La Segunda venida de Cristo
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Titulo: La Segunda venida de Cristo
Texto: Ap 1:7; “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.”)
Introducción
Acción de gracias por el juicio de Babilonia. (Ap cap. 19:1-5; “Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El Primer Párrafo del capítulo 19 continúa la celebración de la caída de Babilonia y consiste en un cántico de acción de gracias en el cielo porque Dios ha juzgado a la gran ramera. Después de la acción de gracias, Juan describe los hechos de la consumación: las bodas del Cordero, la segunda venida de Cristo, su reino mesiánico, la encarcelación de Satanás y después la destrucción del mismo en el Lago de fuego y del demonio llamado muerte; y la venida de la nueva creación. Cielos nuevos y tierra nueva.
Versículo 1. “Después de esto oí una gran voz de una multitud en el cielo, que decía: aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro.” Los cantores no son nombrados, pero deben ser las huestes de ángeles que rodean el trono de Dios (Ap 5:11; “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones.”). "Aleluya" es la palabra de la Celebración hebrea que significa "Load a Yahvé" y se encuentra frecuentemente en el libro de los salmos (Sal 111:1; “Alabaré a Jehová con todo el corazón En la compañía y congregación de los rectos.” 112:1; “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.” 113:1; “Alabad, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová.” 146:1; “Alaba, oh alma mía, a Jehová.”).
La palabra aparece cuatro veces en este pasaje (1,3,4,6) pero no en otra Parte del Nuevo Testamento. El juicio de Babilonia es un aspecto de la salvación divinamente planeada. Salvación en este contexto significa más que la liberación de los santos del odio de la bestia y el imperio Babilonio; es la Protección, el mantenimiento en triunfo de toda la causa del reino de Dios con su bendición. Pero el triunfo del reino de Dios necesariamente significa la eliminación de todo lo que esté en su camino e intente frustrar el gobierno divino.
Versículo 2. Porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Mientras que Babilonia esté en pie, el reino de Dios no puede ser establecido, porque la influencia corruptora afecta toda la tierra (Ap 14:8; “Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.” 17:2; “Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.” 18:3; “Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.”) Pero su destrucción abre el camino para la venida del reino de Dios. Su caída significa también la respuesta a las oraciones de los mártires que claman día y noche a Dios para que El vengue su sangre (Ap 6:10; “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”)
Versículo 3. Otra vez dijeron: ¡aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Babilonia ha sido destruida con fuego por la bestia y los diez reyes vasallos (17:16; “Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego.” 18:8-9 y 18; “Por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga. Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?”). Esta es una metáfora poética extraída de los profetas (Isa 34:10; “No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.”) este evento indica la total destrucción de la ciudad.
Versículo 4. “Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Al coro de aleluyas de los ángeles se agregan los veinticuatro ancianos (Ap 4:4; “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.”) y los cuatro seres vivientes (Ap 4:6; “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.“) que hacen eco al cántico: amén! aleluya!
Versículo 5. “Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Una voz del trono puede ser la voz de Dios, pero dado que la voz exhorta a los hombres a alabad a nuestro Dios, debe ser la de uno de los cuatro seres vivientes que están junto al trono. Esta voz llama a todos los siervos de la tierra a unirse al coro en el cielo en alabanza a Dios. "Alabad a nuestro Dios" es equivalente de “aleluya!"
3. El Triunfo Final y la Consumación
(1) Las bodas del Cordero (Ap 19:6-10; “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Ahora que el juicio de Babilonia ha sido celebrado, Juan proclama el triunfo final del reino de Dios y la consumación del propósito redentor de Dios, Esta consumación ya había sido anunciada en 11:15; cuando las voces celestiales proclamaron: "Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo". Realmente este hecho no ocurrió hasta el regreso de Cristo, como se describe en 19:1. De la misma manera, el hecho proclamado en los versículos 6-11 (las bodas del Cordero) son un anuncio anticipado de un hecho que realmente va a ocurrir en la venida de Cristo cuando El se une con su iglesia sobre la tierra. Juan tiene la costumbre de proclamar hechos redentores que no describe concretamente en ninguna parte. Esto ha sido verdad en cuanto al juicio de Babilonia, tema al que ha dedicado todo un capítulo pero que no describe en ninguna parte, salvo en Ap 17:16. En este caso, Juan anuncia la cena de bodas del Cordero, pero no describe concretamente el hecho: simplemente lo anuncia.
