La Escena del Cielo después de abrirse el Séptimo Sello

 

Estudio Bíblico

La Escena del Cielo después de abrirse el Séptimo Sello



                   Autor

                   Teólogo. Cruz Monasterio


Titulo: La Escena del Cielo después de abrirse el Séptimo Sello

Texto: Silencio en el cielo. (Ap 8:1; "Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora."

Introducción 

El Séptimo Sello, descrito en Apocalipsis 8:1, introduce un silencio expectante de media hora en el cielo, marcando el final de una fase y el Preludio a los juicios de las siete trompetas, pero también revela un grupo de creyentes victoriosos (los 144,000 o la gran multitud) sellados por Dios, protegidos y restaurados por el Cordero, simbolizando la culminación del plan divino y la separación de los redimidos antes de la manifestación final de juicio y salvación, un evento interpretado teológicamente como la venida de Cristo o la consumación de los Juicios. 

Puntos Clave de la Introducción Teológica:
  1. El Silencio Celestial (Apocalipsis 8:1):
    • Cuando el Cordero abre el último sello, un silencio profundo se produce en el cielo. Esto no es un vacío, sino una expectación solemne, como si toda la adoración se detuviera ante la magnitud de lo que está por revelarse, preparándose para la siguiente etapa de los juicios.
  2. El Contenido Revelado (Apocalipsis 7):
    • Antes de que ocurra el silencio, se revela Apocalipsis 7, donde se muestra a los sellados (144,000, de cada tribu de Israel) y a la Gran Multitud de todas las Naciones. Ellos son descritos como los que han pasado por la gran tribulación, con sus vestiduras lavadas en la Sangre del Cordero, y están bajo la protección Divina, sin más sufrimiento.
  3. Simbolismo y Significado:
    • Sello de Protección: El sello en sus frentes (Ap. 7:3-4) es una marca de propiedad y protección de Dios, similar a Ezequiel 9:4, diferenciándolos de los que serán juzgados.
    • El trato de Cristo para con el segundo fruto: Este grupo representa a los dejados atrás por su condición Fría, los cuales  permanecerán en medio del juicio,preparándose para la segunda venida de Cristo en  gloria, a veces interpretado como la manifestación final de los Hijos de Dios. Transición a las Trompetas: El silencio y la visión de los sellados son un intermedio que enfatiza la soberanía de Dios y el arrepentimiento, antes de que los juicios de las trompetas (Ap 8:2-13) comiencen, intensificando la manifestación divina.
    • El Séptimo Sello: Es un punto culminante en el libro de Apocalipsis, que, tras un suspenso cósmico, revela la fidelidad de Dios para sellar y proteger a su pueblo redimido, mientras prepara el escenario para la manifestación plena de su juicio final y la consumación de su plan salvífico a través de Cristo. 

Cuando el Cordero abre el último de los sellos, todas las huestes celestiales que hasta ese momento le estaban adorando, de repente guardan silencio "como por media hora". Tengamos en cuenta que se trataba del último sello del libro, y que al abrirlo, todo su contenido sería revelado y el Plan Salvífico de Dios sería manifestado, llegando a su conclusión. Este silencio repentino de los Coros Celestiales nos hace sentir la tensión del momento. Todo el cielo está expectante por lo que va a ocurrir a continuación.

Pero el contenido del Séptimo Sello, contrariamente a lo esperado, todavía revelará nuevos juicios. Aunque este lapsus de media hora sirve una vez más para que los hombres reflexionen y lleguen al arrepentimiento antes de que Dios continúe con sus juicios.

Las Primeras Cuatro Trompetas: Desatan los Juicios sobre la Tierra, el Mar, los Ríos, el Sol, la Luna y las Estrellas

En este mensaje llegamos a Ap. 8:1-12; En este capítulo tenemos la apertura del séptimo sello (vs. 1-2), la escena en el cielo después de que esto ocurre (vs. 3-5), y el sonido de las primeras Cuatro Trompetas (vs. 6-12).

Cuando el Cordero abre el último de los sellos, todas las huestes celestiales que hasta ese momento le estaban adorando, de repente guardan silencio "Como por media hora". Tengamos en cuenta que se trataba del último sello del libro, y que al abrirlo, todo su contenido sería revelado y el Plan Salvífico de Dios sería manifestado, llegando a su conclusión. Este silencio repentino de los Coros Celestiales nos hace sentir la tensión del momento. Todo el Cielo está expectante por lo que va a ocurrir a continuación.

Pero el contenido del Séptimo Sello, contrariamente a lo esperado, todavía revelará nuevos juicios. Aunque este lapsus de media hora sirve una vez más para que los hombres reflexionen y lleguen al arrepentimiento antes de que Dios continúe con sus juicios.

