Las Copas de Ira
Autor
Teólogo: Cruz Monasterio
Tema:
Las
Copas de Ira
Texto:
Ap 16:1; “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete
ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.”
Preliminar
o Introducción
Los tres capítulos
precedentes han constituido un paréntesis entre el sonido de las sietes
trompetas y el derramamiento de las siete copas. El tiempo del sonido de la
séptima trompeta anunció el periodo del fin. (Ap 10:7; “Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando
él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo
anunció a sus siervos los profetas.”),
pero cuando sonó la séptima trompeta que era el tercer Ay (Ap 11:14; “El segundo ay pasó; he aquí, el tercer Ay viene
pronto.”), no surgió ningún ay o
plaga; por el contrario, tenemos un anuncio anticipado de la venida del reino
de Dios. Como la séptima trompeta no tiene una plaga que le corresponda, aun
cuando es el tercer ay, debemos llegar a la conclusión de que las siete copas
constituyen el tercer Ay, con lo cual “en ellas se consumaba la ira de Dios” (Ap 15:1; “Vi en el cielo otra señal,
grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque
en ellas se consumaba la ira de Dios.”).
Estas plagas son derramadas sólo sobre aquellos “que tenían la marca de la
bestia y adoraban su imagen” (Ap 16:2; “Fue
el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y
pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban
su imagen.”) y como las plagas de
las siete trompetas fueron insuficiente para doblegar las voluntades de esos
hombres como lo vemos en (Ap 9:20; “Y
los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se
arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y
a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales
no pueden ver, ni oír, ni andar.”),
estas plagas tienen el propósito indirecto de llevar a los hombres a ponerse de
rodillas delante de Dios en la última oportunidad para el arrepentimiento. (Ap 16:8; “El cuarto ángel derramó su
copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.”).
Desarrollo
Preparación para el derramamiento de la ira de Dios: Nuevamente
continuamos con la línea principal de acción. El capítulo 15 tiene una relación
ininterrumpida con Apocalipsis 11:18-19;
“Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los
muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los
que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que
destruyen la tierra. Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el
arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un
terremoto y grande granizo.” En los dos capítulos encontramos al templo de Dios
abierto en el cielo. Se distingue este capítulo por la ira de Dios a diferencia
de la ira del Cordero que acabamos de observar en la sección perteneciente al Apocalipsis 14:14-20; “Miré, y he aquí
una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que
tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del
templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la
nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de
la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la
tierra, y la tierra fue segada. Salió otro ángel del templo que está en el
cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que
tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda,
diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus
uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la
viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue
pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos
de los caballos, por mil seiscientos estadios.”
Este capítulo tiene tres temas sobresalientes:
1) La ira de Dios
2) Las arpas de Dios
3) La gloria de Dios
La frase la ira de
Dios, aparece seis veces en el libro de Apocalipsis. Seis es el número del
hombre. Dios consumará su ira con juicios de siete, seis podría indicar que su
ira está dirigida hacia el hombre perverso sobre quien viene la consumación de
la ira de Dios. Un mar de vidrio mezclado con fuego: Nosotros tenemos que
enfrentarnos con tres enemigos: El mundo, la carne y el diablo. Los creyentes
salidos de la tribulación habrán enfrentado un enemigo más: la bestia. El fuego
entonces representa las pruebas que tendrán que sufrir para llegar hasta el
cielo. En preparación para los juicios postreros, los santos salidos de la
tribulación estarán con las arpas de Dios, y cantan el cantico de Moisés…y el
cántico del Cordero. Y del templo salieron siete ángeles. El juicio proviene
desde el mismo templo celestial. Los ángeles salen no como siervos o
mensajeros, sino como administradores reales de juicios, ceñidos alrededor del
pecho con cintos de oro. La ira de Dios es repartida entre los siete ángeles
por uno de los seres vivientes y estará contenida en siete copas de oro.
El templo se llenó de
humo por la gloria de Dios, en varias ocasiones se ha manifestado este humo que
simboliza la presencia de Dios así como su ira y juicio.
Las Siete Copas de Ira: Estos juicios son parecidos a los
juicios que Dios derramo sobre Egipto, y por esto seguramente el coro celestial
del último capítulo, recordó el cántico de Moisés.
