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Estudio Bíblico
El
Amar y el querer
Autor
Teólogo:
Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: El Amar y el querer
Texto: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se envanece, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (Efe. 13:4-7).
Introducción
El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico, religioso). De manera habitual, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de actitudes, emociones y experiencias.
En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa todo el afecto, la bondad y la compasión del ser humano. También puede describirse como acciones
dirigidas hacia otros y basadas en la compasión, o bien como Caridades
dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en el afecto.
Hay cinco
diferentes tipos de amor: Entendido el amor como emoción o
actitud, se puede clasificar en dos categorías de colores, los
primarios y los secundarios. Los colores primarios incluyen a eros (amor
pasional), ludus (amor
como juego) y storge. Los colores secundarios, basados en
combinaciones de los anteriores son: manía (amor
obsesivo), pragma (amor
pragmático) y ágape (amor
incondicional, altruista).
El amor
Ágape: Nos enseña que "Amar," es la misma naturaleza de Dios. "El que no
ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. Y nosotros hemos conocido y
creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en
amor, vive en Dios, y Dios en él." (1 Jn 4:8-16).
División
División
Según las
Santas Escrituras cual es la virtud cristiana más importante: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el
mayor de ellos es el Amor." (1 Cor. 13:13), este
sentimiento es indispensable en las relaciones del ser humano con Dios y
con sus semejantes. "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con
todo tu ser y con toda tu mente le respondió Jesús. Este es el
primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a
este: Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen
toda la ley y los profetas." (Mat. 22:37-40). "Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía
que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento
de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye,
Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus
fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es
semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro
mandamiento mayor que éstos." (Mar.
12:28-31). "Un
mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado,
que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis
discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." (Jn. 13:34-35). "De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los
Profetas.” (Mat. 22:40).
Este es uno de los requisitos del cumplimiento de la
ley de Cristo. "No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama
al prójimo, ha cumplido la ley. "Porque: No adulterarás, no
matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no
codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así
que el cumplimiento de la ley es el amor." (Rom. 13:8-10).
La suprema expresión del amor se encuentra en el auto sacrificio en el calvario: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." (1 Jn 4:10).
La Biblia revela excepcionalmente que Dios, en su esencia y modo de ser, es amor. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él." (1 Jn 4:8 y 16). Dios no solamente ama, sino es amor.
En este
atributo supremo todos los otros atributos se encuentran en armonía. El
objeto particular de este amor eterno es su propio hijo,
Jesucristo. "He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido,
en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él
traerá justicia a las naciones." (Isa. 42:1). "Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado
en quien me he complacido." (Mat. 3:17).
"Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd." (Mat. 17:5),
"Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también
ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has
amado desde antes de la fundación del mundo." (Jn.
17:24).
Dios ama al
mundo en su totalidad. "Porque de
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Jn.
3:16).
A las
personas en forma individual. "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios." (Gal. 2:20).
A los seres
vivientes, y pecadores. "Más Dios
muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió
por nosotros." (Rom. 5:8). "En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a
su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el
amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a
nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." (1 Jn.
4:9-10), y especialmente a los creyentes en Cristo. "Pues el Padre mismo los ama, porque ustedes Me han amado y han creído
que Yo salí del Padre." (Jn. 16:27). "Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el
mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí
me has amado." (Jn. 17:23).
El Espíritu
Santo crea el amor en el creyente. "Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado." (Rom.
5:5). "Más el fruto del Espíritu es
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley." (Gal.
5:22).
El
Espíritu Santo nos hace la prueba principal del discipulado cristiano. "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e
hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi
discípulo." (Luc. 14:26), "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los
unos con los otros." (Jn. 13:35), El
amor está vinculado vitalmente a la fe; la Fe es básica. "Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el
que él ha enviado." (Jn. 6:29). "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que
se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le
buscan." (Heb. 11:6), pero una fe que no se manifiesta a sí
misma en amor hacia Dios y hacia los seres humanos, está muerta y no vale
nada. "porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale
algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. Porque
vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la
libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los
otros." (Gal. 5:6-13).
El cristiano
debe amar tanto a sus enemigos como a sus hermanos. "Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu
enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os
maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y
os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los
cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre
justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa
tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a
vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los
gentiles? "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está
en los cielos es perfecto." (Mat. 5:43-48). "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira
de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el
Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere
sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su
cabeza." (Rom. 12:19-20). "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a
los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte." (1 Jn.
