El Cántico de los 144 mil
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Tema: El Cántico de los 144 mil
Texto: Ap cap. 14 verso 1; “Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.”
Introducción
En el capítulo 13 habíamos comentado del poder de la Bestia y de la marca que tratará de imponerles a las personas el falso profeta. Ahora, hay una seria advertencia a los que fallen en este tiempo de prueba. Y resulta significativo que esta es la advertencia más terrible de todas. De todas las condenaciones, según el Apocalipsis, la peor es la de los apóstatas, es decir, aquellos que niegan o abandonan la fe en Jesucristo. Cuando el apóstol Juan escribió estas líneas, inspirado por el Espíritu Santo, alrededor del año 95 d.C., la Iglesia estaba batallando por su propia existencia. Si había de continuar su expansión, el cristiano individual debía estar mejor preparado para enfrentarse con el sufrimiento, la persecución, la cárcel y la muerte. El cristiano no se podía rendir, o moría la Iglesia.
En nuestro tiempo, el cristiano, como individuo, como persona, también tiene una importancia capital. Aunque su función ahora no consiste en "proteger la fe" afrontando persecución, la muerte y el martirio, al menos en los países occidentales, el reto actual que afronta el cristiano consiste en presentar el Evangelio a los demás, con disposición de vivirla diariamente.
Apocalipsis es un libro del Nuevo Testamento, y su énfasis (Afectación), es la salvación por la fe, y por la gracia, en el Señor Jesucristo, y no por las obras que podamos hacer. Esta lección nos mostrará la belleza de la armonía, entre la gran Ley de Dios, y la maravillosa gracia. Apocalipsis 14 describe al pueblo de Dios en los últimos días. Dice que estos son los que no adoran a la bestia, ni reciben su marca, y los únicos que no recibirán ningún daño de la “bestia” o el anticristo. Estos son llamados “santos”, y se mantienen preparados para recibir al Señor, cuando venga con poder y gloria a la tierra.
Es interesante notar que Dios señala que se distinguen, no solamente porque tienen la fe de Jesucristo, sino también porque guardan los mandamientos de Dios. Este hecho, de que guardan los mandamientos de Dios, es de mucha importancia. Esta marca especial, para el pueblo de Dios en los últimos días, se menciona también en otros pasajes de la Biblia, por ejemplo en Apocalipsis 12:17; “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” La mención de que están relacionados con los mandamientos de Dios, no es un asunto de poca importancia. Para demostrar cuán importante es este asunto, Dios pronuncia una bendición especial sobre ellos en las últimas palabras de Apocalipsis: 22:14; “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.” Para algunos, este énfasis de que “guardan los mandamientos de Dios”, es un motivo importante para la fe del creyente.
División
El cantico de los 144 mil, Ap cap. 14 versos 1 al 5; “Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” Estos hombres son como el judío Natanael de quien Jesucristo dio testimonio en el libro de Juan cap. 1 versos 47 al 51; “Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.” Son muchos los estudiosos que afirman que los 144 mil presentados en los capítulos 7 y 14 constituyen un solo grupo. Sin desestimar la validez de esta interpretación clásica, a continuación planteo otro punto de vista que será novedoso para muchos.
