Y por haberse multiplicado la maldad
Teólogo. Monasterio de la Cruz
En la reflexión cristiana hablaremos de "Y debido a que el mal se ha multiplicado, el amor de muchos se enfriará".
La reflexión se centra en el versículo de Mateo 24:12 , que predice un futuro donde la maldad aumentará drásticamente, provocando un enfriamiento del amor entre las personas. El Espíritu Santo nos advierte que el Enemigo de nuestras almas, queriendo imitar el poder de Dios, infundirá en la voluntad permisiva del Señor un virus espiritual que afectará la mente, la fe y el espíritu. Será una especie de espíritu de asombro. En este contexto, el pasaje es un llamado a perseverar en el amor y la fe, recordándonos que debemos ser luz en medio de la oscuridad y no dejarnos consumir por las circunstancias negativas, sino permanecer firmes en la fe hasta el final. Pero el cristiano que resista hasta el rapto de la iglesia, conservando el amor de Dios y su Palabra, cumplirá así lo que establece Juan 13:34: «Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; como yo os he amado, que también vosotros os améis los unos a los otros». La advertencia que Jesús dio a sus discípulos en el Monte de los Olivos es hoy más relevante que nunca. Estas palabras, escritas en Mateo 24:12 , son un reflejo de la realidad que vivimos: «Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará» ( Juan 13:35; «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros»).
Analicemos Mateo 24:12 :
Causa y efecto: El versículo establece una relación de causa y efecto. La multiplicación del mal no es un hecho aislado, sino que tiene una consecuencia directa: el enfriamiento del amor.
La naturaleza del mal: El mal no solo se manifiesta en actos individuales, sino en un sistema que puede volverse corrupto y deshumanizador, donde el egoísmo, la envidia y la falta de empatía se vuelven comunes, como se observa en las familias, las relaciones e incluso en la propia iglesia.
La respuesta divina: En medio de esta situación, el Espíritu Santo no nos abandona. Nos llama a no dejarnos abatir por la desesperanza. Nos insta a mantenernos firmes, a ser luz en la oscuridad y a amar a pesar de todo.
Un llamado a la perseverancia: El versículo 13 continúa diciéndonos: "Pero el que persevere hasta el fin será salvo". Esto nos recuerda que la perseverancia en la fe y el amor es esencial para no caer en la desesperación y permanecer firmes hasta el final.
El amor como antídoto: En un mundo que se enfría, nosotros, como seguidores de Cristo, debemos ser fuente de calidez. Debemos dar amor, ser luz y practicar el amor de Dios en nuestra vida diaria, amando a nuestro prójimo, incluso a aquellos que nos son indiferentes.
Debemos ser el faro correcto: es fácil perder el rumbo y centrarnos solo en nuestros propios intereses, sin tener en cuenta a los demás. Es importante recordar que el faro principal siempre debe estar enfocado en Dios y en el cumplimiento de sus mandamientos. Le pedimos a Dios que nos dé la sabiduría y la humildad para seguir sirviéndole y amando a los demás, a pesar de las dificultades.
El versículo de Mateo 24:12 nos invita a una profunda reflexión sobre nuestra relación con Dios y con los demás. En un mundo de creciente maldad, no debemos sucumbir al enfriamiento del amor. Al contrario, debemos ser una luz que brille en la oscuridad, manteniendo nuestro primer amor por Dios y practicando el amor de Cristo en todo momento. De esta manera, podremos resistir hasta el final y ser testigos de su amor en un mundo que tanto lo necesita. ¡ Es cierto! Incluso dentro de las mismas familias o parejas, se puede observar egoísmo, celos, envidia…
La frase «Porque el mal se ha multiplicado, el amor de muchos se enfriará» describe una señal del fin de los tiempos, donde el aumento del pecado y la injusticia en el mundo conlleva una disminución del amor genuino entre las personas. Teológicamente, indica una relación de causa y efecto: el mal engendra indiferencia y falta de amor, lo que a su vez puede conducir a más mal. Ante esta situación, la reflexión cristiana enfatiza la necesidad de mantener una fe firme y perseverar en el amor a Dios y al prójimo, en lugar de desanimarse.
Profundización teológica y bíblica
Causa y efecto : El versículo establece una conexión directa entre dos eventos: la expansión del mal y el enfriamiento del amor. La "maldad" se refiere al pecado y la transgresión arraigados en la injusticia que afecta a todos.
Señal de los tiempos : Jesús presenta esta frase como una de las señales que preceden al fin de los tiempos, llamando a los creyentes a estar alerta y preparados.
El peligro del enfriamiento : El enfriamiento del amor puede ocurrir tanto en la sociedad como dentro de la propia iglesia, donde las disputas y la falta de unidad pueden reemplazar el verdadero amor a Dios y a los hermanos.
La respuesta del creyente : El versículo continúa diciendo que «el que persevere hasta el fin será salvo». Esto significa que la respuesta a este contexto de desánimo no es la resignación, sino la perseverancia en la fe y el amor.
Amor genuino vs. amor superficial : Se distingue entre el amor superficial y el amor sincero que proviene de una relación real con Cristo. Este último se fortalece mediante la oración y el estudio de la Palabra, para poder resistir las amenazas internas y externas del enemigo y mantenerse firme incluso en tiempos difíciles.
En conclusión: Esta reflexión cristiana se vientos de maldad que enfrían el amor: a medida que nos acercamos al fin de la historia humana, el mal se multiplicará de una manera diabólicamente agresiva y descarada. En lugar de intentar ocultar sus pecados y transgresiones, la gente los exhibirá. Los apóstoles lo profetizaron así: ( 2 Timoteo 3:1-2; «También debes saber esto: que habrá hombres que se amarán a sí mismos » ). La preposición «también» apunta a una relación de causa y efecto entre dos condiciones. El mal engendra falta de amor, y la falta de amor produce más maldad. Cuando Jesús enseñó que el mal se multiplicaría, estaba describiendo que el mundo se vería sumido en un diluvio de maldad extrema, mucho peor que cualquier cosa que hayamos presenciado hasta la fecha. El erudito bíblico Frederick Dale Bruner describe este período como una época de «anarquía sin precedentes» en la que el concepto mismo de moralidad dará un giro radical. El bien y el mal se invertirán, y culturas enteras celebrarán lo malo y condenarán lo bueno ( Isaías 5:20-21: «¡Ay de los que llaman al mal bien, y al bien mal; que convierten la luz en tinieblas, y las tinieblas en luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los que se creen sabios, y de los que se creen prudentes!»). Estas «celebraciones» ya comenzaron hace mucho tiempo.
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