La primera copa: Ap cap. 1 versos 1-2; “Oí una gran voz que
decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las
siete copas de la ira de Dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la
tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la
marca de la bestia, y que adoraban su imagen.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Se produce una úlcera
maligna sobre los hombres que tienen la marca de la bestia. Es decir, recaerá
sobre todos los moradores de la tierra, con excepción de los 144.000 judíos
testigos, y escasos individuos en lugares apartados. Habrán también personas
que vivan en puntos lejanos. Muchos de ellos escaparán de la obligación de
tomar la marca de la bestia. Será la misericordia de Dios que determine quienes
puedan evitar la marca. La primera plaga cayó directamente sobre los hombres y
es como la plaga de las úlceras en Egipto. (Exo
9:10-11; “Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la
esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en
los hombres como en las bestias. Y los hechiceros no podían estar delante
de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en
todos los egipcios.”) Estas plagas no son derramadas sobre todos los
hombres en general, sino sobre aquellos que se han rendido a los halagos de la
bestia. Sin embargo el apóstol Juan ve al imperio como algo mundial en su
alcance; solo aquellos que son leales al Cordero resisten sus pretensiones
satánicas. (Ap 13:7-8; “Y se le
permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio
autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos
los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la
vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.” En el
tiempo del fin, la religión ya no será algo Nominal o sea (Neutral); todos los
hombres tendrán que declarar su lealtad a Cristo o al Anticristo.
La segunda copa: Ap cap. 16 verso 3; “El segundo ángel
derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y
murió todo ser vivo que había en el mar.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El mar en su
totalidad es convertido en sangre, matando a todo ser viviente que habite en
él. No es difícil imaginar la pestilencia terrible que este juicio ocasionará y
las pandemias, (Epidemias, Pestes Plagas) que se derivaran de la contaminación
ambiental y del hedor, por la descomposición de los animales. Al recordar la
purificación de la tierra que Dios hizo en los días de Noé, dejando solamente
ocho personas vivas, no es difícil comprender cuán terribles y costosos en
vidas serán estos juicios. En la primera plaga de Egipto, las aguas del Río Nilo
fueron golpeadas y se transformaron en sangre. (Exo 7:17 al 21; “Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy
Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está
en el río, y se convertirá en sangre. Y los peces que hay en el río
morirán, y hederá (apestarà), el río, y los egipcios tendrán asco de beber el
agua del río. Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende
tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre
sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en
sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera
como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y
alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y
de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en
sangre. Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se
corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda
la tierra de Egipto.” Al sonido de la segunda trompeta, algo como una
montaña fue lanzado al mar y un tercio de sus aguas se transformó en sangre y
murió un tercio de sus criaturas. (Ap
8:8 al 10; “El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña
ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se
convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que
estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. El
tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo
como una antorcha, y cayó sobre la
tercera parte de los ríos, y sobre las
fuentes de las aguas.” No hay tal limitación en esta plaga (o sea en la
segunda copa); murieron todos los seres del mar.
La tercera copa: Ap cap. 16 versos 4 al 7; “El tercer ángel
derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron
en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y
que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron
la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber
sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía:
Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y
justos.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El ángel de las
aguas es una expresión que no se encuentra en otra parte de los libros de la
Biblia; Ap 7:1; “Después de esto vi
a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los
cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra,
ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.” Tenemos cuatro ángeles que controlan
los cuatro vientos, y en Apocalipsis
14:18; “Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y
llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y
vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.” La voz del ángel
de las aguas proclama la justica de Dios sobre aquellos que han derramado la
sangre de los que fueron leales a Dios. El juicio de aquellos que han
martirizados a los santos es adecuado al mal que han hecho. Esto es únicamente
lo que los hombres merecen.
Toda fuente de río de
agua dulce es convertida en sangre. Este juicio es el más terrible que se ha
dado hasta aquí, ya que su efecto será universal. Pero por terrible que sea,
declara el ángel de las aguas que es justo, también otro, desde el altar decía:
ciertamente Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. La
plaga de la tercera trompeta afecto a los ríos y las fuentes de agua, de modo
que un tercio de ellas se hizo amarga. Ahora no hay limitación. La plaga de la
trompeta trajo muerte a muchos debido al agua amarga y si bien el efecto de
esta copa no es declarado, podemos presumir que trajo mayor sufrimiento y
muerte.