3:14). Sin hipocresía. "El amor sea sin
fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno." (Rom.
12:9).
En el AT se traducen varias palabras hebreas como amor, o el verbo “amar”, especialmente el término ahabah, que tiene como raíz a ahab o aheb, lo que agrada, lo que gusta. Se expresa así el amor. hacia la esposa, como Jacob, que sirvió por siete años por Raquel “y le parecieron como pocos días, porque la amaba” "Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia." (Jer. 31:3).
El amor, de
Dios es algo que fluye de manera natural de su propia persona, porque “Dios es
amor.” "No te vengarás, ni guardarás
rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti
mismo. Yo Jehová." (Lev. 19:18). En
el NT se utilizan los términos griegos ágape, philadelphia y philantrophia. Ágape señala
a ese amor espiritual, tanto de Dios hacia los hombres como de los hombres
hacia Dios o hacia los otros seres humanos, como en Hechos cap. 28 verso
2, "Y los bárbaros nos mostraron no poca humanidad;
porque, encendido un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que
venía, y del frío." el apóstol Pablo describe aquí, las
atenciones que dieron los maltenses a los náufragos, se dice: “Los naturales
nos trataron con no poca humanidad (philantrophia).”
La Biblia no
ofrece una definición teórica del amor., sino que nos lo presenta
mayormente en forma de acción, exponiéndonos lo que el amor. hace o no hace.
Así, “el amor. es sufrido, es benigno... no es indecoroso... no busca lo
suyo... etcétera” "y la esperanza no avergüenza; porque el amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue
dado." (Rom. 5:5). Así, el mandamiento de amar no resulta
gravoso, porque Dios pone a nuestra disposición la capacidad para ello.
Reina como supremo por encima de todas las virtudes (“Ahora permanecen la fe,
la esperanza y el amor., estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”)
Subdivisión
¿El querer?: Es un sentimiento o afecto
(Pasión Carnal), que se siente por la atracción física hacia un hombre o
mujer y que lo inclina a pensar que está enamorado o (da).
¿Amar o
querer?: Estos dos sentimientos van de la mano; es decir,
cuando nos queremos o nos sentimos atraídos por alguien especial es el inicio
del enamoramiento. Este es el primer paso, pero hay muchas personas que no
llegan a pasar esta etapa y simplemente se queda en ilusión; y esto es porque
la atracción física suele durar meses, pero el amor dura muchos años y muere
con el tiempo cuando no es correspondido.
El enamoramiento se basa en conocer a nuestra pareja, saber valorar
sus virtudes y reconocer que también existen defectos, llegar a esta etapa
toma tiempo no es algo que se da de la noche a la mañana. Es por esto que
también debemos tener paciencia, las relaciones duraderas necesitan construirse
sobre bases sólidas de confianza, amor, comprensión y sobre todo
sinceridad.
Llegar a enamorarse no es simplemente querer, esto se puede dar sin
necesidad de estar enamorado pero también se puede estar enamorado y no saber
querer. Para que pueda existir una relación de pareja el querer y el enamorarse
deben caminar de la mano para que no exista el aburrimiento o la falta de
interés entre ambos.
Parece simple explicar cuáles son las diferencias y cómo reconocer
si lo que van sintiendo es amor o ilusión, lo importante es saber interpretar
nuestros sentimientos y ser lo más honestos posible con nosotros mismos. Si
cada minuto del día vamos sintiendo la necesidad de saber de esa persona, nos
sentimos bien al lado de él o ella, si sentimos que esa persona nos da un
sentido nuevo a la vida, nos impulsa a ser mejores y no queremos pensar en
nadie más sin antes mirarlo a él o ella, pues déjame darte una buena
noticia: lo tuyo no es ilusión, es amor.
Conclusión
"Y conocer el Amor de Cristo, que excede a todo
conocimiento." (Efesios. 3:19).
Porque el amor de Dios se expone en su Palabra bajo unas
dimensiones Colosales: Se nos habla de la "Anchura, la Longitud o
Profundidad y la Altura," del Amor de Dios. (Efe. 3:18).