Versículo 6. “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Esta es la misma voz que Juan oyó expresando gratitud por el juicio de Babilonia (Ap 19:1), la voz de un ejército de ángeles. La voz del Cristo glorificado era como el sonido de muchas aguas (Ap 1:1-5); el primer llamado que Juan oyó era como la voz del trueno (6; véase también 14:2). La hueste angelical proclamó que Dios había llegado a ser Rey. Tanto RV como VM no dan en el blanco con la idea al traducir la frase el "reina". El verbo griego es un tiempo pasado, en lo que los presente: filólogos llaman aoristo, que enfatiza el comienzo de una acción. La BJ y NC traducen más correctamente "Ha establecido su reino". En este punto en el Apocalipsis, el reino de Dios de hecho aún no ha sido plenamente establecido; espera el retorno de Cristo, el encadenamiento de Satanás y la instalación del reino mesiánico de Cristo, hechos todos que aún tienen que ser descritos. Esta es una declaración anticipada análoga al anuncio de Ap 14:8 de la caída de Babilonia y 11:1-5; del establecimiento del reino de Dios. Sin embargo, el juicio de Babilonia ha sido anunciado como el primer gran acto en el establecimiento del reino de Dios. Los adversarios humanos y demoníacos deben ser eliminados antes de que pueda prevalecer el gobierno de Dios; su aniquilación es el comienzo de su gobierno triunfante.
Versículo 7. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.”
Comentario Teológico Bíblico Básico Sistemático. La voz anuncia las bodas del Cordero; no las describe. Proclama que las bodas del Cordero han de tener lugar pronto. La palabra traducida "esposa" es literalmente eso y no "novia" (gyné y no nymphé). Algunos intérpretes piadosos han tratado de hacer una distinción teológica entre la esposa del Cordero y su novia o prometida. Sin embargo, una mujer prometida puede ser llamada esposa en el sentido de que es una desposada, aun cuando las bodas no hayan tenido lugar todavía (Gen. 29:21; “Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.” Deut. 22:24; “Entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.”). Por ejemplo, el ángel dijo a José que no tuviera temor de tomar a María "tu mujer" (Mat. 1:20; “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.”). La metáfora de la esposa y la iglesia se presenta en Efe 5:25-32; “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.”)
El apóstol Pablo exhorta a los hombres a amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia. A menudo, Israel aparece como la esposa de Yahvé o éste como el esposo de Israel (Isa. 54:5-6; “Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.” 62:5; “Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.” Jer 31:32; “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.” Eze. 16:8; “Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía.”) Y toda la profecía de Oseas está basada en el tema de Israel como la esposa adúltera de Dios. Sin embargo, la profecía asegura a Israel un nuevo día, cuando Dios promete: "Te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová" (Ose. 2:19-20; “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.”).
Jesús usó el tema de las bodas para representar su relación con sus discípulos, tanto en sus aspecto presente como futuro. Declaró que era el esposo que. Vendría a su pueblo: " ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo?" (Mar. 2:19; “Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar.”). El hecho de que sus discípulos aparezcan aquí como huéspedes de bodas, más bien que como la esposa se debe a la flexibilidad del lenguaje parabólico. Si este lenguaje debiera llevarse hasta las últimas consecuencias faltaría la novia; estarían sólo el novio y los huéspedes. Juan el Bautista también señaló a Jesús como el esposo, designándose a sí mismos sólo como el amigo del esposo (Jn. 3:29; “El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.”). Jesús usó la metáfora de una fiesta de bodas para describir la venida escatológica del reino (Mat. 22:1-14). En esta parábola, la novia no tiene papel alguno; la atención es enfocada totalmente sobre los invitados, algunos de los cuales aceptaron la invitación mientras que otros se burlaron. Obviamente, los huéspedes que aceptaron son los que responden afirmativamente a la invitación, mientras que los otros representan a gente como los escribas y fariseos que rechazaron a Jesús y su mensaje. Una vez más, Jesús comparó la hora incierta de la venida del novio con la hora desconocida de la venida del reino de Dios (Mat. 25:1-13). En esta parábola, no se identifica a la novia; la atención se centra en las diez vírgenes. Las primeras cinco sabios que lograron entrar a la fiesta de bodas representan a los seguidores de Jesús que están preparados y alertas ante su venida, mientras que las cinco necias representan a aquellos que piden ser admitidos pero que no están preparados. La novia no juega papel alguno. En el pensamiento paulino, la expresión veterotestamentaria de Israel como esposa de Yahvé es aplicada al cuerpo de los creyentes, la iglesia. Antes de la venida de Cristo, los hombres estaban ligados a la ley como una esposa está ligada a su esposo, pero en Cristo, este vínculo con la ley se ha roto y los hombres son libres para unirse a Cristo como una esposa está libre para tomar un nuevo marido (Rom. 7:1-4; “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.” En