Las Primeras Cuatro Trompetas: Desatan los Juicios sobre la Tierra, el Mar, los Ríos, el Sol, la Luna y las Estrellas

En este mensaje llegamos a Ap. 8:1-12; En este capítulo tenemos la apertura del séptimo sello (vs. 1-2), la escena en el cielo después de que esto ocurre (vs. 3-5), y el sonido de las primeras cuatro trompetas (vs. 6-12).

I. El Séptimo Sello

El Séptimo Sello: Comenzará antes de la Gran Tribulación, o sea antes de los últimos 3 años y medio, mencionado por el apóstol;Mateo. 24:21. El cual consta de Siete Trompetas; las siete trompetas son, pues, el contenido del séptimo sello. Si queremos entender la profecía de este libro, debemos darnos cuenta de que el secreto de la economía de Dios está sellado con siete sellos. Como dijimos, el libro del capítulo cinco es el nuevo pacto, establecido por Cristo con Su preciosa sangre. Este nuevo pacto es el libro de la economía de Dios, sellado con siete sellos que, a su vez, son el contenido del libro. Vimos que los primeros cuatro sellos no son consecutivos sino simultáneos y que el quinto sello y el sexto son consecutivos.

El Séptimo Sello: Abarca desde el Sexto Sello hasta la eternidad futura. Por consiguiente, el Séptimo Sello, que consta de siete trompetas, es todo inclusivo. Como veremos, las siete copas son parte de las siete trompetas. Los siete sellos constan de las siete trompetas, y la séptima trompeta, por su parte, consta de las siete copas. Tanto los siete sellos como las siete trompetas continúan hasta la eternidad. 

La Séptima Trompeta: Pondrá fin a esta Era e introducirá el Reino, el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra.

El texto de Apocalipsis presenta un desarrollo lineal de eventos, donde cada serie de juicios (Sellos, Trompetas, Copas) intensifica el anterior, llevando hacia el clímax final. Sí, la secuencia bíblica en Apocalipsis es secuencial y progresiva: primero se abren los sellos, y la apertura del séptimo sello desata las siete trompetas, que a su vez preceden y conducen a la derrame de las siete copas, mostrando una intensificación de los Juicios Divinos hacia el fin de los tiempos, aunque algunos interpretan estos eventos de manera más simbólica que literal, todos confirman un orden cronológico dentro del texto

Al igual que los primeros cuatro sellos, las primeras Cuatro Trompetas, las cuales todavía no son el juicio directo sobre los hombres, forman un grupo. 

Subdivision

La Primera Trompeta: Trae juicio sobre la tierra, los árboles y la hierba, como ocurrió en Egipto (Exo. 9:18-25); la Segunda, trae juicio sobre el mar y los seres vivos que hay en él, y sobre los barcos; la Tercera trae juicio sobre los ríos y las fuentes de las aguas, como ocurrió en Egipto (Exo. 7:17-21); la Cuarta Trompeta trae juicio sobre el Sol, la Luna y las Estrellas, igual que ocurrió en Egipto (Exo. 10:21-23). Mediante los juicios de estas cuatro trompetas, la tercera parte de la tierra, el mar, los ríos y los cuerpos celestes son dañados, lo cual hace que ya no sirvan para la subsistencia del hombre. Antes de tocarse las siete trompetas, ya habrá venido juicio sobre la tierra y sobre los astros en el Sexto Sello (6:12-14). El daño causado por ese juicio no será tan definitivo como el producido por las primeras cuatro trompetas. Al sonar la quinta trompeta, Satanás y el anticristo colaborarán para atormentar a los hombres; con la sexta trompeta vendrá otro juicio sobre los hombres, mientras doscientos millones de soldados de caballería matan la tercera parte de ellos; cuando se toque la séptima trompeta sucederán muchas cosas: el eterno reinado de Cristo, el tercer ay constituido de las siete copas, el juicio de los muertos, la recompensa a los profetas, a los santos y a los que temen a Dios, y la destrucción de los que destruyen la tierra. En la séptima trompeta, vendrán más juicios sobre la tierra, el mar, los ríos y el sol por medio de las siete copas (16:1-21) Estos serán los más severos de los juicios de Dios sobre la tierra y el cielo.

No debemos abandonar el concepto de que los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas son consecutivos. Las siete trompetas están incluidas en el séptimo sello, y que las siete copas son parte de la séptima trompeta. Esta es la clave para entender la profecía de este libro. Solamente Dios pudo haber escrito el libro de Apocalipsis; solamente El tiene la Sabiduría para redactarlo de un modo tan maravilloso. ¿Quién más tiene la sabiduría para escribir un libro con símbolos y señales. El hecho de que los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas sean consecutivos, revela la sabiduría de Dios al escribir este libro. Si no tenemos la luz para entender este arreglo, quedaremos confundidos aunque leamos el Apocalipsis muchas veces.

