Autor
Teólogo:
Cruz Monasterio
Tema: Un comentario de la iglesia de Efeso
Texto: "Escribe al ángel de la iglesia de Éfeso: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y se pasea en medio de los siete candelabros de oro." (Efe. 2:1).
Introducción
Informativo Profético: Suena gracioso pero así es de falso y superficial el amor de
muchos creyentes de las iglesias locales hacia Jesucristo. Es amor de labios para
afuera. Eso fue lo que el Señor notó y denunció en la iglesia de Efeso. El
pasaje bíblico se encuentra en Apocalipsis 2:1-7. Comienza con una descripción
del remitente del mensaje, luego pasa a describir la realidad de la iglesia.
Entonces hace un reclamo a la iglesia, prosigue haciendo una recomendación a la
iglesia, y termina hablando de una recompensa a la iglesia.
Recuerde las cinco “R’s” Remitente, realidad, reclamo,
recomendación y recompensa.
Muy bien, vayamos a lo primero.
1) El
remitente del mensaje
Apocalipsis 2:1 dice: “Escribe
al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su
diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto”
Quien está recibiendo la orden de escribir es el apóstol Juan. Lo
que escribió está dirigido al ángel de la iglesia en Efeso. Esto se refiere a
la persona que como mensajero de Dios habla a nombre de Dios a los creyentes
congregados en el nombre de Cristo en Efeso, o la iglesia local de Efeso. Bajo
César Augusto, Efeso se convirtió en la capital de la provincia romana llamada
Asia, que forma hoy la parte oriental de Turquía. Fue la residencia del apóstol
Juan, antes y después de su destierro en Patmos. Era famosa por su templo a la
diosa pagana Diana o Artemisa. Pero note como se describe a sí mismo el
remitente del mensaje. Dice que es el que tiene las siete estrellas en su
diestra. Según lo que vimos en Apocalipsis 1:20, las siete estrellas
representan a los siete ángeles de las siete iglesias, en clara alusión a los
mensajeros o los líderes o los ancianos de las siete iglesias.
Qué grato es para los que somos ancianos de una iglesia local,
saber que estamos en la mano derecha del Señor de la iglesia, Jesucristo. No
puede haber posición de mayor autoridad y posición de mayor seguridad. Además,
el remitente del mensaje anda en medio de los siete candeleros de oro. También
en Apocalipsis 1:20 vimos que los siete candeleros de oro representan a las
siete iglesias. De aquí podemos saber que la iglesia es tan preciosa como el
oro para su Señor. Pero observe la acción de Jesucristo. Anda en medio de las
siete iglesias. Esto significa que Jesucristo examina con detenimiento cada
detalle de marcha de cada iglesia local.
2) La realidad de la
iglesia
Apocalipsis 2:2-3 dice: “Yo
conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a
los malos, y has probado a los que dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has
hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado
arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.”
La iglesia de Efeso tenía una apariencia externa envidiable.
Jesucristo nos muestra que era una iglesia que hacía obra. Era una iglesia en
la cual todos los creyentes trabajaban hasta el cansancio. Era una iglesia que
no se detenía a pesar de la persecución. Era una iglesia celosa de la sana
doctrina. Sabía detectar a los lobos vestidos de ovejas y los ponía en
evidencia como mentirosos. Era una iglesia sufrida y paciente.
Comentario Teológico Bíblico. Has probado a los que se dicen ser apóstoles
y no son. Con un cuidadoso examen los había hallado mentirosos, aunque eran
maestros de la Palabra; esas palabras reflejaban una situación enteramente
distinta en los últimos tiempos de la que prevalece en la iglesia moderna
organizada. En la iglesia primitiva habían surgido muchos predicadores
Itinerantes y maestros que pretendían ser voceros del Espíritu Santo y hablar
en nombre de Dios. Cuando el apóstol Pablo amonesta a los Tesalonicenses a no
apagar el Espíritu (1 Tés. 5:19). Reconocía la validez del don profético. Sin
embargo era necesario probar los espíritus. (1 Jn. 4:1; 1 Tés. 5:20). Para
determinar si tales maestros llevaban la palabra de Dios. No sólo había falsos
maestros sino hombres que pretendían ser apóstoles. La cuestión del papel de
los apóstoles en la iglesia primitiva no es fácil de resolver, pero parece
haber habido dos órdenes de apóstoles: Los doce originales, que mantuvieron un
papel distintivo.” Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre
ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.” (Ap. 21:14). Y un indeterminado número que
eran misioneros itinerantes, como Pablo, Santiago, Bernabé, Silas, Andrónico, y
Junias. “Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga
de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos,
y asimismo de griegos.” (Hec. 14:14). 1Cor. 15:7; Gál.
1:19; Rom. 16:7). Entre este grupo mayor estaban los falsos profetas, que
usaban su pretendido papel de apóstoles para propósitos egoístas más bien que
para edificar la iglesia; tales falsos apóstoles estaban entre los principales
opositores de Pablo en la iglesia de Corinto. “Porque éstos son falsos
apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y
no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así
que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de
justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” (2 Cor. 11:13-15).” Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a
ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que
aquellos.” (2 Cor. 12:11). La iglesia de Efeso: Se destacaba por su
capacidad para distinguir entre los verdaderos y falsos profetas y su negativa
a tolerar a los falsos.