razón de que los creyentes están unidos de ese modo al Señor en los vínculos del matrimonio espiritual, deben abstenerse de toda inmoralidad (1 Cor 6:17; “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.”). En estos pasajes, la iglesia es concebida como la verdadera esposa que está ligada por matrimonio a Cristo. Sin embargo, Pablo dice que él ha desposado a los corintios con Cristo "con un solo esposo... como una virgen pura" (2. Cor 11:2; “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.”). En este pasaje, la iglesia aún no es la esposa; el matrimonio es la unión escatológica. Esta flexibilidad de significado pone en claro que toda la idea esposo-esposa es una metáfora que describe la relación de la iglesia con Cristo, tanto en sus aspectos presentes como futuros. No puede hacerse una verdadera distinción entre Israel como la esposa de Yahvé y la iglesia como la novia de Cristo; la iglesia es también su esposa. Sin embargo, la consumación de esta relación es un hecho escatológico que espera el regreso de Cristo. En otra parte, Pablo compara la relación de Cristo con su iglesia como la de un esposo con su esposa (Efe. 5:25; “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.”), pero la boda real se presenta como algo futuro cuando la iglesia se presente "resplandeciente", sin "mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada" (Efe. 5:27; “A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”).
Comentario Teológico Bíblico 2. Es este hecho escatológico la unión perfecta de Cristo y su iglesia que Juan anuncia bajo la metáfora del matrimonio del Cordero. Debe enfatizarse nuevamente que Juan no describe la cena de bodas; sólo anuncia que ha llegado el tiempo. El hecho concreto no se describe en ninguna parte; es una forma metafórica de aludir al evento redentor final cuando "el tabernáculo de Dios con los hombres, y El morará con ellos; Y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios" (Ap. 21:3; “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”). Esta es la razón por la cual Juan puede aplicar la misma metáfora a la novia preparada para su esposo, a la nueva Jerusalén que desciende del cielo para morar entre los hombres (Ap. 21:2; “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”) y por la que el ángel puede referirse a la nueva Jerusalén como "la desposada, la esposa del Cordero" (Ap. 21:9; “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.”). Del mismo modo como Jerusalén aparece a menudo en la Escritura para representar al pueblo de Dios (Mat. 23:37; “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”), así en la visión del nuevo mundo, el pueblo de Dios y su capital (la iglesia y la nueva Jerusalén) están tan estrechamente unidos que la misma figura (la novia) se usa para ambos. "Su esposa se ha preparado". En Efe 5:25; la preparación de la esposa para la boda se representa con el ejemplo de Cristo al dar su vida por ella; se exhorta a los cristianos para que estén preparados. En tanto que la redención sea totalmente la obra de Dios en Cristo, debe haber una respuesta humana. "Sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos como él es. Y todo aquél que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" (1 Jn. 3:2-3; “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.”). "Puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Cor 7:1; “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”).
Versículo 8. “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Si bien la esposa tiene que prepararse a sí misma para la boda, su gloriosa vestidura no es algo que ella pueda adquirir por sí misma; se le ha concedido, es decir, que se le ha dado como un don divino. El lino fino, limpio y resplandeciente, aparece en agudo contraste con las brillantes vestiduras de la ramera. El vestido de boda es una simple túnica blanca que ha sido lavada y "emblanquecida en la sangre del Cordero" (Ap 7:14; “Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”). No es totalmente seguro que las acciones justas sean la traducción correcta de dikaiomata. El significado básico de la palabra es "estatuto" u "ordenanza". Se usa en Ap 15:4; “¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.”) Para los decretos de Dios en juicio y la sentencia de la condenación de las naciones. Pablo usa la palabra para el decreto de Dios en general (Rom. 1:32; “Quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”) y para su decreto de justificación en particular (Rom. 5:16; “Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.”) y es posible que éste sea el significado que quiso dar Juan. El lino fino de los santos consiste en el decreto de justificación de Dios para los creyentes Sin embargo, el plural es difícil de traducir de esta forma y en Rom 5:1-8; “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”) La palabra aparece en contraste con paraptoma un acto de Transgresión y se refiere al acto de justicia cumplido por Cristo en su muerte. Por lo tanto, parece más fácil traducir la palabra como RV "acciones justas". Si bien el vestido de bodas es un don divino, no es un asunto arbitrario o formal sino dinámico. Los santos que son llamados a la fiesta del Cordero son aquellos que han guardado los mandamientos de Dios y han perseverado su fe en Jesús (Ap. 14:12; “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.”).
