Hablemos del Reino de los Cielos
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Tema: Hablemos del Reino de los Cielos
Texto:
1 Cor 4:8-9;
“Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros
reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente
con vosotros! Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los
apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a
ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.”
Introducción y Desarrollo
El
Reino de los Cielos: *Basado
en el A.T. El reino está en el futuro. En
Isaías. 32:1. Dice: “He aquí que para justicia reinara un Rey, y príncipes
presidirán en juicio”. Isa. 60:21-22.
“Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredaran la tierra;
renuevo de mi plantío, obra de mis manos, para gloriarme. El pequeño vendrá a
ser mil, el menor un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea
cumplido pronto”.
*Comentario
Teológico Bíblico.
Dios tiene un programa llamado el reino de los cielos, que llega más allá e
incluye lo que ningún hombre puede imaginar. El reino es una gran obra, y los
Santos, son quienes dirigen ese programa. Para dirigir una obra se requiere de
preparación, habilidad, inteligencia y experiencia; los Santos son ante todo
vencedores.
*Comienzo
del reino de los cielos.
El reino comenzó con Juan el Bautista. Así lo dice la palabra en Mateo. 11:11-13-14. De cierto os digo:
entre de los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el
Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis
recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Juan el Bautista fue
engendrado para que anunciara el camino del Señor en su primera venida. Debemos
aclarar que Juan el Bautista no era “Elías”, el no dio cumplimiento a Malaquías
4:5-6. “He aquí yo envió al profeta Elías, antes de que venga el día de Jehová,
grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y
el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra
con maldición”.
*El Señor Jesús nos habló en parábolas
acerca del reino de los cielos y nos dice en Mateo. 13:31-32. El reino de los cielos es semejante al grano de
mostaza, que un hombre tomo, y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más
pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las
hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y
hacen nido en sus ramas. El reino de los cielos empezó con un solo hombre, pero
su desarrollo final no tiene límites.
*El
crecimiento del reino.
El reino de Dios es ilimitado “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán
límites”. El reino de los cielos es como un grano
de mostaza, que es la más pequeña de todas las semillas; pero en este caso
creció hasta transformarse en una planta de mostaza, y siguió creciendo hasta
llegar a ser plenamente desarrollado.
*Comentario
Teológico Bíblico.
La interpretación de esta parábola es que la iglesia comenzó muy pequeña y se
suponía que comparativamente permanecería así. Pero la planta adquirió su
tamaño normal, hasta transformarse en un árbol grande. El reino seguirá
creciendo hasta que se extienda y cubra toda la tierra. “Porque la tierra será
llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Pero el reino no dejara de crecer después de haber cubierto la tierra. “Del
aumento de su dominio y su paz no habrá fin. “ El pequeño vendrá a ser mil, y
el menor, un pueblo fuerte”.
La iglesia no es el reino, pero es
parte de ese reino y en muchos aspectos es la parte más importante, porque de
ella según Mateo, se habla del reino
y su enseñanza sistemática; en Mateo se fusiona la iglesia y el reino. La iglesia
es el comienzo del proceso por el cual se produce el advenimiento del reino. La
obra de la iglesia no finalizara hasta el perfeccionamiento del reino. La meta
es instaurar el reino eterno de Cristo y sus Santos sobre todas las cosas.
El milenio no abarca el tiempo que dura
el reino, sino el tiempo necesario para llegar al perfeccionamiento del reino
sobre la tierra. El reino es Eterno y continuará en Eterna expansión. “Lo
dilatado de su imperio y la paz no tendrán límites”. (Isa. 9:7).
Dios tiene un programa llamado reino de
los cielos el cual es una extensión del plan de la iglesia, que llega más allá
e incluye lo que ningún hombre puede imaginar.
El reino de los cielos es una gran
empresa, y los Santos son quienes dirigen esa compañía. El reino es algo de
real importancia. Si cada niño que nazca ha de llegar a ser el origen de una nación,
será necesario entonces una superficie mayor de la que disponemos en la tierra.
Entendamos de una vez, la inmensidad de la creación de Dios. El tendrá un
pueblo digno de su “imagen creada, el hombre”.
Con
referente al Reino:
Se ha suscitado una controversia tan grande relacionado con el Reino: por las
expresiones que uso el Señor Jesús hablando en el “idioma Arameo”, el Señor
Jesús se valió de dos expresiones.
(1) El Reino de Dios.
(2) El Reino de los cielos.
Pero los Evangelios fueron escritos en
griego, por eso las dos expresiones significan lo mismo.
Mateo.
