Reflexiòn Profunda
¿Qué es el lago de fuego?
Autor
Teòlogo: Cruz Monasterio
Teòlogo: Cruz Monasterio
Título: Qué es el lago de fuego
Texto: Ap cap. 21 verso 8; Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tedràn su herencia e el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
Introducciòn
Las opiniones abundan
acerca de lo que significa esta frase que se utiliza en raras ocasiones. ¿Qué
dice la Biblia? Y, ¿cómo podemos evitar el lago de fuego?
La frase lago de fuego sólo
se encuentra cuatro veces en la Biblia. El primer pasaje nos dice que cuando
los reyes de la Tierra vengan a pelear en contra de Cristo en su segunda venida,
la bestia y el falso profeta van a ser “lanzados vivos dentro de un lago
de fuego que arde con azufre” (Apocalipsis 19:20).
Las tres ocasiones restantes en las que
se utiliza esta frase aparecen en el siguiente capítulo. Aquí vemos que el
diablo va a ser lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:10) y
que eventualmente la “muerte y el Hades” van a ser lanzados a este lago (v. 14).
Y finalmente leemos: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue
lanzado al lago de fuego” (v. 15).
Escrituras del Antiguo Testamento como
Génesis 19:24; Salmos 11:6 y Ezequiel 38:22, hablan de Dios lanzando lluvia de
azufre y fuego sobre los malvados. Las referencias del fuego y del azufre
relacionadas con el lago de fuego (Apocalipsis 19:20; 20:10) indican que es una
forma de castigo.
Los pasajes en el libro de Apocalipsis
también dicen claramente que ser arrojado al lago de fuego es un castigo o
juicio por parte de Dios. Hay una aceptación general con respecto a este
concepto. Donde se presenta una diferencia de opiniones es en el concepto de
cuál es el origen de este castigo para los humanos.
Desarrollo
Desarrollo
La explicación
tradicional
La explicación más común acerca del lago
de fuego, es que es un lugar de tormento perpetuo para la gente
malvada. Una de las citas para respaldar esta creencia está en
Apocalipsis 20:10: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego
y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día
y noche por los siglos de los siglos”.
Esta escritura reafirma que el
diablo, la bestia y el falso profeta van a ser atormentados para siempre en el
lago de fuego. Entonces, ¿Cómo puede haber otra explicación? Volveremos a
analizar este versículo después de que veamos la otra explicación que se ajusta
mejor a lo que enseña la Biblia.
La explicación más
acertada
A través de la Biblia, “infierno” (la
palabra en Castellano utilizada como traducción de muchas palabras griegas y
hebreas) hace referencia a varias cosas, como el sepulcro, un valle cerca de
Jerusalén o una condición de restricción para Satanás y sus demonios. Nunca se
usa para describir un lugar de tormento eterno para seres humanos malvados.
Satanás fue quien inició el concepto de
que los humanos tienen un alma inmortal (Génesis 3:4), y esa era una enseñanza
muy común entre varias religiones paganas. La Biblia enseña que el alma es
simplemente una criatura viviente y mortal.
Lo que enseña el
antiguo y Nuevo Testamento
Claramente, el Antiguo Testamento enseña
que el castigo para el perverso es sencillamente la muerte el cese de la vida.
“Pero los muertos nada saben” (Eclesiastés 9:5). No hay existencia después de
la muerte. A través de Ezequiel, Dios dice dos veces: “el alma que pecare,
esa morirá” no que va a sufrir eternamente (Ezequiel 18:4-20).
La muerte es el castigo para los que pecan.
El juicio de Dios para los malvados esta
descrito por el profeta Malaquías. Bajo inspiración de Dios, escribió: “Porque
he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los
que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho el
Eterno de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama… Hollaréis a los
malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en
que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Malaquías 4:1-3).
Cenizas es lo que queda después de que
algo se quema, y eso es lo que les va a pasar a los perversos que no se
arrepientan y sean lanzados al lago de fuego. Esto es lo que enseña el Antiguo
Testamento acerca del castigo para los malvados y Jesús ratifica esta enseñanza
en el Nuevo Testamento.
Analicemos las palabras de Cristo: “Y no
temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a
aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo
10:28). Veamos cuidadosamente que Jesús no habla de tormento eterno por
desobedecer mal contrario, habló de un alma (vida) y un cuerpo destruidos. Para
mayor explicación acerca de este versículo, vea:
“¿Qué es lo que el cristianismo tiene errado acerca del infierno?”.
A través de los años muchos han
encontrado la incongruencia entre la descripción de Dios, que ama tanto al
mundo que fue capaz de enviar a su hijo a morir por nuestros pecados, y un ser
que le causaría tormento eterno a los pecadores. Algunos han tratado de
argumentar entorno a esta inconsistencia diciendo que la grandeza de Dios exige
un castigo de esa magnitud para el pecado. Pero este raciocinio está errado, ya
que contradice las Escrituras.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Aquí, lo
opuesto a recibir la vida eterna es “perderse”. Dios dice: “no quiero la muerte del
impío” Él no quiere que el castigo siga su curso (Ezequiel 33:11). “No
queriendo que ninguno perezca” (2 Pedro 3:9).