Versículo 9. “Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El ángel que habla a Juan no se identifica; posiblemente es el de Ap 17:1; “Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.”) Es el mismo ángel que le mostró el juicio de Babilonia. El anuncio de las bodas del Cordero vino de una gran hueste de ángeles (Ap 19:6; “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”). Ahora un sólo ángel pronuncia una bendición sobre aquellos que participan en la fiesta de bodas. Superficialmente, parece haber confusión en los pensamientos del profeta debido a que su atención deriva de la novia a los huéspedes de la boda. ¿Son dos compañías distintas? Un comentarista reciente ve aquí una distinción entre la iglesia (la esposa) y los invitados (los santos del Antiguo Testamento y los períodos premileniales).Esto desconoce la fluidez del lenguaje metafórico; el concepto de la iglesia como esposa y la consumación escatológica como un matrimonio, son metáforas. Aun como en las parábolas de nuestro Señor (véase sobre el v. 71 la atención se centra a veces en los invitados, mientras que la novia es totalmente ignorada, de modo que la atención puede derivar de la novia a los huéspedes, sin perder el sentido. Cristo es tanto el Cordero como el pastor de las ovejas (Ap. 7:17; “Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”) y también un guerrero conquistador (Ap. 19:1; “Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro.”). De ese modo, la iglesia es tanto la esposa como los invitados.
La cena de las bodas. La consumación mesiánica se describe no sólo como una cena de bodas, sino como un banquete gozoso. Jesús dijo que muchos vendrían del oriente y del occidente y se sentarían a la mesa con los patriarcas en el reino de los cielos (Mat. 8:11; “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos.”). Dijo a sus discípulos en la última cena que El no bebería más del fruto de la vid hasta que lo bebiera con ellos en el reino de Dios (Mat. 26:29; “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”). Los que son llamados (hoi keklemenoi). Los hombres no pueden tener acceso a la fiesta de bodas por sus propios méritos; deben recibir una invitación divina (Mat. 22:3; “Y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.” Luc. 14:17; “Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.” Ap. 17:14; “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”). La iniciativa para la salvación siempre es el llamado de Dios. El ángel dijo a Juan: Estas son palabras verdaderas de Dios. A la luz de todo el mal que experimenta la iglesia sobre la tierra, el ángel agrega una solemne seguridad de que esta promesa de bienaventuranza en la fiesta mesiánica es la infalible palabra de Dios.
Versículo 10. “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Juan quedó sobrecogido de temor por lo que acababa de oír y por la presencia del ángel que declaraba que las palabras de bienestar sobre los invitados a la cena de bodas eran realmente las palabras de Dios. Si bien había una tendencia en la iglesia primitiva a adorar a los ángeles (Col. 2:18; “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal.”), ésta fue criticada por los apóstoles y es posible que Juan confundiera la voz del ángel con la voz de Cristo. El ángel reprendió levemente a Juan, diciéndole que era sólo un consiervo suyo y de sus hermanos que retienen el testimonio de Jesús.
La última frase puede interpretarse de dos maneras diferentes. La frase aparece por primera vez en 1:2 donde el ángel "ha dado testimonio de la palabra de Dios Y del testimonio de Jesucristo". Allí era un genitivo, que indica el testimonio que Jesucristo dio a sus iglesias. Véase también 1:9; “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” 6:9; “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.” 12:11; “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”) Donde "el testimonio de Jesucristo" indica el testimonio que Cristo dio a su pueblo, que a su vez ellos aceptaron y del cual dieron testimonio. Esta es una traducción posible de este pasaje: el testimonio de la verdad y del plan redentor de Dios. El tema de todo el libro del Apocalipsis es la liberación final en el reino escatológico de Dios de aquellos que se mantienen en la revelación que Cristo ha dado a los hombres. Sin embargo, la frase tal como es repetida en la frase siguiente puede entenderse más fácilmente como un genitivo objetivo: el testimonio dado por la iglesia a Jesús. Este es probablemente el significado de la misma frase en 20:4; “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” Véase también 22:16; “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”) Adora a Dios, dijo el ángel a Juan; a Dios únicamente y no a los ángeles, pues El tiene un derecho exclusivo a la adoración humana. Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. Una vez más, esto puede ser tanto un genitivo objetivo como subjetivo. Puede significar que el testimonio del propósito redentor de Dios anunciado por Jesús a los hombres se cumple sólo por medio del espíritu de profecía. Las cartas a las siete iglesias son la voz del Espíritu Santo (Ap. 2:7; “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.” Este estribillo es repetido al fin de cada una de las cartas. Por la otra parte, puede significar que cualquier testimonio verdadero de la persona y obra redentora de Jesús debe tener su fuente en el espíritu de profecía. En cualquier caso, ambas ideas son verdaderas; en este contexto, el genitivo objetivo es la elección más fácil. La última frase no es parte de las palabras del ángel a Juan, sino que es la explicación del apóstol de por qué el ángel es considerado indigno de adoración. El ángel no es el objeto de la palabra profética; por el contrario, los ángeles, junto con los hermanos de Juan que son inspirados por el espíritu de profecía, dan testimonio de Jesús y en este sentido, el ángel no es un consiervo de los santos en relación de estos con Cristo.
