Eli, Ofni y Finees los hijos malvados del sacerdote y juez de Israel




Estudio Bíblico
Eli, Ofni y Finees los hijos malvados del sacerdote y juez de Israel


Autor

Teólogo: Cruz Monasterio



Estudio Bíblico

Tema: Eli, Ofni y Finees los hijos malvados del sacerdote y juez de Israel
Texto:  
Introducción
La Biblia nos dice que los hijos de Elí eran sacerdotes que estaban en la casa de Dios, pero eran hombres impíos. ¿Será posible que lo mismo esté ocurriendo hoy día en nuestras iglesias? Es hora de limpiar la casa.
Eli o Elí ("Yahveh es alto") fue un Sumo Sacerdote y Juez de Israel, de la familia de Itamar, de ... Eli, que tenía 98 años y estaba casi ciego, se hallaba sentado en una silla en el templo, ...
Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.
Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; más si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir. (1 Sam.  2:22-24)
Más adelante el texto describe como un "varón de Dios" 1 Samuel 2:27(a quien no se describe) se manifestó a Eli, anunciándole la ruina de su casa, y la muerte de sus dos hijos, a causa de las malas acciones de estos, y la actitud excesivamente indulgente del sacerdote para con ellos.

1 Samuel 2:12-36 
12-17 Los hijos de Elí eran muy malos y no respetaban ni obedecían a Dios. Hacían cosas terribles con las ofrendas que la gente llevaba al santuario.
Por ejemplo, la Ley de Dios decía que, al presentar las ofrendas, primero se debía quemar la grasa del animal y luego darle al sacerdote una porción de la carne. Sin embargo, cuando la gente apenas iba a quemar la grasa, venía un sirviente de los hijos de Elí y le decía al que presentaba la ofrenda: «Dame la carne que le toca al sacerdote, para que yo se la prepare. Debo llevarla cruda porque el sacerdote no la quiere ya cocida».
A veces alguien contestaba: «Déjame quemar primero la grasa, y luego te llevarás lo que gustes». Pero el sirviente le respondía: «Si no me la das ahora, me la llevaré por la fuerza».
Muchas veces el sirviente llegaba con un tenedor, lo metía en la olla donde se estaba cocinando la carne, y todo lo que sacaba era para los hijos de Elí.
División
Pues bien, porque los hijos del sacerdote Elí eran
1-¿hijos de Belial?
2-¿hijos ilegales?
3-¿de la destrucción?
4-¿de la inutilidad?
5-¿indignos?
6-¿sin expresión?
7-¿crueles?
8-¿sin valor?
Por 6 razones
Primera razón: Porque pretendían servir al Señor a Quien ellos no conocían;
Segunda razón: Hicieron del Oficio Santo, Trabajo Santo, su mantención, su sustento, como un trabajo secular;
Tercera razón: Pretendían servir al Señor y a Su pueblo a su manera, a su modo, en la carne y no en el Espíritu de la fe consciente;
Cuarta razón: Se aprovechaban de la buena fe de las personas para sacar provecho personal; querían carne, facilidades, porque eran carnales;
Quinta razón: Les imponían a las personas una fe que no era de ellas; estipulaban la ofrenda y exigían, obligando lo que debería y debe ser de forma voluntaria y santa;
Sexta razón: Sus acciones y reacciones eran el resultado de su menosprecio hacia la Ofrenda del Señor (lo que era ofrecido al Señor – Trabajó), como afirma el último versículo: 1 Sam cap. 2 verso 17; "Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová." 
 Un profeta reprende a Elí: Dios envió a un profeta para que le diera este mensaje a Elí: «Yo me di a conocer a tus antepasados cuando ellos eran esclavos del rey de Egipto. Entre todas las tribus de Israel, elegí a tu familia para que sus descendientes fueran mis sacerdotes. Les di el privilegio de ofrecer sacrificios en mi altar, de quemar incienso, de vestir las túnicas sacerdotales y de comer de las ofrendas del pueblo. ¿Por qué no das importancia a los sacrificios y a las ofrendas que mandé presentar en mi santuario? Tú les das más importancia a tus hijos que a mí. Ellos están cada día más gordos, porque se quedan con lo mejor de las ofrendas que el pueblo me trae. »Yo les había prometido a tu familia y a tus antepasados que siempre serían mis sacerdotes. Pero ya no será así. Yo aprecio a los que me aprecian, pero desprecio a los que me desprecian. 31-33 Viene el día en que toda tu familia perderá importancia; ninguno de tus hijos llegará a viejo. Los pocos que queden como sacerdotes te harán sufrir mucho y también morirán jóvenes. Y tú serás testigo del bien que haré a mi pueblo. »Para que sepas que todo esto sucederá tal como lo he dicho, te daré una señal: Tus dos hijos, Ofni y Finees, morirán el mismo día. »Sin embargo, yo pondré en mi santuario a un sacerdote fiel, que hará todo como a mí me gusta. Haré que su familia viva mucho tiempo, y que sirva al rey que he elegido. »Los pocos que sobrevivan de tu familia se arrodillaran delante del sacerdote fiel, y le suplicaran: “Por favor, denos usted algún trabajo como sacerdotes, para que podamos comer aunque sea un pedazo de pan”».

