El
linaje de los falsos profetas
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Tema: El
linaje de los falsos profetas
Texto:
2 Ped 2:1; “Pero hubo también falsos profetas entre el
pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató,
atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.”
Introducción
A lo largo de los incontables
miles de años de esta creación, siempre han coexistido lo verdadero y lo falso.
Tenemos a los santos ángeles de Dios y a “los ángeles que no guardaron su
dignidad, sino que abandonaron su propia morada, [a los cuales Dios] los ha
guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Jd. 1:6).
Desde los tiempos de Adán
existió el linaje piadoso de Abel, y por otro lado el linaje malvado de Caín. El
propósito de iniciar este estudio titulado; el Linaje de los falsos profetas: Con
ejemplos de los ángeles y los profetas anteriores al Diluvio, es mostrar que lo
falso se origina en lo verdadero. Veremos en numerosas ocasiones que muchos de
los falsos profetas alguna vez conocieron y predicaron la verdad y estuvieron
en la senda de la justicia. Esto es cierto no solo respecto de los falsos
profetas sino también de los falsos maestros. Lamentablemente, encontramos
estas enseñanzas del rey Salomón muy aplicables a situaciones que se repiten,
no solamente en la Biblia sino también a nuestro alrededor en las iglesias hoy
día. Estas son sus palabras: “Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón
menospreció la reprensión; no oí la voz de los que me instruían, y a los que me
enseñaban no incliné mi oído! Casi en todo mal he estado, en medio de la
sociedad y de la congregación” (Pro.
5:12-14).
División
Los falsos profetas han
existido desde tiempos antiguos puede verse claramente a través de las
exhortaciones de la Ley. Visiblemente, el propósito de ellos era apartar al
pueblo del camino de la justicia. Es un hecho que quienes abandonan el camino
de la justicia (ósea la rectitud) desean atraer a otros para que anden en los
caminos y pecados que a ellos mismos lo alejaron de Dios. Leamos lo que
advierte la ley: “Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de
sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio
que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y
sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de
sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a
Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.” (Deut. 13:1-3).
La Ley Mosaica advierte sobre
otra clase de falsos profetas que hablan presuntuosamente: “El profeta que
tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya
mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.
Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha
hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que
dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la
habló el tal profeta; no tengas temor de él” (Deut. 18:20-22).
Tal sería el caso del viejo
profeta mencionado en 1 Reyes 13:11,
quien mintió al hombre de Dios que había profetizado contra el altar en los
días de Jeroboam I, rey de Israel. Con sus mentiras, hizo que el hombre de Dios
perdiera la vida.
De modo que queda claro que el
líder, y probablemente los otros también, alguna vez conocieron la unción
verdadera. Es, como dijo el Apóstol Pedro en, (2 Epístola 2:15 y 17; “Han dejado el camino recto, y se han
extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de
la maldad. Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para
los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.”).
¿Por qué razón, algunos que
fueron llamados para ser profetas del Señor abandonan el camino recto y se convierten
literalmente en falsos profetas? La Biblia nos responde con total claridad. Es
por no guardar con toda diligencia su corazón, como advierte Salomón, porque de
él mana la vida (Pro 4:23; “El que
no guarda su corazón caerá en toda clase de pecados.”)
1. El adulterio: Tener ojos
llenos de adulterio, que no pueden dejar de pecar.
2. La codicia: Seguir el
camino de Balaam, el cual amó el premio de la maldad.
3. Una vida desenfrenada:
Glotonería y embriaguez. (Luc 21:34; “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas
las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos
de los gentiles se cumplan.”)
4. El orgullo: La búsqueda de
los primeros asientos y los títulos importantes (Mat 23:5; “Antes, hacen todas sus obras
para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden
los flecos de sus mantos.”)
5. Los celos: Jesús fue
crucificado por envidia; lo falso busca matar lo verdadero.