Posiblemente y para propósitos del presente estudio el grupo de 144.000 (del capítulo 14), no es el mismo del capítulo 7. Pensamos que habrá un remanente fiel de 144.000 judíos en la tierra, Ap cap. 7 verso 4; Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. “Y un grupo de 144.000 “Primicias para Dios y para el Cordero que llegan al cielo en la primera resurrección, Ap cap. 20 verso 4; “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” Ap cap. 14 versos 4-5; “Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por donde quiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias (Privilegiados). para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”
Comentario Teológico Bíblico Básico Sistemático. La palabra Griega traducida “Vírgenes,” es la misma que se usa para las doncellas (Parthenoi). Muchos intérpretes entienden que estas palabras describen a los 144.000 como una clase especial de cristianos que han practicado una vida de consagración y pureza, absteniéndose del matrimonio civil y quedándose “Célibes.” El significado básico de Parthenoi parece sostener este criterio. Sin embargo, esto sería una violación de toda la teología Bíblica. En ninguna parte de las Escrituras se consideran las relaciones sexuales como algo pecaminoso o que implique contaminación. Las relaciones sexuales, sin excepción, son un elemento natural en las relaciones humanas; de hecho, son un don de Dios. La castidad o el evitar la contaminación sexual siempre se presenta como un contraste de las relaciones sexuales ilícitas, (Fornicación). En el Nuevo Testamento, el matrimonio es un estado que se recomienda y las relaciones sexuales son parte esencial del matrimonio. 1 Cor cap. 7 versos 9-4-5; “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.” Es cierto que el apóstol Pablo declara que los ministros cristianos a menudo pueden llevar a cabo sus responsabilidades más eficazmente siendo solteros. 1 Cor cap. 7 versos 32-34; “Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.” Pero esto no es porque el sexo sea visto como algo inmundo, sino sólo porque la relación familiar puede ser una carga. Mat cap. 19 verso 12; “Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.” La palabra “Virgen,” (o “casto”) puede referirse a la condición espiritual y no solo a las relaciones físicas. El apóstol Pablo usa la palabra para el estado matrimonial: “Os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.” (Partenón, pura). 2 Cor cap. 11 verso 2; “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.” Esta interpretación es apoyada por el hecho de que Juan en varias ocasiones habla de la adoración idolátrica de la bestia como “porneia, fornicación” Lev. cap. 14 verso 8; “Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.” Lev. Cap. 19 Verso 2;”Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
Esta idea encuentra su trasfondo en el A.T., la apostasía de Israel contraviene las leyes de Dios para ellos adorar los dioses de los Cananeos, es continuamente descrita como adulterio. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que los 144.000 son vírgenes incontaminados en el sentido que han rechazado contaminarse participando en la adoración de la bestia y de su imagen que habla, pero se han mantenido puros para Dios. Isa cap. 4 verso 1; “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.” Estas las iglesias que aparecen en los cap. 2 y 3 del libro de Apocalipsis.
Estas primicias son personas que han buscado un lugar cerca del Señor como hizo Juan, quién estaba recostado al lado del Señor Jesucristo. Jn. 13:23; “Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.” Aunque Juan tenía una relación tan estrecha con Jesucristo, no le hizo que fuera mas apóstol ni más salvo. No es que Dios hace acepción de personas, sino que el hombre muchas veces no aprovecha la compañía de su creador. Valdría preguntarnos ¿Cuándo fue la última vez que buscamos este puesto íntimo cerca del Señor? Siendo que no es asunto que cambia los fundamentos de la fe, hemos propuesto que son dos grupos de 144.000 para que el oyente lo examine. En apoyo a este punto de vista observamos que: En el capítulo 7 de Apocalipsis se muestran los 144.000 judíos que serán Sellados para pasar a través de la tribulación en la tierra; y los 144.000 del capítulo 14 que se encuentran con el Cordero sobre el monte de Sion (que es figura del cielo). En el cielo la palabra “Primicia (as)”, nunca se usa en referencia a Israel, pero si se usa en relación a la iglesia. 1 Cor cap. 15 verso 23; “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” Stg. cap. 1 verso 18; “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Estos hombres son los “Redimidos de entre de los de la tierra. Ap cap. 14 verso 3; “Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.” Este lenguaje habla de toda la tierra, no solamente de los judíos. El grupo del capítulo 7 son nombrados específicamente como judíos. Respetando la Hermenéutica de no separar los eventos que forman parte de un Paralelismo; las palabras de Después de esto o Similares. Los 144.000 judíos del capítulo 7; siguen el sexto sello última parte de la tribulación, y el otro grupo del capítulo 14 están en el cielo sobre el monte de Sion; después de la presentación de las bestias inicio de la tribulación. Debemos destacar que esta interpretación concerniente a los dos grupos de 144.000, no tiene nada que ver con ciertas sectas falsas que limitan el número de los salvos a 144.000 personas.
El mensaje de los tres ángeles, Ap cap. 14 versos del 6 al 13; “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Consideremos al primer ángel
Apocalipsis 14:6-7 dice: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz; Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
Anteriormente, Juan vio volar por el cielo a un ángel. Este ángel pronunció los tres ayes que presagiaban la severidad de los juicios de las tres últimas trompetas. Esto aparece en Apocalipsis 8:13; “Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!” Es por esto que Juan dice que vio a “otro” ángel volando por en medio del cielo. Este ángel era el portador del evangelio eterno. El evangelio tiene que ver con las buenas noticias de que Cristo murió en la cruz del calvario en lugar del pecador.