II. La Escena del Cielo después de abrirse el Séptimo Sello

En Apocalipsis 8:1-2 vemos que las siete trompetas suenan como respuesta a la oración que hacen los santos en el quinto sello. Los sellos son abiertos en secreto, mientras que las trompetas son tocadas públicamente.

A. Silencio en el cielo como por media hora

Cuando el cordero “abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora” (v. 1). Este silencio indica solemnidad. Cuando se abrió el séptimo sello, todo el cielo estuvo en silencio debido a que la Era iba a cambiar. El período anterior a la apertura del séptimo sello fue la Era de la paciencia de Dios. Dios ha tolerado la situación pecaminosa de la tierra por causa de Su propósito de predicar el evangelio a través de la iglesia y así cumplir Su plan eterno. Pero al abrirse el séptimo sello, El tiempo de la Gracia esta pronto a su fin y comienza una Nueva Edad. Esta es la Edad de la ira de Dios. Dios ahora interviene en la situación de rebelión y pecado que hay en la tierra. El cielo queda en silencio por la solemnidad de esta ocasión, lo cual indica que algo serio está a punto de suceder.

B. Cristo ministra en el cielo como Sumo Sacerdote

1. Como “otro Ángel”

En medio de esta solemne escena, aparece otro Ángel (v. 3). Este es Cristo. Cuando Cristo fue revelado como el que anda en medio de las iglesias, fue manifestado como el Hijo del Hombre, y cuando habló a las iglesias, presentó todos Sus méritos. Pero en cuanto a la administración del juicio de Dios sobre la tierra, Cristo es el Ángel que tiene la posición de un enviado de Dios. De hecho, Cristo lo es todo; El es todo lo que la economía de Dios necesita. El Apocalipsis describe a Cristo específicamente como “otro Ángel”, lo cual indica que no es un ángel común sino un Ángel especial. En el Antiguo Testamento Cristo fue llamado “el Ángel de Jehová”, es decir, Dios mismo. (Gen. 22:11-12 Exo. 3:2-6; Jue. 6:11-24; Zac. 1:11-12; 2:8-11; 3:1-7). En Génesis 22 el Ángel de Jehová habló con Abraham, y en Éxodo 3 el Ángel de Jehová apareció a Moisés. Cristo es el otro Ángel; El es el Ángel especial y único.

2. Presenta a Dios las oraciones de los santos

El versículo 3 dice: “Otro Ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para que lo ofreciese junto con las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono”. El primer altar de este versículo se refiere al altar del holocausto (Exo. 27:1-8), y el altar de oro que está delante del trono se refiere al altar del incienso (Exo. 30:1-9). El incensario de oro simboliza las oraciones de los santos, las cuales Cristo, el “otro Ángel”, lleva a Dios. El incienso representa a Cristo con todos Sus méritos, quien es añadido a las oraciones de los santos a fin de que las oraciones ofrecidas por ellos sobre el altar de oro sean aceptables a Dios. Cuando se abra el séptimo sello todavía habrá “santos” orando en la tierra.

En esta escena celestial, que se da después de la apertura del séptimo sello, Cristo aparece como otro Ángel para llevar a cabo la administración de Dios en la tierra ministrando a Dios como Sumo Sacerdote las oraciones de Sus santos. Al ofrecer las oraciones de Sus santos a Dios, El agrega Su incienso a ellas. El versículo 4 dice que “de la mano del Angel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos”. El “humo del incienso” indica que el incienso es ofrecido a Dios por fuego con las oraciones de los santos. Esto implica que por el incienso añadido, las oraciones de los santos llegan a ser eficaces y aceptables para Dios.

3. Se arroja fuego a la tierra para ejecutar el juicio de Dios sobre ella

El versículo 5 dice: “Y el Ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”. Esto indica que ésa es la respuesta a las oraciones de los santos, especialmente a la oración hecha en el quinto sello, en el Capitulo  6:9-11, y a la oración mencionada en Lucas 18:7-8. La oración que hacen los santos en este capítulo, muy posiblemente trae el juicio a la tierra, la cual se opone a la economía de Dios. La respuesta a las oraciones de los santos es la ejecución del juicio de Dios sobre la tierra realizado por las siguientes siete trompetas. Arrojar fuego sobre la tierra equivale a ejecutar el juicio de Dios sobre la misma. De modo que los truenos, las voces, los relámpagos y el terremoto, vienen como señales del juicio de Dios.