Teniendo en cuenta que la Biblia dice
que los malvados serán destruidos con misericordia, algunas iglesias se
refieren a esta enseñanza como aniquilación. Claramente es una explicación más
adecuada con respecto a lo que le va a pasar a los malvados.
Volvamos al versículo anterior que al
parecer insinúa un castigo eterno y continuo para la gente mala.
Cómo entender
Apocalipsis 20:10
En Apocalipsis 20:10 dice: “Y el diablo
que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la
bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de
los siglos”.
Lo que expresa la escritura de
Apocalipsis 20:10 es que el diablo será arrojado al mismo lago de fuego al que
la bestia y el falso profeta fueron previamente lanzados (Apocalipsis 19:20).
La bestia y el falso profeta, que serán
seres humanos físicos y mortales, morirán rápidamente después de que sean
lanzados dentro de este lago después de que Cristo regrese. Entonces, ¿quiénes
serán “atormentados día y noche por los siglos de los siglos”, como dice la
escritura? También debemos entender que el lago de fuego también llamado el
fuego eterno será “preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo
25:41).
Los seres humanos malvados que serán
arrojados al lago de fuego morirán rápidamente
Ellos no van a vivir en agonía
y sufrimiento por siempre. Sin embargo, el diablo y sus demonios, son seres
espirituales y por lo tanto no mueren con el fuego. Ellos son los que van a ser
“atormentados día y noche por los siglos de los siglos”. Su composición es
espiritual y por ende no los afecta el fuego, que es físico. Su tormento será
mental por lo que perdieron. Judas nos indica que su último castigo será ser
lanzados a la oscuridad eterna (Judas 1:5-6; 12-13).
Los propósitos del
lago de fuego
Como ya sabemos, uno de los propósitos
del lago de fuego será destruir a los seres humanos que desempeñen el papel de
la bestia y el falso profeta.
Por supuesto, la bestia y el falso
profeta no van a ser los únicos seres humanos que van a ser destruidos en el
lago de fuego. Malaquías 4:1 dice: “y todos los soberbios y todos los que hacen
maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará”.
Después de que pasen los mil años,
Satanás va a ser liberado de su prisión y va a engañar a las naciones y los va
a guiar a una guerra contra Jerusalén (Apocalipsis 20:7-8). Dios va a poner
punto final a esta rebelión mandando fuego desde el cielo para destruir a todos
los seres humanos que estén involucrados en esta sublevación y en ese momento
lanzará a el diablo y sus demonios al lago de fuego (vv. 9-10; Judas 1:6-7). El
lago de fuego será entonces una herramienta de tormento para Satanás y sus
demonios durante ese momento.
La manera en que podemos salvarnos ha
sido explicada claramente. En su ministerio en la Tierra, Cristo exhortó en
repetidas ocasiones a sus seguidores: “¡Arrepentíos, porque el reino de los
cielos se ha acercado!”. Después del milenio y de que Satanás sea arrojado
junto con sus demonios al lago de fuego, la Biblia habla de un período de
tiempo en el que los seres humanos serán juzgados, representado por un “gran
trono blanco” (Apocalipsis 20:11-12). Aquellos que no tuvieron la oportunidad
de recibir la vida eterna en su vida primera serán resucitados para tener esta
oportunidad.
La gente que decida no obedecer a Cristo
durante este período de juicio, junto con los que con conocimiento,
desobedecieron voluntariamente durante su vida primera, también serán
destruidos en el lago de fuego (v. 13-15). Veamos que esto se llama “la muerte
segunda” la muerte de la cual nadie resucita. Ya que con esto se completa el
plan de Dios para la humanidad, “la muerte y el Hades” también “serán lanzados
al lago de fuego”.
Finalmente Dios dice que esta Tierra
será quemada para prepararla para “un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”
(Apocalipsis 21:1). Hablando acerca de este tiempo, Pedro escribió: “los cielos
pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la
tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10).
Conclusión
Cómo podemos evitar el lago de fuego
Como vimos anteriormente, Dios no quiere
que nadie perezca (2 Pedro 3:9). Al contrario, Él “cual quiere que todos los
hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).
La manera de salvarnos está explicada
muy claramente. Durante su ministerio terrenal, Jesús exhortó en repetidas
ocasiones a sus seguidores: “¡Arrepentíos, porque el reino de
los cielos se ha acercado!” (Mateo 3:2; 4:17; Marcos 1:15). Y en
momentos de tragedia inesperada, Él les advirtió: “si no os arrepentís, todos
pereceréis igualmente” (Lucas 13:3, 5).
Después de la resurrección de Cristo, Él
se les apareció a sus discípulos y les dijo: “…que se predicase en su nombre
el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las
naciones” (Lucas 24:47). Días después, cuando Pedro recibió el Espíritu Santo
en Pentecostés, siguió esta instrucción exhortando a la gente para que se
arrepintiera de sus pecados (Hechos 2:38).
Y ¿por qué debemos arrepentirnos? Como
explicó Pedro: “arrepentíos y convertíos, para que sean borrados
vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).
Que nuestros pecados sean borrados
removidos es un gran regalo de Dios. Como escribió Pablo, “Bienaventurados
aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos”
(Romanos 4:7). Mat. 25:41; Entonces dirá también a los de la izquierda:
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
