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Estudio Bíblico
El Último Día de Satanás
Autor
Teólogo:
Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: El Último Día de Satanás
Texto: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago que arde con fuego y
azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y
noche por los siglos de los siglos” (Ap.
20:10)
Introducción
Si no estamos
enterados del final del escenario y el guion es posible que el miedo haga presa
de nosotros cuando nos corresponde actuar. Por eso es importante reflexionar
sobre el último acto.
La presencia
de Satanás es una razón para que algunas personas teman el retorno de Cristo.
Es comprensible. Términos como “Tribulación, Armagedón”, “lago de fuego” el Anticristo o “I bestia, el falso profeta o II bestia y la bestia escarlata o gran ramera “son suficientes como para intranquilizar el corazón más recio. Y ciertamente
quienes no conocen a Dios tienen razón para estar acobardados. ¿Pero los que están
vestidos de Cristo? No. Estos sólo necesitan leer, al final del libro de Apocalipsis, la
referencia al diablo… “Satanás, quien engañaba la humanidad y acusaba a
nuestros hermanos en Cristo y tergiversaba la Palabra de Dios, fue lanzado en
el lago que arde con fuego y azufre; donde estaban la bestia y el falso
profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Ap. 20:10).
División
Dios no ha
terminado el final en secreto: El quiere que veamos el fin de la obra completa.
Que sepamos que el vencedor es Él. Y que estemos seguros que el
mal con que nos encontramos en el escenario de la vida no es tan poderoso
como parece.
Hay muchos pasajes que nos enseñan estas verdades, pero mi
favorito es un par de versículos registrados por el Dr. Lucas. Jesús lo dice la noche
antes de su muerte. Está en el aposento alto con sus seguidores. No pueden
creer la profecía según la cual uno de ellos habrá de traicionar a su Maestro.
Su auto justificación los lleva a argumentar, y la argumentación lleva a Jesús a
exhortarlos al servicio.
Luego, en un brusco cambio, Jesús se vuelve a Simón Pedro y le dice
estas sorprendentes palabras: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos
como trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto,
confirma a tus hermanos” (Luc. 23:
31-33)
Este pasaje nos permite vislumbrar algo
de un mundo invisible: Surgen varias preguntas, pero al mismo tiempo provee muchas
afirmaciones, la principal de las cuales es la cadena de mando. Dios está
claramente en control, y tiene al diablo con las riendas cortas. ¿Te fijaste en
el verbo que sigue al nombre de Satanás? Pedir. “Satanás os ha pedido…”
El diablo no exige, resuelve o decide. Pide. Así como pidió permiso para tentar a Job, pide permiso para
tentar a Simón Pedro. Bastante diferente a la imagen que teníamos de la vieja
serpiente del Huerto del Edén, ¿no
les parece?
En lugar del poderoso
Malo, una mejor caricatura sería un rufián flaco, desgarbado y disminuido que pretende ser rudo pero
que sale huyendo cuando Dios lo aprieta. La cadena de mando es clara. Satanás no
hace nada que Dios no lo sepa, y Dios usa a Satanás para llevar adelante la
causa de su Reino.
Entretanto, mientras esperamos el retorno
de Cristo, podemos animarnos
porque:
Jesús está intercediendo por nosotros. Esta no es una
advertencia alarmista que Pedro oye de labios de Jesús. “Simón, Simón, Satanás
os ha pedido para probaros como un agricultor zarandea el trigo” (Luc. 23:31) “Satanás
quiere sacudir tu fe como un agricultor zarandea el trigo sobre el piso para
desgranarlo” Y a continuación:” ¡Vete! ¡Sal ahora mimo de la ciudad!” O, “¡Escóndete!”
o “¡Huye antes que sea demasiado tarde!”
Pero
Jesús no da muestras de pánico. Está tranquilo. “He orado para que no pierdas tu fe. Ayuda a tus
hermanos a ser fuertes cuando vengas a mí”
El resumen de todo
esto es sencillo: Jesús ha hablado y Satanás ha oído
Es posible que el
diablo aceste un golpe o dos. Incluso hasta podría ganar un par de rounds,
pero nunca ganará la pelea. ¿Por qué? Porque Jesús pelea por ti. Te va a gustar
la forma en que esta verdad aparece en Hebreos:” Pero porque Jesús vive para
siempre, nunca dejará de cumplir su función sacerdotal. Por eso es capaz de
salvar a todos los que vienen a Dios a través de Él porque él vive para
siempre, rogando a Dios que los ayude” (Heb.
7:24:25)
En romanos, Pablo dice la misma cosa: “El Espíritu mismo habla
a Dios por nosotros, incluso ruega por nosotros…” (Rom. 8:26). Y en el versículo 24:” El que murió por nosotros, y
que resucitó a vida por nosotros…y que está en la presencia de Dios en ese
momento intercediendo por nosotros”.
“En este mismo momento Jesús te está
protegiendo. El mal tiene que pasar primero a través de Cristo para que
llegue a tocarte. Y Dios jamás dejará que seas tentado más allá de lo que
puedes resistir; y siempre está ahí para ayudarte a salir victorioso” (1Cor. 2:13).
“El Señor sabe cómo rescatar al hombre piadoso de sus pruebas” (2 Ped. 2:9), y Él te librará a ti. Él nos rescatará a todos
nosotros en el día cuando Cristo venga.
Conclusión
El hecho que
Jesús está intercediendo por nosotros debe animarnos
También debemos saber que Venceremos: “Cuando vengas a mí…”
son las palabras que Jesús usa con Pedro. No dice:” si vienes a mí”, ni” ante
la eventualidad que vengas a mí”, sino “cuando vengas a mí”. Jesús no tiene la
más mínima duda, y así debe ocurrir con nosotros. Lo que Jesús hizo con Pedro
es lo que a mí me gustaría que alguien hiciera conmigo.
¿No es eso lo que Dios nos dice sobre
Satanás? Leamos de nuevo las palabras de Juan: “Y el diablo que los
engañaba fue lanzado al lago que arde con fuego y azufre, donde estaban la
bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de
los siglos” (Ap. 20:10)
Dios no ha guardado secretos: Él nos ha dicho que,
mientras estemos en el camino que es Cristo tendremos aflicción, problemas. Las
enfermedades atacarán nuestros cuerpos. Divorcios romperán los matrimonios y
los corazones de nuestros hijos e hijas. La muerte creará viudas y los
desastres destruirán los países. No deberíamos esperar menos ante la inminente segunda venida de Cristo y de la tribulación.
Pero
aunque el diablo quiera asustarnos, no necesitamos ser víctimas del pánico.
“En el mundo tendréis aflicción”, nos dice Jesús: “pero confiad
yo he vencido al mundo”. (Jn. 16:33)
Nuestro Maestro habla de una obra ya
hecha: “Yo he vencido al mundo”. Es obra acabada.
La
batalla ya se libró: Estemos alertas, pero no alarmados. El libro se ha cerrado.
Satanás es dejado suelto por un tiempo, muy breve en la Dispensación Pos Milenial. Él lo
sabe. “Está furioso, porque sabe que su tiempo es corto” (Ap. 12:12) Solo algunas escenas más, solo un par de vueltas en el mundo, y su fin habrá llegado.
Y nosotros la Esposa de Cristo estaremos allí para verlo. Aleluya Gloria a Dios