El juicio que Dios trae sobre la tierra es la respuesta a las oraciones de los santos mezcladas por Cristo como incienso. Aunque el sexto sello ha sido abierto y las siete trompetas están a punto de sonar, nada pasa hasta que Cristo ofrece a Dios las oraciones de los santos y se añade a ellas como incienso. En aquella hora, habrá truenos, voces, relámpagos y un terremoto. Esto indica que pese a que Dios tiene la intención de ejecutar Su juicio sobre la tierra, sigue siendo necesario que los santos cooperen con El por medio de las oraciones. Dios necesita que los santos oren para poder ejecutar Su juicio. Si usted lee Lucas 18, verá que el Señor Jesús dice que en cierto tiempo los santos que estén en la tierra clamarán al Señor pidiéndole que intervenga, y ponga fin a la situación y se vindique a Sí mismo. Al final de esta Era, la gente estará en una rebeldía tan grande contra Dios, que declararán al universo entero que ellos son Dios. Dios ha estado tolerando esto, pero algunos de los santos fieles no lo soportarán más y clamarán: “¿Oh Dios soberano, cuánto tiempo más vas a soportar esto? ¿Has de soportar esta rebelión perpetuamente? ¿Cuándo te vengarás y nos vengarás a nosotros? ¿Cuánto tiempo más pasará antes que toda la tierra sepa que Tú eres el Señor?” Finalmente, será necesario que se eleven esta clase de oraciones. Creo que el tiempo se acerca en que todos nos veremos obligados a orar así. No puedo exhortarlos hoy a orar de esta manera, porque no están bajo esta clase de opresión. Pero un día la opresión será tal que tendremos que orar de esa manera. Esto indicará que el fin se acerca, porque nuestro espíritu ya no tolerará la situación. Entonces oraremos al Señor pidiéndole que se vengue para que los rebeldes sepan que El es Dios. Cuando oremos de esta manera, el Angel enviado por Dios ministrará a Dios llevándole nuestras oraciones y añadiéndose a ellas como incienso. Dios ciertamente contestará esa oración, y habrá truenos, voces, relámpagos y un terremoto. Este sólo será el comienzo del juicio de Dios sobre la tierra rebelde. Esto sucederá cuando se abra el séptimo sello y Cristo ministre al Padre como nuestro Sumo Sacerdote nuestras oraciones mezcladas con Su incienso, y sea enviado a ejecutar el juicio de Dios sobre la tierra.

El versículo 6 dice: “Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas”. A los siete ángeles les fueron dadas siete trompetas (v. 2). Sólo después de que las oraciones de los santos son contestadas en los versículos del 3 al 5, los ángeles se preparan a tocar las trompetas. La voluntad de Dios en el cielo requiere las oraciones de los santos para llevarse a efecto en la tierra. Cuando Cristo presenta a Dios las oraciones de los santos, se presentan las siete trompetas.

III. La Primera Trompeta: El Juicio sobre la Tierra

El versículo 7 dice: “El primero tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclado con sangre, y fue lanzado sobre la tierra; y la tercera parte de la tierra se quemó, y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde”. Cuando los ángeles empiecen a tocar las trompetas, todas las cosas del universo serán trastornadas. La primera trompeta dañará “la tercera parte de la tierra”. Nótese que este versículo no dice “un tercio”, sino “la tercera parte”. Esto significa que cierta parte de la tierra será dañada. Aunque toda la tierra es pecaminosa, algunas partes son particularmente infernales, diabólicas, satánicas, demoníacas y malignas. No creo que la tercera parte de la tierra incluya los Estados Unidos. Estados Unidos es un país pecaminoso, pero, a diferencia de las otras partes de la tierra, no es pecaminoso diabólicamente. Esas regiones de la tierra que son tan pecadoras serán “la tercera parte”. Mucha gente necesita oír este mensaje y necesita estar advertida para no ser tan maligna contra Dios que su región se incluya en “la tercera parte” de la tierra, la región que será completamente destruida por el juicio de Dios. De acuerdo con Apocalipsis 9, el juicio de Dios sobre “la tercera parte” de la tierra será también una advertencia al mundo rebelde para que se arrepienta.

IV. La Segunda Trompeta: El Juicio sobre el Mar

En los versículos 8 y 9 vemos la segunda trompeta: “El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como una gran montaña ardiendo en fuego fue lanzada al mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida”. Aquí vemos que la segunda trompeta destruirá “la tercera parte del mar”. Algunas naciones poderosas están desarrollando flotas marinas para ensanchar su dominio marino. Hacen esto por su rebeldía en contra de Dios. Así como fue juzgada la tierra con la primera trompeta, Dios juzgará la tercera parte del mar. El versículo 9 menciona específicamente la destrucción de la tercera parte de las naves. La parte del mar que está contaminada por la maldad contra Dios será destruida por el juicio de Dios.