En palabras del Apóstol Pablo, el evangelio eterno consiste en lo siguiente: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” Este evangelio es el que nos fue anunciado y por el cual hoy somos hijos de Dios. Este evangelio no es de la tierra. Es un evangelio celestial. Proviene del cielo. Además dice el texto que el evangelio es eterno. Esto significa que no pierde vigencia a medida que pasa el tiempo. Fue bueno para los que nos precedieron, es bueno para nosotros, y será bueno para los que vendrán después de nosotros. El paso del tiempo no hace cambiar en nada al evangelio, porque es eterno. Mateo 24:35; “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Algo digno de tomar en cuenta es que durante la tribulación, probablemente hacia el final de la tribulación, será un ángel quien predique el evangelio eterno a los moradores de la tierra. Hoy en día, el evangelio eterno es predicado por personas como Usted y como yo, pero llegará un momento, durante la tribulación, cuando este evangelio eterno no será predicado por personas sino por un ángel.
También el texto nos dice que el evangelio eterno será predicado a todos, absolutamente todos los moradores de la tierra. A toda nación, a toda tribu, a toda lengua, a todo pueblo. Nadie podrá decir: Yo no sabía que Cristo murió por mí. Literalmente todo el mundo será saturado por la predicación del evangelio eterno. Cuando el evangelio sea predicado a todo el mundo, entonces vendrá el fin. Eso es lo que dice Mateo 24:14; “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
El fin se refiere al momento cuando Dios castigue con severidad a todos aquellos que han rehusado recibir a Cristo como Salvador. De una forma vehemente, el ángel exhortará a todo el mundo a temer a Dios y darle gloria, porque ya no queda mucho tiempo para que descienda el juicio de Dios sobre los moradores de la tierra que rechacen el evangelio eterno.
El ángel exhortará que lo antes posible la gente que esté en este mundo durante la tribulación es necesario reconozca que Cristo murió por el pecador y reciba a Cristo como Salvador. Solo así podrán adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Este llamado que hará este ángel durante la tribulación, es pertinente para hoy en día. 2 Cor cap. 6 verso 2; “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”
Pongamos ahora nuestra mirada sobre el segundo ángel
Apocalipsis 14:8; “Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.” El propósito de este ángel es anunciar el juicio de Dios sobre Babilonia. Babilonia se refiere al imperio mundial, político, económico y religioso del Anticristo.
En los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis que estudiaremos posteriormente, daremos atención a más detalles de esta catastrófica caída. El nombre Babilonia para el sistema mundial, político, económico y religioso del Anticristo, hace alusión a la antigua ciudad de Babilonia, la cuna de la idolatría en el mundo, en donde se erigió la torre de Babel, el descomunal monumento a la rebelión del hombre contra el Dios verdadero. Esa idolatría se esparció a todo el mundo cuando las lenguas fueron confundidas por Dios en Babilonia. Cuando el texto habla de que Babilonia ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación, se está refiriendo al hecho que Babilonia ha propiciado que el mundo se embriague en sus placeres y participe en una orgía de rebeldía, odio e idolatría. La fornicación en este caso se refiere a una entrega total al sistema falso del Anticristo como si éste fuera Dios.
Inmediatamente después entra en escena el tercer ángel
Apocalipsis 14:9-13; “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El tercer ángel pregona un mensaje de advertencia a los moradores de la tierra durante la tribulación. ¿La condenación del apóstata se presenta aquí con los colores más lúgubres del más terrible juicio que jamás haya caído sobre la tierra? el de las ciudades de Sodoma y Gomorra: "El humo subía de la tierra como el humo de un horno" Génesis 19:28; “Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.”
Hemos leído: "Él también beberá del vino de la ira de Dios." Ésta es una figura tomada del Antiguo Testamento, concretamente del Salmo 75 versículo 8; "Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, lleno de mistura, y él derrama del mismo; hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra." "Y será atormentado con fuego y azufre", los malvados serán destruidos en la presencia de los santos ángeles y del Cordero. Estos dos elementos se asocian en las Escrituras con el tormento del castigo divino. Aquí se hace referencia al infierno, que es el lago de fuego.
