Una gota de su sangre me dio vida


Estudio Bíblico

Una gota de su sangre me dio vida



      Autor
     Teólogo TSU: Juan Martínez



Tema: Una gota de su sangre me dio vida

Texto: Lev. 17:11; “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” 

Comentario Teológico Básico Bíblico. Esta frase queda ampliada por la vida de toda carne es su sangre, la sangre transporta elementos que sustentan la vida a todas partes del cuerpo, por ello, representa la esencia de la vida. En contraste ello,  el derramamiento de la sangre representa el derramamiento de la vida, es decir, la muerte Gen. 9:4; “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”.  Las referencias en el N.T. al derramamiento de la sangre de Cristo son referentes a su muerte. Por cuanto contiene la vida, la sangre es sagrada para Dios. La sangre derramada (la muerte) en el A.T., se sacrificaba un animal por la cual se utilizaba su sangre como  expiación para cubrir al pecador, al que así se le permita vivir. 

Introducción

La sangre es un tejido líquido que recorre el organismo, a través de los vasos sanguíneos que transporta las células necesarias para llevar a cabo las funciones vitales. Una persona adulta tiene entre 4,5 y 6 litros de sangre, es decir, un 7% de su peso corporal. La carne y la sangre en su unión propia constituyen una criatura viviente, bestia u hombre, pero cuando se les separa, sobreviene la muerte. La sangre es la vida Deut 12:23; “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne” 

Este hecho no impide que en el principio Dios le allá dado aliento de vida al ser humano Gen. 2:7; Dios es el dador de la vida la sangre es la vida de la carne.  El salmista atribuya igualmente al soplo de Jehová la vida de los animales Sal. 104:30; “Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra. La sangre representa la vida, tan sagrada para Dios que, la sangre del Abel asesinado, es descrita como clamando venganza desde la tierra (Gen. 4:10). Después del diluvio, el Señor dio permiso para comer la carne de los animales; sin embargo, se prohibió comer su sangre Gen. 9:3-4; “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”.  Y Hec. 15:20; dice, “sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”. Y el v, 29; “que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”).  Esta ley dada a Noé rige por tanto no solo para el judaísmo, sino para toda la raza humana.

División

Desde el principio de  la creación en el sexto día  Dios crea al hombre del polvo y soplo aliento de vida sobre él, Gen.. 2: 7; “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” Dios crea al ser humano a su imagen y semejanza a la perfección sin contaminación, la sangre que corría por el cuerpo de Adán era totalmente pura venia directamente del cielo sangre divina.

Entre Dios y Adán  no había intermediario no había obstáculo que no le permitiera acercarse a él, de tal manera que no existía ninguna impureza, y podía Dios acercarse al hombre directamente.  En el versículo 8 del capítulo 2 de Génesis dice, “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado”. Es aquí en este huerto que Dios interactuaba con el primer Adán.

El primer Adán decide desobedecer el mandato de Dios y por amor a su mujer cae en pecado más el no fue engañado 1 Tim. 2:14; “y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”. Adán Infringe la ley de Dios 1 Jn. 3:4;Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”.  contaminándose así mismo la sangre de su propio cuerpo, y siendo así el portador de la misma a toda su descendencia.

Como podía acercarse Dios al hombre si estaba completamente contaminado. la Sangre sinónimo de vida y del alma en el A.T. Génesis cap. 9 versos 4; “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”.  Dios en su infinita misericordia establece una ley que solicitaba a su pueblo el Sacrificio de animales y el derramamiento de la sangre de estos para cubrir el pecado de la nación.   Veamos:
        
 Éxo 29:10 al 12;Después llevarás el becerro delante del tabernáculo de reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro. Y matarás el becerro delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y de la sangre del becerro tomarás y pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramarás toda la demás sangre al pie del altar.

         Levítico 4:24-25;Y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto, delante de Jehová; es expiación. Y con su dedo el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto”

Aunque en la realidad sabemos que el sacrificio de los animales como tal no hacía posible el perdón de los pecados del pueblo, tan solo, lo cubrían.  Sabemos que todas las cosas que se dieron en el antiguo pacto se mostraron como una sombra de lo que había de venir en el nuevo pacto.  Veamos:

    Heb. 10:10-14;En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.  Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”, 

1. Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

2. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.

3. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;

Como la Sangre de los animales no hacía posible el retiro o limpieza de nuestros pecados, Dios mismo se hizo hombre en la persona de Jesucristo, convirtiéndose en el Sacrificio perfecto realizado una sola vez y para siempre para limpiar nuestros pecados,  siendo éste el principal de los grandes propósitos por los cuales fue derramada su preciosa sangre en una cruz. 

La expiación se hace necesaria debido a la depravación humana Rom. 3:23;por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, Dios es un Dios Santo y Él no puede ver sobre nuestro pecado. La palabra "expiar" tiene el significado de "tirar," "borrar," "cubrir." A menudo se traduce  "olvidar," "perdonar," "purgar" y "reconciliar."

Subdivisión

Dios manda a su hijo unigénito al mundo. Mat. 1:20-21; “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Comentario Teológico Bíblico. El segundo Adán que vendría con sangre purificada sangre pura del mismo cielo como en el principio de la creación del hombre.  solo el poder de Dios podría hacer que un ser viniera al mundo sin ser contaminado por el pecado original un atributo que solo le pertenece a Dios Todopoderoso  entregándole todo el poder vicario para que llevara sobre si mismo todo el pecado del mundo derramando su sangre para salvación eterna. Heb. 9:14-15; “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” 

La Sangre de Jesús  ¿Qué significa?

La sangre de Jesús es el fundamento de la redención. Jesucristo murió en la cruz, derramando Su sangre, (y luego fue resucitado) como el único pago aceptable por nuestros pecados. El discípulo Pedro escribió en 1 Ped 1:18-19; "Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación." La Sangre de Jesucristo es definitivamente la cosa más preciosa que Dios nos ha dado.

La sangre de Cristo es la base del Nuevo Pacto

La noche anterior a su crucifixión, Jesús ofreció la copa de vino a Sus discípulos diciendo “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.” (Luc. 20:22) El verter el vino en la copa, simbolizaba la sangre de Cristo que sería derramada por todos los que creerían en Él. Cuando Él derramó Su sangre en la cruz, Jesús eliminó la exigencia del Antiguo Pacto del continuo sacrificio de animales. Esa sangre no era suficiente para cubrir los pecados del pueblo, excepto de una manera temporal, porque el pecado contra un Dios santo e infinito, requiere un sacrificio santo e infinito. Heb. 10:3; “Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados”. Mientras que la sangre de toros y machos cabríos era un “recordatorio” del pecado, 1 Ped. 1:19; “sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación el pagó totalmente la deuda del pecado que debíamos a Dios, y ya no necesitamos más sacrificio por el pecado. Jesús dijo, “¡Consumado es!” mientras Él moría, y con eso quiso decir que la obra completa de redención fue hecha para siempre, “habiendo obtenido redención eterna” para nosotros (Heb. 9:12).

La sangre de Cristo no solo redime a los creyentes del pecado y el castigo eterno, sino que “Su sangre purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (Heb. 9:14). Esto significa que no solo somos ahora libres de ofrecer sacrificios, los cuales son “inútiles” para obtener la salvación, mas el Apóstol Pedro recomienda en su epístola 1 Ped. 2:5; “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. Y el Aposto Pablo dijo en Rom. 12:1; “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Asiendo referencia al ayuno, un sacrificio espiritual no con derramamiento de sangre de animales sino ofreciendo  nuestros propios cuerpos en olor fragante a Dios. Porque la sangre de Cristo nos ha redimido, ahora somos nuevas criaturas en Cristo (2 Cor. 5:17), y por Su sangre somos liberados del pecado para servir al Dios vivo, para glorificarle, y para gozar de El por una eternidad.

Propósitos de la sangre de Cristo: No es posible hablar de su sangre sin hablar de su sacrificio, puesto que sin sacrificio no hay derramamiento de sangre, en otras palabras, no puedes separar la sangre de la persona que la derramó y no puedes atribuirle poderes a la sangre en sí misma sin tener en cuenta a la persona que la derrama, porque si hacemos esto caemos en un error que bien podría ser muy cercano a la idolatría, al sincretismo y hasta el fetichismo, es por eso que el Cristiano debe conocer los propósitos por los cuales la sangre de Cristo fue derramada, los propósitos son:

1.    Nos justificó

"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho mas, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira" (Rom. 5:8-9).