V. La Tercera Trompeta: El Juicio sobre los Rios y sobre Las Fuentes de las Aguas

Los versículos 10 y 11 describen lo que ocurre cuando suena la tercera trompeta: “El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas”. Otra vez vemos que la tercera parte de los ríos y los manantiales serán destruidos. El agua es crucial para la vida humana. Los que se oponen a Dios y los que practican maldad contra El continuarán disfrutando de las cosas que Dios creó. Aunque ellos participan del agua creada por Dios, siguen oponiéndose a Dios. Un día Dios dirá: “Ahora haré descender ajenjo del cielo sobre el agua y la volveré amarga”. Este juicio de Dios sigue limitado solamente a la tercera parte de los ríos y los manantiales.

VI. La Cuarta Trompeta: El Juicio de la Multitud Celestial

En el versículo 12 leemos de la cuarta trompeta, el juicio de las huestes del cielo: “El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y el día no resplandeciese en su tercera parte, y asimismo la noche”. Después de ejecutarse el juicio sobre la tierra, el mar y los ríos, el juicio de Dios destruirá la tercera parte de los cuerpos celestes, al dañar la tercera parte del sol, de la luna, y de las estrellas. La parte del sol que será dañada será la parte que brilla sobre las naciones malignas. Dios conoce esta parte, y hará que se oscurezca.

División

El Juicio sobre el Hombre: La Quinta Trompeta

La carga que tengo en este mensaje es compartir acerca de la gran tribulación. Apocalipsis 8:13 dice: “Y miré, y oí a un águila que volaba por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los restantes toques de trompeta, los cuales están para sonar los tres ángeles!” Los tres ayes de las últimas tres trompetas (Ap. 9:12; 1:14) serán los tres ayes de la Gran Tribulación (Mat. 24:21). Como veremos, ocurrirán en la segunda mitad de la septuagésima semana de la cual profetizó (Dan.9:27), es decir, en un período de tres años y medio. (Dan. 7:25; 12:7; Ap. 12:14), o cuarenta y dos meses (Ap. 11:2; 13:5), o mil doscientos días (Ap. 11:3; 12:6).

I. El Comienzo de la Gran Tribulación

La visión predominante en la escatología cristiana es que el período de la Tribulación durará siete años literales, derivado de la Semana Setenta de (Daniel 9:24-27), divididos en dos mitades de 3.5 años cada una, con la primera parte marcada por un Pacto y la segunda, conocida como la Gran Tribulación, por juicios más intensos. (Mat. 24:21)

Consideremos ahora Daniel 9:24-27. "Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, y para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.". Este pueblo es el pueblo de Daniel, y la ciudad santa se refiere a Jerusalén.

En la Biblia, una semana no significa siete días sino siete años. Si usted dice que las setenta semanas se refieren a setenta períodos de siete días, nunca podrá interpretar este pasaje apropiadamente.

El versículo 25 dice: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro, pero esto, en tiempos angustiosos”. Aquí vemos “siete semanas” y luego “sesenta y dos semanas”. El versículo 26 añade: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por Sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será en una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. Al decir que “se quitará la vida al Mesías”, se da a entender que Cristo sería crucificado. La destrucción de la ciudad y del santuario, se refiere a la destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén que vendrían por mano de Tito en el año 70 d. C.

El versículo 27 concluye diciendo: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. Aquí vemos que el príncipe confirmará el pacto por una semana y que en el medio de la semana, o sea, después de tres años y medio, hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Esto significa que suspenderá la adoración de Dios.

Estas setenta semanas constituyen cuatrocientos noventa años, a partir del año veinte de Artajerjes, quien decretó la reconstrucción del muro de Jerusalén (Neh. 1:1; 2:1). Las primeras siete semanas, que son cuarenta y nueve años, proveyeron el tiempo necesario para que se terminara la reconstrucción de la calle y el muro de Jerusalén. Desde entonces hasta que se le quitase la vida a Cristo transcurrirían sesenta y dos semanas, es decir, cuatrocientos treinta y cuatro años. Desde el final de las sesenta y nueve semanas, ha habido un largo intermedio. De todos modos llegará la última semana, los últimos siete años. Esto ha dado origen a la idea de que la gran tribulación durará siete años.

