Despiértate, tú que duermes


Despiértate, tú que duermes

    Autor
    Teólogo: Cruz Monasterio



Tema: Despiértate, tú que duermes

Texto: Efe cap. 5 verso 14; “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.”

Introducción

La palabra Levántate, aparece 114 veces en la biblia. En estas 114 veces que aparece la palabra en la mayoría de los casos es una Orden, esta orden en la mayoría de las citas en que la encontramos, representa una palabra visionaria que el Señor da a alguien. Muchas veces las personas están estancadas, enfermas, detenidas en crisis o simplemente están asustadas o amedrentadas por la prueba.

Observa este ejemplo donde no escuchar la orden del Señor de Levántate, puede hacer la diferencia entre: ser sano y seguir enfermo.
Hay un tiempo en el cual el Señor permite tu caída, pero también hay un tiempo de Dios para ser levantados.

Un punto importante es saber oír la voz de Dios; muchas veces la palabra Levántate, te será dada proféticamente en tu iglesia: debes estar para recibirla. Hoy en día muchos dicen tener visión y otros dicen ser siervos de Dios, muchos dicen ser ungidos de Jehová, pero realmente pocos son verdaderamente Escogidos de Dios y muy pocos son portadores de la Visiòn de Dios.

Muchas veces las caídas del creyente, Dios las tiene que permitir, pues esas caídas son producto de malas decisiones espirituales. Al cometer pecados u errores espirituales, estamos deteniendo el potencial de Dios para ayudarnos y protegernos. Cada pecado y cada mala acción o decisión espiritual, constituye un argumento del enemigo, para reclamar su derecho a dañarnos.

Queridos hermanos y amigos, cuando los peores pecadores se arrepienten, porque han creído el evangelio, son convertidos en hijos de obediencia, entonces la ira de Dios se aparta de ellos. Si somos conscientes de que estamos bajo la ira de Dios por nuestros pecados, y conocemos las consecuencias de dicha ira, ¿no podemos tomar a la ligera lo que la provoca? ¿O tendrá más fuerza sobre nosotros el terror de la condenación, para dejar de provocar más su ira divina?

División

Cuando Cristo le dijo a uno de sus seguidores “deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22), no estaba hablando de zombis, sino que lo invito a centrarse en su llamamiento, que parafraseando podría significar: “no descuides el llamado espiritual que te he hecho, deja a aquellos que no tienen vida espiritual (o están muertos espiritualmente) que se ocupen de lo que les corresponde”.

En el libro de Efesios cap. 2 verso 1-2; “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.”

Se confirma que todo ser humano sin Cristo está muerto espiritualmente en sus delitos y pecados. Finalmente en Juan cap. 3 verso 18; Indica: “El que no cree, ya ha sido condenado, y la condena es muerte, por tanto, el resultado es que está muerto. Es muy probable que el versículo que nos ocupa esté basado en Isaías cap. 60 verso 1; donde el profeta hace una invitación, (podría ser al recién convertido): “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.”

Tú que estás muerto en tus delitos y pecados, puedes levantarte de tu tumba gracias a la obra redentora del Señor Jesucristo, gracias a que te compro a precio de sangre en la cruz del calvario. 1 Ped cap. 1 versos 18-19;Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” tus pecados ya no serán contados delante de los ojos de Dios.

Cristo brillará en ti como cuando el sol resplandece después de una tormenta. Despierta, levántate del polvo, vístete con tus mejores ropas y agradece en profunda oración, pues la cruz del Señor se está haciendo efectiva en tu vida.

Los hijos de Dios surgimos de entre aquellos que aún están muertos en delitos y pecados, y yacen en sus tumbas. Se puede y se debe sentir misericordia por ellos, pero un vivo difícilmente puede tener compañerismo con un muerto, menos complicidad.

Los impíos caminan a tientas porque no tienen luz y avanzan sin conocer su destino final, haciendo lo malo y jactándose de ello. El resultado de sus obras es la destrucción y la muerte. El convertido no debe participar ni simpatizar con dichas obras, si lo hace se convierte en cómplice.

La luz expone lo malo, cualquier mal que sea sacado a la luz deja de ser, mientras se continúe haciendo lo malo en secreto, se seguirá haciendo. Limpiemos nuestros corazones exponiéndose a la luz purificadora de Jesucristo.

Cuando Cristo alumbra con su luz, ya no es necesario hacer esfuerzos de la carne, pues es su poder el que salva, el que trae a vida nueva. Pero es necesario creer en el Hijo de Dios como Señor y salvador, pues la fe y solo la fe justifica de pecados. Jn cap. 3 versos 19 al 21;Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

Conclusión

Hoy oye la orden del Señor que te dice Levántate, el te quiere ayudar: En la Iglesia es donde está viva la Palabra levántate y sé valiente; lugares donde Dios muestra la Visión espiritual y la palabra Mira el ejemplo de pablo: En Hechos 22:10; “Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.”

sigue la narraciòn de la Palabra y observa el ejemplo de Eneas: En Hechos 9:34; “Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.” Importante: la orden de levantarte y andar, la da Dios, pero Dios usará sus iglesias y a sus siervos para que esa orden se pronuncie sobre ti. Por eso debemos ser fieles y obedientes a la obra de Dios. Otro ejemplo el del cojo que estaba a la puerta del templo: En Hechos 3:6; “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” Llamemos a los que están durmiendo y muertos en pecado para que se despierten y se levanten. Estamos llamados a predicarles el evangelio para que Cristo les ilumine con su santa luz, y los traiga de la potestad de las tinieblas a su luz admirable.


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