(2) La venida de Cristo. (19:11-16; “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. La declaración precedente ha anunciado la inminente boda del Cordero que da por sentado el retorno de Cristo, lográndose de este modo la perfecta unión de Cristo y su pueblo. Esta unión la boda y la fiesta de bodas no se describen en ninguna parte. La nueva visión de Juan del Cristo que vuelve enfatiza sólo un aspecto de su venida: su victoria sobre los poderes del mal. Este es un tema poco desarrollado en las profecías del Antiguo Testamento; pero en los profetas generalmente es el mismo Jehová el que va adelante a una guerra victoriosa para establecer su reino sobre sus enemigos (Isa. 13:4; “Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.” 31:4; “Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado.”) Eze cap. 38 y 39; JoeI. 3; Zac 14:3; “Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.”).
El más vívido cuadro profético es de un guerrero sin nombre que marcha con coloridas vestimentas en pro de la justificación, que ha pisado el lagar de la ira de Dios y ha manchado sus ropas con la sangre de sus enemigos, que aplasta a los pueblos hostiles en su ira y que ha fijado el día de venganza (Isa. 63:1-6; “¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿Éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado. Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre.”).
Aunque ve a Cristo viniendo como un guerrero conquistador con vestiduras manchadas de sangre, que destruye con su poderosa espada todos los poderes hostiles y opuestos. Algunos comentaristas sostienen que este retrato de Cristo contradice el concepto del Cristo bondadoso y misericordioso que se encuentra en el resto del Nuevo Testamento. Esto no es cierto; en todas partes en el Nuevo Testamento el elemento de victoria por medio del juicio es un aspecto ineludible de la obra total de Cristo (Mat. 13:41-42; “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”) (25:41; “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”) Rom. 2:5; “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.”) 2 Tés 1:7; “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder.”) 2:8). El Apocalipsis emplea el simbolismo para describir hechos redentores y esta sección también está llena de simbolismo, por lo tanto se violaría la naturaleza del lenguaje apocalíptico si se espiritualiza este pasaje al punto de llegar a designar los hechos judiciales de Dios en hechos históricos comunes. El simbolismo apocalíptico en un pasaje como éste, al igual que en 6:12-17, representa lo que los estudiosos ven como hechos históricos comunes en la historia: hechos de Dios que trascienden toda la experiencia histórica ordinaria.
La segunda venida de Cristo: Es un tema absolutamente esencial en la teología neotestamentaria. En su cruz y resurrección, Cristo ganó una gran victoria sobre los poderes del mal; con su segunda venida, el logrará esa victoria. Al margen de su regreso para limpiar a su creación del mal, la redención queda siempre incompleta. Como ha escrito Hanns Lije, "aquellos que creen en la realidad de la resurrección de Cristo también deben esperar su retorno"
Versículo 11. “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Entonces vi el cielo abierto. Al comienzo de su profecía Juan vio una puerta abierta en el cielo y fue llamado a la esfera celestial para contemplar los secretos divinos. En el curso de sus visiones, vio el templo en el cielo abierto y el arca del pacto presentada a los hombres (Ap. 11:19). Lo que es sugerido en estas visiones se cumple ahora cuando el cielo es abierto para abrir paso a la triunfante venida del Mesías. Y he aquí un caballo blanco. El caballo que salió cuando se rompió el primer sello (6:2) era blanco y algunos intérpretes identifican a los dos. Sin embargo, eso es altamente improbable. No puede haber error en la identidad del jinete de este caballo; es "el Verbo de Dios" (v. 13). El blanco es un símbolo de victoria y en todas partes en el Apocalipsis el blanco es asociado con las cosas de Dios y la victoria divina. El caballo blanco representa aquí a Cristo en su victoria final sobre los malos poderes que han oprimido al pueblo de Dios a lo largo de la historia. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero. Estas palabras fueron atribuidas a Cristo en 3:14. Las dos palabras son prácticamente sinónimas, porque la idea hebrea de verdad no era básicamente una correspondencia con la realidad como en griego, sino de confiabilidad. El "Dios de verdad" (1er. 10:10) no es el Dios que revela la verdad eterna, sino el Dios en quien puede confiarse que guarde su pacto. Cuando Juan en su evangelio escribió que "la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Jn. 1:17) quería decir que en la vida, muerte y resurrección de Cristo, la fidelidad de Dios fue revelada en cumplimiento de su pacto. El retorno de Cristo será la reaparición de Aquel que ya ha aparecido entre los hombres para llevar a su final y plena consumación las promesas del pacto de Dios. Y con justicia Juzga y pelea. El verbo en tiempo presente indica el carácter permanente de Mesías en todos sus actos. La gran profecía del rey davídico lo describe como alguien que juzga al pobre con justicia y decide con equidad por los mansos de la tierra (Isa 11:4). El regreso victorioso de Cristo sobre sus enemigos no será un acto de venganza personal ni una manifestación arbitraria de poder divino; será un acto de justicia que reflejará la fidelidad de Dios, porque la extirpación del mal es el lado negativo de la salvación divina.
