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Estudio Bíblico
El Arrepentimiento
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: El Arrepentimiento
Texto: "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Hec." 3:19).
Introducción
¿Qué es el arrepentimiento?: Es el medio que nos ha proporcionado Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, para liberarnos de nuestros pecados y recibir el perdón de ellos. "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." (Heb. 4:15).
Los pecados retrasan nuestro progreso espiritual e incluso pueden detenerlo
El arrepentimiento permite que progresemos y crezcamos espiritualmente de nuevo.
"El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." Mar. 1:15). A éste, Dios exaltó a su diestra como Príncipe y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecados. Hec. 5:31).
"Y al oír esto se calmaron, y glorificaron a Dios, diciendo: Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento {que conduce} a la vida." Hec. 11:18).
Desde los tiempos de Adán hasta la época actual existe la necesidad del arrepentimiento en el mundo.
Comentario Teológico. Creemos firmemente que el Señor Jehová instruiría a nuestros primeros padres Adán y Eva diciéndoles: “Enseña, pues a tu descendencia, que es necesario que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia.” Los dos primeros principios del Evangelio son la fe en el Señor Jesucristo y el arrepentimiento. Nacemos en la tierra con el propósito de crecer y progresar, lo que constituye un proceso de toda la vida. Durante ese período, todos pecamos, por la herencia malsana de nuestros primeros padres Adán y Eva. (Rom. 3:23), por tanto, todos tenemos la necesidad de arrepentirnos.
El pecado que mora en mi. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí." (Rom. 6: ).
Algunas veces pecamos por ignorancia, otras por debilidad y en otras ocasiones debido a nuestra desobediencia deliberada. En la Biblia leemos que no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque” (Ecl. 7:20) Y que “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1 Jn. 1:8).
División
¿Qué es el pecado? Santiago dice que: “El pecado… está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace” (Stg. 4:17); Juan describió al pecado como “toda maldad” (1 Jn. 1:9) y la “transgresión de la ley” (1 Jn. 3:4).
¿Cuáles son los 7 principios básicos del arrepentimiento?
Desde los tiempos de Adán hasta la época actual existe la necesidad del arrepentimiento en el mundo.
Comentario Teológico. Creemos firmemente que el Señor Jehová instruiría a nuestros primeros padres Adán y Eva diciéndoles: “Enseña, pues a tu descendencia, que es necesario que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia.” Los dos primeros principios del Evangelio son la fe en el Señor Jesucristo y el arrepentimiento. Nacemos en la tierra con el propósito de crecer y progresar, lo que constituye un proceso de toda la vida. Durante ese período, todos pecamos, por la herencia malsana de nuestros primeros padres Adán y Eva. (Rom. 3:23), por tanto, todos tenemos la necesidad de arrepentirnos.
El pecado que mora en mi. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí." (Rom. 6: ).
Algunas veces pecamos por ignorancia, otras por debilidad y en otras ocasiones debido a nuestra desobediencia deliberada. En la Biblia leemos que no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque” (Ecl. 7:20) Y que “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1 Jn. 1:8).
División
¿Qué es el pecado? Santiago dice que: “El pecado… está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace” (Stg. 4:17); Juan describió al pecado como “toda maldad” (1 Jn. 1:9) y la “transgresión de la ley” (1 Jn. 3:4).
¿Cuáles son los 7 principios básicos del arrepentimiento?
1) Debemos reconocer que somos pecadores: "Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte." 2 Cor. 7:9-10)
2) "Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento." Mat. 3:8).
3) "Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento." Mat. 9:13).
4) "Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento." Luc. 15:7).
5) Debemos restituir el daño: "Si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente." Eze. 33:15-16).
6) Debemos perdonar a los demás: Una parte vital del arrepentimiento es la de perdonar a los demás por los pecados que hayan cometido contra nosotros. El Señor no nos perdonará a menos que nuestro corazón se encuentre perfectamente limpio de cualquier odio, rencor o sentimiento malo en contra de otras personas. "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial." Mat. 6:12 y 14).
7) Debemos guardar los mandamientos de Dios: Para que nuestro arrepentimiento sea total, debemos guardar los mandamientos del Señor. "Si me amáis, guardad mis mandamientos." Jn. 14:15).
Las Escrituras nos amonestan a no justificar nuestras prácticas pecaminosas. "Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación." (Luc. 16:15).
El arrepentimiento que habla la biblia no es tan solamente un doler si no un apartarse de lo que prohíbe Dios. *Porque Judas el traidor se arrepintió pero no se apartó de su maldad* como dice en Mat 27:3-4-5, "Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡¡Allá tú!! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó."
*No se apartó del pecado si no siguió en su maldad. No hubo fruto bueno de su arrepentimiento.*
*Como predicaba Juan el Bautista* en Mateo 3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y el fruto digno de arrepentimiento es apartarnos del pecado.