Esto es interesante: El primer ángel pregonó el evangelio eterno. El segundo ángel pregonó que el sistema mundial del Anticristo no tiene esperanza porque está pronto a ser destruido. El tercer ángel pregona una advertencia a todos los que sirven al Anticristo y de una manera indirecta hace una invitación a recibir a Cristo como Salvador. Este ángel es un buen modelo para nuestra obra de evangelización. Debemos anunciar el evangelio, las buenas nuevas de salvación en Cristo, luego debemos anunciar que este mundo está condenado a la destrucción y que por tanto no vale la pena poner nuestra esperanza en él, luego debemos anunciar que es altamente riesgoso ignorar el llamado a la salvación que hace Dios en su palabra porque eso puede significar la condenación eterna en el infierno.
La advertencia del tercer ángel, Dice que si alguno adora al Anticristo y a la imagen que el Anticristo hará poner en el templo de Jerusalén en el Ala Norte, y recibe la marca del Anticristo, el 666 en su mano derecha o en su frente, se hará acreedor a un terrible castigo de parte de Dios. A esto se refiere aquella frase de beber del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira. El castigo de Dios es tormento eterno en fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. Los que reciban este castigo no tendrán reposo ni de día ni de noche por la eternidad.
En este instante es preciso que Usted se detenga a pensar en su propia vida ¿Ha recibido Usted a Cristo como su Salvador? Si lo ha hecho, Usted ha quedado libre de recibir el castigo eterno, pero si Usted todavía no lo ha hecho, Usted está en serio peligro de ser atormentado por la eternidad en fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. No ponga en riesgo el destino eterno de su alma. Hoy mismo reciba a Cristo como su Salvador personal. Durante la tribulación, millones morirán martirizados por recibir a Cristo como su Salvador.
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. En el versículo 13, nos encontramos con una alabanza o bendición para aquellos que murieron en el Señor. Éste es un versículo que podemos escuchar en algunos servicios fúnebres, si bien su utilización en estas situaciones no resulta adecuada, dado que aquí Juan se está refiriendo exclusivamente al periodo de la Gran Tribulación. Leamos en nuestras Biblias este versículo 13 del capítulo 14 de Apocalipsis:
Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
Las almas de los mártires claman a Dios que haga justicia en los moradores de la tierra. Ap cap. 6 versos 9 al 11; “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” Dios es justo y hará justicia. Los mártires tienen que esperar con paciencia la llegada del momento que Dios tome venganza en los moradores de la tierra que adoran al Anticristo. Por eso el texto leído dice que allí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Finalmente, Juan oyó una voz celestial que decía: Dichosos de aquí en adelante los que mueren unidos al Señor. Descansarán de sus trabajos porque sus obras los acompañan.
La muerte para los creyentes, quienes estamos unidos al Señor, ha perdido ese sabor de derrota y ha ganado un sabor a victoria. A esto es lo que está haciendo referencia la voz celestial. La muerte para los creyentes significa la entrada a las moradas celestiales donde enjugará Dios toda lágrima de los ojos de los que somos suyos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor. ¿Qué prefiere Usted? Pasar la eternidad en tormento en fuego y azufre o pasar la eternidad en las moradas celestiales. La respuesta es obvia. Entonces Usted necesita lavar sus pecados en la sangre que Cristo derramó en la cruz del Calvario. Reciba a Cristo hoy. Después de las terribles profecías de los terrores por venir, y de las severas advertencias a los falsos cristianos, viene una promesa de gracia y bendición. La idea de morir "en el Señor" aparece más de una vez en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo habla de los muertos en Cristo. 1Tes 4:16; “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” Y de los que han dormido en Cristo. 1 Cor 15:18; “Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.” Significa: los que llegan al final de su vida todavía unidos a Cristo. Todo se confabulaba para apartarnos de Él; pero la felicidad suprema está reservada para aquellos que llegan al final del camino de su vida todavía inseparablemente unidos al Maestro que los amó y se entregó por ellos. Y lo que Jesucristo promete es el descanso: Descansarán de sus labores. El descanso es tanto más dulce cuando sigue al esfuerzo más agotador.
La tierra es segada, Ap cap. 14 versos 14 al 20; “Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.”
Comentario Teológico Bíblico Básico Sistemático. La expresión, Miré, y he aquí, es comúnmente utilizada en Apocalipsis para introducir un nuevo paso importante en la revelación. En este caso, se trata de la visión de uno sentado semejante al Hijo del Hombre, el cual no es otro que el Señor Jesucristo, quien se hace presente para participar de los juicios divinos que habrán de caer sobre el mundo impío. En las Escrituras, Hijo del Hombre es un título mesiánico de Jesucristo. La descripción de esta visión es muy similar a la que tuvo el profeta Daniel de la segunda venida del Mesías.
