El Señor quiere la Unidad






Estudio Bíblico

El Señor quiere la Unidad


     Autor
     Teólogo: Cruz Monasterio



Estudio Bíblico


Tema: El Señor quiere la Unidad

Texto: 1 Cor cap. 1 verso 10, “Os ruego, pues, hermanos por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”

Comentario Teológico Bíblico: Pablo subraya aquí la unidad de doctrina en la asamblea local de creyentes en Cristo. No la unidad espiritual de su iglesia universal. La unidad doctrinal que se basa con claridad y por completo en las escrituras, debe ser el fundamento de toda la vida eclesiástica. Un compromiso débil con la doctrina unificada conduce a la desunión y debilita a la iglesia. Pablo habla de estar perfectamente unidos con una misma mente, el apóstol demanda unidad interna entre sus mentes individuales y unidad exterior en las decisiones que toman como grupo. Unidos en la verdad con sus creencias, convicciones y parámetros, y en la conducta con principios morales aplicados a su vida práctica la única fuente de esa clase de unidad es la Palabra de Dios que establece el parámetro de verdad en que se fundamenta la unidad verdadera.   

Introducción

El apóstol Pablo al tener la oportunidad de redactar la primera carta dirigida a los hermanos en Corinto, podemos darnos cuenta al leer el capítulo uno versículo diez y al analizar llegaremos a la conclusión de que es evidente observar que había frutos dentro de la Iglesia en Corinto pero desafortunadamente no eran los frutos esperados por el apóstol Pablo y mucho menos los que esperaba nuestro Padre celestial de aquella iglesia recién establecida por el apóstol Pablo unos años atrás en Corinto. Por eso mismo se les ruega por medio de la carta a los hermanos las siguientes cosas.

I. Que Hablaran todos una misma cosa basados en la autoridad de Cristo

II. Que no hubiera entre ellos divisiones

III. Que estuvieran perfectamente unidos en una misma mente

IV. Que estuvieran perfectamente unidos en un mismo parecer

 Comentario Teológico Bíblico ¿Qué hace a la unidad cristiana?

Pablo había sembrado la semilla del evangelio en ellos ya algunos años atrás después de que escribe esta carta, y por lo cual sin lugar a dudas él esperaba ver buenos frutos pero al pasar el tiempo no siendo mucho después de que Pablo fundó la Iglesia en Corinto, los frutos que estaban surgiendo no eran los esperados ni por Pablo, ni por Dios. Sino todo lo contrario: había divisiones, favoritismos, desorden, indisciplina, corrupción de algunas doctrinas, actitudes carnales, etc. Los corintios estaban experimentando divisiones: Cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 

¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? (1 Cor. 1:12–13).

En el tiempo presente en el cual vivimos en este siglo veintiuno muchas iglesias tienen características muy similares a las que tenía la iglesia en Corinto ¿Por qué? Porque no están dando los frutos esperados. ¿Y por qué sucede esto? Porque no hay unidad. Por ahí dice un dicho con bases Bíblicas. “Lo que siembras es lo que cosechas” es triste ver hoy en día que dentro de las iglesias del Señor no hay unidad y como se carece de la misma no puede haber frutos basados en la unidad. Es lamentable y hasta penoso ver la realidad de que cuando hay devocionales en las Iglesias, necesidades entre los santos, cuando hay campañas, cumbres proféticas u actividades de otra índole dentro del cuerpo de Cristo que es la Iglesia hay muy poca respuesta de parte de los miembros. ¿Por qué? Como ya se enfatizó hacemos hincapié nuevamente esto viene a surgir por el simple y duro hecho de que no existe la unidad. Por eso es importante enfatizar primeramente en la semilla de la unidad para que esta pueda dar como crecimiento frutos de unidad. A veces lamentablemente con estas acciones de desunión en las iglesias de los santos solamente demostramos una cosa. No estamos siendo hacedores de la Palabra y consecuente a ello caemos en engañarnos a nosotros mismos (Stg 1:22). Que lamentable y banalmente es vivir una vida sin frutos de unidad. La pregunta es ¿Cómo estará viendo Dios toda esta situación en la Iglesia que le costó a su hijo la vida misma? Debemos entender amados hermanos que Dios quiere para su iglesia frutos de unidad y no semillas de maldad y de negligencia que generan solo un producto no provechoso para nada, la desunión.

División

Ministros obedezcan la voz de mis siervos los profetas, no hagan como lo hicieron mi pueblo en el tiempo del profeta Zacarías en el cap. 7 verso 12, “y pusieron su corazón como Diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros, vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.” Arrepiéntanse, únanse, humíllense, dejen la altivez, el ser sabios en sus propios conocimientos, dejen la actitud de que saben todo y conocen todo; Todo lo sé Yo y lo conozco Yo dice el Señor, dejen el orgullo; no te creas mejor que tu hermano no te creas más espiritual que los demás porque entonces se envanecen y no atienden al llamado y a las convocatorias que se hacen, no seas como el Fariseo que confiaba en sí mismo el cual se creía justo. Quiero que sean humildes como el Publicano que reconoció con humildad y respeto su culpa y pecado. (Luc. 18:9-14).