Y decían que todo lo hacían por amor de Jesucristo. ¿Pero en realidad
era así? Aquí viene el Pero. Jesucristo quien no se deja impresionar por lo
externo, reconoció un grave problema en la iglesia de Efeso.
3) El
reclamo
Apocalipsis 2:4 dice: “Pero
tengo contra ti que has dejado tu primer amor.”
Este es el veredicto solemne de aquel que no solo se fija en las
acciones sino en las intenciones del corazón. La pasión había desaparecido, el
fuego se había apagado, solo quedaban las cenizas, y eso se manifestaba en
hacer las cosas por inercia, mecánicamente, por mera costumbre. La actividad
era incesante, pero la razón para realizar esa actividad era cualquier cosa
menos un amor genuino al Señor. La cantidad de creyentes era maravillosa, pero
la calidad espiritual de esos creyentes era desastrosa. Ya no ardía en ellos la
pasión por el Señor. Pero ¿a qué se refiere Jesucristo cuando habla del primer
amor? ¿Se lo puede describir de alguna manera? El primer amor es el amor que
tuvimos hacia Jesús la primera vez que le conocimos. Es ese amor que nos hacía
latir el corazón más aprisa cuando pensábamos en él. Pero no solo era emoción.
Era también acción. Es ese amor que estaba dispuesto a todo si la persona amada
lo decía. Cuánto nos falta este tipo de amor a nuestro Señor. ¿Verdad? Siempre
me he preguntado y me seguiré preguntando, ¿cuánto de lo que se hace en las
iglesias locales parte de una devoción sincera y amorosa al Señor? Porque mucho
me temo que la mayoría de las iglesias locales hoy en día se parecen mucho a la
iglesia de Efeso. Por fuera son hermosas, por su trabajo y dedicación, pero por
dentro están carcomidas por ese cáncer de haber dejado su primer amor. Es el
reclamo de Jesucristo a la iglesia de Efeso.
4) La
recomendación
Apocalipsis 2:5-6 dice: “Recuerda,
por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues
si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te
hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los
Nicolaitas, las cuales yo también aborrezco.”
¿Qué hacer para resolver ese galopante problema de haber
abandonado el primer amor? Jesucristo recomienda a los creyentes de Efeso tres
cosas importantes.
Primero: Recuerda. ¿Recordar qué? Pues, de dónde has caído. Es
necesario hacer memoria de la frescura y fervor de nuestro primer amor hacia el
Señor.
Segundo: Arrepiéntete. Esta palabra significa un cambio de mente.
Implica reconocer lo frío que ha llegado a ser nuestra relación con el Señor y
luego hacer todo lo posible para encender nuevamente la pasión por él.
Tercero: Haz las obras que solías hacer cuando estabas en tu
primer amor
Si ha habido un genuino arrepentimiento, estas obras ya no serán
un mero ejercicio mecánico de cosas aprendidas en el pasado, sino que serán una
franca demostración del amor genuino y fervoroso a nuestro Señor. La decisión
la tenían los creyentes de Efeso y también Usted y yo. Si no se aceptaba la
recomendación del Señor, había una advertencia muy seria. Jesucristo vendría pronto
y quitaría el candelero de su lugar. No olvide que el candelero significa la
iglesia local. Si la iglesia de Efeso fallaba en volver a encender el amor al
Señor, estaba en peligro de desaparecer. Tristemente, la iglesia de Efeso no
recibió la recomendación del Señor. Esto lo sabemos, porque muy pronto dejó de
existir. Jesucristo había retirado el candelero de su lugar. Qué triste. Es la
consecuencia de hacer cosas sin poner el corazón en lo que hacemos. Junto con
la advertencia, Jesucristo tiene palabras de elogio a la iglesia de Efeso. No
todo estaba mal, había cosas buenas también. La iglesia de Efeso aborrecía la
obra de los Nicolaitas. De estos Nicolaitas se sabe muy poco.
Lo más que podemos decir es que parece que se trataba de personas
que obtenían ganancias deshonestas del servicio, entre comillas, a Dios. Los
típicos vividores del evangelio, que siempre ha habido y ciertamente hay hoy en
día.
5) La
recompensa
Finalmente, en quinto lugar, Jesucristo hace una promesa de
recompensa no solo a los creyentes en Efeso sino a todo creyente que lea el
libro de Apocalipsis. En el capítulo 2 versículo 7 dice: “El que
tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le
daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”
Es la solemne promesa de Dios a los que con sinceridad reciben a
Cristo como Salvador. No para los que lo hacen de labios para afuera y
mecánicamente imitan las acciones de los verdaderos creyentes. Los vencedores
son los verdaderos creyentes quienes reconocen que han dejado su primer amor,
se arrepienten y vuelven a ese primer amor. Jesucristo les dará a comer del
árbol de la vida. El fruto es vida eterna. Los vencedores no son salvos por
volver al primer amor, sino que el hecho que volvieron al primer amor es una
demostración de que son salvos y por eso tienen vida eterna.
¿Es Usted un verdadero creyente? Si lo es, ¿cómo está su relación
íntima con el Señor? ¿Se ha enfriado? Es hora de volver a encender la pasión
por el Señor. Estudie la Biblia a fondo, ore como nunca antes y pronto estará
nuevamente en la hermosa relación del primer amor con su Salvador.