Los últimos siete años, la última semana, será el tiempo cuando el anticristo hará un pacto con el pueblo judío. Durante la primera parte de esos siete años, el anticristo se mostrará amistoso con los judíos. Pero después de tres años y medio, cambiará de parecer. Aunque había asentido que los judíos podían adorar a Dios en el templo y ofrecer sacrificios, cambiará de parecer y se proclamará a sí mismo Dios, erigirá su propia imagen en el templo y obligará a la gente a adorarlo a él y a su imagen. Entonces comenzará a maltratar a los judíos. De modo que la primera mitad de los siete años no será un tiempo de tribulación, debido a que el anticristo estará en buenas relaciones con los judíos. De acuerdo con Daniel 9:27; “A la mitad de la semana” el anticristo “hará cesar el sacrificio y la ofrenda”, ordenando que los judíos cesen la adoración de Dios y los sacrificios. El anticristo también erigirá la abominación desoladora en el lugar santo. Según Apocalipsis, la abominación desoladora será la imagen del anticristo erigida como un ídolo en el templo.

Veamos ahora Mateo 24, el capítulo que trata el asunto de la gran tribulación. En el versículo 15 el Señor Jesús dice: “Por tanto, cuando veáis la abominación desoladora, anunciada por medio del profeta Daniel, erigida en el lugar santo”. ¿Cuándo sucederá esto? No será en el principio de los siete años, sino a la mitad de los siete años, cuando el anticristo haga cesar la adoración a Dios; Y se proclame Dios a sí mismo, y ponga su imagen en el templo, lo cual es una abominación delante de Dios. Luego en el versículo 21 el Señor predice lo siguiente: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás”. En consecuencia, vemos que la gran tribulación, la cual empezará a la mitad de los últimos siete años, durará solamente tres años y medio. La enseñanza tradicional de que la gran tribulación durará siete años es inexacta, y no debemos seguirla, pues no nos da suficientes detalles para el estudio de esta profecía. Los que sostienen la enseñanza tradicional hablan de siete años, sin darse cuenta de que en medio de los siete años el anticristo cambiará de parecer, lo cual dará como resultado la gran tribulación, que durará tres años y medio, o sea, la segunda mitad de la última semana.

Veamos algunos versículos en Apocalipsis 12. Los versículos 5 y 6 dicen: “Y ella dio a luz un hijo varón, que pastoreará con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado a Dios y a Su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. Los mil doscientos sesenta días equivalen a tres años y medio. Después que el hijo varón sea arrebatado, habrá un período de tres años y medio, o sea, la segunda mitad de la septuagésima semana, el tiempo en el cual la imagen del anticristo será erigida en el templo. Entonces, en los versículos del 7 al 13, se revela que habrá guerra en el cielo y que el dragón y sus ángeles serán arrojados del cielo a la tierra, y que el dragón perseguirá a la mujer que dio a luz al hijo varón. El versículo 14 dice: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde será sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”. Este “tiempo y tiempos, y la mitad de un tiempo” se refieren a los tres años y medio que constituyen la segunda parte de la última semana. En este pasaje vemos que Satanás será arrojado del cielo a la tierra al principio de la segunda mitad de los últimos siete años. Esto también prueba que, en realidad, la gran tribulación durará tres años y medio, y no siete años.

Otra prueba de esto se halla en Apocalipsis 11:2, donde dice: “Pero el atrio que está fuera del templo deséchalo, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses”. En este versículo se nos dice que la ciudad de Jerusalén será hollada por los gentiles durante cuarenta y dos semanas. Los gentiles que hollarán la ciudad santa serán el anticristo y sus ejércitos. Esto corresponde a la profecía de Daniel 9, donde el anticristo romperá el pacto y se proclamará Dios a sí mismo, y mandará que la gente lo adore. En esos días él hollará la ciudad santa. Esto sucederá durante la gran tribulación. De manera que la gran tribulación comenzará al principio de los tres años y medio, cuando Satanás sea arrojado del cielo a la tierra. Vimos ya que esto se menciona explícitamente en el capítulo doce.

II. Satanás Cae del Cielo a la Tierra, produciendose así el Juicio. (Luc. 10:18)

Con este trasfondo, llegamos a la Quinta Trompeta. En Apocalipsis 9:1; dice: “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo”. Esta estrella representa a Satanás, el cual será arrojado del cielo a la tierra. Los ángeles son asemejados a estrellas (Job. 38:7; Ap. 12:4). Satanás, como Querubín grande protector, era el lucero de la mañana. (Isa.14:12). En Lucas 10:18 se menciona el juicio dictado sobre él. Aquí y en 12:9-10, vemos la ejecución de dicho juicio. El abismo es la morada de los demonios.

