Qué es el día del Señor
Autor
Teólogo. Cruz Monasterio
Tema:¿Qué es el día del Señor?
Texto: (Ap. 6:17; “Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
Introducción
Un tema fundamental en el Apocalipsis es el período conocido en la Biblia como el Día del Señor. Este es el momento de la intervención de Dios en este mundo malvado.
¿Por qué es necesario el día del Señor?
Para comprender por qué es necesario un castigo tan severo, debemos volver al principio, a analizar el propósito por el cual Dios creó al hombre inocente, y darnos cuenta de cómo Satanás y el pecado de rebelión que el propicio han corrompido al universo y al mundo entero.
Aunque el plan de Dios para la humanidad eventualmente traerá la paz y la prosperidad para todos los que lo adoren y lo obedezcan a Él, se requerirá de una intervención muy dolorosa para convencer a los humanos de que se arrepientan de sus pecados. Estos actos de Dios son llamados en la Biblia: “El día del Señor.”
El hombre fue creado para desarrollar dentro de sí los regalos divinos de la auto-consciencia, el libre albedrío, la imaginación, el entendimiento y, eventualmente, el carácter justo de Dios. Pero, al comer del árbol prohibido en el jardín de Edén, Adán y Eva comenzaron un patrón de conductas y decisiones que los y nos separaron de nuestro Creador desde entonces. El pecado había contaminado su relación con Dios.
Siglos de historia humana han comprobado lo insensato que es vivir sin tener una relación con Dios. A pesar del avance tecnológico e increíble progreso en tantas áreas de investigación, el ser humano no ha sido capaz de solucionar sus problemas más apremiantes ni de satisfacer sus necesidades espirituales más urgentes. La proliferación del crimen y la pobreza alrededor del mundo continúan en aumento, mientras las guerras, la inestabilidad política y los conflictos religiosos siguen asolando a la humanidad. A su vez, la confusión en cuanto a Dios y la moralidad, continúa atormentando a muchas personas y sólo algunos pocos comprenden por qué suceden estas cosas.
La Biblia nos enseña que un espíritu maligno llamado Satanás es el gobernante de la sociedad actual y el responsable de que el mundo entero esté engañado. (Luc. 4:6; “Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.”) (Jn. 14:30; “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.”) (2 Cor. 4:3-4; “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”) (Ap. 12:9; “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”). Aunque no puede obligarlas a tomar malas decisiones, Satanás es capaz de influenciar el comportamiento de las personas poniendo en sus mentes cierto tipo de pensamientos y emociones. Satanás manipula al ser humano sutilmente para que idee y lleve a cabo cosas incorrectas y puede incluso hacerle pensar que son apropiadas. (Isa. 5:20; “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”) (2 Cor. 11:14; “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.”). Y, sin la ayuda del Espíritu de Dios ni el deseo de vivir según su camino, el hombre naturalmente se rinde ante los ataques de Satanás (Efe. 6:11-18; “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”)
(1 Jn. 5:19; “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.”) (2 Tim. 2:26; “Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”).
Esto fue lo que sucedió con Adán y Eva. Las mentiras de Satanás los llevaron a cuestionar lo que Dios les había enseñado y a tomar decisiones según su propio razonamiento.
Esto hizo que fueran expulsados del Edén y que su relación personal con Dios terminara. Su mala decisión trajo la muerte para ellos mismos y para todo el que siguiera sus pasos de ahí en adelante. (Gen. 3; Rom. 5:12; “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”).
Al haber rechazado las leyes de Dios y su camino de vida perfecto y provechoso, la humanidad ha adoptado cada vez más y más características del enemigo de Dios, Satanás el diablo. Dios ya ha tenido que intervenir dos veces en este mundo para detener el círculo vicioso del pecado que destruye y corrompe todo lo bueno que Él ha creado; esto ocurrió en los tiempos de Noé y durante la construcción de la torre de Babel. (Gen. 6:5-13; “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.” 11:5-9; “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”)
El día del Señor será la intervención de nuestro justo Dios necesaria para acabar por completo con la maldad y finalmente establecer su Reino en la tierra.