La cuarta copa: Ap cap. 16 versos 8-9; “El cuarto ángel
derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con
fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el
nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para
darle gloria.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El Sol alcanza tal
grado de poder para quemar a los hombres con fuego. También los efectos de este
juicio son universales. Se trata de un juicio aterrador, pero sin el resultado
esperado ya que los hombres de ese tiempo están tan corrompidos que no proceden
al arrepentimiento; sino que lo hacen es Blasfemar contra Dios.
Aquellos que han
sobrevivido hasta este punto de la tribulación son perversos, y habiendo
conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios. En vez de arrepentirse de sus
pecados, blasfeman el nombre de Dios, y no se arrepintieron para darle gloria.
En el libro del profeta Isaías en el capítulo 30:26; “Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del
sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la
herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.” 45*7=322 grados de calor en un Día. Esta copa provoca una plaga de
excesivo calor que afectó a los hombres con una grave insolación. La frase “fue
dado quemar a los hombres con fuego, indica que esta plaga no se debe a algo
inherente en el calor solar, sino a los juicios soberanos de Dios que gobiernan
los procesos de la naturaleza. Es importante notar que el texto declara que los
hombres afligidos reconocieron que esta era una obra de Dios, pero sus
corazones son tan duros y recalcitrantes a causa de la elección que han hecho
de seguir a la bestia que en lugar de echarse de rodillas en humilde confesión
de su dependencia de Dios, blasfemaron su nombre y se negaron obstinadamente a
arrepentirse y darle gloria.
La quinta copa: Ap cap. 16 versos 10-11; “El quinto ángel
derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas,
y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por
sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. El juicio llega
directamente al trono de la bestia. Cuan cargado de tinieblas será el mundo,
que obligara al gobernador de las mismas y a sus seguidores, morderse sus
lenguas de dolor. Esta plaga cae en el centro del poder de la bestia. Estas
plagas que encarnan la ira de Dios no representan su ira contra los pecados de
los hombres en un sentido general, aunque este sea un tema bíblico. (Rom 1:18; “Porque la ira de Dios se
revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que
detienen con injusticia la verdad.”) Sino que su ira se derrama sobre la
civilización demoníaca de los últimos tiempos. La plaga es de una oscuridad
Asombrosa (Milagrosa), similar a la de las tinieblas de Egipto. (Exo 10:21-23; “Jehová dijo a Moisés:
Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de
Egipto, tanto que cualquiera las palpe. Y extendió Moisés su mano hacia el
cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres
días. Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres
días; más todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.” La oscuridad es acompañada de dolor. El texto
no aclara la causa de la perturbación y angustia que lleva a los hombres a
morder sus lenguas. Podemos suponer que la intensa oscuridad sirvió para
aumentar el dolor producido por la plaga anterior, que había producido en ellos
dolores y úlceras. Una vez más, los hombres reconocen la mano de Dios en el
juicio, pero sus corazones están endurecidos; se niegan a mostrar cualquier
indicio de arrepentimiento y por el contrario blasfemaron contra el Dios del
cielo. Entonces se cumple en ellos lo que dice el profeta Zacarías en el cap. 7:12; “Y pusieron su corazón como diamante,
para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su
Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de
parte de Jehová de los ejércitos.”
La sexta copa: Ap cap. 16 versos 12 al 16; “El sexto ángel
derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que
estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca
del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres
espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que
hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos
a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y
guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y
los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. Al secarse el gran río Éufrates, es posible que la gobernación satánica piense que la providencia
les ha hecho un favor al abrir el camino para que los ejércitos mundiales
puedan unirse para la batalla de Armagedón. Los espíritus a maneras de ranas
que salieron de la boca del dragón, la bestia y el falso profeta, son vistos
por el apóstol Juan de manera espiritual.