*La biblia enseña que el señor Jesús predico el arrepentimiento y perdón de pecados* como vemos en Lucas 13:1-5, En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.
Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
*El señor Jesucristo dice que el que no se arrepiente perecerá, esto significa que se condena, no es salvo, así que hay que proceder al arrepentimiento*
Lucas 13:69, Dijo también esta parábola: “Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”
*Este cortar es quitarle la vida y también es la condenación eterna* Juan el Bautista lo enseña de la siguiente manera.
Mateo 3:12, “Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.”
Proverbios. 28:13, “El que encubre sus pecados no prosperará más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
Apocalipsis 20:15 “Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.”
Conclusión
¿En qué forma nos ayuda el arrepentimiento?: Al arrepentirnos, la expiación de Jesucristo llega a tener un efecto plenamente eficaz en nuestra vida y el Señor perdona nuestros pecados; nos liberamos de la esclavitud del pecado y encontramos gozo.
El privilegio del arrepentimiento se hace entonces posible mediante la expiación de Jesucristo. En cierta manera que no comprendemos plenamente, Jesús pagó por nuestros pecados.
El escritor del libro Sanando las Heridas dijo al respecto: “Yo he sufrido dolor; ustedes también lo han sufrido y a veces éste ha sido muy severo; pero no puedo comprender aquel dolor que pudo hacer que la sangre del Señor brotará de su cuerpo en forma de sudor, y apareciese sobre el cuerpo. Lo sucedido fue algo terrible, altamente aterrador.
2) "Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento." Mat. 3:8).
3) "Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento." Mat. 9:13).
4) "Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento." Luc. 15:7).
5) Debemos restituir el daño: "Si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente." Eze. 33:15-16).
6) Debemos perdonar a los demás: Una parte vital del arrepentimiento es la de perdonar a los demás por los pecados que hayan cometido contra nosotros. El Señor no nos perdonará a menos que nuestro corazón se encuentre perfectamente limpio de cualquier odio, rencor o sentimiento malo en contra de otras personas. "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial." Mat. 6:12 y 14).
7) Debemos guardar los mandamientos de Dios: Para que nuestro arrepentimiento sea total, debemos guardar los mandamientos del Señor. "Si me amáis, guardad mis mandamientos." Jn. 14:15).
Las Escrituras nos amonestan a no justificar nuestras prácticas pecaminosas. "Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación." (Luc. 16:15).
El arrepentimiento que habla la biblia no es tan solamente un doler si no un apartarse de lo que prohíbe Dios. *Porque Judas el traidor se arrepintió pero no se apartó de su maldad* como dice en Mat 27:3-4-5, "Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡¡Allá tú!! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó."
*No se apartó del pecado si no siguió en su maldad. No hubo fruto bueno de su arrepentimiento.*
*Como predicaba Juan el Bautista* en Mateo 3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y el fruto digno de arrepentimiento es apartarnos del pecado.
*La biblia enseña que el señor Jesús predico el arrepentimiento y perdón de pecados* como vemos en Lucas 13:1-5, En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.
Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
*El señor Jesucristo dice que el que no se arrepiente perecerá, esto significa que se condena, no es salvo, así que hay que proceder al arrepentimiento*
Lucas 13:69, Dijo también esta parábola: “Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”
*Este cortar es quitarle la vida y también es la condenación eterna* Juan el Bautista lo enseña de la siguiente manera.
Mateo 3:12, “Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.”
Proverbios. 28:13, “El que encubre sus pecados no prosperará más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
Apocalipsis 20:15 “Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.”
Conclusión
¿En qué forma nos ayuda el arrepentimiento?: Al arrepentirnos, la expiación de Jesucristo llega a tener un efecto plenamente eficaz en nuestra vida y el Señor perdona nuestros pecados; nos liberamos de la esclavitud del pecado y encontramos gozo.
El privilegio del arrepentimiento se hace entonces posible mediante la expiación de Jesucristo. En cierta manera que no comprendemos plenamente, Jesús pagó por nuestros pecados.
El escritor del libro Sanando las Heridas dijo al respecto: “Yo he sufrido dolor; ustedes también lo han sufrido y a veces éste ha sido muy severo; pero no puedo comprender aquel dolor que pudo hacer que la sangre del Señor brotará de su cuerpo en forma de sudor, y apareciese sobre el cuerpo. Lo sucedido fue algo terrible, altamente aterrador.
“Ningún hombre nacido en este mundo habría podido soportar el peso de la carga que soportó el Hijo de Dios al tomar sobre sí mis pecados y los de ustedes, y hacer posible que pudiésemos escapar del castigo eterno.”
El arrepentimiento a veces requiere un gran valor, mucha fortaleza, muchas lágrimas, constantes oraciones e incansables esfuerzos por vivir los mandamientos del Señor. "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento." 2 Ped. 2:3)