6. La amargura y el resentimiento:
Raíz de amargura por causa de las desilusiones (las personas amargadas no
invocan la gracia de Dios).
El resultado es que se apartan
del camino y caen en los errores de la falsa profecía.
7. Disputas y conflictos: La
refutación de Coré, quien deseaba el puesto de Moisés.
Una y otra vez, quienes en
algún tiempo conocieron la verdad predican y enseñan falsas doctrinas. Lo hacen
conscientemente, para agradar a las personas, para ganar dinero o para
transitar un camino de menos oposición.
Les gusta evitar la confrontación
y la cruz que resultan de predicar la verdad. No buscan exponer los caminos pecaminosos
de la congregación y hacer que se arrepientan, porque ellos mismos desean
predicar y de todos modos continuar viviendo en pecado, como advirtió el
apóstol Pablo a los judíos en Romanos
2:21; “Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que
predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?”
Subdivisión
El
verdadero Falso Profeta dirá, hará y se cumplirá: Deut 13:1-2; “Cuando se levantare en
medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o
prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció,
diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles.”
En
Apocalipsis 13:11 al 18 se nos da una descripción de él. “Después
vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de
un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la
primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de
ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También
hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la
tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con
las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a
los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida
de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la
bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la
adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y
esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y
que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre
de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene
entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su
número es seiscientos sesenta y seis.”
En cuanto al Falso Profeta, no
se dan más detalles. Sin embargo, ¿a quién llama el mundo el profeta y a qué
falsa religión representa? Se trata de un hombre que niega la deidad de Cristo
y que posee un carácter muy violento, o que tiene aspecto de cordero pero habla
como un dragón. La clave para comprender la diferencia entre los profetas
verdaderos y los falsos se encuentra en Salmos 45:7; “Has amado la justicia y aborrecido
la maldad; Quienes aman la justicia y
odian la maldad no serán engañados, mientras que los falsos se complacen en la
injusticia y por lo tanto no reciben el amor de la verdad para ser salvos. Dios
les enviará un gran engaño para que crean la mentira.” (2 Tes 2:10-12).
Indudablemente, tanto el Anticristo
como el Falso Profeta tendrán incalculables millones de adherentes, aquellos cuyos
nombres no fueron escritos en el Libro de la Vida del Cordero antes de la
fundación del mundo.
Conclusión
Con respecto a tales personas,
debemos ser conscientes del fin de quienes enseñan, predican y hasta hacen milagros;
debido a que su estilo de vida es contrario a la voluntad de Dios, serán
rechazados eternamente por el Señor. “No todo el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no
profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu
nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mat.
7:21-23).
Debemos comprender que para
profetizar y hacer milagros, en algún momento deben haber experimentado la
salvación y el bautismo del Espíritu Santo, pero nunca abrieron realmente su
corazón para poder tener una relación de amor con el Señor. Por lo tanto, las
terribles advertencias que encontramos en la Biblia con respecto a quienes una
vez conocieron el camino y saben cuál será su juicio, son mucho peores que para
quienes nunca lo conocieron. “Porque mejor les hubiera sido no haber conocido
el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del
santo mandamiento que les fue dado” (2 Ped
2:21). Sobre la base del estudio de la Biblia, debo decir que quienes
enseñan el error saben claramente que están en un camino falso. El Señor les
advierte fielmente una y otra vez, pero ellos se niegan a escucharlo.
La falsa profecía o falsa
enseñanza es un problema del corazón, no de la mente. Como dijo Jesús:
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas,
pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se
recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da
buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar
malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen
fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.”
(Mat 7:15-20).
Recordemos la advertencia del
Señor en cuanto a que el engaño será tan grande que aun los escogidos podrían
ser engañados. También, el enemigo contraatacará con lo falso, por lo que todos
necesitaremos que el don de discernimiento de espíritus esté operando en
nuestras congregaciones para protegernos de la falsedad.
0 Comentarios