Que terribles y cosas feas veríamos si es que pudiéramos mirar también con
ojos espirituales al mundo de los demonios. Es posible que el Anticristo necesitará hacer esta demostración de su poder para contrarrestar los probables
rumores de que Dios va a triunfar. Los hombres empezaran a dudar, ya que el
Anticristo no tendrá ningún poder para detener los juicios de Dios. Esta copa
sirve como una preparación para la batalla escatológica final. En este caso la
sequia del rio Éufrates es representada simbólicamente como la eliminación de
la barrera que retiene a las hordas paganas. De los reyes del oriente no se da
ninguna descripción, ni se define su papel. Algunos comentaristas ven un
conflicto civil entre los reyes del oriente y los demás del mundo entero. (Ap 16:14; “Pues son espíritus de
demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo,
para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.”) Pero
el texto no sugiere nada de ese tipo. La deducción más natural es que los reyes
del oriente; las hordas paganas unen sus fuerzas con los reyes de todo el mundo
civilizado para batallar contra el Mesías porque esta es la escatológica
“batalla de aquel gran día del Dios todopoderoso.” Más adelante leemos que la
bestia es apoyada por “diez reyes que aun no han recibido reino; pero por una
hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.” (Ap 17:12-13; “Y los diez cuernos que
has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora
recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.
Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la
bestia.” Se unen a la bestia
para hacer guerra contra el Cordero.
(Ap 17:14; “Pelearán
contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y
Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.” Estos diez reyes pueden ser los reyes del
oriente o los reyes de todo el mundo. En cualquier caso, el apóstol Juan esperaba
que surgiera una confederación de dos grupos de reyes en apoyo de la bestia
para batallar contra el Cordero.
Versículo 13. Ahora los “reyes del oriente,” desaparecen de
repente de la narración y reaparecen el Dragón y la bestia. Por primera vez,
aparece el término el falso profeta; es la segunda bestia que surge de la
tierra para apoyar a la primera en sus aspiraciones blasfemas. Los tres
espíritus inmundos a maneras de ranas que salen de sus bocas son el modo en que
el apóstol Juan describe la inspiración demoníaca de los enemigos de Dios en la
última gran batalla. En la sexta trompeta, apareció una terrible plaga demoníaca del oriente para afligir a los hombres, trayendo muerte a un tercio
de la humanidad. Aquí el motivo es diferente; los malos espíritus no afligen a
los hombres, sino que se efectúa la manifestación de los poderes demoniacos
sobre los gobernantes de ese tiempo, en la historia escatológica, de la
prolongada batalla entre Dios y Satanás. La palabra traducida “inmundos,” es la
que se usa en los evangelios para los espíritus. (Mar 1:23; “Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con
espíritu inmundo, que dio voces.” “3:11;
“Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces,
diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.” 5:2;
“Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los
sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo.”) Se dice que son como ranas,
probablemente para preservar la analogía (o sea tenían parecido con la plaga de
las ranas en Egipto. (Exo 8:6; “Entonces
Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que
cubrieron la tierra de Egipto.”)
Versículo 14. Pues son espíritus de demonios: Podría
traducirse mucho mejor “espíritus demoniacos.” Como los demonios son seres
espirituales, no podemos pensar en los demonios como seres sin espíritus: son
espíritus.
El apóstol Juan
espera una coalición de gobernantes humanos, demoniacamente inspirados, que
libraran batalla contra el Mesías. La batalla de aquel gran día del Dios
todopoderoso: no es una frase bíblica común. Las expresiones comunes son el día
del Señor. (1 Tés 5:2-3; “Porque
vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la
noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción
repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.”), el día de
Cristo. (Fil 1:10; “Para que aprobéis
lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.”)
O el día del Señor Jesucristo. (1 Cor
1:8; “El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis
irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.”) Algunos intérpretes
tratan de encontrar una diferencia en el significado entre estos términos como
si representarán distintos días, pero es imposible. De hecho son tan
intercambiables estas expresiones que pueden usarse solo la palabra “el día” o
“aquel día” sin más modificaciones para designar el día escatológico final. (1 Cor 3:13; “La obra de cada uno se
hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y
la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.” 2 Tes 1:10; “Cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus
santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio
ha sido creído entre vosotros).” El evangelio de Juan habla a menudo de
“el día postrero.” (Jn 6:39; “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo
lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.” 11:24; Marta le dijo: Yo sé que
resucitará en la resurrección, en el día postrero.” 12:48; “El que me rechaza, y no recibe
mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará
en el día postrero.”). El apóstol Pedro habla de “el día de Dios.” (2 Ped 3:12; “¡Esperando y
apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose,
serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”). El día del
Señor es el tiempo cuando el propósito redentor total de Dios será consumado,
tanto para salvación como para juicio, tanto para los individuos como para la
iglesia y toda la creación. Aquí el apóstol Juan ve el odio que se ha expresado
a través de las edades de la historia humana en términos de hostilidad y
persecución del pueblo de Dios, como si llegara a una última gran lucha final
cuando todos los gobernantes de la tierra se unirán para la batalla definitiva.