Conclusión
Falta de conocimiento de Dios
1 Sam cap. 2 verso 12; "Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová."
¿Será posible que haya en la casa de Dios sacerdotes que no le conozcan? ¿Será posible que las personas que ministramos hoy día no tengamos conocimiento de Dios? ¿Será tal cosa posible?
¡Es perfectamente posible! Los discípulos de Cristo estuvieron caminando junto a Él por 3 años y no lo reconocieron después de la resurrección. Sí, es posible. Es posible estar en la cara de Dios y no conocerlo. Es posible encontrarse con Jesús de frente y no reconocerlo. Es posible pasar 20 y 30 años en una iglesia y no tener el mínimo conocimiento personal de quien es Dios. La desgracia de la religiosidad es que no nos deja tener un conocimiento personal de quien es Dios. El gran infortunio de la religiosidad es que puede poner a grandes personas como líderes sin que tengan realmente una experiencia viva con Dios.
Los hijos de Elí son el ejemplo de una generación que nació en la iglesia, pero que nunca ha nacido de nuevo. Yo pasé los primeros años de mi vida asistiendo a una iglesia todos los domingos, escuchando la prédica, cantando algunas canciones y diciendo una que otra cosa piadosa, pero nunca se me dio la oportunidad de tener un encuentro con Dios. Hay algunas iglesias donde de todas maneras esa no parece ser la meta. Hay congregaciones donde el equipo de sonido es tan terrible que parece que a nadie le importe si la gente entiende lo que se está diciendo desde el púlpito.
Las iglesias en nuestros países se reúnen cada domingo para "adorar", siguen un programa que han estado cumpliendo por muchos años y salen exactamente igual que como entraron. ¿Me pregunto por qué? Porque estamos perpetuando la religión, y en la religión no le permite a las personas tener un encuentro con Dios.
Insensibilidad a Su presencia
Cuando cada israelita ofrecía sacrificios a Dios, los sacerdotes presenciaban esa ofrenda. Antes de que la carne fuera presentada en sacrificio, como manda la ley, ellos casi la arrebataban de la mano del ofrecedor. Además, la comían antes de que se quemará la grosura lo cual quebrantaba la ley de Dios de acuerdo al libro de Levítico 1:12-16.
Según la ley, todas las necesidades de los levitas debían ser satisfechas por medio de los diezmos del pueblo. Pero los hijos de Elí se aprovecharon de su posición para satisfacer sus propios deseos. "Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová", (1 Samuel 2:17).
Los hijos de Elí querían la mejor parte para sí. Cuando la persona no tiene temor de Dios se atreve a hacer cosas que ofende a Dios y no le importa. Cuando los líderes no tenemos conocimiento de Dios comenzamos a tomar lo que le pertenece sólo a Dios para nosotros. Nos robamos la gloria de Dios. Nos robamos el aplauso de las personas para nosotros. Nos robamos la gloria y las bendiciones que el pueblo de Dios recibe para levantarnos un ministerio y un nombre. Aquello que fue designado para ser quemado totalmente en un altar para Dios lo tomamos y lo usamos para nuestro beneficio y ganancia.
Cuantos hemos sido negligentes y nos hemos encontrado en una encrucijada donde no supimos darle la gloria a Dios y usamos para nuestro beneficio personal las cosas que le pertenecen a Él. Hemos usado los medios, el dinero, los recursos y los dones que Dios nos ha dado para levantar cosas para nosotros en lugar de ofrecerlo todo ante el altar de Dios. Eso es algo que Dios no va a pasar por alto; Él no comparte su Gloria con nadie. Amen.