Si sólo pudiéramos hacer que los hombres entendieran el significado real de las palabras del apóstol Juan: "Dios es amor," (1 Jn. 4:8), tomaríamos ese sólo texto, e iríamos por todo el mundo proclamando esa gloriosa verdad. Si pudiéramos convencer a nuestro prójimo que lo amamos; tenemos ganados sus corazones. Si podemos hacerles creer realmente a las personas que Dios les ama, ¡Las encontraríamos en el tercer Cielo!
Pleito
de amar y querer (Poeta Andrés Eloy Blanco: venezolano).
Me
muero por preguntarte si es igual o es diferente querer y amar, y si
es cierto que yo te amo y tú me quieres. Amar y querer se igualan cuando se ponen
parejos el que quiere y el que ama. Pero es que no da lo mismo. Dicen que
el querer se acaba y el amar es infinito; amar es hasta la
muerte, y querer, hasta el olvido. Dile al que te cuente
historias que el mundo es para querer, y amar es la misma cosa.
Querer no es amar. Amando hay tiempo de amarlo todo: a Dios, al
esposo, al mundo; Tocar el borde y el fondo y amar al hijo del pueblo como
al hijo del esposo. ¿Querer es ser para uno y amar es ser para todos? No;
amar es amar, y amar es como amar de dos modos: a unos como hijos de
Dios, y como a Dios, a uno solo. ¿Amar y querer? Parece que amar es lo que
abotona y querer lo que florece. Dicen que amar no hace daño donde
querer deja huella. Si querer es con la uña donde amar es con la
yema...Querer es lo del deseo y amar es lo del servicio; querer
puebla los rincones, amar puebla los caminos; queriendo se tiene un
gozo y amando se tiene un hijo. Amar es con luz prendida; querer, con
la luz apagada; en amar hay más desfile, y en querer hay más batalla.
Luego querer no es amar; querer es guerra con guerra y amar es
guerra con paz...Querer no es lo que tú sientes, querer no es lo que tú piensas; tu
querer de agua tranquila ni bulle ni arrastra piedras.
Querer
no es esa apacible ternura que no hace huella. Querer es querer mil
veces en cada vez que se quiera. Querer es tener la vida repartida por igual
entre el amor que sentimos y la plenitud de amar. Es no dormir por las
noches, es no ver de día el sol, es amar sin dejar sitio ni para el
amor de Dios. Es tener el corazón entre las manos guardado, y si ella
pasa, sentir que se nos abren las manos; Es tener un niño preso y
envejecido en la cuna; querer es brasa que vive de la propia quemadura; Es
no reír, porque hay algo de lágrima en la sonrisa; es no comer, porque
sabe a corazón la comida.
Es
haber amanecido sin habernos explicado cómo sin haber dormido
pudimos haber soñado. Todo esto es querer y amar, y amar es más todavía, porque
amar es la alegría De crearse y crear. Es algo como una idea
que inventa lo que se quiere, porque al quererlo lo crea. No hay un
hombre que supere a la versión que de ese hombre da la mujer que lo quiere;
Ni existe mujer tan bella, ni existe mujer tan pura como la que se
figura el hombre que piensa en ella. Por eso, al estarte amando, si
con un amor te quiero, con otro te estoy creando, Y tú, en el amor que
sientas, si con un querer me quieres, con otro querer me inventas.
Pero allí no se detiene la creación del amor e inventa un mundo
mejor para el que ni mundo tiene. Y el amor se vuelve afán de
gritarle al pordiosero: “Quiero, y porque quiero, quiero que nadie te
quite el pan” Que nadie te quite el vino, que no te duela en los
pies la limosna del camino;
Que
te alces, alzado y frío el puño de tu derecho, prestado en rabia a tu
pecho el amor que hay en el mío. Del obrero y sus quereres todo el
rescoldo se vea cuando haga la chimenea suspirar a los talleres, Y en la
voz del campesino vaya un poco de mi amor, como de savia en la
flor, como de agua en el molino. Y así el amor es caricia que se
nos va de las manos para servicios humanos en comisión de justicia.
Amar es querer mejor, y si le pones medida, te resulta que el
amor es más ancho que la vida. Amar es amar de suerte que al ponerle
medidor te encuentras con que el amor es más largo que la muerte. Y
en el querer lo estupendo, y en el amar lo profundo, es que algo le
toque al mundo de lo que estamos queriendo.
