrotando a una coalición de enemigos (2 Crónicas 20).

Conclusión

El Juez que lleva a cabo todos los juicios en el fin de los tiempos es el Señor Jesucristo. Según el Señor Jesús mismo, el Padre ha encomendado todo juicio al Hijo. Él juzgará justamente y de acuerdo con la voluntad del Padre (Juan 5:21-23-27).

Cuando Jesús regrese, no se va a presentar como “el hijo del carpintero”, sino como el Rey de la Tierra…y también como el Juez del mundo. (Mateo 25:31-32)  Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos

Lo más probable es que el nombre (que significa “jueces de Jehová”) sea simbólico. Este será el lugar en Israel donde el Señor Jesús reunirá a las naciones para juzgarlas. Probablemente se refiere a un sitio futuro que surgirá en relación con los cambios topográficos que tendrán lugar en Israel en la segunda venida (Zacarías 14:4). Probablemente estará cerca de la ciudad de Jerusalén.

Durante los siete años de la Tribulación, todos en esta tierra oirán la verdad del evangelio de Cristo (Mateo 24:14). Aunque los 144,000 probablemente tomarán la iniciativa al proclamar el mensaje del evangelio, millones de creyentes darán testimonio de su fe en Jesucristo (Apocalipsis 7:4-17). Entonces, cuando los gentiles vivientes se presentan ante el Señor Jesús en el momento de este juicio, podemos concluir confiadamente que ya han escuchado y han recibido o rechazado la oferta de salvación.
La condición espiritual interna de los gentiles se revela externamente por la forma en que tratan a Israel durante la Gran Tribulación. Esta es una prueba válida de la verdadera rectitud debido a la intensa persecución que Israel sufrirá durante la segunda mitad del período de la Tribulación. Los judíos obligados a huir de la muerte y la destrucción no tendrán forma de cuidarse a sí mismos. Los gentiles justos, en gran riesgo para sí mismos, proporcionarán alimento y refugio para la gente del pacto y mostrarán muchos otros actos de bondad.
Jesús se refiere a estos gentiles como justos (Mateo 25:37). Las buenas obras que le hacen a Jesús validan esa designación. Sin embargo, estos gentiles justos (las “ovejas”) estaban confundidos porque no recordaban haber hecho buenas obras a Jesús. Pero el Señor les instruye que cuando hicieron buenas obras a “estos mis hermanos”, ellos se las hicieron a Jesús mismo (Mateo 25:40). Los “hermanos” de Jesús no son una referencia a la humanidad en general, sino a los judíos que son verdaderos creyentes y los objetos de la persecución satánica.
Los gentiles justos serán bienvenidos en el reino milenario por el Rey. Son justos porque fueron salvos por gracia, pero expresaron su justicia a través de su cuidado por los “hermanos” de Jesús durante esos terribles días.
De la misma manera, las obras de los injustos (“cabritos”) revelan su verdadera condición espiritual. Su incredulidad del mensaje del evangelio se ve por su antisemitismo. Jesús también los acusará en su negativa a dar ayuda y asistencia a Sus “hermanos” durante la Gran Tribulación (Mateo 25:45). Su tratamiento negativo de los “hermanos” de Jesús es una prueba de que no son justos y, por lo tanto, deben ser excluidos de la entrada en el reino milenario.

El propósito del juicio es: Demostrar el carácter de Dios; El hombre debe finalmente ver y reconocer que Dios es Dios. Los juicios registrados en las Escrituras revelan que todas las criaturas eventualmente se doblegarán y aceptarán su lugar legítimo de sumisión a su Dios Creador (Filipenses 2:9-11; Juan 5:22-23). Cuando se completen los juicios, ninguna criatura desafiara o hablará contra el carácter del único Dios. El juicio de los gentiles contribuirá a ese fin significativo.