Versículo 12. “Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Sus ojos eran como llama de fuego (véase 1:14; “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego.”). Esto representa la mirada de Cristo que todo lo examina. La experiencia humana está llena de misterios y de interrogantes sin resolver, pero los ojos de Cristo escudriñan todas las cosas; nada está escondido de su mirada. Había en su cabeza muchas diademas. Usa la corona de la realeza porque es el Rey de reyes y Señor de señores (17:14; “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”).
La venida de Cristo significará la manifestación pública y la aplicación universal de la soberanía que ya es suya en virtud de su muerte y resurrección. En su resurrección y ascensión, comenzó a reinar como rey davídico (Mesías) y Señor (Hec 2:36; “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”). Aun ahora es el Señor exaltado (Fil. 2:9; “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.”) y debe reinar como rey hasta que ponga a sus enemigos debajo de sus pies (1 Cor 15:25; “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.”). Su reino mesiánico será incompleto hasta que haya destruido "todo dominio, toda autoridad y potencia" (1 Cor 15:24; “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.”). Si bien está ahora reinando como Señor y Rey, en las manos del Ihal hay gran autoridad y poder. El significado de su segunda venida es el triunfo de Cristo sobre todos los poderes hostiles y ya ha sido anunciada: "aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!" (Véase la nota sobre 19:6; “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!“). Tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Cristo ya ha sido denominado "Fiel y Verdadero" (v. 11) y otra vez "El Verbo de Dios" (v. 13). El hecho de que también tenga un nombre secreto significa que la mente humana no puede captar la profundidad de su ser.
Versículo 13. El cuadro del Cristo conquistador obtiene algo de su esencia de la visión de Isaías 63:3; “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.”) Él es conquistador que prensa el lagar de la ira de Dios, cuyas vestiduras son salpicadas con la sangre de sus enemigos. Debemos concordar con la mayoría de los comentaristas modernos en que una ropa teñida en sangre se refiere a las vestiduras ensangrentadas por el conflicto y la batalla y no a la propia sangre de Cristo sobre la cruz. Aquí el cuadro es el de Cristo el guerrero Conquistador del mal, no Cristo el redentor. Se ha objetado que no puede ser sangre de la batalla, porque la batalla aún no ha ocurrido, pues Cristo viene a combatir. Esta objeción pasa por alto la fluidez y naturaleza simbólica del lenguaje apocalíptico. Cristo puede ser presentado como un guerrero aun antes de que comience la batalla.
La designación de Cristo como El Verbo de Dios es un hecho distintivo que liga al Apocalipsis con otros escritos juaninos (Jn. 1:1; “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”) (1 Jn. 1:1; “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.”)). Para los cristianos modernos "la Palabra de Dios" es primordialmente la Biblia. En el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios es primordialmente la buena nueva del evangelio, sea proclamada por Jesús (Luc. 5:1; “Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.”) (8:11; “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.”) (11:28; “Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.”) 0 por los apóstoles (1 Cor 14:36; “¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado?”) (2 Cor 2:17; “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.”) (4:2; “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.”) (1 Tés 2:13; “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.”) Cristo en su propia persona es la Palabra (Verbo) de Dios por excelencia, la encarnación del plan redentor de Dios en su totalidad.
