Nahúm el profeta que revela la terrible ira de Dios





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                                           Estudio Bíblico
              
                Nahúm el profeta que revela la terrible ira de Dios
                
                 

                 Autor
                Teólogo: Cruz Monasterio


                                            

                                           Estudio Bíblico


Tema: Nahúm el profeta que revela la terrible ira de Dios

Texto: “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable, Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies. Jehová es celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.(Nah. 1:3-2).

Introducción

Parte de la labor del profeta era revelarnos el carácter de Dios.  Los profetas nos muestran los atributos divinos y cada uno de ellos ve a Dios bajo una luz diferente.

Por lo tanto, al leer los profetas: Nos encontramos con el poderoso carácter y los atributos de un Dios eterno. El atributo de Dios que le fue dado revelar al profeta Nahúm fue la ira de Dios. Sin embargo, fue labor de Nahúm mostrar la ira de Dios ante el cual deben presentarse los hombres en silencio y temblor. No es posible leer esta profecía sin sentir algo de la solemnidad de esta imagen impresionante de Dios. Al leer el libro de Nahúm nos damos cuenta hacia quién va dirigida la ira de Dios. Esta profecía va dirigida contra la ciudad de Nínive, a la cual Dios había enviado al profeta Jonás. Cuando Jonás predicó en Nínive, la ciudad se arrepintió en saco y ceniza y la ira que Dios sentía contra ella fue contenida y la ciudad se salvó porque desde el rey hasta el más humilde de sus ciudadanos, se volvieron a Dios y se arrepintieron de sus pecados. El libro de Nahúm aparece unos cien años después de la profecía de Jonás. Durante este tiempo, Nínive se arrepintió de su arrepentimiento y comenzó a hacer de nuevo las mismas cosas que habían suscitado la amenaza del juicio de Dios por medio del profeta Jonás.

División

El nombre de Nahúm significa: "consolación o "consuelo y estando el ejército asirio extendido alrededor de la ciudad de Jerusalén, el profeta recibió un mensaje de consuelo. Podrán ustedes imaginarse el gran consuelo que sería cuando los ejércitos se encontraban allí, con su terrible reputación como guerreros implacables, quemando y destruyendo, violando y saqueando, matando a los niños sin perdonarle la vida a nadie, tener a este profeta en Jerusalén, declarándoles que Dios destruiría a Nínive, la capital de sus enemigos.

El profeta Nahúm fue enviado a llevar a cabo su ministerio en el reino del sur de Judá en los tiempos de la invasión del rey asirio Senaquerib. El rey Senaquerib, que venía de Nínive, la capital de Asiria, invadió Israel en los tiempos del profeta Isaías, y fue de esta gran ciudad en el norte de donde vinieron con frecuencia los ejércitos asirios contra la tierra de Judá y de Israel, pero Dios se movió con el fin de proteger a su pueblo, haciendo frente y destruyendo a estos enemigos del rey de un día para otro.

Podemos dividir el libro de Nahúm en cuatro secciones y cada una de ellas es una descripción de la ira de Dios. Creo que la manera más sencilla de describir esta primera sección, esta visión de la ira de Dios, es simplemente usando la palabra "terrible. Estas son preciosas expresiones poéticas, pero nos ofrecen una visión poderosa de la ira de Dios (capítulo 1, versículos 2-6): "¡Dios celoso y vengador es Jehová y está indignado. Jehová se venga de sus adversarios y guarda su enojo contra sus enemigos. Jehová es lento para la ira y grande en poder. De ninguna manera dará por inocente al culpable. Jehová marcha en el huracán y en la tempestad; las nubes son el polvo de sus pies. Reprende al mar y hace que se seque, y reseca todos los ríos. Basan y el Carmelo se marchitan; se marchita la flor del Líbano. Las montañas se estremecen delante de él y las colinas se derriten. Ante su presencia queda desolada la tierra, el mundo y todos los que lo habitan. ¿Quién resistirá delante de su ira? ¿Quién quedará en pie ante el furor de su enojo? Su ira se vierte como fuego, y se desmenuzan las peñas delante de él!"