2.      Nos redimió 

"En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efesios 1:7).

3.      Nos limpió de culpa

"¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiara vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?" (Heb. 9:14).

4.      Nos santificó

"Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta" (Heb. 13.12).

5.      Nos reconcilió

"Y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado-" (Col. 1:20-22).

La sangre de Jesús fue derramada una única vez en la cruz del Calvario, pero es rociada continuamente sobre los siervos de Dios, que son “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1 Ped. 1:2).

La resurrección de Cristo y el regalo del Espíritu Santo son pruebas de que Dios se ha satisfecho en sus demandas con la muerte de Cristo por nuestros pecados Rom. 4:25;el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.  1 Jn. 2:2; “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.  Rom. 8:16; “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. Gal. 4:5; “Para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”. 
"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Jn. 4:10).

Conclusión

La Iglesia tiene que aprender a usar el gran recurso que el Señor le concedió para disfrutar de plena protección, vida espiritual y Comunión con Dios: la sangre de Jesús. La sangre de Jesús no puede continuar siendo apenas una doctrina objeto de la fe. La Iglesia debe aprender a vivir esa doctrina y a beneficiarse de todo el poder que hay en la sangre del Cordero, recibiendo, así, todas las bendiciones que el Señor concedió a su pueblo a través del poder de esa sangre.

Conviene recordar que la Biblia nos enseña que para recibir es necesario pedir: “pedid y se os dará” (Luc. 11:9,10). Las bendiciones que el Señor desea conceder a Su Iglesia deben ser pedidas en oración para que el Señor las conceda. Al pedir, ejercemos la fe por la cual nos apropiamos de las promesas del Señor contenidas en las Escrituras (Heb 11:1-6). De la misma forma que el Señor Jesús nos enseñó a pedir el Espíritu Santo (Luc. 11:13), también debemos pedir las bendiciones conquistadas para Su Iglesia por el Señor Jesús al morir por su redención, o sea, al derramar su preciosa sangre en el Calvario.

En general, la Iglesia sabe que el Señor Jesús derramó su sangre para su “salvación” o “redención”. Sin embargo, debemos señalar que la “salvación” no es apenas nacer de nuevo, sino una vida de santificación. Las Escrituras exhortan a los creyentes a ocuparse de su salvación “con temor y temblor” (Fil. 2:12). La Palabra de Dios nos muestra también que la sangre de Jesús fue derramada para que la Iglesia disfrutase de las siguientes bendiciones, que están incluidas en la salvación:

La sangre de Jesús está estrictamente unida a la operación del Espíritu Santo. El motivo es sencillo: el Espíritu Santo sólo puede operar firmado en la Obra consumada por el Señor Jesús en la cruz del Calvario al derramar su preciosa sangre, esto es, al dar su vida por nuestros pecados. En Levítico leemos que la vida está en la sangre (Lev. 17:11). De la misma manera, la vida eterna está en la sangre de Jesús. El Señor nos dice que, si no bebiéremos de su sangre no tendríamos vida espiritual Jn. 6:54;El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”. Y más adelante explicó que las palabras que había dicho eran espíritu y vida. Entendemos la enseñanza: cuando el Espíritu Santo opera en nuestras vidas Él transmite la vida que hay en la sangre de Jesús, la vida eterna que el Señor Jesús conquistó para nosotros al derramar su sangre para nuestra salvación.

Así como la sangre de Jesús circulaba en el cuerpo físico del Señor Jesús dando vida a cada célula, el Espíritu Santo hoy opera en la Iglesia, visitando a cada miembro del Cuerpo, transmitiendo la vida eterna a cada uno de nosotros, aplicando la Palabra de Dios a nuestros corazones. Cuando nosotros oramos al Señor para que nos conceda una determinada bendición (de entre las mencionadas anteriormente) firmados en el poder que hay en la sangre de Jesús, el Espíritu Santo, es quien opera en las bendiciones que necesitamos a través de la sangre derramada, basado en la Obra consumada por el Señor Jesús en la cruz del Calvario.

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