El Celo Ministerial





El Celo Ministerial
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        Autor
       Teólogo: Cruz Monasterio



Tema: El Celo Ministerial

Texto: Isaías 43:1-3; Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.” 

Introducción

La batalla contra los celos en el ministerio comienza con un mayor entendimiento de por qué es un pecado que deshonra a Dios. (Gal 5:19-20-21; “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”) 

Los celos ministeriales no es obra del Espíritu Santo, sino más bien de la carne, no permitas que estas lleguen a tu vida porque sin darte cuenta comenzarás a menguar en el ámbito espiritual y te alejaras de la voluntad de Dios y es un pecado que no te permitirá avanzar, puesto que el simple hecho de estar pendiente del otro líder no te permitirá estar pendiente de lo que tú hagas.

Muchos creen que la obra de Dios es competencia y al ver que no reciben los mismo resultados que otros, tienden a sentir celos ministeriales sobre la otra persona.

La voluntad de Dios es que todos unánimes trabajemos bajo una misma causa y esta es Predicar el Evangelio a todas las naciones. Jeremías 1:19; Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” 

Desarrollo

Motivos por los cuales vienen los celos ministeriales entre el pueblo de Dios

1) Busca su propia gloria y no la del Señor de toda la tierra

2) Comienzan un pensar que la obra de Dios es una competencia, personal como congregacional.

3) Darte a conocer que eres importante y crees saberlo todo.

4) Compararse con los demás.

5) Cuestiona todo.

6) Se deja llevar por el enojo.

7) Comienza a tener odio hacia las personas que están cerca del ministro.

8) Comienza a ser dominante.

9) Comienza a tener miedo que los demás lo desplacen. (Job 3:25; “Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.”) 

¿Cuáles son los síntomas del celo ministerial hacia otros líderes?

a) Se señala cada vez más los errores y los defectos de otros líderes y sus ministerios.

b) Vemos a otros siervos como personas con quienes competimos para medir la calidad de nuestro ministerio (en lugar de verlos como amigos y consiervos que tienen las mismas luchas que nosotros).

c) No oramos por los consiervos y el avance de sus ministerios.

d) Guardamos el deseo secreto de que no tengan mucho éxito en su ministerio.

e) Nos gusta escuchar comentarios negativos acerca del otro líder o su ministerio.

f) No nos gusta escuchar comentarios positivos acerca del otro líder o su ministerio.

El Ministro del Señor debe tener sumo cuidado de ingresar a nuestras vidas celos ministeriales por personas que Dios está levantando y usando, llegara tu tiempo de levantamiento no apresures lo que Dios va hacer contigo; el Señor no necesita tu ayuda.

¡¡Dios estará contigo todos los días hasta el fin!!

Génesis 28:15; “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.”

Josué 1:9; “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

Mateo 28:20; “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

2 Timoteo 1:6-8; “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios.”
El pecado de los celos ministeriales

La batalla contra los celos en el ministerio comienza con un mayor entendimiento de por qué es un pecado que deshonra a Dios.

A. Los celos ministeriales revelan que nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios.

Revelan que estamos pensando sólo en el éxito de nuestro "reino" y no en el avance global del reino de Dios. No hemos entendido que el fracaso de cualquier ministro o ministerio es una derrota para el cuerpo de Cristo, lo cual entristece el corazón de Dios.

Considere el testimonio de Juan el Bautista frente al comentario que "todos están yendo a Jesús". Dijo el Bautista: 

(1) Un siervo de Dios sólo puede recibir lo que Dios le envía 

(2) Yo no soy el Cristo 

(3) Soy enviado para servir a Cristo 

(4) La esposa (la iglesia) le pertenece a Cristo 

(5) Soy el amigo de Cristo, el esposo 

(6) por eso, me gozo grandemente de la voz de Cristo

(7) Cristo ha de crecer y yo he de menguar (Jn. 3:27-30;Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.”). 

Subdesarrollo

¿Podemos decir lo mismo que Juan el Bautista?

B. Los celos ministeriales revelan que nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a nuestro hermano.

Deseamos el éxito para nosotros mismos pero no lo deseamos para nuestro consiervo en Cristo. ¿Será este amor propio un ejemplo del amor que Cristo espera de nosotros de que "os améis unos a otros como yo os he amado".

C. Los celos ministeriales revelan que no nos amamos a nosotros mismos de manera correcta.

El celo ministerial es una muestra innegable de que no nos aceptamos a nosotros mismos como Dios nos acepta; ni tampoco aceptamos el ministerio que Dios nos ha asignado en su bondad soberana (Salmo 16:5-6; Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado “).

Cuando dejamos que los celos ministeriales nos consuman, estamos declarando: "Padre Celestial, no has sido bueno conmigo. No me has dado el éxito que yo espero para ser feliz."

Los celos ministeriales a menudo nos impulsan a crear o mejorar nuestra "imagen" como líder. Nos esforzamos por ser un líder reconocido y admirado. Sin embargo, tales esfuerzos suelen obstaculizar o destruir la obra verdadera que Dios quiere hacer en nosotros y por medio de nosotros. Entre otras consecuencias, el esfuerzo por crear, mejorar o proteger nuestra imagen:

Genera conflictos con otros: Vemos a los demás como competidores en el gran "concurso de belleza ministerial". Se muere la comunidad cristiana que debe ser una fuente de fortaleza y comunión en el ministerio.

Llena nuestra alma de falsedad: Caemos en el error satánico de creer que la gloria personal es la meta primordial de la vida. Nuestro corazón se llena de hipocresía al tener que ocultar el egocentrismo de nuestras motivaciones verdaderas.

Ahoga la gracia que necesitamos: El orgullo que permea los celos ministeriales nos separa de la gracia de Dios que es la única esperanza verdadera para "ser exaltado por Dios" según la clara enseñanza de las Escrituras (1 Ped. 5:6;Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.”) (Stg. 4:10;Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.”).

Conclusión

Cómo dar muerte a los celos ministeriales

A. Reconocer que los celos en el ministerio son una lucha para todo siervo de Dios.
"Admitámoslo. Todos hemos estado celosos de alguien más en el ministerio. Los celos son tan viejos como el polvo. Seamos francos: los celos son "tan pecado" como el adulterio, el acto homosexual, o el robo, y te recuerdo que el primer asesinato tuvo como motivo los celos en el ministerio."

B. Reconocer la gravedad de los celos ministeriales como ofensa contra la Dios, contra su reino, contra nuestros consiervos y contra nosotros mismos.

C. Cultivar la costumbre de orar por los consiervos, sus familias, y el avance de sus ministerios.

D. Cultivar la costumbre de hablar bien de los consiervos y apreciar con sinceridad sus buenas cualidades y logros ministeriales.

E. Buscar formas prácticas de servir a los consiervos con alegría auténtica.

Hebreos 1:7; “Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego.”


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