Daniel 7:13-14; “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
La corona de oro simboliza la gloria y la dignidad del Señor como soberano. En su mano tiene una hoz aguda, símbolo del juicio que está a punto de ejecutar. Esta imagen de Jesucristo como Juez es consistente con la voluntad revelada del Padre, en cuanto a que todo juicio ha sido puesto en manos del Hijo.
Juan 5:22-23; “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.” El hecho de que el ángel que viene a anunciar la inminencia del juicio sale del templo indica que este juicio viene como resultado de la justicia de Dios. La expresión, la mies de la tierra está madura, es un indicio de que el tiempo para ese juicio está más que cumplido. La forma verbal de madurar significa “secarse,” por lo cual, presenta la imagen de un fruto o un vegetal que ya ha pasado su punto máximo de madurez y ha comenzado a secarse. Apocalipsis 14:17-20; “Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. También procedente del templo sale otro ángel con una hoz aguda, el cual es exhortado por otro ángel que sale del altar a meter su hoz como parte del juicio. El hecho de que este ángel tiene poder sobre el fuego, indica la capacidad que tiene para ejecutar un juicio purificador. Resulta muy interesante que en la expresión sus uvas están maduras se utiliza un vocablo diferente al utilizado en el versículo 15 para decir que la mies está madura. En el segundo caso, la palabra utilizada presenta la imagen de uvas que están en su punto perfecto de madurez, por lo cual están llenas de jugo y a punto de reventar. Algunos comentaristas ven una diferencia entre la siega de la mies mencionada en los versículos 14 al 16 y la vendimia de la viña mencionada en los versículos 17 al 20 y consideran que la siega se refiere a que Dios recogerá a sus santos antes de hacer la vendimia de los impíos. En realidad, el texto no nos dice qué significa la siega de la mies, por lo cual, otros comentaristas prefieren interpretarla como una mención general de los juicios que habrán de venir. En cuanto a la vendimia de la viña, el texto sí nos deja claro que esto se trata del juicio de Dios sobre los impíos, pues las uvas son echadas en el gran lagar de la ira de Dios y son pisoteadas y sale una gran cantidad de sangre. En este pasaje se anuncia cómo habrá de ser este juicio, pero su ejecución aparece en Apocalipsis 19, cuando el Señor regrese a la tierra por segunda vez.
Apocalipsis 19:15; “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.”
Comentario teológico Bíblico Sistemático. El salpicar del jugo de las uvas al ser pisoteadas se compara al salpicar de la sangre en una gran masacre.
Apocalipsis 19:17-21; “Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.
Aparentemente, el escenario de este juicio será en las afueras de la ciudad de Jerusalén. Posiblemente la expresión, salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios, es una hipérbole (O sea una Exageración o un exceso), para dar a entender la severidad de este juicio. Esto encuentra confirmación en un pasaje paralelo en el Libro de Isaías. Isaías 63:2-3; ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Mil seiscientos estadios: Son aproximadamente 200 millas, (321 Km) y especifica un área en la que seguramente Jerusalén estará en el centro. Allí será en donde los ejércitos del mundo se reunirán cuando Jesucristo venga por segunda vez, como ya lo vimos en el pasaje de Apocalipsis 19. En resumidas cuentas, el Capítulo 14 de Apocalipsis que estamos concluyendo enfatiza primero que los 144.000 de Israel que son vistos al principio de la Gran Tribulación serán protegidos a través de ella y sobrevivirán. Segundo, se anuncian una serie de juicios sobre los impíos, los cuales les garantizan a los santos de aquellos días que aunque tengan que sufrir y aun hasta ser muertos, Dios hará justicia y la fidelidad de ellos será recompensada. Las implicaciones de este mensaje para hoy en día son obvias. Hoy es el día de la gracia, pero viene un día en que Dios juzgará a los hombres con justicia. La invitación está abierta a toda persona para que confíe en Jesucristo como su Salvador personal y así pueda escapar del juicio venidero.
Ojo esta es la otra parte que hay que analizar
Estimado Hermano, amigo, amiga oyente, nuestro estudio del libro de Apocalipsis, del capítulo 14, versículo 1 al 20.
Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Ahora, notemos que el infierno es "visible" para Cristo y para sus ángeles; no dice que sea también visible para los 24 ancianos, aquellos que representan a los doce hijos del patriarca Jacob y sus tribus y los doce apóstoles de Cristo de la Iglesia Primitiva. ¿Debemos pensar por ello que la iglesia no sabe o no puede ver lo que está sucediendo en la tierra? Aunque es difícil saberlo, nos inclinamos a pensar que la Iglesia no verá lo que está ocurriendo en la tierra durante el período de la Tribulación, aunque, evidentemente, Cristo y los santos ángeles si estarán observando lo que ocurre. En el versículo 11 dice que "el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos". Se trata evidentemente de una referencia a la perpetuidad del infierno. El tormento consistirá en descarga incesante de dolor insoportable que ha sido ordenada para todos los que sean leales al líder de Satanás, la Bestia, el Anticristo. El final del versículo ya leído, el 12 del capítulo 14 de Apocalipsis dice:
Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Todos aquellos que pertenecen a Dios deberán ser pacientes y esperar la Segunda Venida de Cristo. Él dice: "aquí está la paciencia de los santos”? y ellos son los que esperan. En el evangelio según San Mateo, capítulo 24, versículo 13, el Señor Jesucristo dice: "Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo." El que perdure podrá sobrevivir porque ha sido sellado por el Espíritu de Dios, y ha sido vestido con la justicia de Cristo, y lavado por la sangre del Cordero. El Señor dijo en Lucas, capítulo 21, versículo 19: "Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas." Eso es todo lo que podemos hacer: aguantar la tormenta y tener paciencia. Éste es un respaldo excelente para la doctrina bíblica de la "perseverancia" que asegura que todos los creyentes verdaderos en Cristo nunca perderán su fe. Los regenerados resistirán de principio al fin, en obediencia a la verdad, sin importar qué pueda arremeter en su contra.
Y añade: "Sus obras siguen con ellos". Revela que serán recompensados por su fidelidad, paciencia y obras en este período de tiempo. Apocalipsis no nos enseña que la salvación es por obras, si entendemos bien lo que el apóstol Juan dice. Juan habla de las obras de los Efesios su arduo trabajo y perseverancia (2:2); de las de los creyentes de Tiatira? su amor, su servicio y su fe (2:19). Juan entiende las obras como algo inherente al carácter cristiano. Es como si estuviera diciendo: "Cuando dejéis esta tierra, todo lo que podéis llevaros es a vosotros mismos. Si llegáis al final de esta vida todavía unidos a Cristo, seréis aprobados y probados como el oro, que refleja algo de Su Persona".
Ahora, la palabra de bendición para ellos es: "Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen". Esta no es una declaración para los cristianos de nuestros días. Aparentemente muchos de los santos de la tribulación, tanto los 144.000, como los de la multitud de los gentiles que no se podía contar, se salvarán, si entregan sus vidas por Cristo, a pesar de afrontar una muerte segura como mártires. Cristianos o no, ninguno de nosotros desea morir. La muerte nos resulta antinatural, porque fuimos creados para vivir para siempre. Por eso no podemos entenderla, ni asimilarla. La mayoría de nosotros queremos vivir, y la Biblia dice que la muerte será el último enemigo que Jesús derrocará. El apóstol Pablo escribió en su epístola a los Filipenses, capítulo 1, versículo 21: "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia." El cristianismo siempre va contra la corriente: lo que para el resto del mundo es morir, para nosotros significa "vivir"; vivir por siempre.
Prosigamos nuestro recorrido por el libro de Apocalipsis; tenemos ahora por delante los versículos 14 al 20 de este capítulo 14, donde leeremos acerca de la visión de Armagedón; la batalla o guerra de Armagedón. El versículo 14, de este capítulo 14 de Apocalipsis, dice así:
Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.
Dice Juan: "Y he aquí una nube blanca, y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre." La imagen del Señor en una nube es del profeta Daniel (Daniel 7:13-14), y hace hincapié en Su majestad. En el evangelio según Mateo, capítulo 24, versículo 30, se nos dice: "Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria."
La corona de oro en su cabeza nos trae a la mente la corona del vencedor en la guerra o en una competición atlética, hecha por una rama de laurel y utilizada en la celebración de la victoria. Cristo porta aquí esta corona particular, que en este caso está hecha de oro, como un conquistador triunfante que sale invicto del Cielo para prevalecer sobre sus enemigos.