No sean como Judas Iscariote: Que robaba, metía la mano en la bolsa porque era el tesorero del ministerio, ustedes me roban mis diezmos, las ofrendas; acuérdense que yo los estoy viendo, no sean como Coré, quien se revelo contra los ministros; Moisés y Aarón. Nuestro Padre nos habla en Núm. cap. 16 verso 9, “¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del Tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles?”

Dios nos llamó al ministerio no te rebeles contra la autoridad; contra lo ya establecido, no busques que la tierra abra su boca y te trague. No aprecias el significado del llamado al ministerio; al que Dios te incluyo. (Núm. 16:8-11).

Sino que procuras más a lo que Dios no te ha llamado. El Señor esta en medio de nosotros; el maravilloso Espíritu Santo te anhela ministro, el gime por ti. El Señor quiere la unidad; él nos está llamando a la unidad.

Él nos dice en Juan cap. 17 versos 21-22-23, “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” Entonces seremos perfectos en la unidad, yo en ellos, tú en mí para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Subdivisión A

El fuego de prueba que ha de venir sobre los que aman a Dios: 1 Ped cap. 4 verso 12, “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña aconteciese.” El enemigo de nuestras almas: Satanás siempre anda alrededor nuestro buscando una oportunidad para acusarnos delante del Señor; pues no en vano dice la Palabra, en apocalipsis cap. 12 verso 10, “Porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y de noche.” Así que No es extraño leer en el libro de Job; las calamidades por las cuales él atravesó. Leemos como un día se presentó Satanás delante del Padre. Job cap. 1 versos 8 al 12, Y dijo Jehová a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otra como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás sino blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí todo lo que tienes está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.”   

El Sufrimiento “Increíble” de Job: Más que cualquier cosa, lo que causa la mayor parte del escepticismo en cuanto a Job es la pérdida intensa que experimentó en ese periodo corto de tiempo. ¿Cómo pudo un hombre perder 7,000 ovejas, 3,000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnas, muchos siervos, y muy trágicamente, sus 10 hijos en solamente un día? Simplemente es demasiado para que algunos lo crean. Job cap. 1 versos 20-21-22, “Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró. Y dijo: Desnudo Salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios despropósito alguno.”

Justificado: Probado, justo. Alguien a quien se le ha justificado un delito. Job era un hombre justo sin embargo Dios lo quería justificar (probar); aunque Job estaba sumido en un profundo dolor y en la desesperanza. Lo que Dios permitía le hacía sufrir de forma abrumadora, pero en tanto que Job no maldijo a Dios vea Job cap. 2 versos 9-10, “Le dijo su mujer: ¿aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete.  Y él le dijo: como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no peco Job con sus labios”. Él quería que Job se diera cuenta de que era un pecador, a pesar de ser justo y necesitaba ser reivindicado. (Job. 3:1). Vemos como abre su boca y maldice su día. Su naturaleza pecaminosa sale a relucir. Leemos en Job cap. 9 versos 2, “Ciertamente yo sé que es así; ¿Y  cómo se justificará el hombre con Dios? La experiencia del predicador nos enseña en Eclesiastés cap. 7 verso 20, “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.”  

En esto Job está convencido y defiende que Dios puede hacer sufrir a los justos sin causa, sólo para su gloria, tal y como testifica Cristo: del ciego de nacimiento en Jn cap. 9 verso 3, “Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.”  A pesar de que Job, al verse tan cercano a la muerte y por debilidad humana habla mucho contra Dios y peca en su sufrimiento, no obstante, sigue convencido de que él no ha tenido la culpa de estos sufrimientos, lo cual es verdad…De modo que este libro nos lleva a la afirmación que sólo Dios es justo….Ha sido escrito para nuestro descanso, para estar al tanto que Dios permite que sus santos caigan y sucumban a la tentación. El fin del libro de Job es el que nos hace entender su mensaje. Y este es: esperanza en el sufrimiento pero esperanza en el sentido Neotestamentario, lo cual significa: certeza de la gloria venidera. El fin de los caminos de Dios es más glorioso que el principio, y más glorioso que todo lo que pueda ocurrir en el camino.

Hacemos el mal que no queremos y el bien que queremos no podemos hacer. (Rom. 7:19). ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? Y habla de un mediador. Sí quisiera contender con él. Job cap. 42, escuchamos a este hombre justo que ahora reconoce que necesita arrepentirse y ser restaurado. Verso 5, “De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven.”