III. Los demonios llamados Langostas: (Ap.9:1; "El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.") 

Debido a que la gran tribulación comienza con el Primer Ay, al sonar la quinta trompeta, no incluye el sexto sello ni las primeras cuatro trompetas. El sexto sello será una calamidad sobrenatural, y las primeras cuatro trompetas serán juicios ejecutados sobre la tierra, el mar, los ríos y las huestes celestes. Esos juicios no son parte de la gran tribulación. Las primeras cuatro trompetas son muy severas, pero no harán daño al hombre directamente. La segunda mitad de la Tribulación, o los eventos más intensos, se marca a menudo con las trompetas de Apocalipsis, siendo la Quinta Trompeta (Apocalipsis 9:1) la que introduce un tormento demoníaco y un "¡Ay!" severo que algunos ven como el inicio de la segunda fase de juicio, con langostas demoníacas que atormentan solo a los no sellados por Dios en sus Frentes. Y seran atormentados durante cinco meses,

En los versículos del 3 al 5 dice: “Y del humo salieron langostas a la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les dijo que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre”. Estas langostas no son como las mencionadas en Éxodo 10:12-15, dado que éstas tienen colas y aguijones como escorpiones y dañan a los hombres (v. 10). Han de estar poseídas por demonios, porque salen del humo que proviene del pozo del abismo, la morada de los demonios (v. 2). Las plagas de las primeras cuatro trompetas no fueron dirigidas al hombre, mientras que los ayes de las últimas tres trompetas sí. Los israelitas que tengan el sello de Dios en sus frentes serán los únicos que no sufrirán el daño infligido por las langostas poseídas por los demonios (7:3-8).

En los versículos del 7 al 10 vemos las características de esas langostas. Los vs. 7 y 9 son muy similares a lo que se dijo acerca de Israel en Joel. 2:4-5; 1:6. Esto, junto con el hecho de que los israelitas necesitan ser sellados por Dios para escapar del daño infligido por las langostas, tal vez indique que el ay de la quinta trompeta vendrá específicamente sobre los No fueron sellados por Dios. El versículo 7 dice: “Y las langostas eran semejantes a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras de hombres”. Estas langostas son como un ejército, similares a las langostas mencionadas en el libro de Joel, donde se nos dice que Dios enviará un ejército de langostas. Las langostas de Apocalipsis 9 no son las mismas que las de Joel; sin embargo, están relacionadas. Las langostas eran semejantes a caballos preparados para la guerra, y tenían coronas como de oro en sus cabezas. Tenían cabello como de mujer, y sus dientes eran como de leones (v. 8); tenían corazas como corazas de hierro, y “el ruido de sus alas era como el estruendo de carros de muchos caballos corriendo a la batalla” (v. 9).

El versículo 10 dice: “Tenían colas como de escorpiones, y también aguijones”. En la Biblia los escorpiones representan a los demonios, los espíritus malignos que siguen a Satanás. En Lucas. 10:19 el Señor dice: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo”. Nosotros los creyentes en Cristo, vencimos los escorpiones, los servidores demoníacos de Satanás. El versículo 10 añade que “en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses”. El tormento del primer ay afectará directamente al hombre; sin embargo, Dios limitará el tiempo del mismo a sólo cinco meses. El tormento será tan agudo que “en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos” (v. 6). Durante estos cinco meses, los que sean atormentados por estas terribles langostas poseídas por demonios desearán morir. Seguramente el terremoto y la oscuridad del sol no son nada comparados con esto. Este es el primero de los tres ayes anunciados por el águila que volaba en medio del cielo (8:13).

Conclusión

IV. El Anticristo

Con respecto a las langostas, el versículo 11 dice: “Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego tiene por nombre Apolión”. La bestia, es el Príncipe demoníaco que saldrá del abismo y Poseerá al anticristo. (11:7; 17:8). El Rey: De estas langostas es un ángel del abismo llamado Abadón (en hebreo) o Apolión (en griego). En hebreo el ángel del abismo es llamado Abadón, que significa destrucción, como vemos en Job 26:6; "El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura." 28:22; "Detuvo los ríos en su nacimiento, E hizo salir a luz lo escondido." y en Proverbios 15:11; "El Seol y el Abadón están delante de Jehová; ¡Cuánto más los corazones de los hombres!"  El nombre griego es Apolión, que significa destructor. El anticristo causará mucha destrucción (Dan. 8:23-25;  "Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana.").

El anticristo es una persona peculiar, pues estará compuesto de dos  espíritus; el espíritu del hombre y el espíritu del príncipe demoníaco llamado la Bestia. comenzara a perseguir a los creyentes que guardan el testimonio del Señor Jesús. El espíritu de la bestia  entrará en el anticristo después de ser muerto y resucitado. Entonces ya No será el anticristo sino la Bestia. (Ap. 13:14; "Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.") 