Versículo 14. “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Es posible que estas huestes representen a los santos, pero es más probable que sean las huestes celestiales de los ángeles. La presencia de los ángeles en el día apocalíptico es un aspecto común en el pensamiento bíblico. "Vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos" (Zac 14:5; “Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos.”). El Hijo del Hombre en su venida será acompañado por ángeles (Mar. 8:38; “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.”) Luc. 9:26; “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.”) (1 Tés 3:13; “para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.”) (2 Tés 1:7; “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder.”).
La vestidura blanca y limpia de los ejércitos celestiales indica que comparten la victoria del Mesías. Sin embargo, no se dice nada de su participación en el conflicto; esto pertenece sólo al Mesías. No llevan armadura ni armas. Como Cordero, Cristo es seguido por los santos (17:14; “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”); como Guerrero celestial, es seguido por los ángeles.
Versículo 15. “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. La única arma empleada en la guerra es la palabra de Cristo. Este lenguaje nos lleva a Isaías 1:1 "Herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío". Esta es una representación simbólica de victoria por el poder de una palabra que no puede ser considerada literalmente. La idea nos lleva a la creación. Dios creó los mundos por su palabra. Habló y fue hecho. Esta creación fue posible por la palabra viviente, Cristo (Jn. 1:3; “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”) (Heb 1:2; “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”). El juicio sobre el viejo orden también será ejecutado por la palabra de Cristo. Es imposible decir exactamente cómo Juan visualizó esta victoria. Sin embargo, es seguro que observó hechos objetivos concretos que transformaron la estructura de la sociedad humana, limpiándola del mal, Por puesto es imposible la idea de una batalla literal, con armas militares. La metáfora de una espada para la palabra de Dios no es desconocida (Heb 4:12; “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”). La espiritualización radical de este concepto que ve un conflicto de ideologías humanas en la historia humana y el triunfo del cristianismo no concuerda con la naturaleza del pensamiento apocalíptico. Y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso He aquí una nueva alusión a Isaías 63:3; “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.”) Que ya hemos encontrado en la visión de la vendimia (Ap 14:19; “Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.”).
Versículo 16. “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este como el Rey de reyes y Señor de señores.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Este es un cuarto nombre dado al Cristo que vuelve. Se conoce a sí mismo por su nombre oculto; es conocido por las iglesias como el Fiel y Verdadero, la Palabra (Verbo) de Dios; es conocido por el mundo como Rey de reyes y Señor de señores. Es posible que el primer "y" sea para describir mejor la frase siguiente: sobre su vestidura, donde cubre el muslo. No se dice por qué este nombre debiera estar concretamente en su muslo. El nombre designa la soberanía absoluta de Cristo. Para el creyente, esto ya es verdadero (1 Cor 8:5-6; “Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.”) En el retorno de Cristo, será una realidad reconocida por todos. (3) La batalla de Cristo y el Anticristo (Ap 19:17-21; “Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”)
Uno de los temas principales del Apocalipsis es el conflicto entre Dios y Satanás que se manifiesta en la historia en el conflicto entre Cristo y el Anticristo. En las secciones finales que describen el triunfo de Cristo, Juan primero establece el triunfo de Cristo sobre el Anticristo y sus aliados, lo que es descrito en términos de una gran batalla; a continuación sigue el triunfo de Cristo sobre el mismo Satanás, lo que ocurre en dos etapas: su atadura en el abismo y su destrucción en el lago de fuego. La batalla misma con el Anticristo no se describe, sino que se da por hecho. La victoria sobre el Anticristo incluye necesariamente la victoria sobre los reyes y naciones de la tierra que dan su apoyo y alianza al Anticristo. Esta es la batalla de Armagedón, que ya ha sido anunciada anticipadamente en el sonido de la sexta trompeta (Ap 16:12-16; “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”) Cuando los espíritus demoníacos reunieron a los reyes de la tierra en alianza con el Anticristo en "aquel gran día del Dios Todopoderoso", La expresión con la que Juan describe la gran batalla es extraída de Eze 39:17-20; “Y tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a las aves de toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis sangre. Comeréis carne de fuertes, y beberéis sangre de príncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos, de bueyes y de toros, engordados todos en Basán. Comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis hasta embriagaros de sangre de las víctimas que para vosotros sacrifiqué. Y os saciaréis sobre mi mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice Jehová el Señor.”).