Tal batalla entre el pueblo de Dios y sus vecinos es vista frecuentemente por
los profetas del Antiguo Testamento.
(Sal 2:2-3; “Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán
unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y
echemos de nosotros sus cuerdas.” Isa
5:26-30; “Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el
extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente. No habrá
entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño;
a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de
sus sandalias. Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados;
los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus
carros como torbellino. Su rugido será como de león; rugirá a manera de
leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con
seguridad, y nadie se la quitará. Y bramará sobre él en aquel día como
bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de
tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.” Jer 6:1-5; “Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y
tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del
norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. Destruiré a la bella y
delicada hija de Sion.
Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas
alrededor; cada uno apacentará en su lugar. Anunciad guerra contra ella;
levantaos y asaltemos al mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día,
que las sombras de la tarde se han extendido. Levantaos y asaltemos de
noche, y destruyamos sus palacios.”).
Versículo 15. En vista de la crisis inmediata que se
aproxima con motivo de la batalla entre Dios y las fuerzas del mal, Jesús mismo
dirige unas palabras a su pueblo, tanto para advertir a los judíos, como para
asegurarles de las realidades que hay tras los hechos históricos inmediatos. La
guerra de los reyes unidos bajo la dirección de la bestia no es la realidad
definitiva: más bien, la realidad definitiva es el hecho del retorno del Señor.
Este hecho es central en la expectativa de los santos. Este versículo es una
interrupción en el contexto del pasaje para dar al pueblo de Israel una
perspectiva (o Figura adecuada).
Él vendrá como ladrón. La venida de Cristo es comparada en
todas partes con la venida de un ladrón.
No se piensa en su carácter furtivo, ni aun en lo repentino del retorno del
Señor, sino en que no es esperado. El apóstol Pablo compara la venida del Señor
como la de un ladrón. (1 Tés 5:2; “Porque
vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la
noche.”), esto se aplica a aquellos que no están preparados: mas vosotros
hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. (1 Tés 5:4; “Mas vosotros, hermanos, no
estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.”) Para aquellos que estén alertas a su venida,
el retorno del Señor no será una sorpresa, un hecho inesperado y sorpresivo,
sino una grata liberación de una situación trágica en el mundo en que se
encuentran. El apóstol Juan presume que
esa gente será el que Vela. “Velar,” algo significa tener la atención fija
sobre ese objetivo de modo que nada distraiga al vigilante. Es imposible “estar
en vela,” por algo, a menos que ese hecho pueda ocurrir en cualquier momento, o
sea antes de la gran tribulación. Sin embargo, la palabra Griega significa
“estar despierto.” Jesús exhorto a sus discípulos a estar despiertos porque no
podían saber la hora de su retorno. (Mat
24:42; “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha
de venir vuestro Señor.”). Jesús lo ilustro diciendo en (Mateo 24:43-44; “Pero sabed esto, que si el padre de familia
supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su
casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del
Hombre vendrá a la hora que no pensáis.”)
Todo el
énfasis esta sobre lo inesperado del retorno del Señor y a la luz de la
incertidumbre de los tiempos, los creyentes nunca deben relajarse y dormirse,
sino que deben estar siempre despiertos. Estar dormido quiere decir “Paz y
Seguridad.” (1 Tes 5:3; “Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces
vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta,
y no escaparán.”) En este contexto el apóstol Juan afirma que la Palabra
del Señor no ha perdido su perspectiva ni ha dejado de tener en vista los
valores espirituales finales a pesar del gobierno triunfante de la bestia entre
las naciones. El apóstol Pedro también nos hablo de que el día del Señor
vendría como ladrón: (2 Ped 3:10; “Pero
el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán
con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y
las obras que en ella hay serán quemadas.”). La advertencia: Guarda tus ropas, para que no andes desnudo y vean
tu vergüenza; no es una terminología escatológica habitual, pero su significado
es claro. La iglesia de Laodicea había sido advertida contra la pobreza
espiritual y la desnudez; y se le había aconsejado comprar “vestiduras blancas
para vestirse, y que no se descubriera la vergüenza de tu desnudez.” (Ap
3:18). Se trata de una advertencia para ser diligentes en lo espiritual.