4:17;
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: arrepentíos, porque el
reino de los cielos se ha acercado.”
Marcos.
1:14-15;
“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio
del reino de Dios. Diciendo: el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha
acercado; arrepentíos, y creed en el Evangelio.”
Mateo.
5:3;
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es reino de los
cielos.”
Lucas.
6:20; “Y
alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los
pobres, porque vuestro es el reino de Dios.”
Mateo.
19:14; “Pero
Jesús dijo: dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los
tales es el reino de los cielos.”
Marcos.
10:14;
“Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: dejad a los niños venid a mí, y no se
lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos.”
Debemos entender que el reino, es el
reinado de Cristo en persona sobre la tierra. El reino es el punto culminante
de todas las profecías relativas a los judíos, las naciones y la iglesia; con
la excepción de las profecías que tratan del hogar eterno de los Santos, la
Ciudad Santa. Ambos tanto el reino como la Ciudad Santa son eternos. Las otras
profecías no van más allá del reino.
Conclusión
El
Reino: Un
reino presupone la existencia de un Rey, que reine sobre un determinado
territorio. El Rey es Cristo, el territorio es el mundo, el reinado empieza con el retorno del
Rey. El reino no es de este mundo; proviene del cielo, pero se establecerá en
la tierra. Jn. 18:36. Respondió
Jesús: Mi reino no es de este mundo, si mi reino fuera de este mundo, mis
servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino
no es de aquí.
Durante mil años el gobierno será
compartido por el reino de David y por los Santos. Después de los mil años los
Santos se irán a la ciudad santa la cual será la capital de todo el universo.
El reino permanecerá en la tierra y será eterno.
Las naciones no salvas, participaran
del reino, pero en calidad de súbditos no de gobernantes. Después de los mil
años, habrá una sublevación. Mal 4:1 y
3. Porque he aquí que esta para llegar aquel día, ardiente como un horno, y
todos los soberbios y todos los que hacen maldad será como el rastrojo; aquel
día que esta para llegar los abrasará, dice Jehová de los ejércitos, y no les
dejará ni raíz ni rama. Hollareis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las
plantas de vuestros pies, en el día en que yo actué, dice Jehová de los
ejércitos.
El reino siempre ira en permanente crecimiento,
siempre habrá naciones sobre la tierra. Isa.
9:6-7; “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es
dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable,
Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su
imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino,
disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para
siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.” Eze.
37:21-28; “Y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales
fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los
haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos
ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en
dos reinos. Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus
abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones
con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por
Dios. Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo
pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán
por obra. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual
habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de
sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para
siempre. Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y
los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para
siempre. Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios,
y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a
Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.” Dan
7:13-14; “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí
con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el
Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado
dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le
sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que
no será destruido.”
Zac 14:16-21; “Y
todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén,
subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a
celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de
la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los
ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no
subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que
Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los
tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de
todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los
tabernáculos. En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los
caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ; y las ollas de la casa de Jehová serán como los
tazones del altar. Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a
Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de
ellas, y cocerán en ellas; y no habrá en aquel día más mercader en la casa de
Jehová de los ejércitos.”
Luc 1:31-33; “Y
ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre
JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le
dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para
siempre, y su reino no tendrá fin.” Ap. 21:24; “Y
las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de
la tierra traerán su gloria y honor a ella.”
Los Santos serán los gobernantes
celestiales, y la casa de David será la que gobierne en la tierra. 2 Sam. 7:8-16. Cuando el reino sea
perfeccionado, después de la última rebelión encabezada por Satanás, Cristo
arrancara el último vestigio de maldad y se lo entregara al Padre después de
haber vencido a todos los enemigos. Entonces hasta la muerte será destruida. 1 Cor 15:24-26; “Luego
el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo
dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta
que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo
que será destruido es la muerte.”
Toda la población de la tierra después de este último evento es perfeccionada. Isa. 60:15-22; “En
vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que
seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos. Y mamarás la leche de
las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el
Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. En vez de bronce traeré
oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y
pondré paz por tu tributo, y justicia por tus opresores. Nunca más se oirá
en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino
que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza. El sol nunca
más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará,
sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. No se
pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz
perpetua, y los días de tu luto serán acabados. Y tu pueblo, todos ellos
serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de
mis manos, para glorificarme. El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un
pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.”
Dan 2:44; “Y en los días de estos reyes el Dios del
cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a
otro pueblo; desmenuzara y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá
para siempre.” Ap. 21:1; “Y vi un cielo nuevo y una tierra
nueva; porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya
no existe más.

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