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Estudio Bíblico
La Batalla contra el Pecado y Satanás
Autor
Lic. Kali Duerto
Estudio Bíblico
Tema: La Batalla contra el Pecado y
Satanás
Texto: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el
diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar." (1 Ped.
5:8).
Introducción
y Desarrollo
Cuando hablamos de batalla no nos referimos solo a
tentaciones de tipo sexual o de vicios. Se refiere a la batalla total contra el
pecado: Temor, tristeza, cobardía, falta de fe, incredulidad, egoísmo,
injusticia, desánimo, rencor, orgullo, absolutamente todo pecado. Está claro?
Dios estableció límites de protección para sus
hijos porque sabe los peligros que acarrea la desobediencia, tanto para el
transgresor como para los que son afectados por el pecado. Su Palabra nos
advierte que no debemos ceder al pecado, sino obedecer a Cristo con una vida de
abnegación, que es la vía que conduce al gozo.
"No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no los dejará ser tentados más de lo que ustedes pueden soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la puedan resistir." (1 Cor. 10:13).
"No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no los dejará ser tentados más de lo que ustedes pueden soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la puedan resistir." (1 Cor. 10:13).
Satanás susurra la mentira de que la felicidad se
logra cediendo a los deseos. Porque el sabe que cuando usted abre las tres
puertas mencionadas en la primera carta o epístola del apóstol Juan cap. 2
verso 16, usted le da entrada a sus malignos aliados para que posean a los
hombres y mujeres para que hagan con sus vidas conforme a sus planes. "Porque todo lo
que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo."
Su propósito de apartarnos de Dios comenzó con la
tentación de Adán y Eva, a quienes Dios había dado acceso a todos los árboles
del huerto, menos a uno. El primer hombre y la primera mujer se salieron de los
límites puestos por el Señor, comieron del árbol prohibido y se vieron
separados de Dios. Satanás utilizó la duda (“¿Conque Dios os ha dicho?”), la
mentira (“no moriréis”), y el autoengaño (“seréis como Dios”) para lograr su
propósito (Gen 3.1-5). Hizo parecer muy
atractiva la rebelión contra Dios, que es la raíz de todo pecado. Sus métodos
siguen siendo los mismos hoy.
La armadura de Dios
10 Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. 11 Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra *seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. 13 Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. 14 Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, 15 y calzados con la disposición de proclamar el *evangelio de la paz. 16 Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. 17 Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
18 Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos.
Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los *santos.
19 Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras
para dar a conocer con valor el *misterio del evangelio, 20 por el cual soy
embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo
hacerlo.
6:10 Por último, no implica en conclusión, sino en lo que se refiere a
las demás cosas y retos de la vida.
6:10-18: Pablo nos amonesta a que tomemos toda la armadura de Dios, a
fin de estar firmes contra las fuerzas del infierno. No cabe duda de que
nuestra lucha no es contra fuerzas físicas, sino contra poderes invisibles, los
cuales han definido claramente niveles de autoridad dentro de una esfera real
de actividad, aunque invisible. Sin embargo, Pablo no solamente nos advierte de
una estructura bien definida en la esfera invisible, sino que nos insta también
a tomar toda la armadura de Dios para que mantengamos” una posición de combate”
contra la invisible estructura satánica. Toda esta armadura no constituye tan
solo una protección pasiva contra el enemigo; ella debe ser usada como arma
ofensiva contra las fuerzas satánicas. Nótese la última recomendación de Pablo:
Debemos orar “en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu”. Así,
la oración no es tanto un arma, ni una parte de la armadura, sino el método por
el cual entramos en la batalla misma y realizamos el propósito para el cual nos
hemos armado. Tomar la armadura de Dios es prepararnos para la batalla. La
oración es la batalla en sí misma, con la Palabra de Dios como nuestra arma
principal, que empleamos en la lucha contra Satanás.
6:12 No.. Contra seres humanos: Una de las más grandes demandas de la
iglesia es saber distinguir entre la lucha espiritual y otras de tipo social,
personal o político. De otra manera, creyentes individuales y grupos de
creyentes son fácilmente arrastrados a entablar batalla contra adversarios
humanos, en lugar de luchar por medio de la oración contra las invisibles
maniobras del infierno que están detrás de la escena. Sobre estas bases este
pasaje anuncia la encomienda asignada a la iglesia de participar en la batalla
de oración, de manera que el mal fuera obligado a retroceder y, de esa forma,
adelantar la voluntad de Dios.
6:13-17 La metáfora utilizada aquí se basa en la armadura y la
indumentaria del soldado romano del siglo primero. La imagen, que se apoya en
la terminología militar, transmite claramente al lector el mensaje de que
estamos activamente involucrados en una batalla sin tregua. Aunque algunos
sugieren que hacer énfasis en una continua y agresiva lucha minimiza la
victoria alcanzada en la cruz, ello es lo que mejor la confirma. Toda batalla
espiritual que se libre hoy en día alcanza la victoria solo si se apropia de lo
que la cruz y la sangre de Cristo han provisto: 1) La fe personal que se
enfrenta al mal y 2) La enérgica batalla de la oración que asalta los
bastiones del demonio son dos facetas distintas y complementarias de la vida
espiritual.
Conclusión
La única manera que tenemos para resistir el clamor del mundo, los susurros del enemigo y nuestros deseos egoístas es sumergirnos en la Palabra de Dios. Debemos centrar nuestra atención en conocer al Señor en su plenitud, creyendo sus promesas y obedeciendo sus mandamientos. Solo mediante una relación con Dios podremos dar la batalla contra el pecado y mantenernos firmes.
Todo este pasaje le brinda apoyo adicional a esta perspectiva: “Estar firmes” significa asumir una actitud agresiva frente al contrincante; luchar equivale a enfrentarse en un combate cuerpo a cuerpo; “resistir”, quiere decir mantenerse en pie después de la batalla. El verbo sugiere oposición vigorosa, resistencia valiente, colocarse frente a frente contra un adversario, mantenerse uno en su terreno. Con la autoridad y las armas espirituales que nos son concedidas, podemos resistir a las fuerzas del mal; y ”estad, pues firmes” significa tomar el puesto que nos corresponde para librar la próxima batalla.
"Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre." (1 Jn. 2:17).
Permita que el Señor le hable hoy por medio de su Palabra. Él tiene mucho que decirle, La paz sea con vosotros.