Y luego Juan añade a esta visión un detalle revelador: "Y en la mano una hoz aguda." Esta hoz era una herramienta para la siega formada por una cuchilla tajante y curvada, hecha de hierro, y un mango de madera. Los agricultores de la antigüedad la utilizaban para cortar el grano, y aquí representa el juicio divino veloz, preciso y devastador. El comentarista Dr. Newell señala la palabra "hoz" que sólo aparece en 12 ocasiones en toda la Biblia, siete de las cuales se encuentran en los versículos de esta sección. Y la palabra "aguda" se menciona 7 veces en Apocalipsis, 4 de ellas aquí. Leamos ahora los versículos 15 y 16 de este capítulo 14 de Apocalipsis:
Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. 16 Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.
Creemos que esta imagen se corresponde con la Segunda Venida de Cristo. "Mete tu hoz y siega", se refiere al juicio del hombre en la tierra. La metáfora del juicio como cosecha la encontramos en varios lugares, como en el evangelio según Mateo, con la parábola del trigo y la cizaña en la que la cosecha representa una alegoría del juicio. El Señor Jesucristo es el Hijo del Hombre, y la semilla es
la Palabra de Dios. Y el campo es todo el ancho mundo. Y Él la está esparciendo por todo el mundo. Algún día la cosecha estará ya lista para ser recogida, y esto será al fin de los tiempos. Y nuestra misión como cristianos es esparcir la semilla, que es la Palabra de Dios. El evangelio necesita sembradores diligentes y efectivos. Porque esta es nuestra tarea, sembrar la semilla; y la de Dios es la cosecha. Y la cosecha o la siega es el juicio del fin de los tiempos. En el Salmo 2, versículos 7 al 9, podemos leer lo siguiente: "Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás."
¿Cuándo tendrá lugar esto? ¿Tuvo lugar en Su Primera Venida? No, estimados oyentes. Esto tendrá lugar en la segunda venida, en el juicio.
Y aquí en este capítulo 14, versículo 15 de Apocalipsis, dice: "Porque la hora de segar ha llegado." Esta declaración concuerda con las palabras de Cristo. La siega o la cosecha, al fin de las edades, o de los tiempos, se menciona en el evangelio según Mateo, capítulo 13, versículo 39. Nuestra tarea como cristianos es sembrar, y el Espíritu de Dios hará el resto, tal y como escribió el profeta Joel, en su capítulo 3, versículos 13 y 14: "Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cerca está el día de Jehová en el valle de la decisión."
Y retornando al capítulo 14 de Apocalipsis, leamos los versículos 17 y 18:
Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.
El templo se refiere a la morada celestial de Dios y no al templo en Jerusalén durante la tribulación. La hoz aguda implica el juicio. Y las uvas están maduras implica un cambio en la metáfora para la guerra de Armagedón, tal y como nos presenta el profeta Isaías, en su capítulo 63, versículos 1 al 6, donde dice: "Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿Éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manche todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado. Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre."
Este pasaje no se refiere a la Primera, sino a la Segunda Venida de Cristo. En el Antiguo Testamento se compara el juicio de Dios con la pisada de las uvas. Y Él ha pisado el lagar. El lagar era el lugar donde las uvas eran pisadas para extraer su precioso líquido, y es como si en lugar de zumo de uva, en este lagar hubiese sangre, sangre de los impíos. Cuando Él vino por primera vez, Él derramó Su sangre por ellos, pero fue rechazado. Y ahora deben ser juzgados. Él les reunirá, como se nos dice en Apocalipsis, capítulo 16, versículo 16, en un lugar que en hebreo se llama Armagedón, donde se librará la mayor batalla, o quizá, la mayor guerra de todas cuantas ha habido.
Realmente, a estas alturas de Apocalipsis, cuando parece que nada de lo que el apóstol Juan pueda decirnos nos sorprendería, entra en escena la batalla o guerra de Armagedón. Para arrojar más luz sobre este asunto, leamos los versículos 19 y 20 de este capítulo 14 de Apocalipsis, que dicen así:
Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.
Esta vívida imagen describe el horror de la muerte o el derramamiento masivo de sangre. Aquí se refiere a la muerte violenta de todos los enemigos de Dios que todavía estén vivos y ahora se enfrentan a la destrucción en el Armagedón, la batalla final de los enemigos de Dios, en la planicie de Esdraelon. La imagen sangrienta deriva del jugo fresco que se produce al pisar y machacar las uvas a medida que pasan por diferentes niveles de trituración y quedan reducidas por completo.

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