Antes de que llegue el día del Señor, Dios permitirá que el mundo entero pase por una gran prueba al dejar que por un corto período de tiempo, Satanás provoque gran rebelión y destrucción en la tierra; en este tiempo habrá mucha tribulación. (Mar. 13:19; “Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá.”) (Ap. 3:9-11; “He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.” 12:12; “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.”). Satanás causará parte de estos problemas dando poder y autoridad a líderes políticos y religiosos para que establezcan un gobierno dominante, al cual usará como herramienta para perseguir a los que guardan el testimonio del Señor Jesús, en el periodo de la tribulación durante tres años y medio. (Ap. 13:7; “Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.”). Este período de tiempo es conocido como la semana setenta de Daniel y llevará al mundo entero al borde de la autodestrucción. (Mat. 24:21-22; “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”).
Luego de la gran tribulación y varias señales que Dios usará para llamar la atención de la humanidad. (Mat. 24:29; “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.”) (Joel 2:30-31; “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.”) (Ap. 6:12-16; “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero.”)
El día del Señor” comenzó entonces, Dios enviará al mundo una serie de castigos con el fin de llevar a las personas rebeldes al arrepentimiento. El día del Señor también es llamado “el gran día de su ira” (Ap. 6:17; “Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”), pues en este período de tiempo Dios mostrará a la humanidad su justa indignación por la corrupción y destrucción que la rebelión del pecado a causado en contra del benéfico camino de la vida que El nos ha prometido. (Isa. 13:6-13; “Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre, y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre. Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.”).
El Día del Señor comenzará oficialmente cuando el séptimo sello sea abierto (Ap. 8:1; “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.”) Esta media hora es descrita en casi todo el resto del libro de Apocalipsis, pues incluye las plagas de las siete trompetas y las siete últimas plagas postreras. (Ap. 15:1; “Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.” cap. 16:1; “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.)
Sólo quienes sean considerados como fieles serán protegidos de estos castigos. (Ap. 7:2-3; “Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.” 9:4; “Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.” 14:9-10; “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.”).
La ira de Dios durará poco tiempo y Él mismo evitará misericordiosamente que el mundo se auto aniquile. Después de esto, el Creador establecerá su maravilloso y pacífico reino milenial.
Conclusión
Después del día del Señor
El propósito de Dios no es destruir a la humanidad; lo que Él quiere es captar la atención de las personas para que se arrepientan de sus pecados, que tanta desdicha han causado desde el principio de la creación. (Joel 2:12-13; “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.” Ap. 3:19; “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”).
Desafortunadamente, aun cuando estén sufriendo los castigos del día del Señor, la mayoría de las personas no se arrepentirán. (Ap. 9:20-21; “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.” 16:8-9; “El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.”). Entonces, Cristo regresará a la tierra con un ejército poderoso para acabar con el reinado de Satanás y con la rebelión que ha provocado en los seres humanos. (Ap. 19:11-16; “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” 20:2; “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años.”). Los ejércitos humanos se reunirán en Armagedón e intentarán oponerse al regreso de Cristo a Jerusalén, pero serán vencidos por completo. Y, finalmente, los pobladores de un mundo humillado se arrepentirán y querrán conocer el camino de Dios (Isa. 2:2-4, “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.”).
Quienes han sido llamados a tener una relación con Dios en este tiempo y han dedicado sus vidas a servirle, debemos comenzar a prepararnos para los peligrosos tiempos que vivimos sobre el mundo entero y, además, deben advertir acerca de ellos a todo el que quiera oírlos. Pero esta advertencia también incluye un mensaje de esperanza, el evangelio (las buenas nuevas o buenas noticias) del reino de Dios, pacífico y productivo que el Señor establecerá a su regreso.
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