Justicia: Integridad, Rectitud, Santidad, Santificación. También es la virtud que hace que el ser humano de a Dios y a cada persona, lo que le pertenece y le es debido. La justicia no es un regalo, sino un derecho. No da de más ni de menos. Es reconocer que Dios es tu Señor y te hizo a ti con sus manos. Por tanto, Dios tiene derecho total y absoluto sobre ti y todas tus cosas. Sin embargo por justicia no lo toma, sino que permite que uno mismo se lo rinda. Él no toma nuestro corazón, él nos lleva a reconocer que debemos rendírselo a él, para así ser justificados. Pero una vez más Dios da testimonio de Job en el libro del profeta Ezequiel en el cap. 14 versos 14 y 20, donde lo reafirma. “Si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor. Y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová el Señor, no librarían a hijo ni a hija; ellos por su justicia librarían solamente sus propias vidas.” 

Subdivisión B

El Tres (3), representa la tercera letra del alfabeto Hebreo: Se llama Guemel. La cual quiere decir Camello; como concepto indica el lado físico (animal) del hombre. Como letra: Expresa ideas, pensamientos o cosas importantes. Propósito Divino. Gráficamente: Se le representa como un triángulo. También quiere decir condición de completo carácter divino o perfección. En la trinidad de Dios es uno (Alef). Pero sus atributos se expresan en la dimensión como Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. (Mat. 28:19). Símbolo de Bondad y culminación, maduración, actos de bondad. Entera bondad de Dios hacia los hombres.

Conclusión

El apóstol Pablo nos dice que debemos esforzarnos “por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efe. 4:3).

El apóstol Pablo dice que los pastores y maestros han de equipar a los santos “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios” (Efe. 4:13). En otras palabras, la unidad que buscamos es unidad en la verdad. Por supuesto, la unidad cristiana es más que la verdad compartida, pero no es menos que esto. Pablo amontona las palabras para la unidad en Fil. 2:2, “hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito” (Fil. 4:2). Todo para que sea “conforme a Cristo”. “Y que el Dios de la paciencia les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús” (Rom. 15:5).

Por supuesto, el amor unificador en el cuerpo de Cristo incluye un compromiso fuerte a hacer el bien a la familia de Dios, tengas ganas o no (Gál. 6:10). Pero la experiencia de la unidad cristiana es más que eso. Incluye un amor afectuoso, algo más que sacrificarse por aquellos que no nos agradan. Conlleva un sentimiento de cariño. Hemos de tener afecto por aquellos que son nuestra familia en Cristo. “Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal” (Rom. 12:10). “Puesto que en obediencia a la verdad ustedes han purificado sus almas para un amor sincero de hermanos, ámense unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Ped. 1:22). “En conclusión, sean todos compasivos, fraternales, misericordiosos, y de espíritu humilde” (1 Ped. 3:8).

Anexo: Justo: Persona razonable y correcta, y legalmente recta. (Job. 34:5). Si Job era justo ¿Por qué le aconteció todo lo que leemos en su libro? Porque Job ha dicho: Yo soy justo, Y Dios me ha quitado mi derecho. Si Job era justo ¿Por qué le aconteció todo lo que leemos en su libro? No todos los que pasamos por un proceso son por causa de un pecado. A veces el justo sufre sin saber porque, de ahí que sea importante aprender a dejarlo todo en las manos de Dios. Por otro lado, este magistral libro, nos deja ver que Dios no está amarrado ni a este mundo, ni a su pueblo, ni al concepto que tengamos de la naturaleza divina. Dios es libre y soberano. Ante su grandeza nos sentimos empequeñecidos. Como Job, no hallamos más remedio que rendirnos a él con humildad. El libro no termina sin recalcar que Dios es bueno y justo en todos sus tratos. Al final restauró a Job y hasta le dio más de lo que antes tenía. Si permanecemos fieles, al cumplimiento de Dios siempre disipa las tinieblas de nuestra existencia con la luz de su presencia.

Justicia: Integridad, Rectitud, Santidad, Santificación. También es la virtud que hace que el ser humano de a Dios y a cada persona, lo que le pertenece y le es debido. La justicia no es un regalo, sino un derecho. No da de más ni de menos. Es reconocer que Dios es tu Señor y te hizo a ti con sus manos. Por tanto, Dios tiene derecho total y absoluto sobre ti y todas tus cosas. Sin embargo por justicia no lo toma, sino que permite que uno mismo se lo rinda. Él no toma nuestro corazón, él nos lleva a reconocer que debemos rendirle a él, para así ser justificados.

Ser justo: Es una virtud personal. Justificado: Es una decisión personal. “De justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más.” (Jn. 16:10).
Actuar con justicia: Solo sucede cuando hemos pasado de justos a justificados.