Versículo 16. Y los reunió en el lugar que en hebreo se
llama Armagedón: Después de la exhortación a la diligencia para la iglesia,
Juan reanuda la narración de los tres espíritus impuros que reúnen a los reyes
para la batalla, agregando que los reúnen en un lugar llamado Armagedón. Esto
es una preparación para la batalla concreta que ocurrirá en (Apocalipsis 19:11; “Entonces vi el
cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel
y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.”). Cuando Cristo venga como
victorioso guerrero a derrotar a sus enemigos. La palabra Armagedón: No es
clara porque Juan la llama “Montaña de Meguido,” el problema es que Meguido no
es una montaña, sino una llanura ubicada entre el mar de Galilea y el
Mediterráneo, y forma parte del valle de Jezreel (Esdraelon). La referencia a
la montaña como campo de la batalla final puede ser tomada de (Ezequiel 38:2-21; 39:2-4-17). Cualquiera
que sea la derivación del nombre, es claro que Juan quiere decir por Armagedón
el lugar de la lucha final entre los poderes del mal y el reino de Dios.
La séptima copa: Ap cap. 16 versos 17 al
21; “El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del
templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo
relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan
grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la
tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de
las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para
darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no
fueron hallados. Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del
peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del
granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.”
Comentario Teológico Bíblico Sistemático. La copa es derramada
por el aire, el asiento del reino de Satanás. Hecho esta, la segunda venida de
Cristo se convierte en una realidad. Relámpagos y voces y truenos, son parte
del juicio final de la tribulación. Todos los juicios descritos de aquí en
adelante son parte de la última copa. Y un gran temblor de tierra, un terremoto
tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la
tierra. El resultado de este terremoto es que la gran ciudad fue dividida en
tres partes. La gran ciudad es Babilonia. Dice que las ciudades de las naciones
cayeron, y no un cierto lugar o una cierta parte; en todo lugar, siendo de
carácter universal este juicio ejecutado por Dios. Tan terrible es que toda
isla huyó, y los montes no fueron hallados. Como si estos hechos no fueran
suficientes para mover al arrepentimiento, Dios en su ira, enviará un enorme
granizo. El peso de un talento es de cuarenta y tres kilos, es decir, que cada
granizo será un armamento destructor que acarreara muerte instantánea al
desdichado que se encuentre en su camino. ¡La destrucción proporcionada por
este juicio será terriblemente grande! Pero con todo esto el hombre seguirá en
su blasfemia contra Dios. Los capítulos
17; 18; 19:11 al 21; son ampliaciones de los sucesos presentados aquí. Además,
Apocalipsis 14:14 al 20; forma un
paralelismo con los capítulos mencionados, así como todas las porciones de la
Escritura que hablan del Armagedón y la segunda venida de Cristo.
Versículo 17. “El séptimo ángel derramó su copa por el aire;
y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.” Aparentemente esta es la misma voz del
versículo 1; “La Voz de Dios,” dado que vino del templo y del trono de Dios. La
voz anuncio anticipadamente la consumación del juicio de Dios sobre la capital
de la bestia. La frase “Hecho esta,” representa una sola palabra Griega, que
indica una acción completa. Una vez más, el apóstol Juan completa la técnica
literaria que hemos encontrado frecuentemente de anunciar un hecho terminado y
luego exponer el contenido de este hecho.
Versículo 18. El pronunciamiento del juicio de la capital
de la bestia es seguido por los fenómenos apocalípticos que son manifestaciones
de la gloria y el poder de Dios: relámpagos y voces y truenos y un gran temblor
de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres
han estado sobre la tierra. Ha habido fenómenos similares después del sonido de
la séptima trompeta. (Ap 11:19; “Y
el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el
templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”) Los
que fueron asociados con la visión de Dios en (Ap 4:5; “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y
delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete
espíritus de Dios.”) y la preparación para el sonido de las siete trompetas. (Ap 8:5; “Y el ángel tomó el
incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo
truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.”) Estos fenómenos son
manifestaciones habituales del poder y la gloria Divina.