Donde la victoria final de Dios sobre las naciones paganas particularmente contra Gog, Mesec y Tuba! se describe en términos de una fiesta sacrificial que Dios está preparando para las aves de los cielos y las bestias del campo, cuando comerán carne y beberán sangre, cuando ' 'os saciaréis sobre mi mesa de caballos y de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice Jehová el Señor" (Eze. 39:20). Obviamente esta es una forma de describir una destrucción grande y decisiva de los enemigos de Dios y no puede tomarse literalmente.
Versículo 17. “Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Juan ve a un ángel que estaba en pie en el sol, donde todas las aves de la tierra podrían verlo. El ángel clamó a gran voz, llamando a todas las aves que vuelan en medio del cielo para que se reunieran a participar de la gran cena de Dios. Esta cena aparece en contraste con la cena de las bodas del Cordero a la cual fueron invitados los santos. La cena es llamada "la cena de Dios" porque, como el festín de Ezequiel 39, es servido por Dios, provisto por El.
Versículo 18. “Para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. La metáfora de la batalla comparada a una gran fiesta continúa. Como en Ezequiel 39, el festín es carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Es evidente que en este concepto "todos (los hombres) " designa a aquellos que han aceptado la marca de la bestia y han escogido ser leales al Anticristo antes que humillar sus corazones en respuesta a los juicios de Dios que han soportado y reconocer la soberanía de Cristo. Los detalles de la descripción señalan la aniquilación del mal y de los hombres malos.
Versículo 19. “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Ahora Juan ve las fuerzas del enemigo llevadas aparentemente a Armagedón para pelear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. A la cabeza de estas fuerzas está la bestia, el Anticristo mismo y apoyándole los reyes de la tierra (Ap 16:14; “Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.”) (Ap cap. 17) (Ap 18:3; “Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.”)
Versículo 20. “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Uno podría esperar alguna descripción de la batalla con los reyes de la tierra pero, por el contrario, Juan vuelve de improviso a su tema principal, la derrota del Anticristo. La derrota de los reyes que lo apoyan es un aspecto totalmente secundario. Juan simplemente declara que la bestia fue apresada y con ella el falso profeta y fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. El lago de fuego es la Gehena, aunque la palabra misma no se usa en el Apocalipsis. En el Nuevo Testamento, Hades y Gehena se distinguen claramente entre sí. El Hades es el estado intermedio entre la muerte y la resurrección (Mat. 16:1- 8; “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue. Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?”) (Luc. 16:23; “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.”) (Hec. 2:27; “Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.”)
Y a veces se usa en forma sinónima con la tumba. (Ap. 1:18; “Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.”) (6:8; “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”) (20:13; “Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.”). Es el equivalente al Seol del Antiguo Testamento (véase las notas en 14:9-10; “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.”). Como el Ge Hinom o valle de Hinom era un lugar de sacrificios humanos, llegó a ser el infierno de castigo eterno en la literatura apocalíptica (54:1; “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.”)
(56:3; “Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.”) (90:29; 4 Esdras 7:36)
El hecho de que en los Evangelios el infierno se describe no sólo como un lugar de fuego, sino también como un lugar de tinieblas (Mat. 8:12; “Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”) (Mat 22:13; “Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”) (Mat 25:30; “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”) sugiere que ambas descripciones usan un lenguaje metafórico extraído del judaísmo contemporáneo para describir el juicio final e irremediable. También es significativo que, en el importante pasaje de Pablo sobre el hombre de pecado, éste el Anticristo no es echado al lago de fuego, sino que es muerto por el espíritu ("soplo") de la boca del Mesías (2 Tés 2:8; “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.”). Por supuesto, este lenguaje es metafórico y describe la destrucción completa. El lago de fuego aparece de nuevo en Ap 20:10-14-15; “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”) (Ap 21:8; “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”).
Versículo 21. “Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”)
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Ahora Juan habla en una forma muy concisa de la destrucción de los ejércitos del Anticristo, que consisten en los reyes de la tierra y aquellos que han sido seducidos por el falso profeta para recibir la marca de la bestia y adorar su imagen (v. 20; “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.”). Todo lo que dice que es demás fueron muertos por la espada del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos. No sabemos la manera en que Juan concebía esta matanza. Es claro, sin embargo, que él quiere indicar la destrucción de las huestes malignas. Algunos eruditos encuentran elementos de universalismo en el Nuevo Testamento; sin embargo, esto La venida de Cristo sólo puede ser hecho cuando se sacan ciertos versículos de su contexto bíblico. El Nuevo Testamento prevé que masas de hombres permanecerán sin arrepentirse y endurecidos en su corazón, sin más esperanza que la del juicio y la ira del Cordero.
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