Estudio Bíblico
La Salvación
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Estudio Bíblico
Tema: La Salvación
Texto: "Y mi espíritu se regocija en Dios mi
salvador." (Luc. 2:47).
Las palabras Salvación y Salvador: Tanto
en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento están centrados en la
concepción de la Salvación: Basada sobre el hecho de que el hombre, totalmente
arruinado por la caída, y por ello mismo destinado a la muerte y a la perdición
eterna, tiene necesidad de ser rescatado y salvado mediante la intervención de
un salvador divino.
Así el mensaje Bíblico se
distingue claramente de una mera moral religiosa que dé al hombre consejos de
buena conducta o que preconiza la mejora del hombre mediante sus propios
esfuerzos.
En el Antiguo Testamento el Señor se revela como el Dios Salvador: Este es su más entrañable Título en relación con nosotros, el más
hermoso de ellos. (2 Sam. 22:2-3).
Él es el redentor, el único Salvador de Israel. (Isa. 25:9; 41:14; 43:3 al 11; 49:26).
Ya en Egipto comenzó a manifestarse en este carácter, al decir: *Yo soy Jehová...yo os libraré* (Exo.
6:6).
Él liberó a su pueblo del
horno de aflicción, del ángel exterminador, del amenazador mar rojo, del Faraón
endurecido, y el profeta Moisés exclamó ante todo ello: ¨Bienaventurado tú, oh
Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada
de tu triunfo?¨ (Deut. 33:21).
División
En el Nuevo Testamento: Ya de entrada
Cristo es presentado como el Salvador, y no sólo como un Maestro, amigo o
modelo de conducta. El ángel dice a José: "Llamarás su nombre Jesús
(Jehová salva), porque Él salvará a su pueblo de sus pecados."
El profeta Zacarías bendijo
al Señor por haber levantado *un poderoso salvador* (Luc. 1:69). "Y no hay salvación en ningún otro nombre." (Hec. 4:12). Jesús es el Autor de
nuestra salvación. (Heb. 2:10; 5:9).
Dios envió a su hijo como salvador del mundo. (1 Jn. 4:14). No para condenar al mundo, sino para que el mundo sea
salvo por Él. (Jn. 3:17; 12:47). El
Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Luc. 19:10). El Señor Jesús vino, no
para que se perdieran las almas de los hombres sino para salvarlas. (Luc. 9:56).
La verdadera dicha es la alcanzada por aquellos que pueden exclamar: [Sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo]. (Luc. 4:42).
Conclusión
En el Nuevo Pacto, el
término de la salvación se aplica casi exclusivamente a la Redención y a la
Salvación Eterna. La Salvación viene de los judíos. (Jn. 4:22).
El Evangelio es la palabra de la salvación predicada en todo lugar. (Hec. 13:26; 16:17; 28:28; Efe.
1:13). Es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío
primeramente y después al griego. (Rom.
1:16).
La Gracia de Dios es la
fuente de la salvación. (Tít. 2:11).
"Para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con
gloria eterna." (2 Tim. 2:10).
"Dios nos llama a que recibamos la salvación. (1 Tes. 5:9; 2 Tes. 2:13). Es confesando con la boca que llegamos a
la salvación: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y
creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo...Porque
con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación."
(Rom. 10:9-10).
" Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi
presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra
salvación con temor y temblor." (Fil.
2:12). "¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La
cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por
los que oyeron." (Heb. 2:3).