Versículo 19. El resultado de esta “Teofanía,” es el
colapso completo de la impía civilización humana. La gran ciudad, Babilonia la
gran capital de la bestia, fue dividida en tres partes, es decir, fue destruida
completamente. En (Ap 11:8; “Y sus
cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se
llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.”) Las
mismas palabras “la gran ciudad,” han sido usadas para describir a Jerusalén,
pero el contexto hace totalmente claro que en este pasaje, se refiere a
Babilonia. Jerusalén ha sido ya destruida por un gran terremoto en (Ap 11:13; “En aquella hora hubo un
gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto
murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron
gloria al Dios del cielo.”) si bien la presente visión ve la total ruina
de la ciudad por un terremoto, todo lo que significa esta destrucción es
descrito con diferentes términos en los capítulos que siguen.
Las ciudades de las naciones cayeron: Nuevamente tenemos
una declaración anticipada de la destrucción de las naciones que han dado su apoyo a la bestia. Este hecho es
detallado en (Ap 17:12-14; “Y los
diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero
por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la
bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su
autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los
vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él
son llamados y elegidos y fieles.”) Donde
se nos dice que el Cordero hará guerra contra diez reyes que han apoyado a la
bestia y los vencerá. Vemos también que en (Ap
18:9; “Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han
vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el
humo de su incendio.”) Donde los reyes de la tierra se lamentan por la caída de
la gran ciudad.
La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para
darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Babilonia había dado a las naciones de
la tierra “el vino del furor de su
fornicación,” y “los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los
mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.” (Ap 18:3; “Porque todas las naciones
han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han
fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la
potencia de sus deleites.”) En pago Dios ha hecho
que Babilonia, junto con las naciones que la han seguido, beba otra copa, la
cop de la ira. Este tema ya ha sido expuesto en (Ap 14:8-10; “Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído
Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino
del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran
voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente
o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido
vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre
delante de los santos ángeles y del Cordero.”) Dios se acordó de la gran
Babilonia: Estas son palabras punzantes. Durante el corto periodo del reino del
Anticristo, parecerá como si Dios se hubiese olvidado de su pueblo. El mal
parecerá ser el vencedor y no habrá liberación a la vista. Pero Dios no olvida.
Dios recuerda y Él se acordara de dar al poderoso enemigo de su pueblo su justa
paga.
Versículo 20. Una vez más Juan describe anticipadamente la
consumación que envolverá una renovación de todo el orden creado y el
despliegue de nuevos cielos y nueva tierra. Este hecho no ocurrirá hasta
después del retorno de Cristo. (Ap
19:11; “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que
lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.”) Y
es descrito en términos de un orden totalmente transformado. (Ap 21:1; “Vi un cielo nuevo y una
tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya
no existía más.”) Sin embargo, Juan puede indicar la cercanía de ese hecho con
el lenguaje apocalíptico de la quiebra del viejo orden: Toda isla huyo y los
montes no fueron hallados. Previamente en este libro, Juan ya ha usado un
lenguaje similar para describir la llegada del fin; la apertura del sexto sello
garantizo la quiebra del actual orden creado. (Ap 6:12; “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran
terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió
toda como sangre.”)
Versículo 21. “Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme
granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por
la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.”)
Consideraciones: Es probable que el terremoto mencionado suceda
cuando Jesucristo descienda y ponga su pie en el monte de los olivos. El Salmo
capitulo 2 tendrá su cumplimiento con los acontecimientos de la última copa y
con esta los juicios se terminan. El camino está abierto para que Cristo y las
huestes celestiales que lleguen a la tierra para preparar el reinado milenario
del Rey de reyes y Señor de señores. Sal
2:1 al 12; “¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas
vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos
de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; El Señor se
burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira. Pero
yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová
me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por
herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás
con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid
amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, Y alegraos con
temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues
se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.”

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