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Estudio Bíblico
El Ayuno
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: El Ayuno
Texto: "Así que, hermanos os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradar a Dios, que es vuestro culto racional." (Rom. 12:1).
Introducción y Desarrollo
a) ¿Qué es el Ayuno?
Se llama Ayuno al acto de abstenerse total o parcialmente de comer o beber a veces por un periodo de tiempo predeterminado. Es la Abstinencia voluntaria que hace la persona dejando de ingerir y beber alimentos y líquidos por determinadas horas o días.
¿Cómo se clasifican los Ayunos?
a) El Ayuno No Bíblico: Algunas personas ayunan porque no tienen que comer nada en sus hogares, y esta necesidad los obliga a realizar ese "ayuno forzoso," éste no es realmente un verdadero ayuno, ya que carece de la debida meditación que la Santa Palabra merece e indica.
b) El Ayuno Hipócrita. Jesús y el Ayuno: El Señor Jesús condenó el ayuno de los hipócritas, que lo hacen para ser vistos por los hombres. Muchos cristianos de manera jactanciosa dicen cuándo van a realizar un ayuno y los días que estarán. "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis." (Mat. 6: 1-8).
c) El Ayuno que Dios Reprueba: El ayuno que Dios reprueba Aconteció que en el año
cuarto del rey Darío, a los cuatro días del mes noveno, que es Quisleu, llegó
palabra de Jehová a Zacarías. Jehová me dirigió la
palabra en estos términos:Habla a todo el pueblo
de la tierra y a los sacerdotes y diles: "Cuando habéis ayunado y plañido
los meses quinto y séptimo de estos setenta años, ¿habéis ayunado de verdad por
mí? Y cuando coméis y
bebéis, ¿no coméis y bebéis en provecho propio? ¿No conocéis las
palabras que Jehová proclamó por medio de los antiguos profetas, cuando
Jerusalén y las ciudades que la rodeaban vivían en paz, y estaban habitados el
Negueb y la Tierra Baja?
(Jehová dirigió la
palabra a Zacarías en estos términos: Así dice Jehová):
Celebrad juicios justos, practicad entre vosotros el amor y la compasión. No oprimáis a la
viuda, al huérfano, al forastero, o al pobre; no maquinéis malas acciones entre
vosotros.Pero ellos no
quisieron hacer caso; no se dejaron someter y se hicieron los sordos para no
escuchar; endurecieron su corazón como el diamante para no oír la Ley y las
palabras que Jehová había dirigido por su espíritu, por medio de los antiguos
profetas. Entonces montó en cólera Jehová y dijo:
Como no han
escuchado cuando les he hablado, tampoco los escucharé cuando me llamen. Así que los
dispersé por todas las naciones que no conocían, y la tierra quedó devastada
tras de ellos: ya nadie iba ni venía. Y así convirtieron una tierra deliciosa
en pura desolación." (Zac. 7:3-14).
d) Natán amonesta a el rey David: Natán narra a David la parábola de la corderita: "Y Jehová envió a Natán ante David; y fue a él y le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas, pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado, y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.Y vino uno de camino al hombre rico, y este no quiso tomar de sus ovejas ni de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la corderita de aquel hombre pobre y la guisó para aquel que había venido a él.
Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre y dijo a Natán: ¡Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte! Y él debe pagar cuatro veces por la corderita, porque hizo tal cosa y no tuvo misericordia.
Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo te ungí rey sobre Israel, y te libré de manos de Saúl, y te di la casa de tu señor y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y como si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías, el heteo, heriste a espada, y tomaste por esposa a su esposa, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
Por lo cual ahora la espada no se apartará jamás de tu casa, por cuanto me menospreciaste y tomaste la esposa de Urías, el heteo, para que fuese tu esposa. Así ha dicho Jehová: He aquí, yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus esposas delante de tus ojos y las daré a tu prójimo, el que yacerá con tus esposas a la vista del sol. Porque tú lo hiciste en secreto, pero yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la esposa de Urías había dado a luz a David, y enfermó gravemente.
Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró y pasó la noche acostado en tierra. Y se levantaron los ancianos de su casa y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; pero él no quiso, ni comió con ellos pan.