Según la Biblia, el universo está compuesto de tres secciones: los cielos, la tierra y la región que está debajo de la tierra (Fil. 2:10). Al principio de la gran tribulación, esto es, después de la primera mitad de los últimos siete años, Satanás será lanzado del cielo a la tierra, y al mismo tiempo el anticristo, poseído por el príncipe llamado la Bestia se reunirá con Satanás. Por consiguiente, un espíritu diabólico se reunirá con un hombre diabólico. Aunque ellos vienen de dos direcciones diferentes. La Trilogía satánica  tendrá una sola meta: atormentar a la humanidad creada por Dios. Estos Tres personajes se unirán y colaborarán para atormentar a la humanidad.

Como ya vimos, la Gran Tribulación durará tres años y medio. Antes de este tiempo, vendrán las calamidades sobrenaturales del Sexto Sello y de las primeras Cuatro Trompetas. Pero de acuerdo con Mateo. 24:22; La Gran Tribulación será limitada a un corto tiempo, el cual comenzará cuando el anticristo levante la abominación desoladora en el Lugar Santo.

¿Dónde va a estar usted cuando comience la gran tribulación? “Mientras yo esté entre el pueblo celestial, estaré bien.” Como pueblo celestial de Dios, no tendremos la marca que tendrá el remanente escogido de entre los israelitas. El pueblo celestial no estará aquí durante la Gran Tribulación, ya que Dios no tiene la intención de dejarnos en la tierra junto con el remanente de Israel. Dios planea arrebatarnos a los cielos. Sin embargo, si vamos a ser arrebatados a los cielos, hay una condición que tiene que cumplirse: tenemos que haber Sido Santificado. La manera en que Dios trata a los israelitas diferente de la manera como trata a los creyentes. Si yo fuera un israelita, clamaría a Dios, para que tuviera misericordia de mí y marcara mi frente. De ese modo sería preservado durante la tribulación. Pero Dios no sella a los creyentes; sino que se los lleva a los cielos. Pero para esto, ellos deben haber sido santificado.

La carga que tengo en este mensaje es presentarles cuándo comenzará la Gran Tribulación y qué la producirá. Como hemos visto, Satanás será lanzado del cielo a la tierra. Al mismo tiempo, la bestia y el ejército de langostas atormentará al hombre durante cinco meses. El tormento será tan severo que los hombres desearán morir, pero la muerte se alejará de ellos. Hoy en día, la gente trata de evitar la muerte, pero la muerte persigue a la gente. En ese tiempo ansiarán la muerte, pero ésta huirá de ellos. ¡Que padecimiento tan grande será ése! ¡Qué tribulación tan terrible! Sin embargo, ése es sólo el primer ay, el comienzo de la gran tribulación. Los otros dos ayes todavía no han venido.

Los tres ayes de las últimas tres trompetas constituyen la gran tribulación. El primer ay será la quinta trompeta; el segundo ay, la Sexta Trompeta, y el último ay serán las Siete Copas de la Séptima trompeta. Los Tres Ayes son anunciados con mucha solemnidad. Como ya vimos, Apocalipsis. 8:13 dice: “¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los restantes toques de trompeta, los cuales están para sonar los tres ángeles!”. Y en 9:12 dice: “El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto”. Finalmente cuando se anuncia el último ay, vemos en 11:14: “El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto”. El sexto sello y las primeras cuatro trompetas son simplemente el prólogo de los sufrimientos de la Gran Tribulación.  Es correcto mis hermanos en Cristo: El "Primer Ay" en el libro del Apocalipsis (capítulo 9) es la consecuencia del sonido de la Quinta Trompeta, que desata una plaga demoníaca de langostas del abismo que atormentaran a los hombres, y es el primero de tres "Ayes" o grandes calamidades que anuncian juicios venideros, seguidos por el Segundo y Tercer ay (la Sexta y Séptima Trompetas, respectivamente). 

Es probable que esta gran tribulación, junto con las calamidades sobrenaturales del sexto sello y las primeras cuatro trompetas, constituya “la hora de la prueba que ha de venir sobre toda la tierra habitada, para probar a los que moran sobre la tierra” (Ap. 3:10). El Señor le prometió a la Iglesia de Filadelfia que El los guardaría de esa prueba. Si usted desea ser guardado de la hora de la prueba, tiene que estar preparado para ser arrebatado de esta tierra. No debemos hablar descuidadamente de la venida del Señor ni del arrebatamiento de los santos. Según la Palabra del Señor, si deseamos ser arrebatados antes de la gran tribulación, tenemos que haber madurado y estar preparados para que El nos lleve lejos de la tierra. Si hemos madurado y estamos preparados, no nos afectará nada de lo que acontezca en la tierra. Alabado sea el Señor porque tenemos una salida.


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