El Pecado


                                                  

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Estudio Bíblico
                     
(1 Jn.3:4-6; "Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él se manifestó para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no continúa pecando; todo aquel que continúa pecando, no le ha visto, ni le ha conocido.")


                             Autor
                             Teólogo. Cruz Monasterio
    


Estudio Bíblico


Tema: El pecado.

Texto: Rom. 6:23; Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Introducción

¿Qué es el pecado y pecados, iniquidad, maldad?: Es el rechazo voluntario de la persona que la lleva a transgredir, los preceptos, estatutos y mandamientos de la ley de Dios.

Transgresión:
 Es la infracción que la persona comete contra el mandamiento conocido y establecido por Dios.

Hay una importante distinción que hacer entre (pecado y pecados), distinción que hay que hacerse desde la primera entrada del pecado como principio. Los pecados de alguien son los verdaderamente cometidos por este alguien y la base del juicio, siendo además demostración de que el hombre es esclavo del pecado, como lo indica (2 Ped. 2:19). Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción, porque el que es vencido por alguno, queda hecho esclavo del que lo venció.

El origen del pecado: No estuvo en el hombre sino en el Diablo. (1 Jn. 3:8). El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. La caída del rey de tiro. (Eze. 28:12-19).

Pecado original: A Adán, Dios le había dado un mandamiento concreto de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal; el cual desobedeció y le fue contado como transgresión: ella fue la infracción del mandamiento conocido, rechazando la voluntad de Dios y queriendo vivir a espaldas de Dios e introduciendo en el mundo la muerte como pena. (Gen. 3:2 al 16). Todo nuestro ser quedó contaminado por el mal: nuestros pensamientos, acciones, palabras, sentimientos y voluntad. (Gen. 6:5; 8:21; Mt.15:19; Gal. 5:19-21; Rom. 7:14-23). Se entiende por pecado original el heredado por todos los seres humanos desde Adán, el cual nos transmitió la naturaleza pecaminosa por su transgresión o caída, el cual nos inclina a cometer pecado. (Sal. 51:7; 58:4; Job. 14:4)

División

¿Cómo se enseñorea el pecado sobre el hombre? Caín mata a Abel. (Gen. 4:3 al 8).

Desde Adán hasta Moisés, los hombres no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, porque no habían violado ningún mandamiento pero si pecaron y murieron por ello. (Rom. 5:14). No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

Los motivos por los cuales ocurrió el diluvio: fue el pecado lo que provocó el diluvio. (Gen. 6:3-5-6-7). Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra. Y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y le dolió en su corazón y dijo Jehová: raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las Aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

La universalidad del pecado: (Rom. 4:15). “porque la ley produjo ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión”. La palabra declara en (Rom. 2:12 al 16). Porque todos los que han pecado sin ley, sin ley también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados. (Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos aunque no tengan ley, son ley para así mismos. Los cuales muestran las obras de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándolos o defendiéndoles sus razonamientos). En el día que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi Evangelio.

Un cristiano Verdadero: Es alguien cuya conciencia ha sido purificada para siempre por Cristo. Un sacrificio por el pecado. (Heb. 9:28). Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, a los que le esperan ansiosamente para salvación.

El Espíritu Santo: Ha hecho consciente al creyente del valor de aquella “ofrenda”, y por ello de los pecados, habiendo sido llevados por Cristo en la cruz. Rom. 8:3. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil a causa de la carne, Dios enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado y en lo concerniente al pecado, condeno el pecado en la carne; (Heb. 10:12 y 14). Pero Cristo habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, para siempre se ha sentado a la diestra de Dios. Porque con una sola ofrenda ha hecho perfectos para siempre a los que son Santificados.

Si el creyente peca el Espíritu Santo tratara con él, en la Santa Gracia a través de la disciplina correctiva de la iglesia, sobre el terreno de la propiciación de Cristo, de manera que sea convencido a confesar el pecado(s), y tener el gozo del perdón. (1 Jn. 1:7). Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Su sangre nos purifica de todo pecado. (1 Jn. 2: 1-2). Hijitos míos os escribo estas cosas para que no pequéis; y si alguno peca, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por nosotros, sino también por los de todo el mundo.


Advertencia contra la apostasía del creyente. (Heb. 6:4-5-6). Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del Don celestial, y fueron hechos participes del Espíritu Santo. Y así mismo degustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero. Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al hijo de Dios y exponiéndole a la pública ignominia.


Advertencia al que siga pecando deliberadamente: (Heb. 10:26 al 29-30- 31). Porque si continuamos pecando voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificios por los pecados. Sino una horrenda expectación de juicio, y un hervor de fuego, que ha de devorar a los adversarios. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que haya hollado al hijo de Dios, y haya tenido por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, y haya ultrajado al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgara a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!


Conclusión

La condenación del pecador es inevitable y terrible. Ponemos como ejemplo dos pasajes Bíblicos. 

(1) Una disciplina correctiva de la iglesia. Ananías y Safira. (Hec. 5:1-11). 

(2) El juicio sobre el Rey Herodes. Muerte de Herodes. (Hec. 12:20-23). Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos se presentaron de común acuerdo ante él, y habiendo sobornado a blasto, que era camarero mayor del Rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del Rey. Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido por gusanos.   

Esta muerte y juicio se extiende a todos los hombres, por cuanto todos han pecado (Rom. 5:12). Por tanto, así como el pecado entró en el mundo por  medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. El hombre está muerto en sus delitos y pecados. (Efe. 2:1). Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos por vuestros delitos y pecados.

Pues las iniquidades hacen separación entre el hombre y Dios. (Isa. 59:2). Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no escucharos. Dios juzgará en breve a todos los pecadores y todas sus acciones, incluso las más secretas. (Ecl. 12:14). Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa secreta, sea buena o sea mala. (Rom. 2:16). En el día que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi Evangelio.



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