Esa es la imagen que nos ofrece aquí el profeta, de un Dios infinitamente paciente. Como dice el profeta: "lento para la ira que no actúa de una manera precipitada. Le ha estado dando a esta ciudad una oportunidad tras otra para que se arrepientan y le ha mandado a un profeta tras otro. Hubo un profeta en el que sí creyeron y se arrepintieron de sus malos caminos y Dios desistió del juicio que dijo que habría de caer sobre ellos, pero se arrepintieron de su arrepentimiento y esa es una de las cosas más terribles que pueden hacer los hombres. Habiéndose vuelto de su mal camino, volvieron a aquello que habían dicho que abandonarían y eso es lo que hace que por fin caiga sobre ellos el juicio de Dios.

Dios está furioso y no se trata de una ira caprichosa, como la de un niño. No hay nada de caprichoso ni de egoísta en la ira de Dios. Es una ira controlada, pero terrible y temible de contemplar. Pueden ustedes hacerse una idea de lo terrible de la ira divina si se tiene en cuenta el hecho de que todas las palabras hebreas que significan ira aparecen en estos seis versículos. Las palabras son: celos, venganza, enojo, ira, indignación, fiereza y furor. Todas ellas describen la ira de Dios.

Los celos de Jehová son ese celo consumidor por una causa que siente en lo profundo del corazón: sino de la preocupación sobrecogedora que siente Dios por lo que ama. Su venganza o retribución es: su ira, esa ira que se desencadena, que se describe aquí con toda su negrura. ¡La palabra ira significa literalmente "echar espuma por la boca! Estos son términos muy pintorescos. 

La palabra ferocidad quiere decir literalmente en hebreo "calor y la palabra furia "que quema. Y todo ello para describir a un Dios que es terrible en su ira, llevado por fin al punto de derramar su ira sobre aquello que la ha despertado. Es decir, Dios en una pasión ardiente, llevado a una ira terrible y destructora.

El último capítulo revela lo irresistible que es la ira de Dios. En el versículo 4 se nos dice una de las razones por la que iba a ser destruida Nínive: "Esto sucederá debido a la multitud de las fornicaciones de la prostituta, de bella apariencia y experta en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones y a los pueblos con sus hechizos." (3:4)

Esta es una referencia a la brujería que se practicaba en Nínive. Y en respuesta a estas costumbres, Dios dice (versículos 5-7)"¡Heme aquí, yo estoy contra ti! dice Jehová de los Ejércitos. Te levantaré la falda hasta la cara y mostraré tu desnudez, y a los reinos tu ignominia. Echaré sobre ti inmundicias; te trataré con desdén y te pondré por espectáculo. Sucederá que todos los que te vean huirán de ti. Y dirán: ¡Nínive ha sido destruida! ¿Quién se compadecerá de ella? ¿Dónde le habré de buscar consoladores?"

Conclusión

Pero no podemos sencillamente predicar al Dios de la ira sin hablar del Dios del amor. Porque la ira de Dios es el resultado de su amor, como una manifestación de ese amor. Como dijo Charles Spurgeon: "El que no cree que Dios castiga el pecado, no creerá que lo puede perdonar gracias a la sangre de su Hijo. ¿Pero de qué modo podemos escapar a la ira de Dios? Nahúm también nos dice cómo hacerlo, en el capítulo 1, versículo 7: "¡Bueno es Jehová! Es una fortaleza en el día de la angustia y conoce a los que en él se refugian."
Dios conoce a aquellos que se refugian en él y para ellos está siempre abierto su corazón lleno de amor y nunca conocerán su ira. Eso es lo que nos dicen las Escrituras. Según dijo el Señor Jesús: "el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. (Juan 5:24).