Y aconteció que al séptimo día murió el niño; y los siervos de David temían hacerle saber que el niño había muerto, pues se decían: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuanto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
Pero David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.
Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó, y se ungió, y cambió sus ropas, y entró en la casa de Jehová y adoró. Y después vino a su casa y pidió, y le pusieron pan, y comió.
Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. Y él respondió: Mientras el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tenga compasión de mí, y viva el niño?
Pero ahora que ya ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy hacia él, pero él no volverá a mí." (2 Sam. 12:1-23). El Señor Jehová le reprobó el ayuno de siete días al rey David por su pecado ignominioso.
e) Ayuno de Arrepentimiento: Nínive se arrepiente
"La palabra del Señor vino a Jonás por segunda vez, y le dijo:
«Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive, y proclama allí el mensaje
que yo te daré.»
Jonás se levantó y, conforme a la palabra del Señor, fue a Nínive. Y era
Nínive una ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Jonás comenzó
a recorrer la ciudad, camino de un día, y en su predicación decía:
«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Todos los habitantes de Nínive creyeron a Dios y decretaron ayuno, y
desde el mayor hasta el menor se vistieron de cilicio. Y al ver Dios lo que
hicieron, y que se habían apartado de su mal camino, también él se arrepintió
de hacerles el daño que les había anunciado, y desistió de hacerlo." (Jon: 3:1-5 y 10).
f) Ayuno de Humillación:
Victoria sobre Moab y
Amón
Pasadas estas cosas, aconteció que los
hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra
Josafat a la guerra.
Y acudieron algunos y dieron aviso a
Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y
de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.
Entonces él tuvo temor; y Josafat
humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.
Y se reunieron los de Judá para pedir
socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda
a Jehová.
Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén,
en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;
y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos,
y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano
tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?
Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu
pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para
siempre?
Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu
nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de
castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y
delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones
clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.
Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de
Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de
Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese;
He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú
nos diste en posesión.
!Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza
contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a
ti volvemos nuestros ojos.
Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres
y sus hijos.
Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel,
hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu
de Jehová en medio de la reunión; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros
moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os
amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la
guerra, sino de Dios."(2 Cro. 20:1-15).
g) El verdadero Ayuno: ¿No es más bien el ayuno que yo
escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y
dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes
albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de
tu hermano?
Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver
pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu
retaguardia.
Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si
quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las
tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará
vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas,
cuyas aguas nunca faltan.
Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación
y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de
calzadas para habitar." (Isa. 58: 1-6 al 12).
h) Conclusión
La pregunta sobre el ayuno: "Un
día se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: ¿Cómo es que
nosotros y los fariseos ayunamos, pero no así tus discípulos? Jesús les
contestó: ¿Acaso pueden estar de luto los invitados del novio
mientras él está con ellos? Llegará el día en que se les quitará el novio;
entonces sí ayunarán. Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de
tela nueva, porque el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará
peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, se
reventarán los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien,
el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se
conservan." (Mat. 9:14-17).
Tentación de Jesús: "Entonces Jesús fue llevado del Espíritu al desierto, para ser
tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo
hambre.
Y llegandose a él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas
piedras se hagan pan.
Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el
hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le pasa a la santa ciudad, y le pone sobre las
almenas del templo, Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus
ángeles mandará por ti, Y te alzarán en las manos, Para que nunca tropieces con
tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.
Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los
reinos del mundo, y su gloria, Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu
Dios adorarás y a él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y he aquí los
ángeles llegaron y le servían." (Mat. 4:1-11).
La Misericordia de Jehová: "Por eso pues ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto.
Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos a Jehová
vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande
en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
¿Quién sabe si volverá, y se apiadará, y dejará bendición tras de él,
presente y libación para Jehová Dios vuestro?
Tocad trompeta en Sion, pregonad ayuno, llamad a congregación.
Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad los
viejos, congregad los niños y los que maman: salga de su cámara el novio, y de
su tálamo la novia.
Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová,
y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad,
para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los
pueblos: Dónde está su Dios?"(Joel. 2: 12-16).
